Mostrando entradas con la etiqueta Arredondo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arredondo. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de octubre de 2020

De vuelta en Coventosa: Recorrido hasta el Lago de la Tirolina.

 Otra entrada con sabor a norte, sabor a Cantabria. Otra vuelta a la gran Meca española de la espeleología: la gran Cueva de Coventosa, en Arredondo.

 

Hace unos años estuve junto a Hermano Errante dando una vuelta por los niveles inferiores de esa cueva, bajo la entrada. Vimos la Sala de los Fantasmas, la de los Lapiceros y la Sala del Espejo, pero eso fue un 'espeleo-paseo' comparado con lo que veníamos a hacer esta vez. Os dejo un enlaces con la crónica de esa primera visita a Coventosa, y algunos datos de esta gran cavidad: https://almaerrantedeestosmontes.blogspot.com/2018/07/parte-iii-trilogia-de-espeleologia-en.html

 

Pues bien, esta vez, junto a varios miembros del Club Diaclasa Villalba, nos propusimos avanzar por la zona activa de esta cavidad. La intención era reconocer la salida del 'Agujero Soplador' hacia la red activa (por donde corre el agua de esta cueva), con el fin de realizar la travesía completa en un futuro.

 

Sabiendo dónde íbamos a meternos, la noche anterior a la expedición teníamos bastantes dudas sobre la logística y el material. Y, es que, éste es un tema delicado. Me explico: ésta cueva es bastante fría por las corrientes de aire que la recorren, además teníamos la intención de cruzar los lagos dos veces (subida y bajada) para lo cual hace falta neopreno y flotador (o barca). Con lo cual, nos debemos meter a la cueva con todos los cacharros de progresión vertical (arnés, cabos de anclaje, croll, descensor, etc), el mono, un neopreno, comida, flotadores y una muda de ropa seca para ponernos al salir del agua. Vamos, que cada un@ llevaba su saca hasta arriba de cosas y de peso...

 

En cuanto a lo de los neoprenos, cada uno eligió la manera de organizarse. Algunos hicieron el recorrido únicamente vestidos con el neopreno; otros lo hicimos con el neopreno puesto sobre la piel, y el mono de espeleo encima. Alguno, incluso cruzó los lagos (de agua realmente fría) únicamente llevando un mono de tela sobre la ropa interior...

 

Una vez que cada uno se hizo con la idea de cómo organizarse para salvar los lagos, nos pusimos en marcha. Eran las 8 y media de la mañana de un día lluvioso típico del norte.

 

Subimos hacia en párking de Coventosa y nos colocamos todo el material. A las 9 y media estamos entrando por la boca de la cavidad.

 

La idea es avanzar muy rápido, casi sin detenernos. Somos un grupo grande y la progresión por los ascensos, descensos y pasamanos se puede alargar bastante...

 

Tras pasar, bajar por una rampa y usar las 3 cuerdas que colocamos el día anterior para bajar el primer resalte de 12 metros, nos hallamos en la encrucijada donde podemos elegir entre bajar a la Sala de los Fantasmas, o seguir hacia la red activa. Hacemos esto último, avanzando unos metros por la galería y subiendo por un resalte de unos 5 metros a una galería colgada que nos conduce hacia una gatera desde la que se desciende a 'La Galería del Metro', que se trata de una gran galería.

 

Foto que nos hizo Pablo en la 'Galería del Metro'.


Después de este tramo nos encontramos con un largo pasamanos montado en fijo con un cable de acero en su tramo inicial, por el que bajamos hacia 'Los Gours'.

Pasamanos con cable de acero a la izquierda y colada sobre el desfonde de la galería.

Aquí ya entramos en la red activa. Hay una pequeña laguna y cae un chorreo constante del techo:

 

                                                             Llegada a 'Los Gours'

                                                                 Otro vídeo desde 'Los Gours'

Tras superar este tramo, seguimos por una galería con un curso activo de agua. Al menos, no hay pasos sifonantes (inundables) en la sección que vamos a recorrer, así que avanzamos sin problemas por los pasamanos que hay instalados para superar este tramo sin tener que andar por el agua.

 

Después, llegamos a 'La Playa', tras realizar alguna corta trepada por cuerda en fijo. El nivel del agua parece no ir muy alto...

 

Tras pasar 'La Playa' nos plantamos en la 'Sala de los 71 m', donde el techo se encuentra (como el nombre de la sala indica) a 71 metros sobre nuestras cabezas. Nos encontramos en un cañón altísimo y ancho.

 

Lo siguiente es volver al curso activo, intentando evitar el agua donde cubre mediante los pasamanos que hay en el lateral derecho de la galería, en el tramo llamado 'Las Marmitas'. Estamos ya en el sector conocido como 'Cañón de Coventosa' donde, por más que damos potencia a nuestros frontales y buscamos el techo, no lo vemos. Está muy alto sobre nosotros. Caen gotas de agua por varios puntos. Parece que estemos haciendo un descenso de barrancos nocturno bajo un cielo completamente negro y sin estrellas, que nos manda ráfagas de lluvia en lugares localizados.

 

Es impresionante.

 

Ya estamos cerca de los lagos. Hemos avanzado a un ritmo endiablado y, llegamos al comienzo del primer lago en tan sólo dos horas desde la boca de la cavidad. Para ir un grupo tan grande como vamos, está bastante bien...

 

En la zona anterior a los lagos hay cascadas que surgen de las paredes y sumideros por donde el agua desaparece. Este tramo parece un Aqua-park oscuro.

 

Cascada que surge de la pared al comienzo de los lagos. 
En este momento llevaba mucho más caudal que a nuestro paso por este mismo sitio a la vuelta.

 

En el comienzo de los lagos, toca parada. Aquí debemos despojarnos de nuestros monos de espeleo, dejarlos colgados de la pared al resguardo de la corriente de agua, hinchar los flotadores (cada uno llevamos dos, uno para usar, y otro por si pinchamos el primero), meter todo lo que vayamos a llevar al otro lado de los lagos en las sacas y echarnos al agua.

 

Foto antes de los lagos, donde dejamos los monos y nos enfundamos los flotadores.
Foto hecha por Pablo.

 Cada uno se gestiona el paso de los lagos de una manera: algunos nos metemos dentro del flotador (son todos de tipo donut) y vamos remando con las manos, o agarrando el hilo guía y tirando de él. Otros deciden ir en equilibrio sentados sobre el flotador con las piernas por fuera. Otros se tumban encima de él para avanzar. Aquí cada uno se las apaña como puede...

 

Aun con el neopreno, se nota que el agua está muy fría. Las manos se hielan al ir nadando, aunque esto es muy divertido y vamos cantando canciones y riendo. Yo, oigo a alguien cantar la canción del 'Barquito chiquitito' y se me mete en la cabeza, de modo que paso el primer lago cantando la canción mientras voy agarrándome del hilo guía para avanzar más rápido.

 

Pasamos el primer lago. Nos metemos en una zona seca, pero al poco ya nos estamos metiendo en agua gélida del segundo lago. Vuelta a buscar el hilo guía y avanzar con cuidado de no pinchar el flotador.

 

Así llegamos otra vez a tierra seca, donde debemos salir del agua, pasar por un pequeño caos de bloques con cuidado de no dañar nuestros flotadores, y volver a meternos en el agua. Ahora llegamos al tercer y último lago.

 

Tras pasar este último lago, dejamos los flotadores a un lado de la galería para recogerlos a la vuelta y volver a pasar los lagos. Mercedes llega a este punto con su flotador pinchado, y Pablo aprovecha para hacerle esta foto:

Mercedes (al fondo) agarrada a su flotador pinchado, llegando al final del tercer lago.
Foto de Pablo.

 

 Al salir del tercer lago, tras unos metros, nos encontramos con una cuerda que fijo que nos ayuda a subir por un pozo de 11 metros. Aquí nos demoramos bastante en subir, ya que íbamos todo el grupo junto al salir de los lagos. Toca esperar mientras vamos nos volvemos a colocar el material de progresión vertical, para superar este ascenso de uno en uno.

 

Una vez llegamos arriba, hay una galería grande donde debemos avanzar por un caos de bloques hacia la galería que continúa en dirección al 'Lago de la Tirolina'. Por aquí atravesamos un aporte de agua que cae sobre una colada blanca y se pierde al fondo de la galería.

 

Llegamos así al 'Lago de la Tirolina', donde hay que superar otro resalte.

Aquí había montada una tirolina para pasar por este punto más rápido al hacer la travesía, pero se ve que la retiraron ya que estaba bastante deteriorada.

 

Foto hecha por Pablo desde la parte de arriba del Lago de la Tirolina.

 Viendo que vamos a perder mucho tiempo en este nuevo obstáculo, partimos el grupo. Algunos seguirán hasta la 'Galería del Agujero Soplador', y otros nos daremos la vuelta en este punto para agilizar la progresión de vuelta. Llevamos ya bastantes horas moviéndonos constantemente bajo tierra, y los músculos empiezan a fatigarse.

 

Así, la mitad del grupo iniciamos la vuelta hacia el lugar donde hemos dejado los monos a esperar, mientras la otra mitad avanza hacia su objetivo.

 

Volvemos a recoger nuestros flotadores, y nos metemos en los lagos, esta vez a favor de la corriente, por lo que avanzamos más rápido que a la subida.

 

Una vez en la zona inicial de los lagos, hacemos una parada  para comer y esperar a que el grupo en punta se una a nosotros. Aquí me doy cuenta de que la cascada que caía en este punto lleva ahora mucho menos caudal, pero lo extraño es que el curso activo (el río que forma los lagos) en cambio parece haber aumentado bastante su caudal. Más abajo, al llegar a 'La Playa' confirmamos que el nivel ha subido aquí aproximadamente un palmo.

 

Aun así, no hay peligro.

 

Las galerías de esta cueva son enormes y tendría que caer un verdadero diluvio para que se inundasen las secciones por las que tenemos que volver.

 

Así pues, tras haber comido algo y ponernos algo de ropa seca y el mono de nuevo, nos dirigimos de vuelta a la salida pasando por todos los obstáculos, ya a un ritmo algo más cansado que a la entrada.

 

Aquí dejo otro vídeo del pasamanos de acero que hay tras abandonar 'Los Gours' de camino ya a la salida de la cavidad.

Vídeo del pasamanos montado con cable de acero a la salida de 'Los Gours'.

Tras 8 horas y media en la cavidad (a las 6 de la tarde) volvemos a estar en la boca de Coventosa, con una gran sonrisa en la cara a pesar del cansancio.

 

Aquí va la topografía con el recorrido que hicimos:

 

Topografía (sacada de una edición del Grupo Viana de Guadalajara) donde he marcado en rojo el recorrido que hice, y ne verde el recorrido que algunos compañeros del Club Diaclasa Villalba hicieron hasta la 'Galería del Agujero Soplador'.
Pulsar sobre la imagen para ampliar.


También os dejo por aquí el enlace a un vídeo que he subido a Youtube con las escasas imágenes que pude grabar dado el frenético ritmo de progresión que seguimos durante toda la actividad: https://youtu.be/Qh9G6GKBXcw


¡Y, nada más por hoy!


Si os ha gustado, estad al loro, que en unos días subiré otra entrada de una gran cueva cántabra que visitamos el pasado puente de Octubre: Cueva Fresca.


¡Hasta entonces!

viernes, 13 de julio de 2018

PARTE III: Trilogía de Espeleología en Cantabria - Coventosa en Arredondo: la Mezquita Sagrada

"Por mucho que se ponderen sus bellezas naturales nunca se podrá dar idea exacta de lo que es en realidad... Salones inmensos, bóvedas altísimas, galerías laberínticas, bosques de columnas, y las formas pétreas más variadas... y acordándome de que en Francia son objeto de turismo
y han producido grandes ingresos unas grutas pobres y mezquinas, que no pasan de ser simples grietas, comparándolas con las nuestras, me consuelo, me reanimo y hasta llego a formar la ilusión de que también en Cantabria algún día se hará algo." 
Palabras del padre Carballo, fundador del Museo de Prehistoria de Santander, tras su visita a Coventosa en el año 1925.

Hablar del sistema Cueto-Coventosa es hablar prácticamente de un desproporcionado templo sagrado. El lugar de peregrinación que todo devoto de los mundos subterráneos naturales en nuestro país debería visitar, al menos, una vez en la vida. Vamos que, si tomamos la comunidad de Cantabria como indiscutible Meca de la espeleología española, sin duda, Coventosa vendría a ser su principal Mezquita Sagrada.

La conocida travesía que comienza adentrándose en la Sima de Cueto y termina con la salida por la Cueva de Coventosa es la joya preciosa de la espeleología en España. Aquí se podría matizar que, aunque ésta sea la travesía más famosa y codiciada, es superada en número de visitantes por la travesía Sil de las Perlas-Valporquero (León) que tiene menor recorrido y dificultad. En cambio, Cueto-Coventosa, es mucho más técnica, peligrosa y larga; lo que la convierte en un reto menos asequible al común de los mortales.
La travesía Cueto-Coventosa se realiza normalmente en unas 15-16 horas, con un recorrido total de 6,5 kilómetros y que requiere un nivel técnico y físico muy alto. Se supera un desnivel total de 695 metros. Con tan solo mencionar que, en la Sima de Cueto hay que superar el Pozo Juhué, que es una caída vertical al oscuro vacío de más de 300 metros, hace que nos hagamos una idea de la magnitud y peligrosidad de este escenario. Culminar con éxito esta travesía es el deseo de todo espeleólogo que se precie, pero es sólo apta para los más fuertes y experimentados.

Boca de entrada a Coventosa. El aire que sopla constantemente por aquí fue el responsable del nombre de esta mítica cueva.

Nosotros, como se ha podido ver en las anteriores entradas de esta trilogía (parte I aquí, y parte II por aquí), íbamos sólo dos personas y carecíamos del nivel y experiencia adecuados para enfrentarnos a la travesía completa, así que, por el momento, nos tuvimos que contentar con explorar una pequeñísima parte de este enorme sistema subterráneo en un 'espeleopaseo' como los que organizan algunas empresas de aventura en este mismo lugar. Y dimos sólo un 'paseo' de unas 3 horas y pico por su interior ya que recorrerla en su totalidad lleva nada menos que entre 3 y 4 días...

Y es que, la Cueva de Coventosa es la 6ª cavidad más larga de Cantabria con 35 kilómetros de desarrollo total, y también es la 6ª en el ránking de las que más desnivel tienen de esta comunidad autónoma (con 815 metros de diferencia entre su punto más elevado y el más bajo). Esto se deja notar también en las grandes dimensiones de su boca de entrada y en que, al igual que la gran y cercana Cueva Cañuela, esta cueva sopla constantemente vientos gélidos al exterior. Todas estas características: grandiosidad de algunos cañones y salas, dificultad técnica alta, gran desgaste físico, longitud del sistema, complejidad de la topografía y orientación, tener que atravesar verdaderos lagos subterráneos con agua a muy baja temperatura, etc... hacen que también éste sea el escenario de varios rescates de espeleólogos perdidos o lesionados, prácticamente, todos los años.

Topografía de la planta completa del Sistema Cueto-Coventosa-Cuvera de 35 kilómetros. Nosotros apenas arañamos con nuestro 'espeleopaseo' una mínima parte de esta inmensidad subterránea (compárese esta imagen con la que se incluye más adelante reflejando el recorrido final que nosotros hicimos. Ampliar pulsando sobre la imagen).
Descargada de la página del Club Espleleológico Viana.

La travesía que se desarrolla en este escenario es muy dura... pero nuestras pretensiones aquí eran mucho más modestas. Nos informamos y descargamos las topografías con la idea de ir solamente hasta la Sala de los Fantasmas, que es de las más bonitas de todo este sistema subterráneo y que se encuentra bajo la boca de la cueva, en un nivel inferior al de ésta (parece fácil dicho así, pero tiene su miga llegar hasta ahí...). Esta sala no es usualmente visitada por la gente que hace la travesía Cueto-Coventosa, ya que supone desviarse de su camino hacia la salida justo cuando ya casi están en ella, de modo que a pesar de ser una de las salas más concrecionadas y espectaculares, no suele tener mucha afluencia de visitantes.

Así pues, una vez aparcado el coche en Val de Asón (cogiendo el desvío que aparece a la derecha tras el kilómetro 3 de la carretera CA-265 que lleva de Arredondo a La Gándara) y cubierta la distancia de la aproximación por un sendero bien marcado nos encontramos de nuevo ateridos de frío ante una corriente de aire que surge de las entrañas de la tierra. Nos ponemos el equipo, dejamos aviso en la central del l12 notificando la hora de entrada y la hora prevista de salida y, ¡al lío!

Pequeño vídeo que muestra parcialmente la boca de entrada a Coventosa y la vegetación que la rodea.

Marcada con un punto rojo la boca de la Cueva de Coventosa, a la izquierda de la carretera. La aproximación se realiza desde Val de Asón y nos lleva unos 15 minutos siguiendo una senda bien marcada.
Hemos mencionado que, al igual que la Cueva Cañuela, aquí en Coventosa hay una fuerte corriente constante de viento. Ambas cuevas se encuentran muy cerca la una de la otra, de hecho, al parecer, hace muchísimo tiempo ambas estuvieron unidas, siendo parte del mismo sistema subterráneo. Observando las topografías de estas dos cuevas superpuestas con un mapa del terreno, los exploradores se dieron cuenta de que la 'Galería de los Saltimbanquis' de la Cueva Coventosa se encuentra a sólo 150 metros de la 'Galería del Tántalo' de la Cueva Cañuela; ambas siguen la misma dirección y están a casi la misma profundidad... pero no se han podido conectar físicamente dado que estos 150 metros de galería que unía ambas cuevas están colapsados por un enorme derrumbe.

Bueno, a lo que vamos... ya con el equipo puesto, nos adentramos en la oscuridad y lo primero que nos topamos es un recodo estrecho (estrecho en relación al resto de la cueva que nosotros vimos, pero que realmente tenía más de 2 metros de ancho) donde el aire se encajona y sopla con bastante fuerza. Tras esto las dimensiones de la galería aumentan mientras bajamos y bajamos por un terraplén bastante pisado que se asoma a un pozo cuyo fondo no se ve. No hay cuerdas, ni anclajes fijos para montar una instalación. Mal empezamos. ¿Y ahora qué? Un vistazo a la topografía. Hemos bajado demasiado.  Damos media vuelta para ascender unos 50 metros por la rampa que acabábamos de bajar y tomamos una gran galería que sale a nuestra izquierda. En esta galería se ven un par de 'ventanas' que se asoman al pozo al que no le veíamos el fondo por otro lado.

Las paredes, los techos, el fondo del pozo... todo está muy lejos, todo se ilumina difusamente con los insuficientes 350 lúmenes que llevamos cada uno en nuestra linterna frontal, porque aquí todo es realmente enorme.

Seguimos esta galería hasta llegar a una gran losa plana desprendida del techo, donde encontramos instalado un pasamanos que se acerca al borde de un resalte, la cuerda que baja el resalte y una nota en papel plastificado que dice, más o menos: "Por favor, no retirar la cuerda fija. Entre los días X e Y del mes de Julio de 2018 van a realizar la travesía varios grupos". Para los que realizan la travesía desde la Sima de Cueto, éste es casi, casi, el final. Sólo tienen que superar en ascenso este resalte de 15 metros (que ahora nosotros vamos a hacer en bajada) mediante la ayuda de la cuerda fijada aquí con anterioridad y, tras ascender por la gran galería por la que nosotros hemos llegado hasta aquí, ya habrán terminado sus 6,5 kilómetros de duro, bello y agotador recorrido subterráneo. Sería una broma pesada quitar la cuerda... pero a juzgar por la nota de aviso, no debe ser la primera vez que ha ocurrido. Desde luego, vaya una gracia tienen algunos... ya que subir este tramo en escalada libre sería realmente jugarse el tipo.

Nosotros nos preparamos para bajar, confiando en que nadie la quite antes de que volvamos...
Hermano Errante ajusta las poleas de su descensor 'Stop' a la cuerda de la instalación fija y baja los 15 metros, no sin antes tener que pelearse con la hinchada soga para hacerla correr por el aparato. Llega abajo y grita "¡Libre!" al soltarse. Es mi turno. Ajusto la cuerda a las poleas de mi 'Dressler' simple y empiezo a descender, cuando de pronto oigo voces en la parte de arriba. Estoy a mitad de descenso y, recordando que la fecha que ponía en el aviso para que no se retirase la cuerda había vencido hace un par de días, me acojono pensando que vienen a quitarla conmigo a medio camino. Voceamos a nuestros perseguidores al ver sus luces acercarse a la parte alta del resalte, para que sepan que estamos aquí. Termino de bajar, me desengancho y grito "Libre" al siguiente. Parece que no vienen a quitar la cuerda, ¡menos mal! Aunque nosotros llevamos cuerda, la deberíamos haber dejado instalada antes de bajar, y como estaba ésta, pues no la hemos instalado...
Total, que tras unos instantes se plantan ante nosotros dos hombres y una mujer. Vemos que uno de ellos lleva una camiseta de la ESOCAN (Fundación de Espeleosocorro Cántabro). Tras saludarnos, les preguntamos por la dirección que debemos tomar para llegar a la Sala de los Fantasmas, nos la indican y les preguntamos hacia dónde van ellos: "Tenemos que ir hasta los lagos para dejar trajes de neopreno a unos compañeros que van a hacer la travesía mañana" nos contestan. Eso nos tranquiliza, dado que esa respuesta implica que la cuerda que acabamos de usar para bajar, seguirá aquí cuando tengamos que subir. Tras las indicaciones y algo de breve "conversación espeleológica", seguimos cada grupo por su lado. Nosotros avanzamos hacia la izquierda (hacia el este) y ellos hacia la derecha de el enorme cañón subterráneo.

Seguimos descendiendo y pasamos por un laminador con el techo algo bajo, pero donde no es necesario arrastrarse y, al poco, ya se van viendo formaciones. Nos estamos adentrando en la Sala de las Columnas, donde la cueva vuelve a adquirir las dimensiones gigantescas que tenía en las grandes galerías del principio. En esta sala hay columnas de hasta 40 metros de altura.

Hermano Errante observando una de las columnas.
Vídeo llegando a la Sala de las Columnas, con la escasa luz de nuestros fontales.

¡Impresionante columna!

Llegando al final de la Sala de las Columnas, nos encontramos con una gran colada formado un muro que hay que trepar (este obstáculo no representa gran problema, aunque en un principio no sabíamos bien si este era el punto por donde debíamos avanzar) para pasar así a la llamada Sala de los Fantasmas que contiene grandes estalagmitas con la base mucho más ancha que la punta y que parecen personas tapadas con un velo, manta o sábana.

Vídeo por la Sala de los Fantasmas grabado por Hermano Errante

Fotografía de una parte de la Sala de los Fantasmas.

Columnas y estalactitas entre las sombras de la parte baja de la Sala de los Fantasmas.

Seguimos de frente, pues vemos que esto continúa, y así llegamos a la Sala de los Lapiceros, cuyo nombre se refiere a las estalagmitas que salen del suelo, ya que hay muchas de ellas y hay que andar con cuidado de no tropezar con ninguna.

Estalagmitas ya en la Sala de los Lapiceros. Vídeo grabado por Hermano Errante.

Otro vídeo grabado por mí mientras deambulaba por la Sala de los Lapiceros.

La sala se va haciendo más baja y estrecha aunque las formaciones continúan sucediéndose una tras otra, así que me adentro hasta el final para dar con la espectacular Sala del Espejo, cuyo suelo está encharcado y el chapoteo al avanzar provoca un inquietante eco. Aquí todo son columnas, estalactitas y estalagmitas de todos los tamaños, formas y colores. Un rincón bellísimo, sin duda, y el punto más lejano de nuestra exploración.

Descansando (bueno no, en realidad, estaba posando para la foto) en la Sala del Espejo.

Hermano Errante en la Sala del Espejo.

Otro vídeo grabado por Hermano Errante, en este caso saliendo de la Sala del Espejo y volviendo a la Sala de los Lapiceros.

Estamos a 1,5 kilómetros de la salida y a 150 metros de profundidad, en un nivel inferior bajo ella. Tras dar una vuelta y quedarnos maravillados con todos los rincones que vemos, iniciamos el camino de regreso por este laberíntico y espectacular museo de piedra.

Aunque, nos hemos quedado con ganas de más, y al volver a la galería donde bajaba la cuerda fija y estuvimos hablando con los otros espeleólogos, decidimos continuar un poco más hacia el oeste, superar un resalte de 5 metros por una cuerda fija instalada para tal fin y asomarnos desde la Sala del Declive a la Galería del Metro, cuyo nombre no es casualidad... ya que es tan grande como la galería de una estación de metro. O incluso más.

Tras asomarnos e investigar un poco, volvimos sobre nuestros pasos para superar el resalte de 5 metros, esta vez en bajada. Después buscamos de nuevo la cuerda fija por la cual ascendimos los 15 metros que nos separaban del nivel superior de la cavidad y desde ahí  continuamos subiendo hacia la salida mientras aún archivábamos las imágenes de las formaciones, de las espectaculares galerías y de las salas que acabábamos de visitar, en nuestras memorias.

Vídeo grabado para dejar constancia de la fuerte corriente de aire que sopla por el estrecho, justo antes de la salida.

Total, que salimos completamente maravillados de Coventosa, y con las ansias de volver en un futuro para hacer la travesía completa. Tiempo al tiempo.
Topografía de la planta de la primera parte de Coventosa. En rojo la ruta que realizamos (sin incluir el paso por la Galería del Metro). Compárese esta pequeña parte con la topografía completa que aparece más arriba para hacerse una idea de la magnitud de este grandioso sistema subterráneo cántabro.

Topografía del alzado de esta primera parte de Coventosa. En rojo el camino seguido hasta la Sala de los Fantasmas. No he marcado aquí la pequeña incursión que hicimos en la llamada Galería del Metro.

Fotografía de la estribación de la Sierra del Hornijo, a más de 1.100 metros sobre nosotros, tras nuestra salida de Coventosa.
Y bien, con esta entrada damos por finalizada la Trilogía de Espeleología en Cantabria. Espero que haya sido de su agrado.

En las próximas entradas volveremos ya a casa, a la siempre bella y variopinta provincia de Cuenca.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 27 de junio de 2018

PARTE I: Trilogía de espeleología en Cantabria - Cueva Cañuela (también llamada Cayuela) en Arredondo: la grandeza

Llegar a las inmediaciones de la Cueva Cañuela, fue ya de por sí un pequeño reto. Una carretera cortada que nos obligaba a dar un monumental rodeo por casi toda Cantabria (veníamos de intentar hacer una vía ferrata y dos barrancos cerca de Potes, pero el corte de la carretera en el desfiladero de la Hermida truncó esos planes y alargó nuestro viaje hacia Ramales de la Victoria, que era nuestro segundo destino) y luego, ya con el coche aparcado y el equipo a cuestas, perderse en la aproximación a la cueva por un camino de cabras, andando por un complicado lapiaz entre un denso bosque cántabro a 24 grados y con una humedad brutal (casi me deshidrato subiendo la ladera) hacía prever otro fiasco como el de la Hermida... pero cuando el GPS dice que estás cerca de la cueva, un chorro potente de aire frío te sorprende; miras ladera arriba y ves la inmensa boca de entrada excavada en la dura roca caliza del norte y entonces parece que todo lo anterior ha merecido la pena con creces, porque te das cuenta de que ahora te enfrentas a algo grande. A juzgar por la niebla y el aire frío que emana de la monumental boca de la cueva, es algo muy grande.

Ya en 1925, J. Carballo, fundador del Museo Provincial de Prehistoria, escribía esto sobre la boca de la Cueva Cañuela: "En los días calurosos vomita nubes, y muchos metros antes de llegar, el explorador siente helársele el cuerpo, ...". Esto sigue ocurriendo actualmente al pie de la letra.

En azul el itinerario de la aproximación partiendo desde un poco antes del kilómetro 1 de la carretera entre Arredondo y Bustablado. El punto rojo refleja la situación de la boca de la cueva.

Boca de la Cueva de Cañuela expulsando niebla y un viento realmente frío hacia el exterior. Desde aquí aún no se aprecian bien sus importantes dimensiones.

Unos grajos, o cuervos, que han anidado en el alto techo parecen saludarnos con sus graznidos, que para nosotros suenan más curiosos que amenazadores. Nos parece un buen augurio. Nos gustan los cuervos.

Por supuesto, voy con mi hermano: Mario (a partir de ahora será el Hermano Errante). Él es mi ‘compañero de cordada’. Un verdadero seguro de vida para meterse en sitios chungos y hacer que cosas peligrosas parezcan más fáciles. Él pone más cordura que yo en estas lides. Él es quien se informa, aprende, practica, me enseña y se perfecciona. Él me guía. Contigo siempre hermano.

Vale, ¡al lío! Estamos ante el frío aliento del macizo de la Peña Lavalle que tenemos delante, coronado por la aldea de pastores de Buzulacueva, donde se haya la sima de Tonio, que conecta con esta cueva de Cañuela haciendo una de las travesías más recorridas de España por su nivel técnico medio-alto y sus 6 horas de recorrido total.
Esta cueva es también llamada, y referida en varias publicaciones, como Cueva de Cayuela ya que, al parecer, en tiempos pasados se extraía de ésta un material usado antaño para construcción y denominado con ese nombre por los habitantes de la zona: la 'cayuela'.

Ya habíamos oído algo sobre las cuevas sopladoras. Esto es, más o menos, así: el aire caliente y húmedo que sopla el mar Cantábrico hacia tierra adentro desde unos 25 kilómetros al norte, asciende por enormes laderas escarpadas, entra por la estrecha sima, recorre las galerías debido a la diferencia de presión entre la boca de la sima y la de la cueva, que está cerca del fondo del valle, y se enfría en todo ese recorrido subterráneo llegando a alcanzar gran velocidad en los puntos estrechos y buscar la salida por la cueva, condensándose al contacto con el aire caliente exterior y soplando niebla constantemente. Hay que tener en cuenta que estamos en el mes de junio. Supongo que en invierno saldrá una corriente de aire constante igualmente, pero no formará niebla… bueno, en cualquier caso nos sorprende y hace que nos pongamos el equipo rápido antes de quedarnos fríos tras sudar de lo lindo en la aproximación.

Hermanos Errantes en la boca de la Cueva Cañuela, ya con todo el equipo de progresión puesto y preparados para entrar a este grandioso mundo subterráneo.

Queremos entrar cuanto antes en esta inmensidad subterránea pero, tras informarnos en Ramales de la Victoria y sabiendo que vamos a adentrarnos solo dos personas en un entorno no invita a cometer errores, que ahí casi siempre se pagan caros, seguimos las recomendaciones y llamamos al 112 para informar de la hora de entrada a la cavidad y la hora prevista de salida, para que, en caso de que surjan problemas y ese horario se sobrepase, alguien vaya a echar un vistazo. Este sistema de actuación nos pareció eficaz y, sin duda, ofrece seguridad a quien se adentra en terreno peligroso, ya sea una cueva, un barranco o cualquier lugar que no ofrezca posibilidad de comunicación con el exterior una vez en él. Debería implantarse y seguirse en todos lados.

Vídeo de entrada a la Cueva Cañuela con los cuervos, o grajos, que habitan el alto techo recibiéndonos entre graznidos.

La boca de la cueva se abre en dirección norte hacia el río Bustablado, unos 100 metros de altitud sobre el fondo de valle por donde éste discurre.

Por su colosal boca de entrada y sus dimensiones interiores, esta cueva es conocida desde antaño, citándose ya en el año 1846 en que se exploran los 200 primeros metros hasta el escarpe, y P. Madoz en su 'Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar' comenta de ella que: "... se extrajeron, el año anterior, columnas y piedras de cal carbonatada cristalizada...". También, en el apartado arqueológico se menciona el hallazgo de materiales paleolíticos, otros de la Edad del Bronce y algunos restos Medievales. Quizá por ello, todo el amplio corredor de entrada está bastante limpio y no presenta formaciones. Debió ser muy recorrido en tiempos pasados, y se debió extraer gran cantidad de material de esta primera zona de la cueva.

Boca de la cueva vista desde unos 100 metros en el interior de la Galería de Entrada.

Galería de Entrada antes de llegar al pasamanos.
Aquí la luz de nuestros focos hace el mismo efecto que el de una cerilla encendida en medio de la noche; no iluminan apenas nada ante la inmensidad de techos y paredes.

Tras avanzar los primeros 200 metros por la amplia galería, nos encontramos con un desfonde que se ha de cruzar por la izquierda, anclando los cabos de seguridad del arnés a un largo pasamanos, de unos 30 metros, montado por la pared para evitar dicho punto peligroso. Este primer obstáculo se hace pesado por su longitud, pero para nada es difícil, dado el buen estado de las cuerdas fijas que hay montadas allí.

Después del pasamanos, se avanzan unos 150 metros por la continuación de la gran Galería de Entrada y aquí ya se pueden elegir dos caminos: uno que continúa por la gran galería bajo el bloque empotrado (hay un enorme bloque rocoso empotrado sobre la galería y suspendido como por arte de magia a unos 20 metros del suelo) y que llega al Cañón Oeste; y el otro camino, que parte de una galería colgada sobre la principal. Éste último es el que nosotros seguimos. 
Para subir los 15 metros que hay que salvar antes de acceder a esa galería colgada, hay una cuerda fija instalada, con un fraccionamiento, que superamos mediante los aparatos de progresión vertical (en este caso puño o Jumar y bloqueador ventral o Croll).

Aquí aparezco yo trepando el último tramo del resalte de 15 metros que hay que salvar para acceder al paso llamado 'El Bulevar'.

Vídeo donde aparece el Hermano Errante superando el resalte de 15 metros en ascenso.

Tras esta trepada, estamos a las puertas de El Bulevar, que sigue siendo una galería tan enorme que nuestros focos apenas rozan techos y paredes con sus luces tenues.

Topografía de esta primera parte de la Cueva Cañuela. En rojo el itinerario que nosotros seguimos.
Hacia la izquierda, Cañón Oeste, hay empresas multi-aventura de la zona que llevan grupos de personas de visita, ya que la progresión por esa parte de la cueva no es complicada y sus dimensiones siguen siendo espectaculares, pero nosotros no queríamos facilidades y seguimos nuestra exploración por donde la cueva se vuelve más laberíntica, aunque sigue siendo enorme.
Topografía sacada de la completísima página del Club Espeleológico Viana, de Guadalajara.

Ahora avanzamos hacia la Sala de la Encrucijada, la cual dejamos atrás rápidamente para ascender, por una cuerda fija con nudos, un resalte de 2 metros entre bloques y llegar a 'El Patinazo' donde al comenzar a andar por la resbaladiza arcilla que cubre el suelo nos damos cuenta de lo acertado del nombre de este pasaje. Una vez pasado este tramo, ya vamos viendo como la cantidad de concreciones de las paredes aumenta, jalonando el camino de estalactitas largas y finas y algunas coladas que se derraman por las paredes.

El Hermano Errante observando las estalactitas.

Ya estamos cerca de la Sala más curiosa de esta enorme caverna: la Sala de las Sierras, donde se dan unas formaciones únicas, que en el libro 'Los Colores de la Oscuridad: Cantabria, un paraíso subterráneo' el autor describe así: “Extraña y única es la génesis de “sierras gigantescas” en Cañuela, donde las estalactitas con bastantes metros de altura  penden del techo con formas planas y amenazadoras. Sin duda, fue el viento el responsable, al provocar el crecimiento de la concreción a su favor”. La Sala de las Sierras es sobrecogedora a la vez que extraña. Dejo un vídeo que, si bien no muestra claramente la belleza de este lugar, pondrá al lector más o menos en situación:

Sala de las Sierras de la Cueva Cañuela. Pido disculpas por la mala iluminación, al parecer 350 lúmenes no son suficientes para iluminar adecuadamente las grandes cuevas de Cantabria...


Desde aquí seguimos avanzando en dirección suroeste hacia la Galería del 10 de Agosto. Lo de la dirección suroeste, aquí es la clave. Me explico. En estas grandes cuevas, con redes de galerías a varias alturas y salas de dimensiones tan exageradas, se hace casi indispensable el uso de brújula junto con la topografía de la cavidad, ya que es fácil extraviarse y no saber luego qué camino coger. Por suerte, mi hermano iba mirando la topografía de vez en cuando para saber por dónde íbamos y solo tuvimos que echar mano de la brújula, que yo llevaba, un par de veces para cerciorarnos de que el rumbo seguido era el correcto. Es muy importante orientarse bien en las cuevas grandes o laberínticas ya que, por ejemplo, en esta misma cueva se han dado varios casos de intervenciones por parte del servicio de emergencias para rescatar a grupos de espeleólogos que vagaba perdidos por estas intrincadas redes subterráneas sin encontrar la salida... al parecer nuestro sentido de la orientación no es malo bajo tierra. Nosotros no nos perdimos ni anduvimos en ningún momento por galerías sin saber dónde estábamos. Somos Errantes, ¿no?

Alma Errante entre estalactitas y estalagmitas, cerca de la Galería del 10 de Agosto.

Grandes e impresionantes estalactitas en la Cueva Cañuela, en la sala al final de la Galería del 10 de Agosto.

Topografía y recorrido seguido en esta segunda parte de la Cueva Cañuela.

Tras pasar la Galería del 10 de Agosto se oye un rumor que se va acrecentando conforme avanzas por la cueva. Se trata del curso activo de ésta, un río subterráneo que atraviesa la cueva por un desfonde entre el que nosotros pasamos con mucho cuidado y prestando máxima atención, ya que caer aquí (son 23 metros de pozo bajo el que discurre el agua, a juzgar por el sonido, con bastante caudal) supondría un grave accidente. Desde ahí accedemos a la Sala del Vivac, la cual cruzamos sin detenernos.

A partir de este punto dejamos de tomar fotos y nos centramos en avanzar con cautela ya que, llegando a la Antesala, el recorrido progresa por un caos de bloques ascendente con gran pendiente en algunos puntos e incluso con un paso de 4 metros con cuerda fija que hay que trepar con mucho cuidado. Este caos de bloques sigue ascendiendo constantemente y, guiados por hitos de piedra y tiras reflectantes colocadas por algunos grupos para no perderse al hacer la travesía, subimos alrededor de 80 metros de desnivel trepando entre grandes fragmentos de roca desprendidos del techo. Este avance cansa muchísimo y obliga a estar atento en todo momento ya que un resbalón puede ser catastrófico a estas alturas.

Ya queda muy poco. Nos acercamos a nuestro objetivo: la gran Sala Olivier Guillaume. Queríamos llegar a ella. Ya casi estamos.

En lo alto del caos de bloques nos paramos en seco. Estamos ante nuestra meta. Los focos luchan contra la inmensa oscuridad que nos arropa. Se ven retazos de paredes y techos, pero muy desdibujados por la gran distancia que nuestros haces de luz tienen que recorrer hasta dar con ellos. No es para menos, pues estamos en la 2ª sala subterránea más grande de España que con 302 metros de largo por 115 metros de ancho, y una superficie aproximada de 26.800 metros cuadrados, nos sobrecoge y a la vez nos tranquiliza. Aquí es donde conecta la sima de Tonio con la cueva Cañuela para dar lugar a la travesía Tonio-Cañuela que tantos espeleólogos realizan cada año. Aun con todas nuestras linternas encendidas, apenas logramos arañar la oscuridad que reina por siempre en este inmenso lugar, pero somos conscientes de que lo hemos conseguido. 

Nos sentamos en un sitio, más o menos plano, de entre el caos de bloques que cubre el suelo para beber agua y comer unos higos secos que traíamos de aperitivo. El aire helado que recorre la cueva aquí también se deja notar y tras un breve descanso nos ponemos en marcha para volver sobre nuestros pasos antes de quedarnos ateridos por el frío y la humedad.

Recuerdo las palabras que leí en un libro sobre alpinismo: "La cima es sólo la mitad del camino." y ésta era nuestra cima, pero estábamos a mitad de camino de volver a la superficie. Hay que desandar lo andando y, en las oscuras entrañas de la tierra, esto no es fácil. Por ello, damos la espalda a esta maravilla subterránea e iniciamos la bajada por el inmenso caos de bloques con más cautela aún que a la subida. Piernas y brazos en tensión constante, ¡un buen ejercicio vamos!

Topografía sobre la que he marcado el recorrido de la tercera parte de esta cueva hasta la gran Sala Olivier Guillaume, que era el punto hasta el que queríamos llegar en nuestra exploración.

No hubo ningún contratiempo en este recorrido de vuelta. Avanzamos por las grandes galerías de nuevo hasta el resalte de 15 metros que habíamos subido, y que ahora bajaríamos ayudados de los elementos de descenso (yo con descensor Dressler y mi hermano con descensor Stop) y volvemos a la Gran Galería de entrada. Cruzamos el largo pasamanos de 30 metros y volvemos a ver la luz del sol tras 5 horas y pico bajo el subsuelo cántabro. Salimos cansados pero exultantes. Misión cumplida.

El Hermano Errante descendiendo el resalte de 15 metros de la galería del Bulevar hacia la Galería de Entrada. Tuvimos que pelearnos con la cuerda fija para poder descender. Debido a la humedad estaba hinchada y los descensores no corrían bien, haciendo que la bajada fuese lenta y trabajosa, pero sin apenas peligro de caída.

Vídeo de la Galería de Entrada con mi hermano a lo lejos caminando hacia la luz diurna.


Topografía completa de la Cueva Cañuela, sacada de la página del Grupo Espeleológico Viana. La pongo por aquí para que el lector/a se haga una idea de las dimensiones totales de la cueva y de los 16.211 metros de desarrollo total con que cuenta el sistema.

Pues, de momento, eso es todo. Ésta es la primera crónica de una trilogía para mostrar las grandes cuevas que visitamos en Cantabria, por los alrededores de Ramales de la Victoria, durante la tercera semana de este mes de Junio.

En la próxima entrega la excéntrica caverna de: Cuevamur.

¡Hasta entonces!