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martes, 2 de julio de 2019

Descenso del Arroyo del Valle, en Beteta

En nuestra provincia, somos privilegiados en cuanto al descenso de barrancos. De la zona centro de España, Cuenca es la provincia con más descensos instalados. Unos con más agua, y otros con menos... pero, en definitiva, tenemos muchos. Y todos en entornos impresionantes.

Los que suelen llevar agua, los hemos descendido con caudal, que es lo más divertido y refrescante (Barranco de Portilla, de Majadas, de Poyatos, la Hoz Somera), pero también hemos descendido alguno con muy poco caudal (Barranco de las Clochas), o con caudal casi inexistente. En el barranco al que vamos a adentrarnos hoy, nos metimos a mediados de Junio (el día 20, que era festivo), con lo cual estaba totalmente seco, pero no por ello exento de interés (habrá que volver después de lluvias, a ver si lo pillamos con agua).

Tras leer que este barranco había sido equipado hace poco, nos fuimos para allá Hermano Errante, Charly (con quien también hice el descenso del Barranco de la Hoz Somera) y el que suscribe, para descender sus 4 rápeles de 6, 30, 8 y 20 metros respectivamente.


Segundo rápel del descenso, con 30 metros.

Primeramente, vamos a ubicarnos. El barranco se llama Arroyo del Valle, y se encuentra al Suroeste de la población de Beteta, un poco antes de salir de la impresionante hoz que labró el Río Guadiela entre Puente de Vadillos y Beteta, aproximadamente en el punto kilométrico 50.


Mapa de la ubicación de este barranco respecto a la cercana población de Beteta.

Se puede dejar el coche en la Presa de Librerías y acceder al barranco por una senda poco marcada que cruza el Guadiela por un estrecho puente. Nosotros, de todos modos, hicimos la aproximación desde otro punto que nos pareció más cómodo, dejando el coche en un camino que sale a la derecha pasado el punto kilométrico 51. Tras aparcar el coche y echarnos a cuestas todo el material, hay que seguir este camino cuesta arriba, hasta tener el Arroyo del Valle a nuestra derecha.

Os dejo aquí la imagen de nuestro recorrido de aproximación  y del recorrido dentro del barranco.


Mapa con el recorrido marcado. En rojo, el acceso y salida del barranco, y en amarillo el descenso deportivo.


No sabíamos muy bien en qué punto entrar al barranco, con lo cual, entramos un poco más arriba de donde empieza la acción...

Tras recorrer un tramo de unos 200 metros dentro del cauce seco, nos encontramos con los primeros resaltes a destrepar (aquí no hay instalación para cuerdas, pero se puede montar en anclajes naturales).

Dejo aquí una imagen aérea de la zona donde se concentran estos 4 rápeles: uno de 6 metros (que no se aprecia), otro de 30 metros (el de la derecha de la imagen), otro de 8 (que tampoco se aprecia) y el rápel final de 20 metros (que está más a la izquierda y arriba en la imagen):


Aquí se ven bien los dos rápeles más largos de este descenso, uno de 30 y otro de 20 metros.

Pues bien, ya hemos destrepado los dos resaltes que preceden al primer rápel.


Llegando ya a la zona divertida...

Hermano Errante monta la cabecera en doble mientras Charly destrepa este primer rápel por un lateral (estos escaladores, están locos...)

Cabecera del primer rápel, de 6 metros.

Hermano Errante baja y después le sigo. Una vez abajo, me dice que me he dejado los guantes arriba. Vaya... me toca trepar, recogerlos y destrepar por donde Charly lo había hecho un poco antes. Menos mal que ha sido en el rápel más corto...

Este barranco tiene sus 4 rápeles en la zona final, ya casi donde desemboca en el Río Guadiela, por lo cual, una vez metidos en faena, los rápeles se encadenan muy seguidos.

Tras esta 'toma de contacto' estamos ante el plato fuerte del descenso. La roca se corta en seco y nos muestra una caída vertical de 30 metros. Montamos la cuerda larga (de 80 metros) y decidimos descender este rápel con los aparatos de espeleo. Las razones son varias: se controla mejor la velocidad de descenso; no se riza apenas la cuerda (descendiendo con el 'ocho' en seco se riza bastante) y, además, aprovechamos para ir instruyendo a Charly en el manejo de los aparatos de progresión vertical, ya que queremos meterlo en alguna sima más adelante. Y es que Charly, no teme a nada.

Pues bien, encaro la vertical el primero. Desciendo con mi descensor Dressler simple (autoasegurado con un Shunt) y doy el 'libre' una vez llego abajo. Mientras espero que comiencen a bajar Charly y Hermano Errante hago un informe de la situación:

Selfie errante en la base del segundo rápel de este barranco, de 30 metros.

Informe de situación tras el rápel.


Es el turno de Charly, que baja con un descensor Dessler, pero el modelo Stop (que cuenta con autoseguro, con lo que se evita tener que llevar también el Shunt).

Ahí está Charly dándole al descenso:

Charly en la primera parte del rápel.

Charly probando por primera vez el descensor de poleas Stop en el rápel de 30 metros.


Tras él, Hermano Errante se descuelga por la vertical:

Qué estilazo tiene el jodío... parece que lleve toda una vida haciendo esto.

A unos 50 metros de éste rápel, tenemos el tercero del descenso. Lo monta Charly, en doble, con la cuerda corta que traemos, para bajar los tres con el descensor 'ocho':

Montando el tercer rápel.

Éste tiene 8 metros, pero su dificultad radica en un extraplomo donde corres el riesgo de golpearte al descender. No quería dejarme los dientes en él... así que, bajé un poco 'a lo burro' mientras Charly me grababa éste vídeo:

Charly, macho... se graba al revés... jajaja

Superado éste tercer rápel, ya sólo nos quedaba otro de los grandes, esta vez con 20 metros. Hago este selfie en la cabecera (me dio por los selfies aquel día...):

Selfie en la cabecera del rápel final, de 20 metros

De nuevo lo bajamos con los 'cacharros' de espeleo, evitando rizar la cuerda.

Charly baja primero. Después voy yo, mientras Charly me graba:

Alma Errante gestionando este rápel de 20 metros.

Y después baja Hermano Errante a reunirse con nosotros:

Hermano Errante baja este último rápel del descenso.


En este punto, estamos ya cerca de la carretera, y buscamos una senda por la parte derecha para salir del barranco y volver andando hasta el punto donde habíamos aparcado el coche.

Desde ahí, iríamos a hacer espeleo, de vuelta a la Similladel Val (en Santa María del Val), donde por fin encontramos el paso que daba continuidad a la parte de la cueva que en las otras dos ocasiones no logramos encontrar, y que posiblemente mostraré en la siguiente entrada de este blog...

Y, nada. Hasta aquí la crónica de este descenso del barranco del Arroyo del Valle, en Beteta... o, espera, aún no. Hay algo más... como colofón, he montado un vídeo que está subido en YouTube sobre este descenso. Echarle un ojo: https://youtu.be/mZGGB25gPH0

¡Hasta la vista, lectores errantes!

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Barranquismo en Cantabria - Garganta del Calera

Hoy vamos con una de barranquismo en seco, fuera de nuestra provincia de Cuenca.

Vamos a mostrar algunos rápeles de la Garganta del Calera en su tramo inferior, en el municipio de Ramales de la Victoria (Cantabria) el cual descendí junto a Hermano Errante este verano pasado.

Nuestra intención, en un principio, era la de descender los dos barrancos que se encuentran en las inmediaciones del desfiladero de la Hermida, éstos son: barranco de Navedo y barranco de Cicera, que son muy acuáticos y en un entrono realmente espectacular, pero finalmente tuvimos que abandonar ese plan principal, dado que la carretera que une Potes con la Hermida, por donde teníamos que pasar, se encontraba cortada por obras; y dar un rodeo de tropecientos kilómetros no nos pareció una opción interesante... de modo que nos desplazamos desde Potes hasta Ramales de la Victoria, donde esos días aprovecharíamos también para hacer unas cuantas cuevas, que ya os mostré en entradas anteriores que formaban una trilogía de espeleología en Cantabria. Aquí las tenéis, por si queréis recordarlas: parte 1, parte 2 y parte 3.

Pues bien, este descenso se inicia en las inmediaciones de la Pared del Eco, un muro calcáreo impresionante de unos 250 metros de altura, que se encuentra a poco menos de 3 kilómetros al sur de Ramales de la Victoria en la carretera que une esta población con la de Lanestosa. Aquí el Río Calera, que hace de frontera entre el cántabro Valle de Soba y el vizcaíno Valle de Karrantza, suele llevar el agua subterránea, trayendo caudal solamente en época de fuertes lluvias. Y, menos mal...

A este barranco, buscando información por la red, lo definen como un descenso fácil, e incluso en alguna página de deportes de aventura dice que hacen 'descensos de iniciación' en este entorno. Y, que le pregunten a Hermano Errante, si nos pareció de iniciación o un sitio donde un pequeño error te puede costar caro...

Debe ser que no estamos acostumbrados a los barrancos del norte, pero la verdad es que no nos pareció muy adecuado para la iniciación en esto del barranquismo, y eso que iba totalmente seco... in situ, juzgamos que con un buen caudal de agua debía ser una locura suicida meterse en este descenso.

Hay que señalar que la instalación en las cabeceras de los rápeles, fijadas con químicos, están en bastante buen estado, aunque en algunos puntos es algo insuficiente (en uno de los rápeles más altos era bastante delicado subirse a montar la cuerda en la cabecera). Lo que deja mucho que desear en este lugar es la limpieza. El cauce por el que transcurre el descenso está lleno de deshechos provenientes de los pueblos que se encuentran más arriba, y es una pena que un lugar tan agreste y bonito esté tan lleno de desperdicios, plásticos, ruedas, cubos, botellas, latas y demás.

Y ya, sin más dilación, vamos con algunas fotos y un pequeño vídeo-resumen de este descenso, bonito pero delicado, y con muchos puntos donde la roca resbalaba como hielo y había que destrepar buscándose las mañas como fuese.

Mirada atrás después de haber pasado bajo el puente por el que cruza la carretera que nos lleva hasta este barranco.
Esta primera zona está encajonada y es bastante estética, pero no cuenta con rápeles hasta un poco más adelante.

En este primer sector nos metemos en el barranco y avanzamos pegando patinazos entre grandes bloques desprendidos primero, y luego por un tramo más encajonado y con pequeñas pozas que tenían algo de agua. No había rápeles, pero sí un par de destrepes delicados. Esta zona es muy oscura por lo cerrado del barranco y la exuberancia de la vegetación que lo rodea.

Justo a la izquierda de la foto anterior, en esa misma pared, hay una curiosa cueva labrada en la roca. No llevábamos más luz que las de los móviles, pero nos adentramos para echar un vistazo. A pesar de que el cauce estaba seco, dentro había muchísima humedad y te hacía resbalar por todas partes. Al buscar información antes de meternos en el barranco, leímos que dicha cueva vuelve a conectar con el barranco más adelante, pero que si tomas este camino, te pierdes el rápel más alto y estético de este descenso... de modo que volvimos a salir al exterior por donde habíamos entrado y seguimos avanzando por el cauce.

Aquí nos encontramos con el primer rápel, de unos 8 metros y en una zona de roca muy, muy, muy resbaladiza.

Yo dispuesto a bajar por este primer rápel que habíamos montado con la cuerda en doble, para ahorrar tiempo en la recuperación de la cuerda y evitar que se enganchase en algún saliente.
Los rápeles no eran parecidos en nada a los de Cuenca, y nos movíamos con más cautela de la habitual.

Después de este primer rápel de 8 metros estaba la cabecera del 2º rápel, el cual era el más alto de todo el descenso, con 15 metros. Hermano Errante montó la instalación y bajé yo el primero.

Después de estos dos rápeles quedamos a los pies de la salida de la cueva que habíamos visto más arriba. A partir de este punto el barranco se abría y había más luz. Esta zona en la que nos adentrábamos ahora estaba salpicada de grandes bloques de piedra desprendidos por todas partes y tenía bastantes más destrepes resbaladizos que rápeles.

Hermano Errante tras salvar uno de los numerosos destrepes que jalonaban este segundo tramo del barranco.
También había rápeles, pero ya de menor envergadura.

En este punto tuve un problemilla y, tras estar a punto de arrancarme la camiseta, decidí terminar el descenso con ella guardada en la saca. Decir que, si llevas ropa holgada (como era mi caso) no es difícil que ésta se enganche entre la cuerda y el descensor ocho (que es un poco lo que me pasó a mí) y nos puede dejar bloqueados en algún punto comprometido... de modo que, opté por quitarme la camiseta que traía, tras sufrir dos pequeños enganchones, e hice el resto del barranco sin camiseta. ¡Suerte que no hacía nada de frío!

Ya sin camiseta. Creo que este era el tercer rápel del descenso, un R9 (es decir, un rápel de 9 metros)
Detalle de la instalación. Solemos bajar en simple y con el descensor empotrado en el anclaje de la cabecera del rápel, es decir, en simple desembragable con ocho empotrado. En caso de haber algún problema o quedar bloqueados en el descenso, el compañero que está en la cabecera puede soltar cuerda poco a poco y descolgarnos, o ajustar la cuerda a la base del rápel para que podamos seguir descendiendo. También probamos a hacer algún rápel con la cuerda en doble, pero lo más habitual es que bajemos con ésta técnica de ocho empotrado desembragable. El mosquetón naranja es el de la saca donde llevábamos la cuerda, la cual se debe anclar siempre a la reunión para evitar que se caiga y nos deje sin cuerdas para salir del cañón.

Esta zona estaba llena de bloques muy lavados que resbalaban muchísimo. Había también algunos puntos en donde nos volvíamos locos buscando instalaciones de cabecera que no estaban por ninguna parte, lo que nos obligaba a destrepar encajándonos entre grietas para procurar no resbalar y caer. En resumen, que este barranco se nos hizo bastante físico, aunque sin llegar a agotarnos.

Así seguimos avanzando hasta llegar al último rápel, una caída de 12 metros en un entorno donde el color verde intenso parecía querer engullir todo a su alrededor.

Hermano Errante preparándose para hacer el descenso del último rápel de este barranco.

Tras este rápel de 12 metros aún nos quedaba una larga sucesión de destrepes y de caminar por el cauce, hasta dar con un puente por donde la carretera sortea el Río Calera, y éste desemboca en el Río Gándara, marcando aquí el final de nuestro recorrido.

Creo que tardamos algo menos de 3 horas en completar este descenso que, a pesar de lo leído por ahí, donde se decía que era muy fácil, incluso de iniciación, a nosotros nos pareció peligroso, y donde tuvimos que ir con pies de plomo para evitar un resbalón que pudiera causar alguna lesión y el consiguiente problema para salir del barranco.

Además, yo sigo pensando que, meterse en este barranco con algo de caudal, debe de ser una locura de las grandes...

Antes de despedirme, os dejo un vídeo-resumen con los 3 o 4 vídeos que grabé a Hermano Errante mientras bajaba los primeros rápeles, y os dejo también por aquí el plano del lugar y el recorrido realizado.

Vídeo-resumen de este descenso del Calera en su tramo inferior.

¡Y, ahí va el plano!

Aquí he marcado el recorrido en amarillo, que iba en dirección noroeste. La salida desde el párking de Covalanas y final en el puente que hay justo antes de la unión del Río Calera con el Río Gándara. Desde ahí, había que recorrer 2 kilómetros de vuelta por la carretera hasta el párking donde habíamos aparcado.

Y nada... espero poder hacer algún día los barrancos de Navedo y Cicera, que se nos quedaron en el tintero... aunque, con el descenso del Calera inferior, nos quitamos el mono de barranquismo y nos enfrentamos a un cañón muy diferente a los que estamos acostumbrados por nuestra tierra.

¡Bueno lectores errantes, hasta la siguiente aventura!

martes, 23 de octubre de 2018

Ascenso a la Cruz de los Tres Reinos y descenso del Barranco de las Clochas (Hoya del Peral, pedanía de Salvacañete)

¡Buenas de nuevo Lectores Errantes!

Hoy os traigo una entrada doble sobre la pequeña pedanía de Hoya del Peral, perteneciente al municipio de Salvacañete. Esta entrada doble trata de un ascenso invernal (en Diciembre de 2017) a la Cruz de los Tres Reinos, de 1.557 metros de altitud, y un descenso deportivo del Barranco de las Clochas (también llamado Barranco del Pino) realizado este mes de Octubre (el pasado día 20) junto a Hermano Errante.

La primera parte trata de un ascenso desde la carretera N-420 hasta la pedanía de Hoya del Peral, pasando de largo esta pequeña aldea y siguiendo dirección Norte hasta estar a la altura de la Cruz de los Tres Reinos, a donde ascendería para estar en 3 provincias al mismo tiempo. ¿Qué es esa 'Cruz de los Tres Reinos'? Si no lo sabéis, seguid leyendo para averiguarlo...

En mi primera incursión me planté en Salvacañete justo al amanecer y recorrí el PR-CU-99, llamado 'Sendero de las Almas' (porque rodea el llamado Cerro de las Almas, al Oeste de la población). En poco más de una hora y media ya me lo había ventilado. Era Diciembre y hacía un frío glacial, pero me supo a poco este sendero de 6 kilómetros tan solo. Además, en su trazado no se visitaba ningún rincón curioso o especialmente digno de admiración. Por ello, una vez completada esta ruta decidí acercarme a la pedanía de Hoya del Peral, situada al Noreste de la población de Salvacañete.
Dejé el coche al comenzar el camino que da acceso a esta aldea y me puse a andar. Al poco vi que a mi derecha se abría un impresionante barranco e intenté ascender por él hasta la Hoya del Peral en lugar de seguir el camino.

Esta sería la vista aérea del Barranco de las Clochas desde encima de Hoya del Peral, mirando en dirección Sur.
Imagen tomada de Google Earth. Abajo a la izquierda se ve el nombre del pueblo escrito con piedras apiladas.
Aquí vino el primer problema. Me topé de lleno con la última cascada del descenso de este barranco, de 10 metros de altura. Por aquél entonces conocía de oídas la disciplina deportiva del Descenso de Barrancos, pero aún no me había metido en ese maravilloso mundillo... de modo que me dí la vuelta y ascendí de nuevo al camino que me conduciría a Hoya del Peral, bordeando este barranco.

Vídeo de la parte central del Barranco de las Clochas desde arriba.

He de decir que el aspecto de este barranco me encantó, y decidí que otro día volvería para intentar descenderlo por su cauce, lo que no sabía es que tendría que aprender técnicas de progresión con cuerdas y esperar casi un año para hacerlo finalmente.

Como mi intento de subir por el barranco se vio frustrado, continué por el camino, que pasa junto a una cantera de la que se sacan bloques de piedra para construcción.

Pequeña cantera junto al camino, justo antes de llegar a Hoya del Peral.

Ya estaba en la aldea. Paré a comerme el bocata en el poyo (banco de piedra, para los profanos) de una casa abandonada (como lo están la mayoría en esta aldea) y después me dirigí en dirección Norte por un camino que discurre entre campos de cultivo. Había algo de nieve en las umbrías que delataba las huellas de un zorro que había recorrido gran parte del camino que yo estaba recorriendo ahora.

Huellas de zorro de camino a la Cruz de los Tres Reinos.

En esta zona hay un gran yacimiento fosilífero y es muy común ir encontrándose fósiles (sobre todo de ammonites) casi a cada paso que se da. Hice fotos a algunos de los que me vi:

Pequeño ammonite.

Gran ammonite fragmentado.

Es increíble la cantidad de fósiles que se pueden ver en esta zona.
Hace cientos de miles de años esto era una pequeña almeja y aquí, a 1.300 metros de altitud, había un mar.


Otro fósil incrustado en la roca.

El camino iba ganando altura poco a poco. En todo este trayecto se hacía por un camino paralelo al Arroyo de los Urdiales, que estaba completamente seco. Este es el arroyo que formó al Sur de la Hoya del Peral el imponente barranco por el que no había podido transitar en esta ocasión.

Ya estaba llegando a la altura de la Cruz de los Tres Reinos y aquí debía desviar mi rumbo hacia el Este y superar un desnivel aproximado de unos 120 metros para ascender al cerro donde se encuentra este enclave histórico.

Panorámica a los pies del cerro donde se encuentra la Cruz de los Tres Reinos.
Subir esta loma no era nada complicado y en poco tiempo estaba ya en este cruce de reinos. Ahora es cuando procede aclarar de qué se trata la llamada 'Cruz de los Tres Reinos'...

La Cruz de los Tres Reinos es el lugar donde convergían los antiguos reinos de Castilla (actual provincia de Cuenca), Valencia (actual Rincón de Ademuz, perteneciente a la Comunidad Valenciana) y Aragón (actual provincia de Teruel). La tradición cuenta que en este punto se reunían en la Edad Media los monarcas de Castilla y Aragón (que incluía la actual Comunidad Valenciana) para dirimir sus problemas en la confluencia de sus reinos. Territorio neutral.

Allí, tomé unas cuantas fotos como las que siguen:
Panorámica desde la Cruz de los Tres Reinos mirando hacia el Oeste (hacia la provincia de Cuenca).
Pulsar imagen para ampliar.

Paneles que indican las rutas de senderismo que recorren estos parajes. Detrás está el vértice geodésico.

Desde aquí arriba se veía la Sierra de Javalambre con sus picos nevados.
Desde ahí emprendí el regreso por el mismo camino hasta la carretera N-420 para volver al coche y dirigirme de nuevo a Cuenca tras pasar una agradable mañana de frío por la Serranía Noreste de Cuenca. Dejo por aquí el mapa del recorrido.

En amarillo está marcada la ruta de mi intento de acceder al Barranco de las Clochas desde su parte final. Como no pude hacerlo, tuve que volver al camino principal que conduce a la Hoya del Peral y de ahí seguir en dirección Norte hasta la Cruz de los Tres Reinos. Pulsar la imagen para ver el detalle.
Ahora, vamos con la segunda parte de mi periplo por estas tierras. Para ello vamos a dar un salto en el tiempo, ya que la siguiente acción se desarrolló durante este fin de semana pasado (el 20 de Octubre de 2018). Tras sufrir un par de días de lluvia constante en Cuenca, Hermano Errante y yo decidimos ir a hacer el descenso del Barranco de las Clochas, el cual me había enterado de que contaba con instalaciones para montar cuerdas y superar una serie de rápeles hasta llegar al lugar por donde no pude subir la primera vez que me acerqué a este paraje. Me impidió el paso una vez, pero ahora iba a pasar por ahí, sí o sí.

Preparamos neoprenos, arneses, croquis del descenso, descensores 'ocho' y demás material de barranquismo, y nos fuimos para allá a primera hora de la tarde. Tras aparcar el coche justo a la entrada de la aldea de la Hoya del Peral y ponernos todo el equipo, nos metimos en el barranco, que a pesar de las lluvias no llevaba caudal de agua... hasta el último rápel; aunque las pozas si tenían agua turbia.

Vista del barranco desde el punto de acceso, junto a la aldea de Hoya del Peral.

El primer tramo era el más estrecho del recorrido, con las paredes del barranco apenas separadas 2 metros la una de la otra.

Hermano Errante feliz de volver a los barrancos tras 2 meses sin pisar uno.

Aquí había un pequeño resalte de 2 metros destrepable que en la reseña no salía marcado como rápel, pero que estaba montado con un parabolt con cadena y anilla, así que, en lugar de destreparlo, lo rapelamos.

Alma Errante en el primer resalte-rápel de sólo 2 metros de altura.
Tras esto nos encontramos con el primer rápel marcado en la reseña (suponemos que el primero, de 2 metros, no estaba equipado cuando hicieron el croquis del barranco y lo incluyeron en una re-equipación reciente). Éste segundo rápel salva un desnivel de 3 metros. El primero lo había montado Hermano Errante, de modo que en éste me tocaba montar la cuerda a mí. La monto y Hermano Errante desciende el primero:

Hermano Errante en el rápel de 3 metros marcado en la reseña como R1 (rápel nº 1 del descenso)

Yo bajando el rápel de 3 metros que me había tocado montar.


Por esta primera zona había tramos de destrepe y pozas con poca agua hasta llegar a un pasamanos montado en fijo para evitar una badina bastante profunda (el pasamanos está montado ya que, al ser un barranco habitualmente seco, cuando el agua está estancada mucho tiempo no es recomendable, ni agradable, meterse en ella. Con este pasamanos se salva este obstáculo sin mojarse de agua putrefacta)

Yo progresando por el pasamanos fijo.
Hermano Errante gestionando el pasamanos que evita una poza profunda.

Después venía un rápel de 9 metros. Éste lo montó Hermano Errante y lo descendí yo primero. Es norma entre los barranquistas que, el que monta el rápel se quede en la cabecera (lugar donde está la cuerda anclada a la pared) hasta que todos han bajado, y bajar el último. Y, así lo hacemos siempre.

Aquí ando, enfrentándome al rápel de 9 metros.

Hermano Errante haciendo el rápel de 9 metros con más soltura que yo.

El siguiente también lo montó Hermano Errante y lo descendí yo el primero. Aquí ya había 15 metros de desnivel que salvar. Puse en juego la integridad de mi teléfono móvil al resbalar y caer al agua una vez había acabado de rapelar y llegado a la poza... (sí, se llegó a mojar entero, pero aún funciona. ¡Gajes del oficio, oiga!)

Yo ensacando la cuerda mientras Hermano Errante me graba y se ríe del resbalón que me hizo calarme entero, móvil incluido

Aquí hubo un punto donde dudamos bastante, ya que había que descender un rápel de 4 metros desde el que no veíamos el anclaje para después bajar un rápel de 15 metros que enlaza con éste. Estuvimos a punto de sacar nuestro equipo de burilar (martillo, spits, chapas y demás) para montar nuestro propio anclaje y salir de esa situación comprometida, pero al fin, tras descender el de 4 metros y plantarnos en la cornisa que da salida al rápel de 15 enlazado, encontramos el anclaje al que teníamos que amarrar nuestra cuerda para superar esta caída vertical.

A partir de este punto había que caminar por el cauce durante unos 100 metros (eso pone en el croquis del barranco, pero creemos que esa distancia era mayor).

Llegados aquí, quiero hacer un apunte: el barranco estaba muy sucio desde su comienzo, pero aquí llegaba al culmen cuando encontramos un coche destrozado en medio del cauce y los cadáveres de decenas de cabras que aún no nos explicamos cómo habían llegado allí. En una zona más arriba de ésta ya me había dedicado a apartar una rueda de camión del cauce (había otra que no pude mover) y Hermano Errante había retirado a su vez varios plásticos y cuerdas que nos encontramos mientras avanzábamos. Cubos de metal abollados, trozos metálicos oxidados, bolsas, ruedas... había de todo. Es una pena que estos parajes tan poco transitados, y que por ello deberían mantenerse prístinos y limpios, actúen de colectores de la basura humana de los alrededores cuando baja una rambla de agua y acumula desechos que deberían estar en una planta de reciclaje y no en un paraje agreste y de difícil tránsito como éste. Quizá muchas personas no puedan, o quieran, meterse en estos sitios... pero su basura sí que llega a ellos. Mal asunto.

Por otra parte, y cambiando de tema, la instalación del equipamiento para realizar el descenso deportivo de este barranco está en perfectas condiciones y se ve que el barranco fue re-equipado hace poco tiempo. A pesar de no ser un descenso muy conocido, ni acuático, la disposición de los anclajes está muy bien pensada para que las cabeceras de los rápeles duren mucho tiempo y aguanten grandes riadas (que aquí raramente se darán...) que podrían arrancarlos al arrastrar troncos y piedras si estuviesen colocados en mal lugar.

Ya sólo nos quedaba el descenso del último rápel, de 10 metros de altura. Me enfrentaba ahora al muro que me impidió subir por el cauce de este barranco cuando estuve por la zona la primera vez en Diciembre de 2017. Ahora estaba completando su descenso integral. Un reto más, cumplido.

Descendiendo la pared que me impidió acceder a este barranco la primera vez que lo vi, cuando aún no hacía barranquismo.

Único rápel con algo de agua del día. Octavo y último rápel del descenso del Barranco de las Clochas (o barranco del Pino)
Como conclusión final, éste es un descenso con más 'chicha' de la que parece a priori (me refiero a nivel deportivo, ya que las vistas del entorno son realmente espectaculares desde casi cualquier lado) y que nos sorprendió con bonitos rápeles que no nos esperábamos encontrar en esta zona. Un barranco para coleccionistas, con buenas instalaciones de anclajes y al que, por poner una pega, lo único que le haría falta es un caudal constante.

También cabe destacar y repetir, en el aspecto negativo, la gran cantidad de basura acumulada en este barranco.

He montado un vídeo-resumen con música, de algo menos de 3 minutillos, con los vídeos que fui grabando con la action cam durante el descenso. Echarle un ojo a ver qué os parece:

Vídeo-resumen musical del descenso. Tomas grabadas con la 'action cam'.  He subido este mismo vídeo con una instrumental propia (en realidad es de Chemo, productor musical del colectivo InUnder) a Youtube, ya que vi que no había ningún vídeo de este descenso y puede interesar a barranquistas. Os dejo aquí el enlace: https://youtu.be/1Dyve2hB0vk 

Y finalmente, como siempre, os dejo un pequeño mapa con el recorrido realizado, y un enlace al croquis de este barranco aquí por si alguien se anima a hacerlo...

En rojo el recorrido deportivo del barranco de las Clochas (también llamado barranco del Pino) en Hoya del Peral (Salvacañete) y en amarillo el trayecto de retorno al coche. En total se van unas 2 horas y media entre descenso y retorno

Y ya vale, ¿no?

¡¡Hasta la siguiente aventura, Lectores Errantes!!

martes, 28 de agosto de 2018

Vídeo: descenso del barranco de la Hoz Somera (Herrería de Santa Cristina, Cuenca) 17-06-2018

Esta entrada será bastante escueta... ya que se trata de un vídeo con las imágenes que grabamos con dos cámaras tipo 'GoPro' mientras hacíamos el descenso del barranco de la Hoz Somera, el día 17 de junio de este año. En esa ocasión me acompañaba Charly.

Tras haber hecho ese mismo descenso por primera vez tan sólo una semana antes (el 10 de junio lo hice junto a Hermano Errante), no pude negarme cuando me propuso volver, aunque eso supusiese levantarse un domingo a las 6 y media de la mañana para subir a la Herrería de Santa Cristina, hacer el descenso y volver a Cuenca antes de la hora de comer... ¡a contra-reloj, vamos!

Mi intención era subir el vídeo aquí directamente, para no tener que ir saltando de una página a otra, pero como el archivo pesa más de lo que permite subir este blog, lo he tenido que colgar finalmente en YouTube.

Así que, poco más que decir. Dejo aquí el enlace del vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=hJ46iOc9Oeo&feature=youtu.be

Aprovecho para poner alguna fotografía de las que hice la semana anterior a la grabación del vídeo, cuando completé el descenso con Hermano Errante:

Vídeo del primer estrecho, donde se monta el primer rápel y se inicia el descenso.
A partir da ahí, ya no hay vuelta atrás...


Para ser junio, lo cogimos con un caudal elegante la primera vez.
Rincón donde se monta el primer rápel. Hermano Errante a la derecha de la imagen.

Secuencia de imágenes de uno de los rápeles más divertidos, con el agua cayéndote encima desde la mitad del descenso.
(Los demás rápeles tienen las instalaciones montadas más lejos del curso de agua, salvo el último)

Las tres imágenes están tomadas en el tercer rápel, que tiene 9 metros.

Alma Errante luchando contra las aguas.