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martes, 21 de septiembre de 2021

Sima de José Cebrián y Cueva de los Tocinos, cerca de los Callejones de Las Majadas:

¡Hola gente errante!

¿Os venís a comprobar la reciente equipación de la Sima José Cebrián, en Las Majadas? Os muestro una imagen desde el fondo del pozo, a ver si os convence el asunto...

Imagen desde el fondo del pozo de entrada de 37 metros de profundidad.

Os pongo en antecedentes: hace unas semanas, los compañeros del Club Diaclasa Villalba (donde estoy federado actualmente), llevaron a cabo la equipación de la Sima José Cebrián con anclajes químicos (en lugar de los viejos spit con se hallaba equipada por sus exploradores de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum) con dos vías de bajada para poder permitir el descenso de dos personas al mismo tiempo, cada una por su cuerda.

Mi hermano y yo le teníamos echado el ojo a esta sima desde hace un tiempo, y aprovechamos tras los trabajos de Diaclasa Villalba para ir a ver cómo había quedado la instalación de anclajes que realizaron los compañeros. Ellos no pudieron probarla tras su equipación, ya que el compuesto químico con el que se fijan los anclajes a la roca tarda unos días en fraguar y endurecerse por completo. Por ello, nos ofrecimos como 'conejillos de indias' para ir a ver si el descenso por los lugares elegidos ha quedado bien, bajando limpiamente y evitando roces de las cuerdas en la roca. El resultado de la equipación ha sido brillante. Las dos vías de bajada están colocadas en lugares muy bien escogidos y con sus anclajes en perfecto estado. En los fraccionamientos tenemos apoyos, y es fácil y cómodo bajar.

Así, el pasado viernes día 17 de Septiembre, nos presentamos en Las Majadas: Hermano Errante, Moisés, Cristian y el menda que escribe estas líneas.

La Sima de José Cebrián se encuentra cercana a los conocidos 'Callejones de Las Majadas', y también tiene cerca de ella la Sima de las Cuatro y Media y la Cueva de los Tocinos, a la que también le echamos un vistazo este mismo día.

Localización de las cavidades de esta zona.
(Pulsar sobre la imagen para ver ampliada)

¿Por qué esta sima tiene nombre propio? Pues esto, tiene su historia... la cual me contó Padre Errante.

Ahí va: Cuando Padre Errante comenzó a hacer espeleo, no tenía (ni él, ni la mayoría de sus compañeros) edad para conducir, ni coche propio. Pues bien, durante la exploración sistemática de la Muela de la Madera en busca de cavidades que realizó la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum, en una de esas salidas les llevaba un taxista. Dicho taxista dejó en la zona de exploración a varios miembros de Lobetum y se fue a dar un paseo por su cuenta. Cuando los miembros de Lobetum regresaron al vehículo, el taxista les dijo que había encontrado una sima como las que ellos buscaban. Mostró la boca de entrada a los jóvenes espeleólogos que, tras explorarla y levantar su topografía decidieron, en homenaje a ese taxista que la había descubierto, ponerle su nombre: José Cebrián.

Topografía de la Sima de José Cebrián, sacada del libro 'Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera' editado por la A.E.C. Lobetum y publicado por la Diputación Provincial de Cuenca.


Esta sima desciende hasta los 39 metros de profundidad, y está situada al fondo de un callejón de roca caliza con mucha vegetación en su interior.

Una vez localizado el callejón donde está la cavidad, hay que pasar entre un denso tapiz de bujes para acceder a la cabecera de entrada. Hasta que no estamos casi en la boca, no vemos la cavidad. Cerca de la boca de entrada, se ve más o menos lo siguiente:

Aproximación a la Sima de José Cebrián

La aproximación cuenta con dos anclajes de seguridad para acercarnos a la vertical sin peligro.

Al llegar, vemos un agujero a la izquierda y un puente de roca a nuestra derecha, bajo el cual hay que pasar la cuerda de seguro para anclarla a una de las dos cabeceras trianguladas que existen para la bajada en esa pared a la derecha de la entrada.

Hermano Errante monta una vía de bajada y Moisés la otra. Cristian y yo bajaremos posteriormente, cada uno por una vía. Eso sí, dejamos distancia mientras van montando las cuerdas.

Acceso a la Sima de José Cebrián

Hermano Errante y Moisés bajan montando la cuerda.

Instalación de las cabeceras de las dos vías de acceso equipadas por el Club Diaclasa Villalba

En la línea que monta Moisés (y por la que también bajo yo) existen 4 fraccionamientos entre la cabecera y el fondo de la sima. Por la línea que monta Hermano Errante hay 3 fraccionamientos y se progresa un poco más rápido.

Dejamos que Hermano Errante y Moisés bajen hasta el fondo y se puedan apartar. Íbamos advertidos por los compañeros de Diaclasa Villalba de que, en el primer fraccionamiento hay una repisa con la roca algo descompuesta. Nos dijeron que, al realizar la equipación se rompió un gran trozo de la repisa y cayó al fondo de la sima (por suerte no había nadie por debajo), así que procuramos llevar mucho cuidado en este punto hasta que los que van por debajo se puedan alejar de la vertical para estar fuera del alcance de las piedras si alguna se desprendiese de la repisa donde estamos bajando Cristian y yo. Grabo un vídeo desde dicha repisa.

Repisa a unos 8 metros por debajo de la cabecera.


Seguimos bajando y superando fraccionamientos hasta llegar al fondo, a 37 metros de la boca de la cavidad. Mirando hacia arriba, se ve lo siguiente:

Vista desde el fondo del pozo.

Otra vista, con gotas de agua cayendo desde arriba como centellas...


También grabo algún vídeo desde aquí:

Vista desde el fondo del pozo. Cada vía baja por una pared diferente.

A la izquierda de la vía por la que he bajado hay una galería descendente que se corta a los 2 o 3 metros.

A la derecha, la cavidad continúa, pero el paso es demasiado estrecho para que una persona pueda acceder a nuevas salas. Aquí muere la cavidad, de momento.

Junto a este agujero por el que se cuela el agua de lluvia, y continúa su viaje, la concentración de oxígeno desciende ligeramente. Por suerte, no es un valor alarmante.

Continuación de la cavidad, ya impenetrable. 
El Club Diaclasa Villalba quiere realizar una desobstrucción para ver si se puede continuar y accede a nuevas galerías y salas.

Fotografía desde este punto.


Nos hacemos la foto de grupo en el fondo de la sima:

De izquierda a derecha: Moisés, Hermano Errante, yo mismo y Cristian.


Moisés sube hasta el último fraccionamiento de la línea que ha montado para dejar algo más de comba a la cuerda y que no se nos complique la salida. Aprovechamos para hacer alguna fotografía panorámica en vertical:

Panorámica vertical desde el fondo. Moisés retocando la comba del primer anclaje.

'La foto de la foto'.
Hermano Errante hizo esta panorámica vertical mientras yo, tumbado en el suelo, hacía la panorámica vertical anterior.


Moisés vuelve a bajar y nos disponemos a subir Cristian y yo, cada uno por la cuerda por la que ha bajado.

Mientras, Moisés nos hace las fotos que aparecen a continuación:

Cristian y yo nos anclamos a la cuerda para comenzar el ascenso. (Foto por Moisés Aguirre)

Vamos subiendo. Palmo a palmo. (Foto por Moisés Aguirre)

Ya hemos pasado el primer fraccionamiento en ascenso. (Foto por Moisés Aguirre)

Y seguimos para arriba... (Foto por Moisés Aguirre)


Subimos hasta haber pasado la repisa y, una vez superada, comienzan a subir Hermano Errante y Moisés mientras recogen las cuerdas.

¡Ya estamos fuera otra vez!


Una vez estamos todos arriba, volvemos al coche. Aún nos queda tiempo para ver algo más. Nos debatimos entre bajar a la cercana Sima de las Cuatro y Media o buscar la, también cercana, Cueva de los Tocinos. Nos decantamos por ésta última.

Topografía de la Cueva de los Tocinos, sacada del libro 'Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera' editado por la A.E.C. Lobetum y publicado por la Diputación Provincial de Cuenca.
Lo que sale en el lateral izquierdo es el callejón anexo a la cueva, cuyo trazado está a la izquierda.

Así pues, volvemos al coche, dejamos los aparatos de progresión vertical y las cuerdas (aquí no las vamos a necesitar) y avanzamos unos 200 metros por el camino hasta abandonarlo y meternos en el monte para encontrar, tapada por los bujes, la entrada a esta cueva de muy fácil acceso.

Entrada, escondida entre bujes, a la Cueva de los Tocinos.

Al entrar, encontramos con una galería de medianas dimensiones que tiene grietas en el techo por donde se cuela la luz exterior.

¡Vaya! ¡Si tiene iluminación natural y todo!

Tras entrar giro a la izquierda para tomar un par de fotos desde esta punta de la cavidad:

Cueva de los Tocinos desde uno de sus extremos.

Pequeña panorámica de la Cueva de los Tocinos.

También grabo este vídeo:


Y avanzamos a ver qué se esconde en el otro extremo de esta cavidad.

Recorriendo la Cueva de los Tocinos hacia su gatera final.

En este extremo hay una gatera que se va cerrando progresivamente.

Gatera final de esta cavidad.

También vemos como han salido un par de hongos entre las piedras de esta zona:

¡Hongos 'cueveros'! jajaja


Hacemos alguna foto más:

Una foto más antes de salir...


Y salimos por otra entrada diferente a la que hemos usado para pasar. Esta entrada nos deja en un callejón. Nada más salir, en el suelo me encuentro un €uro del año 1999 (¿llevará ahí tantos años?)

¡Anda, qué suerte! ¡Me he encontrado un €uro!


Tras esto, volvemos al coche y a Cuenca, a echarnos el par de cervezas que nos hemos ganado tras esta espeleo-salida.

He montado un vídeo con las tomas grabadas en estas dos cavidades de la Muela de la Madera. Lo podéis ver en el siguiente enlace: https://youtu.be/meOf-FiMkUo

Y, con esto me despido hasta la próxima.

¡Hasta pronto gente errante!

sábado, 17 de abril de 2021

La 'estresante' Cueva del Alto de la Peña, en Las Majadas

¡Hola de nuevo lectores errantes!

Tras una breve parada, volvemos a errar. Esta vez (cómo no... jeje) por los subterráneos de la Muela de la Madera. Concretamente vamos a meternos (yo, por tercera vez) en la Cueva del Alto de la Peña, la más cercana a la población de Las Majadas.

La cavidad es más bien complicada, aunque no es muy peligrosa. Al principio, "se deja hacer", pero su sección y angostura van en aumento conforme se avanza, haciendo de la progresión un esfuerzo que hay que saber dosificar. Para gente de cierta envergadura, no es bonita... desde luego. Tiene algunos pasos delicados.

Como he dicho, es mi tercera vez en ella.

Los antecedentes son:

- Me metí por primera vez con Hermano Errante, el día que más niebla densa he visto en toda mi vida. El caso es que, tras unos 80 metros de cavidad, tiramos por un conducto del nivel superior que se estrechaba y retorcía por un paso por el que era imposible que nosotros entrásemos. Nos dimos la vuelta en ese punto.

- La segunda vez, fue hace no mucho. Con un par de colegas (o 3) más. Esa vez, Juanito encontró en el nivel inferior el paso que libraba el conducto estrecho con el que nos encontramos la otra vez. A la salida nos encontramos con 3 ejemplares de Meta Menardi (de la que no se había visto, o documentado, por aquí antes).

- La  tercera vez... es la que cuento en estas líneas.

Llegamos con mi nueva 'Bestia Errante' a las inmediaciones de la cueva. En esta ocasión voy con Juanito, con quien también estuve en las Cuevas de sal de Minglanilla

'Bestia Errante', mi nueva montura. Nuevos caminos nos esperan... jejejeje

Nos ponemos el equipo. Localizamos la entrada, ¡y al lío!

La entrada hacia la cavidad se realiza por la grieta de un lapiaz, en dirección Oeste. Se gira en dirección Sur al poco de meternos en el 'callejón' que forma el lapiaz. Este tramo se ve así:

Grieta en el lapiaz, por la que se accede a la cueva.

Y entrando por el fondo de la grieta llegamos hasta la boca de la cavidad.

Acceso a la Cueva del Alto de la Peña.

Boca de entrada a la cavidad.

Aquí ya dejamos de ver la luz del sol. La entrada es una gatera ancha, seguida de un laminador.

Boca de entrada.


Laminador que nos encontramos al poco de pasar por la gatera inicial.

Seguido esto de otra incómoda gatera (ésta más estrecha, con bordes a media altura) que gira a la derecha.

Gatera incómoda en esta zona inicial de la cavidad.


Tras esta zona algo incómoda, llegamos a una galería amplia, donde más adelante se vuelve a girar levemente a la izquierda:

Vídeo de esta zona de la cavidad.

Avanzamos.

La galería, al principio alta, vuelve a bajar al pasar por un par de gours secos.

Juanito pasando por los Gours.


Paso por los Gours.


Después volvemos a estar en un tramo amplio, y adornado con esta curiosa colada.

Colada en la pared de esta galería.

Se ven grietas en el techo que indican que la fisura original por la que corría el agua al principio está en un nivel superior, que ahora se encuentra casi bloqueado por las coladas y formaciones calizas que allí se han formado.

Por aquí, me fijé también en esto:

Parece fósiles... pero también podrían ser espeleotemas...


Parecen un par de fósiles, de conchas. Pero no sé muy bien si son eso, o una formación rota...

Y, algún mosquito que había llegado hasta allí, y sobre el que se había condensado la humedad ambiental.

Mosquito repleto de gotas de agua.

Un poco más adelante ya se ven más claramente los dos niveles que la galería presenta, de sección baja. La superior es una gatera, y la inferior un laminador. Ambas incómodas, pero aún fáciles.

¿Por arriba, o por abajo?

Entramos por el nivel inferior, pero más adelante, nos colamos por una de las grietas que comunican ambas alturas, y accedemos al nivel superior para pasar por una gatera con forma de meandro, ya que el nivel inferior parece ser algo más angosto.

Hay algunas formaciones invadiendo el nivel inferior, como ésta:

Pequeñas formaciones que se cuelan en el nivel inferior de esta zona de la cueva.


Por aquí vemos a Juanito sorteando esta zona.

Zona incómoda, pero fácil de pasar. A partir de aquí, se comienza a complicar la cosa. En la primera visita con Hermano Errante, llegamos hasta un poco más adelante.

Tras avanzar unos 6 o 7 metros, bajamos de nuevo al nivel inferior, donde nos arrastraremos sobre arcilla pegajosa en un paso estrecho, que nos deja en una zona en forma de gatera. Éste era el paso que nos permite continuar, y que Hermano Errante y yo no vimos la primera vez. O, quizá estaba lleno de agua, no lo recuerdo bien...

Paso sobre arcilla pegajosa. A partir de aquí, todo es nuevo para nosotros.

Después del estrecho con el suelo de arcilla, la cosa sigue siendo estrecha...

Un poco más adelante se hace algo más cómodo hasta abrirse de nuevo tras arrastrarnos junto a una colada que está invadiendo la zona de paso.

Vídeo de este tramo, que creo que se corresponde con la topografía a la llegada a la Sala de los Bloques.

Vemos geodas incrustadas en la pared izquierda, al llegar a 'La Sala de los Bloques'.

Un par de geodas incrustadas, y con su cuarzo interior descolorido.


Avanzamos un poco más, y toca volver arrastrarse, ahora sobre un suelo de roca con algo de agua.

Gatera sobre suelo 'acuoso'...

Sigue habiendo vías (o pasos) superiores, pero nos parecen más estrechos y decidimos seguir por el nivel inferior. Pasamos una primera marmita para encontrarnos con que la sección aquí se convierte en un meandro, con dos palmos de agua en el fondo. Toda esta zona de la cueva se ha formado a expensas de diaclasas, por lo que las paredes son estrechas y el techo alto.

Voy de primero, me asomo y... creo que por ahí no quepo.

Galería estrecha, labrada a expensas de una diaclasa y con el fondo lleno de agua.


Dejo pasar a Juan. Él, que es más pequeño y liviano que yo... así que, 'culebrea' por la zona superior. Se cuela entre dos estalactitas y una columna. A él le cuesta un poco... así que, efectivamente, por ahí yo creo que no quepo (luego, según Juan, si no es por ahí... por la zona inferior sí que no entro ni de coña).

Juanito 'culebreando' entre espeleotemas por la gatera superior.


Baja al nivel inferior, y también se cuela por donde yo estoy seguro de que no quepo (aunque lo he visto desde cierta distancia).

Es flipante ver a este hombre moverse por los estrechos, ¡quién pudiera!

Yo, la verdad, es que estoy un poco cansado, y decido quedarme en el meandro. Le digo que avance un poco más si quiere.

Mientras tanto, hago un par de fotos:

En este punto me he quedado. Mi envergadura, creo que me impide continuar...

Retrocedo un poco, hasta el lugar donde habíamos dejado la saca, a esperar a que Juanito vuelva de investigar lo que hay más adelante.


Juanito avanza. Le oigo a lo lejos. Grabo:

Pues nada... hasta aquí he llegado.

Apago mi luz. Escucho. Se oyen ecos de sus movimientos arrastrándose unos 20 o 30 metros más allá. Ya no se ve su luz.

Al rato, vuelve. Creo que ha llegado casi hasta el curso activo. Hay un 'riachuelo' en la parte final de la cueva, y Juan se ha dado la vuelta al oir el agua, y sabiendo que cuando entramos en ella, había llovido un poco.

Así pues, llega de nuevo hasta donde yo me había quedado:

Juanito vuelve de echar un vistazo en solitario a la continuación.


           Juanito vuelve por la gatera del nivel superior hasta donde me he quedado esperando.


Tras comentar lo que hay más adelante, nos damos media vuelta.

Pasamos por los mismos sitios, pero aun así la cosa siempre cambia. Es lo que me fascina de las cuevas... aunque pases 10 veces por el mismo sitio de la misma cueva, acabas descubriendo formas o pequeños detalles, de los que antes no te habías dado cuenta y ves las cosas de otra manera. Todo depende de la luz, y de su colocación. Y aquí, cambia constantemente (con nuestro movimiento) de sitio.

Así, mientras volvemos, me fijo en esto:

Vida subterránea. No sé muy bien si son tallos u hongos...


Tallos, u hongos. No lo sé muy bien... pero, en todo caso, es vida abriéndose paso en un lugar que no da ninguna facilidad para ello. Es admirable.

También, y como decía al principio, en otra ocasión vimos varios ejemplares de Meta Menardi (Araña de Cueva Europea), que por lo que tengo entendido no se habían visto por aquí. Dejo por aquí un vídeo y un par de fotos de esos ejemplares:

Meta Menardi, seguramente macho y hembra.




Y, bueno... volvimos a la salida con buen sabor de boca por haber avanzado un poco más, pero con el resquemor de no haber llegado hasta el final.

De vuelta en la boca de entrada a la cavidad.


Como decía: "Al principio se deja hacer, pero luego se va haciendo jodida y acaba con tu ánimo".

Fotografía panorámica del laminador que hay cerca de la entrada.

Estuvimos un par de horas arrastrándonos, pero esta cavidad se hace pesada. Al menos para un tipo de 1,79 como mido yo... pero, volveré a intentarlo.

Volvemos al exterior contentos, y nos retratamos junto a la 'Bestia Errante'.

Selfie junto a la 'Bestia Errante'.


Y, para ir acabando, os dejo la imagen de la topografía de esta cavidad, con el recorrido aproximado que realizamos sobre sus 340 metros de longitud, según marcan las medidas que realizó la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum:

Topografía realizada por la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum en 1985.
Ésta topografía está publicada en el libro "Cavidades de Cuenca I - La Muela de la Madera".

También aprovecho, y os dejo un enlace al vídeo completo de esta expedición reciente a la Cueva del Alto de la Peña que he subido a YouTube.


https://youtu.be/lTm159QVIE4


Y, nada más por mi parte hasta el momento.

Ando liado con algunos asuntillos, pero espero encontrar tiempo para ser un poco más constante con esto. Además, espero que 'Bestia Errante' me lo facilite...

P.D. ¡Ah, por cierto!

Hace poco llegué a 20.000 visitas, en menos de 3 años de andadura. Y, desde aquí, quiero dar muchas gracias a tod@s l@s que os habéis dado una vuelta por este blog para conocer sitios únicos por los que estoy encantado de deambular y mostraros.

¡Hasta la siguiente mis querid@s lectores errantes!

domingo, 23 de febrero de 2020

Simas Malditos 9 y Malditos 7: redescubriendo simas olvidadas

¡Hola de nuevo lectores errantes!

Os traigo... sí. Más de lo mismo. Ea... otra de simas.

Otra vez en la Muela de la Madera. Otra vez un día que amanecía con niebla. Vamos a redescubrir un par de simas que, hace un par de meses, fuimos a buscar para tener localizadas. Lo conseguimos y marcamos en el GPS la posición.

Tras nuestro trabajo previo, el día de autos nos reunimos con gente del club de espeleología con el que Hermano Errante y yo nos hemos federado este año: Club Diaclasa Villalba.

Tras repartir el material en un par de todoterreno, nos subimos de Villalba de la Sierra a la vecina población de Las Majadas y, pasándola de largo, avanzamos hacia la Muela de la Madera sobre caminos embarrados. Aparcamos. Descargamos el material. Vamos 7 personas a revisar dos simas que descubrió la Asociación Espeleológica Lobetum allá por los años 80. En concreto, dos de las simas marcadas con el nombre de "Malditos" y numeradas hasta la XII. 

Echar un ojo si queréis a esta entrada antigua sobre 'Malditos I', la primera de la saga: http://almaerrantedeestosmontes.blogspot.com/2019/10/sima-malditos-i-muela-de-la-madera.html

Va, a lo que vamos. Ahora toca ponerse el mono, luces, cámara... y, ¡acción!

Tras andar unos 200 metros desde el coche nos presentamos en la boca de la sima Malditos 7. Por lo que nos dice la topografía, tiene un pozo de casi 40 metros (más adelante os muestro la imagen de dicha topografía).

Somos muchos, y bajar todos en tropel es inviable. En ella se quedan Lupo, Sara y Rodri. Van a bajar y revisar la instalación.

Hermano Errante, Javi, Pacho y yo, vamos a hacer lo propio en el otro objetivo del día.

Seguimos camino durante unos 150 metros más y nos acercamos a la sima Malditos 9.

Es una dolina  con las copas secas de un par de pinos volcadas en ella. Se ve un agujero pegado a la roca entre esas ramas secas. Valoramos lo que hay.

Boca de entrada a la sima Malditos 9.

A simple vista, no vemos anclajes de cabecera, ni roca buena donde poder montar uno. Bajaremos de un anclaje natural, es decir, con la cuerda anclada a un pino. Monta Javi esta vez.

Bajamos anclados a un pino. Monta Javi, con un par de anti-roces.

La topografía nos marca una profundidad de 22,5 metros en la zona más baja de esta cavidad, contados desde la cabeza de la dolina. También parece ser que hay una sala. Aquí va la topografía de esta sima Malditos 9.

Topografía hecha por Lobetum y que aparece en el libro "Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera".

Una vez bajamos los 3 o 4 metros de dolina, nos adentramos en el agujero, que es amplio y poco profundo. Este agujero nos deposita en una pequeña rampa desde donde vemos una sala que va descendiendo en uno de sus extremos. Tiene unas dimensiones generosas.

Vista del pozo de entrada desde abajo y la sala.

Ya han bajado todos a la parte final de la sala. Bajo con cuidado sobre barro escurridizo y me encuentro esto:

Zona final de la sala, llena de arcilla y con vómito de algún animal.
No siempre se encuentran cosas bonitas bajo tierra...

Vómito de algún animal (¿una garduña, quizá?). Vaya... parece que esto no tiene mucho más...

Dejo aquí otro vídeo de la sala de esta sima Malditos 9:

Otra vista de la sala de la sima Malditos 9.

Alguna formación que había por allí...

Formaciones en la sala.

Y, vuelta para arriba... sube Hermano Errante primero. Mientras, seguimos curioseando rincones.

 Hermano Errante comienza el ascenso.

Hermano Errante comienza la subida desde la rampa que ocupa el centro de la sala.

Saliendo entre las maderas empotradas arrastradas por el agua.

Subo yo detrás, y grabo a Javi subiendo, ya desde arriba.

Javi saliendo.

Vale, pues ya hemos visto que la sima Malditos 9 no tenía mucho que admirar, y una vez estamos todos arriba, la dejamos instalada para cambiarnos con nuestros compañeros y bajar a la sima Malditos 7, donde ellos han estado curioseando.

Al llegar, vemos a Rodri en el anclaje de cabecera. Nos comenta un poco lo que nos vamos a encontrar. Tiene buena pinta.

Tras él sube Lupo, y detrás Sara. Lupo le deja un taladro a Hermano Errante para que, junto a Sara, instalen un anclaje más en cabecera; pues ellos han bajado de uno solo que dejaron instalado los compañeros de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum al explorarla. También va hacia el coche en busca de una barra de acero. La bajaremos al fondo, ya que dice que la zona terminal tiene pinta de poderse desobstruir y vamos a intentarlo.

Nos enfrentamos a esto:
Topografía de la sima Malditos 7. Hecha por Asociación Espeleológica Conquense Lobetum.

Tras montar un spit, Sara sube para ir con Fran y Lupo a la Malditos 9, y: Pacho, Javi y yo bajamos tras Hermano Errante a ver esta sima.

Pacho bajando con la barra de acero a la cabecera de la sima Malditos 7.

Bajamos (que es lo fácil) en un rápel volado (sin tocar las paredes) desde la cabecera y, tras pasar por una ventana en mitad del pozo que Hermano Errante investigó y vio cegada,  nos encontramos el primer problema, ya en la base del pozo.

Imagen desde la base del pozo de acceso a la sima Malditos 7.

Estamos en un sitio circular, de unos 2 metros de diámetro, y el asunto continúa bajando unos 5 o 6 metros por una rampa de suelo con piedras incrustadas en barro. Hay instalados spits para bajar, pero esas piedras sobre las que andamos se sueltan y son peligrosas...

Baja Hermano Errante el primero limpiando la rampa.

Bajando a la zona terminal de esta sima para ver si había posibilidad de desobstrucción.

Mientras van bajando, vuelvo a ver algo extraño. A mitad de pozo me había parecido ver una colada con color morado. Abajo lo vuelvo a ver. Me extraño: "¿qué cojones es esto?"
Extraño tono, ¿verdad? ¿Qué será?¿Algún mineral que arrastra el agua?

Extraño color de la roca...¿a alguien se le ocurre por qué puede producirse esto?

Mientras, baja Pacho a la parte final junto con Hermano Errante. Javi baja también, pero yo me quedo en la base del pozo principal. Abajo es estrecho y no cabemos todos.

Javi baja a la parte final.

Javi bajando con mucho cuidadito la rampa final.

Yo, sigo grabando paredes con esa extraña coloración magenta. Unos días  después he hablado con un amigo que trabaja en la Universidad de Madrid (no sé en cual exactamente) y le he pasado las imágenes de esta coloración morada para que lo ponga en conocimiento del profesor de Geología e intentar averiguar a qué se debe esta extraña pigmentación en la roca. Espero poder comunicarlo por aquí en cuanto me digan algo.

Nada... yo sigo flipando con el color de estas paredes...

Una vez están los 3 abajo, les digo que me dispongo a subir el pozo para ir agilizando la salida.

Aquí empiezan los sustos.

Al colgarme de la cuerda, la parte que hay sobre el pozo de piedras sueltas está arrastrando por el suelo y, sin darme cuenta, se desprende una piedra que cae rodando hacia donde están desobstruyendo mis tres compañeros. La piedra golpea a Hermano Errante en la rodilla. Se lleva un susto de tres pares de cojones. Le duele mucho, pero puede andar. Sube hasta donde estoy yo, que después de lo ocurrido me he quedado congelado sin moverme. El grito de mi hermano al recibir el golpe me ha dejado asustado. ¿Se ha partido una pierna? ¿Vamos a tener que sacarlo de aquí? Mierda... justo hoy, que no se ha puesto las rodilleras...

Al rato sube los 5 metros de la rampa pedregosa y se reúne conmigo. Le duele mucho, pero puede subir. Comienza a ascender el pozo, mientras yo espero para que a mis compañeros que empiezan a subir de la parte final de esta sima, no les caigan más piedras. Sin querer, Hermano Errante deja caer otra piedra a Pacho, que anda por debajo (otra vez por el arrastre de la cuerda). Le golpea en el codo, pero por suerte, no le hace daño. Esta zona es muy peligrosa para tanta gente. Lo suyo es trabajar aquí con dos personas y mucho cuidado.

Pacho se reúne conmigo en la base del pozo. Hay una repisa bajo la que debemos ocultarnos mientras Hermano Errante sube. Y, menos mal que está ahí esa repisa... porque ya desde la boca de la sima, cae otra piedra a donde estamos. Cae limpia, sin tocar las paredes. La vemos estallar contra el suelo y partir en dos una piedra que había ahí. Te cae una de esas en la cabeza, aún con el casco, y no lo cuentas...

Una vez Hermano Errante está arriba y no hay peligro de caída de más piedras, subo yo. Mis compañeros que aún están abajo se ocultan en previsión de otra caída de piedras, pero subo sin incidentes y, una vez fuera les doy el 'libre' para que vayan subiendo.

Vaya sustos con las piedras... es, sin duda, lo más peligroso de la espeleo. Hay que tener mucho cuidado al ir con la saca colgando para que no arrastre ninguna piedra que pueda poner en peligro a quien hay debajo... pero muchas veces esto es imposible. Lo único que puedes hacer es, estar atento y, si alguna piedra se desprende hacia el fondo, hay que gritar lo más fuerte posible "¡PIEDRA!" para que quien haya debajo se oculte donde buenamente pueda.

Una vez subo, nos reunimos con los 3 compañeros que habían ido a explorar la sima Malditos 9. Intercambiamos opiniones con ellos y acompaño a Hermano Errante al coche para ponerle hielo en la rodilla mientras el resto sale y desmonta la instalación.

Misión cumplida. Ya hemos re-explorado las simas Malditos 9 y Malditos 7, las cuales no son apenas conocidas ni frecuentadas. La Malditos 7 tenía pinta de poderse desobstruir y continuar, pero, tras los sustos con las piedras en esa zona final, habrá que hacerlo con mucho cuidado...

Y, nada... hemos cumplido con la misión del día...

Aunque también queríamos aprovechar para ubicar la  sima Malditos 8 que se encuentra por la zona, nos damos por satisfechos con el trabajo realizado y, tras un piscolabis, volvemos a la ciudad. La sima Malditos 8 tendrá que esperar.

De izquierda a derecha: Rodri, yo, Hermano Errante, Sara, Lupo, Javi y, haciendo la foto, Pacho.
He montado un vídeo con las imágenes grabadas en estas dos desconocidas simas de la Muela de la Madera para subirlo a YouTube y darlas a conocer un poco. Éste es el enlace donde podéis verlo: https://youtu.be/eCKJEuWrEyc 

Y, poco más por hoy...

¡Hasta la próxima lectores errantes!