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jueves, 21 de diciembre de 2023

¿Sima de la Crin? Pues, va a ser que no...

 ¡Hola de nuevo, personas errantes!

 

He dejado esto parado un tiempo, pero no he dejado de rodar por la naturaleza, así que, intentaré volver a subir regularmente entradas a este blog. Serán, como siempre, entradas camperas. Entradas de majestuosos rincones naturales. Entradas de fauna y flora. Entradas de lugares poco conocidos. Entradas como la de hoy, de sitios con muy, muy pocos visitantes.

 

Volvemos al subsuelo de la Muela de la Madera, la gran muela kárstica situada entre las poblaciones de Uña y Las Majadas.

 

Y en la entrada de hoy, vamos a uno de esos últimos sitios de los que he hablado antes: los muy poco visitados. De hecho, es muy probable que en el sitio al que vamos a adentrarnos hayan estado menos personas que en la superficie de la Luna (la cual han pisado 12 personas hasta el momento). Un poco más abajo os explicaré el por qué...

 
¿Cuánta gente habrá estado alguna vez aquí? Ya os digo que menos de 10 personas seguro.
 
Tras el pequeño éxito que tuvimos hace 4 años, al volver a descender la Sima Malditos I, 30 años después de que se descubriese y 'sacarla del olvido' (ya que al año siguiente se publicó su topografía, características y acceso en la revista de la Federación Castellano-Manchega de Espeleología y Cañones, así como se realizó una re-instalación de anclajes por parte del Club Diaclasa Villalba para facilitar su acceso y darla a conocer a más aficionados a este deporte-ciencia que es la espeleo), hace un tiempo nos animamos a volver a 'sacar del baúl de los recuerdos' algunas simas de las que encontró la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum en los 'pateos sistemáticos' que dieron por la zona en los años 80 y 90, contabilizando más de 200 simas en esta muela kárstica conquense.
 

Padre Errante participó en esos 'pateos' y descendió a muchos de los 'bujeros' que encontraron en esa época. Pero también nos cuenta que, debido a la gran cantidad de simas y grietas que vieron, el trabajo de topografía y exploración fue acelerado. Más o menos sería algo así: van a un sector con varias simas marcadas. Se dividen en grupos y cada grupo (de 2 o 3 personas) se metía en una sima y echaba un vistazo. Si la sima tenía posibilidades de avanzar metros, la dejaban para explorarla más adelante con un buen grupo de gente. Si eran pozos de escaso desarrollo (como el que nos ocupa en esta entrada), se hacía un croquis rápido de la morfología de la cavidad, se medía aproximadamente las distancias y se salía para, quizá, no volver más. Todo esto con iluminación de carburo, con brújula, mapas (no había GPS) y echándole muchas horas, y muchos fines de semana.

 

Así pues, con el ánimo de volver a re-encontrar (y dar a conocer) lo que ya encontraron los compañeros de Lobetum, fuimos a dar una vuelta de reconocimiento por el siguiente sector de la Muela de la Madera.

Ahí aparece la Sima, pero... (pulsar sobre la imagen para ampliar)
 

En este mapa vemos marcada la Sima de la Crin, pero una vez llegas al lugar exacto donde está ubicada: no hay sima. Solo monte. Y lo mismo pasa con multitud de cuevas y simas marcadas en los mapas por el Instituto Geográfico Nacional. Quizá se deba a lo mencionado anteriormente: en los trabajos de exploración, en los años 80 se iba con mapa y brújula, con lo que estimar las coordenadas era más delicado que ahora.

 

Entonces, ¿qué podemos hacer? Volver a patear monte. Volver a buscar lo encontrado hace 40 años.

 

Y así nos plantamos en el lugar, 4 personas, una mañana para hacer una batida en busca de la Sima de la Crin.

 

Tan sólo encontramos una sima a unos 500 metros al Norte de donde sale marcada en el mapa. Una vez en su boca de acceso, por más que buscamos el crotal identificativo (una lámina de plástico naranja como la que colocan al ganado para marcarlo) que colocó Lobetum en las simas a las que descendió, no lo vimos por ninguna parte. Lo que sí vimos fue un 'spit' oxidado, que nos daba idea de que esa sima se había descendido con anterioridad por alguien. Al no encontrar más simas por los alrededores, supusimos que habíamos dado con la Sima de la Crin, y así la marcamos en nuestros GPS.

 

Un tiempo más tarde volvimos con material de instalación, cuerda, y todo el equipo para echarle un vistazo. Y la verdad es, que la topografía y la descripción de la Sala prometían bastante... pero no encontramos nada de eso.

Imagen de la publicación 'Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera' de A.E.C. Lobetum con la topografía de la sima a la que creíamos que íbamos a descender.

 

Sino, más bien esto:

Calavera con grandes colmillos al fondo de la sima.
 

Pero bueno, no adelantemos acontecimientos. Veníamos Moi, Hermano Errante y un servidor a descender esta sima. Luego os digo cuál puede ser (aproximadamente). Y como decía al principio, seguramente, ésta sea una de esas simas cuyo fondo ha pisado menos gente que la superficie lunar...

 

¡Al lío!

 

20 de Diciembre de 2023 - Al pasar por Villalba de la Sierra le pedimos a Lupo (fundador del Club Diaclasa Villalba al que pertenecemos actualmente) un taladro y unos tornillos Fixe autoroscantes, para montar una instalación temporal. Subimos a la Muela de la Madera. Plantamos mi coche a unos 50 metros de la boca de la sima. Nos ponemos los trajes de faena, y entramos en materia.

 

Moi ancla la cuerda a una sabina cercana a la boca de esta cavidad.

Aspecto del lugar donde nos estamos metiendo
 

Hermano Errante se ancla a esta cuerda, se aproxima a la abertura y se pone a taladrar un par de agujeros para insertar en ellos los 2 tornillos (y sus 2 chapas) de la cabecera que sostendrá nuestro peso.

Hermano Errante taladrando los agujeros para anclar la cuerda


Al principio el taladro no iba fino del todo... quizá por el frío
 

Ya está el primer agujero, ahora a por el segundo.

 
Pero en el segundo agujero ya ha entrado en calor
 

Una vez montada la cabecera, se va para abajo. Tarda un rato. Desde arriba, Moi y yo nos comunicamos a voces con él. Sigue bajando. Dice que se puede bajar de una sola tirada (desde la cabecera en la boca de la cavidad hasta el fondo sin tocar las paredes ni tener que montar fraccionamientos). Aun así monta un fraccionamiento un poco más abajo de la mitad del pozo, para intentar agilizar la salida de la cavidad (no debe haber dos espeleólogos en un mismo tramo de cuerda salvo para maniobras de rescate, así que cuanto más fraccionamientos haya, más personas pueden estar progresando al mismo tiempo por la cavidad). De todos modos, no sirve de nada.

 

Al llevar más de 30 años sin bajar nadie a este sitio (muestra de ello era la corrosión sufrida por el 'spit' que había en la entrada, y que, ni se nos ocurrió utilizar) las paredes han acumulado rocas que quedan incrustadas en el pozo, y se suelen producir peligrosos desprendimientos de piedras a cada mínimo roce en la pared. Por este motivo, hasta que Hermano Errante no llega al fondo de la sima y se puede apartar de la zona de caída de piedras, no vocea para darme el 'libre', que confirma que puedo comenzar a descender yo.

 

Me anclo a la cuerda, bajo hasta la cabecera, me anclo de ésta mientras cambio el descensor a la cuerda que sale de la cabecera hacia el fondo, y voy para abajo.

 

Antes de llegar a la mitad del descenso se ve una 'ventana', lo que viene a ser un hueco en una de las paredes del pozo, que da a otro pequeño pozo. Lo revisaremos a la subida.

 

Sigo bajando hasta el fraccionamiento que está más abajo de la mitad del pozo, y mi hermano me da la noticia:

     - "No estamos en la Sima de la Crin. Aquí no hay sala por ninguna parte."

 

Pues vaya...

 

Yo llevo el medidor de oxígeno, y tras pasar el fraccionamiento comienza a pitar. Mal rollo. Miro el indicador: 18,6%. No hay problema, pero el pitido constante del medidor es irritante...

 

Bajo hasta el fondo. Hay un montículo de piedras que han ido cayendo desde el exterior (llamado 'cono de derrubios'). Abajo hay un pequeño saliente de roca bajo el que Hermano Errante está refugiado de la caída de piedras. Me refugio junto a él y pego una voz a Moi para que pueda empezar a bajar.

 

Cae alguna piedra, pero estamos más o menos protegidos de los impactos. Aquí el medidor de oxígeno llega a bajar a 18,5%. Es por debajo de lo normal, pero no es peligroso.

 

Mientras, grabo:
 
Efectivamente, esto no se parece a la topografía que traíamos de la Sima de la Crin. Fail.
 
No hay sala. No hay formaciones.

 

Piedras, palos y huesos. Siempre hay de esas 3 cosas en el fondo de las simas de por aquí. No me preguntéis el por qué.

Y, otra cosa... ¡vaya colmillos tiene esa calavera, ¿no?!

Pues eso... restos de muerte por doquier
 
Una vez Moi pasa el fraccionamiento y llega a la base del pozo salimos de nuestro 'refugio anti-pedradas' y echamos un vistazo. Al otro lado de donde nos hemos refugiado hay una gatera. A simple vista parece que se cierra un poco más adelante, pero el intrépido Moi se adentra para comprobarlo. Le dejo el medidor de oxígeno, que en esa zona más estrecha desciende hasta un 18%.

Visto que la gatera no va a ninguna parte... solo queda volver a subir, algo desconcertados.
¿Qué sima es esta?
 
Efectivamente. No tira. Pues nada... ¡para arriba otra vez!

 

Dos se esconden bajo la repisa del fondo, uno sube. Luego uno se esconde, y el otro sube. Y el último, desmonta los anclajes de la instalación mientras va subiendo. Así, llegamos de nuevo al mundo exterior:

Foto que me hizo Hermano Errante a la salida.
 

Bueno, pues... ya estaría. Pero, ¿dónde hemos estado? En una sima, eso está claro...
 

Antes de guardar la cuerda, la medimos a 'brazadas' para saber aproximadamente la profundidad del pozo que hemos descendido. Unos 31 metros. No, no se corresponde con la Sima de la Crin.

 

Una vez en casa, consulto la publicación de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum titulada: 'Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera' donde aparecen las cavidades más relevantes de la zona, y por la descripción y alguna topografía semejante (así como por la ubicación aproximada) creo que la sima a la que hemos descendido esta vez pertenece al grupo de las 'Gamma'.

 
Las 'Gamma' son 13 simas independientes, las cuales cuentan con unas características comunes: el sector de su ubicación y su morfología consistente en un solo pozo sin formaciones calizas destacables. Además, según la publicación las 'Simas Gamma' van desde unos pocos metros de profundidad, hasta los 42 de la más profunda de estas 13 simas bautizadas con el mismo nombre y números correlativos. ¿A cuál de ellas entramos? Pues, ni idea la verdad...

De todos modos, seguiremos intentando averiguarlo.

Para ir acabando, os dejo por aquí el enlace al vídeo que he subido a YouTube con los vídeos que conforman esta entrada: https://youtu.be/nls_Cf5w0Jg

 

Y, nada... ¡hasta la siguiente aventurer@s errantes!

domingo, 23 de febrero de 2020

Simas Malditos 9 y Malditos 7: redescubriendo simas olvidadas

¡Hola de nuevo lectores errantes!

Os traigo... sí. Más de lo mismo. Ea... otra de simas.

Otra vez en la Muela de la Madera. Otra vez un día que amanecía con niebla. Vamos a redescubrir un par de simas que, hace un par de meses, fuimos a buscar para tener localizadas. Lo conseguimos y marcamos en el GPS la posición.

Tras nuestro trabajo previo, el día de autos nos reunimos con gente del club de espeleología con el que Hermano Errante y yo nos hemos federado este año: Club Diaclasa Villalba.

Tras repartir el material en un par de todoterreno, nos subimos de Villalba de la Sierra a la vecina población de Las Majadas y, pasándola de largo, avanzamos hacia la Muela de la Madera sobre caminos embarrados. Aparcamos. Descargamos el material. Vamos 7 personas a revisar dos simas que descubrió la Asociación Espeleológica Lobetum allá por los años 80. En concreto, dos de las simas marcadas con el nombre de "Malditos" y numeradas hasta la XII. 

Echar un ojo si queréis a esta entrada antigua sobre 'Malditos I', la primera de la saga: http://almaerrantedeestosmontes.blogspot.com/2019/10/sima-malditos-i-muela-de-la-madera.html

Va, a lo que vamos. Ahora toca ponerse el mono, luces, cámara... y, ¡acción!

Tras andar unos 200 metros desde el coche nos presentamos en la boca de la sima Malditos 7. Por lo que nos dice la topografía, tiene un pozo de casi 40 metros (más adelante os muestro la imagen de dicha topografía).

Somos muchos, y bajar todos en tropel es inviable. En ella se quedan Lupo, Sara y Rodri. Van a bajar y revisar la instalación.

Hermano Errante, Javi, Pacho y yo, vamos a hacer lo propio en el otro objetivo del día.

Seguimos camino durante unos 150 metros más y nos acercamos a la sima Malditos 9.

Es una dolina  con las copas secas de un par de pinos volcadas en ella. Se ve un agujero pegado a la roca entre esas ramas secas. Valoramos lo que hay.

Boca de entrada a la sima Malditos 9.

A simple vista, no vemos anclajes de cabecera, ni roca buena donde poder montar uno. Bajaremos de un anclaje natural, es decir, con la cuerda anclada a un pino. Monta Javi esta vez.

Bajamos anclados a un pino. Monta Javi, con un par de anti-roces.

La topografía nos marca una profundidad de 22,5 metros en la zona más baja de esta cavidad, contados desde la cabeza de la dolina. También parece ser que hay una sala. Aquí va la topografía de esta sima Malditos 9.

Topografía hecha por Lobetum y que aparece en el libro "Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera".

Una vez bajamos los 3 o 4 metros de dolina, nos adentramos en el agujero, que es amplio y poco profundo. Este agujero nos deposita en una pequeña rampa desde donde vemos una sala que va descendiendo en uno de sus extremos. Tiene unas dimensiones generosas.

Vista del pozo de entrada desde abajo y la sala.

Ya han bajado todos a la parte final de la sala. Bajo con cuidado sobre barro escurridizo y me encuentro esto:

Zona final de la sala, llena de arcilla y con vómito de algún animal.
No siempre se encuentran cosas bonitas bajo tierra...

Vómito de algún animal (¿una garduña, quizá?). Vaya... parece que esto no tiene mucho más...

Dejo aquí otro vídeo de la sala de esta sima Malditos 9:

Otra vista de la sala de la sima Malditos 9.

Alguna formación que había por allí...

Formaciones en la sala.

Y, vuelta para arriba... sube Hermano Errante primero. Mientras, seguimos curioseando rincones.

 Hermano Errante comienza el ascenso.

Hermano Errante comienza la subida desde la rampa que ocupa el centro de la sala.

Saliendo entre las maderas empotradas arrastradas por el agua.

Subo yo detrás, y grabo a Javi subiendo, ya desde arriba.

Javi saliendo.

Vale, pues ya hemos visto que la sima Malditos 9 no tenía mucho que admirar, y una vez estamos todos arriba, la dejamos instalada para cambiarnos con nuestros compañeros y bajar a la sima Malditos 7, donde ellos han estado curioseando.

Al llegar, vemos a Rodri en el anclaje de cabecera. Nos comenta un poco lo que nos vamos a encontrar. Tiene buena pinta.

Tras él sube Lupo, y detrás Sara. Lupo le deja un taladro a Hermano Errante para que, junto a Sara, instalen un anclaje más en cabecera; pues ellos han bajado de uno solo que dejaron instalado los compañeros de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum al explorarla. También va hacia el coche en busca de una barra de acero. La bajaremos al fondo, ya que dice que la zona terminal tiene pinta de poderse desobstruir y vamos a intentarlo.

Nos enfrentamos a esto:
Topografía de la sima Malditos 7. Hecha por Asociación Espeleológica Conquense Lobetum.

Tras montar un spit, Sara sube para ir con Fran y Lupo a la Malditos 9, y: Pacho, Javi y yo bajamos tras Hermano Errante a ver esta sima.

Pacho bajando con la barra de acero a la cabecera de la sima Malditos 7.

Bajamos (que es lo fácil) en un rápel volado (sin tocar las paredes) desde la cabecera y, tras pasar por una ventana en mitad del pozo que Hermano Errante investigó y vio cegada,  nos encontramos el primer problema, ya en la base del pozo.

Imagen desde la base del pozo de acceso a la sima Malditos 7.

Estamos en un sitio circular, de unos 2 metros de diámetro, y el asunto continúa bajando unos 5 o 6 metros por una rampa de suelo con piedras incrustadas en barro. Hay instalados spits para bajar, pero esas piedras sobre las que andamos se sueltan y son peligrosas...

Baja Hermano Errante el primero limpiando la rampa.

Bajando a la zona terminal de esta sima para ver si había posibilidad de desobstrucción.

Mientras van bajando, vuelvo a ver algo extraño. A mitad de pozo me había parecido ver una colada con color morado. Abajo lo vuelvo a ver. Me extraño: "¿qué cojones es esto?"
Extraño tono, ¿verdad? ¿Qué será?¿Algún mineral que arrastra el agua?

Extraño color de la roca...¿a alguien se le ocurre por qué puede producirse esto?

Mientras, baja Pacho a la parte final junto con Hermano Errante. Javi baja también, pero yo me quedo en la base del pozo principal. Abajo es estrecho y no cabemos todos.

Javi baja a la parte final.

Javi bajando con mucho cuidadito la rampa final.

Yo, sigo grabando paredes con esa extraña coloración magenta. Unos días  después he hablado con un amigo que trabaja en la Universidad de Madrid (no sé en cual exactamente) y le he pasado las imágenes de esta coloración morada para que lo ponga en conocimiento del profesor de Geología e intentar averiguar a qué se debe esta extraña pigmentación en la roca. Espero poder comunicarlo por aquí en cuanto me digan algo.

Nada... yo sigo flipando con el color de estas paredes...

Una vez están los 3 abajo, les digo que me dispongo a subir el pozo para ir agilizando la salida.

Aquí empiezan los sustos.

Al colgarme de la cuerda, la parte que hay sobre el pozo de piedras sueltas está arrastrando por el suelo y, sin darme cuenta, se desprende una piedra que cae rodando hacia donde están desobstruyendo mis tres compañeros. La piedra golpea a Hermano Errante en la rodilla. Se lleva un susto de tres pares de cojones. Le duele mucho, pero puede andar. Sube hasta donde estoy yo, que después de lo ocurrido me he quedado congelado sin moverme. El grito de mi hermano al recibir el golpe me ha dejado asustado. ¿Se ha partido una pierna? ¿Vamos a tener que sacarlo de aquí? Mierda... justo hoy, que no se ha puesto las rodilleras...

Al rato sube los 5 metros de la rampa pedregosa y se reúne conmigo. Le duele mucho, pero puede subir. Comienza a ascender el pozo, mientras yo espero para que a mis compañeros que empiezan a subir de la parte final de esta sima, no les caigan más piedras. Sin querer, Hermano Errante deja caer otra piedra a Pacho, que anda por debajo (otra vez por el arrastre de la cuerda). Le golpea en el codo, pero por suerte, no le hace daño. Esta zona es muy peligrosa para tanta gente. Lo suyo es trabajar aquí con dos personas y mucho cuidado.

Pacho se reúne conmigo en la base del pozo. Hay una repisa bajo la que debemos ocultarnos mientras Hermano Errante sube. Y, menos mal que está ahí esa repisa... porque ya desde la boca de la sima, cae otra piedra a donde estamos. Cae limpia, sin tocar las paredes. La vemos estallar contra el suelo y partir en dos una piedra que había ahí. Te cae una de esas en la cabeza, aún con el casco, y no lo cuentas...

Una vez Hermano Errante está arriba y no hay peligro de caída de más piedras, subo yo. Mis compañeros que aún están abajo se ocultan en previsión de otra caída de piedras, pero subo sin incidentes y, una vez fuera les doy el 'libre' para que vayan subiendo.

Vaya sustos con las piedras... es, sin duda, lo más peligroso de la espeleo. Hay que tener mucho cuidado al ir con la saca colgando para que no arrastre ninguna piedra que pueda poner en peligro a quien hay debajo... pero muchas veces esto es imposible. Lo único que puedes hacer es, estar atento y, si alguna piedra se desprende hacia el fondo, hay que gritar lo más fuerte posible "¡PIEDRA!" para que quien haya debajo se oculte donde buenamente pueda.

Una vez subo, nos reunimos con los 3 compañeros que habían ido a explorar la sima Malditos 9. Intercambiamos opiniones con ellos y acompaño a Hermano Errante al coche para ponerle hielo en la rodilla mientras el resto sale y desmonta la instalación.

Misión cumplida. Ya hemos re-explorado las simas Malditos 9 y Malditos 7, las cuales no son apenas conocidas ni frecuentadas. La Malditos 7 tenía pinta de poderse desobstruir y continuar, pero, tras los sustos con las piedras en esa zona final, habrá que hacerlo con mucho cuidado...

Y, nada... hemos cumplido con la misión del día...

Aunque también queríamos aprovechar para ubicar la  sima Malditos 8 que se encuentra por la zona, nos damos por satisfechos con el trabajo realizado y, tras un piscolabis, volvemos a la ciudad. La sima Malditos 8 tendrá que esperar.

De izquierda a derecha: Rodri, yo, Hermano Errante, Sara, Lupo, Javi y, haciendo la foto, Pacho.
He montado un vídeo con las imágenes grabadas en estas dos desconocidas simas de la Muela de la Madera para subirlo a YouTube y darlas a conocer un poco. Éste es el enlace donde podéis verlo: https://youtu.be/eCKJEuWrEyc 

Y, poco más por hoy...

¡Hasta la próxima lectores errantes!

viernes, 15 de marzo de 2019

Explorando un karst cualquiera...

¡Hola de nuevo, lectores errantes!

En la crónica de hoy, vamos a explorar una zona kárstica de nuestra provincia, pero esta vez no voy a dar la localización del lugar.

El 'gran mar de piedra' de este karst.

Esta zona, la descubrí 'superficialmente' en una de mis rutas, un domingo a principios de enero de este año. Vi callejones pétreos y muchas formas labradas indudablemente por la erosión del agua en la caliza, tras lo cual pensé: "Esta zona, pinta bien para encontrar alguna cueva... tendré que volver más adelante", y así hice. Desde aquel día, he vuelto a investigar unas 5 veces más en solitario, y otras 2 con Hermano Errante, ese karst en busca de cuevas o simas y, algo hemos encontrado...

Para empezar, vamos a aclarar algunas cosas, como por ejemplo: ¿qué es un karst? Pues bien, la palabra karst hace referencia a una forma de relieve originada por meteorización química de determinadas rocas, como la caliza. La 'meteorización química' hace referencia al proceso de karstificación, que viene a ser el proceso químico por el cual, el CO2 que contiene el agua de lluvia (y el que arrastra de hojas de árboles y de la atmósfera) reacciona al contacto con la roca caliza, creando anhídrido carbónico (ya que la caliza reacciona a los ácidos) que al liberarse disuelve lenta y pacientemente la roca, y transporta materiales, mediante el agua, a otras partes. Así es como se forman los espeleotemas como las estalactitas o estalagmitas (con los materiales disueltos de otros lugares y depositados en los techos y paredes de las cuevas), además de crearse formaciones externas (a campo abierto) como callejones, lapiaces, dolinas, uvalas, poljés, sumideros, etc... en las zonas de erosión.

No quiero extenderme demasiado con la teoría, sólo decir que, con un vistazo estando en ese lugar, es fácil saber que la erosión ha tenido que dar lugar a la formación de algún fenómeno kárstico de los que me interesan: cuevas y simas.

Pues bien, tras ese primer vistazo rápido, volví con Hermano Errante unos días después, para adentrarme más en esta zona y buscar 'bujeros'. Al poco de llegar ya vimos indicios de cavidades, aunque la mayoría no pasan de ser oquedades por las que no puede pasar una persona...

Una muestra:

Boca de una cueva que parece que tira, pero en la que no es posible meterse dado lo estrecho del agujero de entrada...
La boca de esta cueva se parece mucho a la de la Cueva del Alto de la Peña, en Las Majadas, ya que está en medio de un callejón estrecho (un macrolapiaz) excavado en la roca por el agua.

Hermano Errante sale tras asomarse y ver que no se puede pasar. 

Hermano Errante en la boca de esta cueva.

¡Esto pintaba muy bien, sin duda!

En ésta primera no pudimos entrar, pero no habíamos hecho nada más que empezar a buscar y, ¡ya había cosas interesantes! Esto nos subió la moral y seguimos deambulando por este lugar, y encontrando cosas como estas:

Llegando al karst.

Y digo yo... ¿cómo ha acabado teniendo esa 'visera' la roca?

Hermano Errante ante un 'bujero' en uno de los callejones de este karst.

'Gran mar de piedra', dividido en varias 'islas' por una multitud de callejones que lo cortan por donde el agua ha erosionado más.

Viendo esos 'callejones' (técnicamente llamados macrolapiaces) se intuye que ha tenido que pasar mucha agua por ellos durante muchos milenios, y por ello estábamos casi convencidos de poder encontrar alguna cueva que tuviese un desarrollo aceptable. Yo, ya estaba casi soñando con encontrar un colector subterráneo donde diesen a parar las aguas que corrían por esos callejones en época de lluvias. Pensaba que, si todos los callejones desaguaban en un mismo punto, debería haber una galería enorme excavada bajo el suelo de la zona que pisábamos. Quizá lo haya, pero no llegamos a investigar tanto...

Aun así, si que encontramos muchos pequeños sumideros, como los del siguiente vídeo y las tres fotografías que le siguen:

Pequeños sumideros. La mayoría demasiado pequeños como para colarse por ellos.

¿Esto tira? ¿Tiene desarrollo?

¿Y ésta?

¿Acaso ésta es la buena? A las simas que aparecen en estas tres fotos no intentamos bajar... quizá lo hagamos más adelante.

En otra visita en solitario investigué un par de karst cercanos, pero no vi tantos indicios de erosión como en éste, así que volví a patearlo varias veces más, mientras recolectaba imágenes y vídeos.

Macrolapiaz al borde del 'gran mar de piedra' donde más tarde Hermano Errante encontraría una sima a la que bajamos.

En el borde del 'gran mar de piedra', donde hay un barranco.

Covacha en uno de los callejones de esta zona.

En esta secuencia se puede ver el proceso de formación de un callejón o macrolapiaz. La primera imagen es un surco en un mar de piedra, excavado por la acción erosiva del agua. En las siguientes la grieta se va ensanchando y sus paredes se van separando y haciendo cada vez más altas, hasta formar grandes callejones como veréis más abajo...

Lapiaz. El agua ya ha hecho un pequeño canal en la roca.
El lapìaz va cogiendo profundidad poco a poco.
Y el agua sigue horadando pacientemente hasta formar estrechos pasillos, y más adelante callejones.

Estos macrolapiaces, cortan el 'gran mar de piedra' por muchos puntos, formando callejones, que van en dirección a un barranco cercano.


En el 'gran mar de piedra' junto al barranco.

Os dejo por aquí un vídeo con tres tomas de dos 'mares de piedra' que estuve recorriendo por la zona:

Vídeo con tomas de tres grabaciones diferentes en dos 'mares de piedra' de la zona.

Recorrí el 'gran mar de piedra' por encima y me metí en los callejones que lo surcaban. Vi unas 5 o 6 posibles simas, pero no parecían tener mucha profundidad. Había grietas por todos lados y yo deseaba dar con una que me condujese a ese gran colector subterráneo soñado.

Eso sí, esos 'mares de piedra' (me ha dado por llamarlos así porque así es como se llama a un paraje parecido de la Ciudad Encantada) me dejaron flipado, y confuso. Aún sigo sin comprender cómo han tomado esa forma las rocas de la siguiente foto:

Las rocas con forma redondeada y alargada parece que no pintaban mucho sobre un 'mar de piedra'. ¿Cómo se formaron? (Pulsar la imagen para mpliar)
Quizá en la foto no se aprecian bien. Os dejo un par de vídeos donde se ven más de cerca:


Las extrañas rocas del 'gran mar de piedra'.

El 'gran mar de pìedra' con las rocas extrañas encima y el 'gran callejón'.


Aquí vino la sorpresa. En este último vídeo se ve un gran macrolapiaz al que no pudimos bajar, pero desde arriba Hermano Errante y yo vimos que en la parte final (hacia la que discurrirían las aguas) había un agujero. Lo llamamos el 'Sumidero del Gran Callejón', ya que el callejón en el que estaba, era el más ancho y, por tanto, el que potencialmente habría llevado más agua en época de grandes lluvias, lo que implica que habría más erosión, y ello podía llevar al gran colector que yo anhelaba encontrar allí... pero ese día no encontramos el sitio para bajar, se nos hacía tarde y tuvimos que volver.

Dos días después (sí, estaba tan ilusionado que volví al poco tiempo...) volví en solitario y encontré la forma de adentrarme en el 'gran callejón'.

Panorámica desde el 'gran callejón' mirando hacia la zona desde la que se entra.

Otra panorámica desde dentro del 'gran callejón', cerca de donde acaba en el barranco cercano.

El 'sumidero del gran callejón'.

Iba en solitario y sin material de espeleo (arnés, cuerdas, descensor, etc), así que no pretendía intentar bajar en caso de encontrar que el agujero tenía profundidad... pero, ni falta que me hizo. Mis ilusiones al traste. El 'gran sumidero' no tiraba. Desde arriba daba la impresión de que tiraba, pero una vez aquí... se veía el fondo. Vaya...

Así que, volví a patear los callejones, y esta vez sí que encontré una sima por cuya boca de entrada podría entrar. Grabé el siguiente vídeo y memoricé el lugar para volver a explorarla más adelante con Hermano Errante, trayendo ya material de espeleo.

Boca de una sima que tenía muy buena pinta y no tenía indicios alrededor de haber sido explorada.

Y, eso mismo hicimos. Volvimos otro día con las cuerdas y todo el equipo y nos fuimos directos a la sima del último vídeo, que había descubierto poco antes.

Una vez allí, decidimos anclar la cuerda a un anclaje natural, esto es: a un árbol. Había cerca un pino bastante recio, y ese fue el punto donde atamos la cuerda y me dispuse a bajar yo el primero a explorarla, ya que había sido su descubridor.

Aquí estoy yo bajando a la sima.

Un poco más abajo ya se bajaba en volado, sin tocar las paredes.

Pues bien, me tiro para abajo. Al poco veo un tronco empotrado contra la pared. Se ve el fondo, con lo cual no tiene mucha profundidad. Mi esperanza era que tras llegar a la base de este primer pozo, que tendría unos 8 o 9 metros, se abriese una galería hacia alguna parte, pero no era el caso...

No había ningún indicio de que nadie antes hubiera bajado aquí, así que ese es el consuelo que me queda... el haber sido el primero en meterme; pero esto no llegaba a ninguna parte. La base del pozo era un círculo de un metro sesenta de diámetro (aprox.), con una grieta estrecha a un lado que se cortaba a los 2 metros aproximadamente y una repisa en frente. Al parecer esta era una sima joven. No le ha dado tiempo a desarrollarse y agrandarse. Espero volver a poder descenderla dentro de 100.000 años, a ver si ya tiene algo interesante... jajaja.

Os dejo un vídeo en el que he fundido 3 vídeos grabados en esta sima, a la que también bajó Hermano Errante a investigar:


Vídeo de esta pequeña sima que, al parecer, hemos sido los primeros en explorar. (Las cifras que digo en el vídeo, luego pensé que eran exageradas, viendo la escala cuando baja mi hermano, estimo unos 8 o 9 metros)


Vale, pues ya habíamos despejado una incógnita... de modo que, subimos de nuevo a la superficie, recogimos el material y nos fuimos a la siguiente.

La siguiente parada era una grieta que Hermano Errante había descubierto en el recodo de uno de los callejones que surcan el 'gran mar de piedra' de este karst. Cuando lo descubrió y tiró un par de piedras para sondear su profundidad, me dijo que sonaban como bajando por una rampa, unos cuantos metros. Tenía buena pinta. Así que nos fuimos para allá, adentrándonos en uno de los callejones de esta zona, un sitio alucinante.

Hermano Errante en el callejón que llevaba a la sima que él había descubierto.

Callejón desde el recodo donde se encontraba la boca de la sima. Estamos en el interior de un macrolapiaz.

Aquí ya no era tan sencillo como llegar, anudar la cuerda a un árbol y meterse a la sima. Este estrecho callejón no tenía cabida para árboles, y había que currárselo un poco más, taladrando a mano las paredes para poner un par de anclajes de seguridad y bajar..

Hermano Errante me preguntó si se ponía él a meter los spits en la roca, a lo que yo no le dije que no... ya que este proceso es lento y laborioso. Y algun@ dirá... ¿Qué hay que hacer? ¿De qué va eso de colocar spits? Pues nada, os lo resumo. Se trata de meter un taco de acero en la roca, con un martillo y un burilador. Golpe a golpe. El spit, es como un macarrón de acero, hueco por dentro, con un borde dentado. Esa parte dentada va taladrando la pared a cada golpe y sacando la roca que deshace por ese hueco central. Una vez bien asentado en la roca, se saca el spit y se mete dentro de éste un taco que, al presionar contra la roca con un último martillazo, se introduce en el spit y lo expande, abriendo el macarrón de acero y fijándolo a la roca para que no salte aunque se apliquen fuerzas en cualquiera de las direcciones.

Con el spit clavado en la pared, se fija una chapa a él enroscándola, con un tornillo que viene incluido con la chapa, se ata la cuerda, se pone el descensor en ella y, ¡para abajo!

Ahí va una foto, y un vídeo del proceso de instalación hasta tener montada la cuerda y bajar por el hueco:

Hermano Errante dándole caña al martillo y el burilador. A sus pies, el agujero por el que íbamos a entrar.

Vídeo donde se muestra el paseo por el callejón de acceso y la preparación de la instalación para meternos a explorar la sima.

Lleva su faena, ¿eh? Pues vale, ya estaba todo listo. Ésta la había encontrado Hermano Errante, de modo que sería él quien tuviera el privilegio de entrar primero. Yo le seguí, y tras superar el corto descenso (serían unos 3  o 4 metros con buenos apoyos para las manos y los pies) estaba en un callejón muy estrecho que bajaba en rampa hacia un recodo oscuro. Bajamos la rampa ayudándonos de la misma cuerda que habíamos anclado arriba. Esto tiraba para adelante, ¡y tenía muy buena pinta!

Metido de lleno en un macrolapiaz dentro de otro, Hermano Errante baja la rampa ayudado por la cuerda.

Vídeo de la incursión en la sima que Hermano Errante había encontrado.

Aquí tampoco había restos de exploraciones anteriores, ni de que nadie se hubiese metido a investigar. La rampa acaba, se avanzan unos 3 o 4 metros y la grieta gira a la derecha, donde hay unos 6 metros más, con un pozo que Hermano Errante cruzó en oposición para llegar a una gatera donde la cueva se cerraba. El pozo, tampoco tiraba. La cueva moría ahí, y no pasaba de ser una gran grieta bajo el 'gran mar de piedra', que se encuentra unos 18 metros por encima.

Salimos pues de ella, y fuimos a la última del día.

Nos alejamos del 'gran mar de piedra' hasta una grieta que Hermano Errante bajó a explorar. Yo no bajé pues, una vez abajo, me dijo que no merecía la pena. La grieta se hundía unos 10 metros en su zona central, pero ahí se cegaba. Para bajar montamos la cuerda en un árbol cercano. No había que rapelar, sino que era una rampa muy pronunciada de bajada.

Hermano Errante explorando la grieta.

Con esto ya nos habíamos quitado el resquemor de querer saber qué había allí, y a las simas menores que se han mostrado más arriba no intentamos entrar. Quizá alguna sí que tire, pero visto lo visto, parece que se trata de un karst de formación joven, y las grietas que hay, a pesar de estar muy erosionadas, no han llegado a formar aún galerías subterráneas grandes.

Por mi parte, volveré por allí a echar otro vistazo alguna vez más, a ver más cosas curiosas de este curioso karst que aún no ha revelado todo lo que esconde. Seguro.

Y con esto... me despido. ¡Hasta la vista lectores errantes!