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sábado, 22 de diciembre de 2018

Aguantando la ventisca en la Herrería de los Chorros (Tragacete)

Otra entrada fría. Otra entrada con nieve. Mucha nieve. Por algo ayer entramos oficialmente en el invierno... ¿no? Pues frío es lo que toca.

De todos modos, esta entrada será escueta. No tengo mucho material gráfico para ilustrarla, porque ésta no fue una ruta larga. Fue más bien, otro Plan B de esos de los que tienes que tirar cuando falla el Plan A.

El Plan A, era llegar a Calomarde (Teruel) para hacer una ruta allí, pero las quitanieves no habían despejado en esta ocasión el Puerto del Cubillo y tuve que improvisar...

Así que, me planté pronto en el puerto del Cubillo, dejé mi coche en la explanada que hay encima justo de la Herrería de los Chorros (más adelante la carretera estaba casi intransitable), y crucé la carretera para coger un camino que bordea el Cerro de Archilla, a ver qué me encontraba por allí... y me encontré paisajes como éste:

La nevada nocturna había dejado esta bonita estampa.
En este momento no nevaba, pero por allí al fondo se veían nubes revoltosas que luego vendrían en mi dirección.
En el centro de la imagen el Cerro de San Miguel.

El camino iba ascendiendo poco a poco y el espesor de la nieve era de unos 6 - 8 centímetros. No se andaba mal y tampoco hacía viento. La tranquilidad y el silencio que se extendían como el manto blanco de nieve, sólo se veían perturbados por algunos graznidos de un par de cuervos que andaban por la zona haciendo de las suyas.

Al fondo se vislumbra parte del Cerro de la Bandera. Las nubes se movían rápidas alternando claros con momentos de nubosidad total. Los vientos en altura parecían ser muy fuertes, pero a ras de suelo el aire estaba en calma.

Seguí caminando, bordeando el Cerro de Archilla, hasta que apareció un camino poco marcado a mi derecha que comenzaba a ascender hasta la meseta que forma la cumbre de este cerro. En la subida me paré a tomar esta foto, que me gusta mucho:

Cielo sobreexpuesto y suelo subexpuesto. Entre nubes y nieves.
Me encantan este tipo de fotos en la nieve. Las llamo: "Fotos de Sol Invernal" o "Sol Polar de Medianoche".
La subida no era pronunciada. Poco a poco iba ganando altura y viendo más porción de cielo, que me indicaba que por el Norte venían nubes bajas a gran velocidad.

Llegué al llano de la meseta en que se convierte este cerro en su zona superior y busqué un punto donde hacer una parada y grabar un time-lapse.

Panorámica desde la meseta superior del Cerro de Archilla, enfocando hacia el Sur de mi posición. Por el Norte ya venían nubes de ventisca, de modo que puse la 'action cam' a grabar un time-lapse. Abajo, ligeramente a la derecha se puede ver la carretera que sube por el puerto del Cubillo, el caserón de la Herrería de los Chorros y el lugar donde aparqué mi coche. Pulsar imagen para ampliar.

Estaba en un llano y no había donde refugiarse, de modo que me abrigué al máximo y me quedé de pie esperando a que las nubes que venían muy veloces desde el Norte se encontrasen conmigo.

Como decía el montañero ruso Anatoli Bukreev: "Sinceramente, no siento miedo cuando estoy en las montañas. Por el contrario… siento como mis hombros se yergen, se ensanchan; como los pájaros cuando extienden las alas, disfruto la libertad y la altitud. Sólo cuando vuelvo a la vida del llano siento el peso del mundo sobre mis hombros."

Esperando la ventisca. Ya se ve que por los cerros del fondo estaba descargando la nevada.

Grabé tres vídeos desde aquí mientras aguantaba el frío: la ventisca acercándose, la ventisca pasando sobre mí (grabada en un time-lapse) y finalmente la ventisca siguiendo su camino tras haber pasado sobre mí. He unido esos tres vídeos en uno solo. Le he puesto música para ambientarlo y, además, el vídeo dura poquito (1 minuto). Lo he llamado: "Antes, durante y tras la ventisca". Echadle un ojo:

Cuando subí a la cima amesetada de este cerro, no esperaba ver el espectáculo que iba a ver... y me encantó.
Una ventisca de nieve pasando sobre mí en un lugar elevado, totalmente expuesto y sin ninguna protección posible.
La música es de Soulfly - "Arise Again".

Otro vídeo mostrando cómo se aleja la nube que había pasado sobre mí.

Tras la tormenta, mientras aún volvía la calma, hice  esta foto al darme cuenta de que había huellas de cabra montés justo al borde del precipicio cercano a donde había estado grabando los vídeos. Esta foto me encanta. Aún se ven los últimos copos cayendo a contraluz:

En la nieve, a la izquierda se pueden observar huellas de cabra montés, aunque ese día no vi ninguna...
Al fondo, la nube de ventisca que había pasado sobre mí sigue inexorablemente su camino en dirección Norte-Sur.
Una vez había pasado el espectáculo, ya sólo quedaba bajar de nuevo al coche y, como me gusta el riesgo, lo hice por el sitio más directo que pillé, salvando el desnivel de unos 250 metros mientras bajaba resbalando sobre la nieve que acababa de posarse en la inclinada pendiente. De hecho, sufrí una caída sin consecuencias ya casi llegando al final de la bajada, en un tramo de piedras sueltas bajo la nieve.

El recorrido, aunque cortito, me dejó con muy buen sabor de boca tras haber visto como un frente helado de veloces nubes cargadas de nieve pasaba sobre mí. Una experiencia fantástica, siempre que te pille bien abrigado, claro...

Dejo por aquí el mapa del recorrido, con un punto azul marcando el sitio aproximado desde donde grabé la ventisca.

Saliendo de la Herrería de los Chorros, seguí un camino que bordea el Cerro de Archilla hasta encontrar un camino que sube hasta su amesetada cima, desde donde grabé el time-lapse y los vídeos que le acompañan

Y, ya está. Con esto, me despido hasta la siguiente... que será ya el año que viene... ¡Ciao y felices fiestas!

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Subida al Collado Bajo (desde el camino de Beamud a Valdemoro-Sierra)

De los picos de más de 1.800 metros de altitud de la provincia de Cuenca, me quedaba por ascender el Collado Bajo (de 1.839 metros), también llamado Cerro Blume, ya que es donde el avión en el que viajaba el mítico deportista español Joaquín Blume, se estrelló hace años... y, como no puede ser de otra manera, me fui a subirlo un día que amenazaba nieve. Cuanto más complicado, mejor. Ese es mi estilo.

Con esta idea en la cabeza fui en dirección al municipio de Beamud y pasé de largo el pueblo para ir por la pista que conduce hacia Valdemoro de la Sierra. A orillas del Río Guadazaón (que nace por esta zona) aparqué el coche y comencé el largo ascenso, en el que hay que salvar 530 metros de desnivel hasta la cumbre, mientras una capa de finísima lluvia rebotaba contra mi chubasquero.

Al principio tuve que deambular un buen rato, campo a través, hasta dar con el camino que sube.

De la subida, no tengo imágenes apenas. No había mucho que retratar, salvo el cambio de vegetación que me iba encontrando conforme subía: pino negral, roble y mucho musgo en la base del cerro y pino albar, a partir de los 1.500 metros de altitud aproximadamente. Conforme subía, el calabobos se convirtió en aguanieve y, más arriba, en nieve. La pendiente era constantemente ascendente, aunque no tan empinada como desde el otro lado del cerro, por donde todos los años sube la 'Marcha Blume' desde Huerta del Marquesado conmemorando el fatal accidente del deportista.

Sólo me paré a hacer fotos y grabar algunos vídeos en el tercio superior de la montaña. Cerca ya de la cumbre, vi una caseta donde busqué refugio más tarde, a la bajada, y grabé un time-lapse y algunos vídeos más, que.

Pequeño refugio abandonado entre la niebla y la nieve.
Tras comprobar que podría meterme en el refugio a entrar en calor a la bajada (ya que no tenía puerta que me impidiera pasar) continué mi camino hasta la cumbre, donde las condiciones de frío eran casi insoportables.

Caseta de vigilancia en la misma cima del Collado Bajo. Estaba en buenas condiciones, pero cerrada a cal y canto.
Enorme vértice geodésico en la cima del Collado Bajo.

Alma Errante encaramado al vértice geodésico del Collado Bajo, a 1.839 metros sobre el nivel del mar.

Junto al vértice geodésico hay una caseta con una estación meteorológica.
Este anemómetro totalmente congelado no se podía mover por mucho viento que hiciese...
En la cumbre no se podía estar del frío que subía por ambas laderas y confluía allí arriba así que, tras deambular un poco por la cima, me bajé rápidamente al refugio que había visto un poco más abajo a resguardarme del viento, entrar en calor y grabar unos vídeos.

El tiempo era totalmente cambiante, y las nubes corrían sobre mi cabeza con una velocidad pasmosa.
Aquí, estaba todo el horizonte sumido en la bruma.

Esta foto está tomada desde el mismo sitio que la anterior (un poco más cerca del precipicio) pero aquí la bruma se había levantado súbitamente y se podía ver el horizonte.

Panorámica desde este magnífico rincón.
Vídeo montaje con varios vídeos grabados desde esta zona del recorrido.
La música es de Skyhook y el tema se llama "Eclipse".

Mientras entraba en calor refugiado en la caseta y me comía el bocata, puse la 'action cam' a grabar un time-lapse, cuyo resultado final fue muy bueno (al menos, a mí, me encanta). Echadle un ojo a ver qué os parece a vosotr@s:

Espectacular time-lapse grabado desde el refugio que hay más abajo de la cima del Collado Bajo.

Y, como siempre, os dejo un mapa con el recorrido realizado en esta aventura, saliendo desde la pista que une Beamud con Valdemoro-Sierra.

Mapa del recorrido realizado. El punto azul marca aproximadamente el lugar donde se grabó el time-lapse y los otros vídeos. Pulsar sobre la imagen para ampliar.
Ya solo quedaba volver por el mismo sitio por el que había subido, contento por apuntar a mi lista esta cumbre conquense que me faltaba por ascender.

Y, nada más... espero que les haya gustado.

¡Hasta la siguiente entrada lectores Errantes!

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Subida en nieve por la Umbría del San Felipe

¡Abríguense que viene nevando!

En la entrada que hoy nos ocupa, vuelvo al frío. Vuelvo a las alturas. Vuelvo a una de las cimas de más de 1.800 metros de la provincia de Cuenca. Vuelvo al Cerro San Felipe, con nieve. Mucha nieve.

Ya había subido un par de veces antes a esta cumbre, pero nunca lo había hecho en invierno, en solitario y con casi un palmo de nieve en algunos puntos... así que, a comienzos de febrero me dirigí a Tragacete para intentar la subida al Cerro de San Felipe, por la umbría.

Este sendero viene marcado como PR-CU-79 (ruta de San Blas, San Felipe y Río Cuervo) y partiendo desde el Albergue de San Blas llega hasta el nacimiento del Río Cuervo.
Yo no lo hice integral sino que, saliendo desde el mismo pueblo de Tragacete, pasé junto a el Albergue de San Blas, crucé el estrecho de San Blas, fui en dirección al Estrecho del Infierno (donde nace el río Júcar) y de ahí comencé la subida por la Umbría del San Felipe hasta la cumbre, desde donde tomé un "atajo" para bajar por el camino de las Acebeas de nuevo hasta el pueblo, convirtiendo así la ruta lineal propuesta en la homologación de este sendero PR-CU-79 en una ruta circular, saltándome el final en el nacimiento del Río Cuervo (lo tengo muy visto ya). Este sendero es muy deportivo y salva un importante desnivel, por lo cual esta ruta está catalogada como ruta de dificultad media-alta. Aproximadamente el 80% del recorrido de este sendero se halla a más de 1.500 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Esta ruta es muy conocida y transitada, lo que no es tan común es que alguien vaya a hacerla con casi un palmo de nieve, a algún grado bajo cero y en pleno febrero. Ya, bueno... y, ¿qué le voy a hacer, si no me gusta lo común?

Al ser una ruta bastante conocida, y de la que se puede encontrar fácilmente información en internet, no me extenderé en demasía con el texto explicativo.

Bien, empecemos.

Así estaba el panorama en las inmediaciones de Huélamo, a 12 kilómetros de Tragacete, donde tenía que llegar.

Creo recordar que en esta ocasión quería subir a hacer una ruta por el barranco de la Hoz, en Calomarde pero, al parecer, el Puerto del Cubillo iba a estar intransitable, y pensé en un Plan B.

Ese Plan B consistía primeramente en intentar llegar a Tragacete. Esta parte del plan era complicada de llevar a cabo con un deportivo por carreteras serranas donde aún no había pasado ninguna quitanieves... pero finalmente la llevé a cabo sin incidentes.

Una vez en Tragacete, sólo había que aparcar el coche en donde sale el camino que conduce a el Albergue de San Blas y comenzar a andar.

Esta primera parte del recorrido se hace sobre una pista asfaltada hasta que se pasa junto al Albergue de San Blas, donde ya la pista es de tierra. Aunque, en estas condiciones, todo era nieve...

Acercándome al Estrecho de San Blas tras haber pasado junto a el albergue del mismo nombre. Por aquí aún había rastros de gente que había paseado por la zona. Más adelante tuve que abrir huella durante todo el camino.

Alma Errante equipado para el asalto al Cerro de San Felipe.

Tras este estrecho ya no había huellas de gente. A partir de aquí tendría que abrir huella durante todo el camino, con lo que cansa...

Un impoluto manto blanco de silenciosa nieve cubría todo a mi alrededor. Tan solo se oía el lejano silbido del viento y mis pasos aplastando agua helada bajo mis botas. Todo era quietud, hielo y nieve. Todo era paz.

Todo estaba quieto, silencioso y blanco.

Durante toda la ruta estuvo nevando.

Las nubes se tragaban la luz solar y la nieve caía mansamente antes de comenzar la empinada subida. Foto subexpuesta.
Sol de invierno. Fotografía subexpuesta.

Ya estaba cerca del Estrecho del Infierno y debía coger un camino que sale a la izquierda y que inmediatamente empieza a ganar altura. Este camino nos conduce a la Umbría del San Felipe y de ahí a la cima. Son unos 2,5 kilómetros de dura cuesta arriba. La nevada arreciaba por momentos.

Metido en faena, comenzando la subida, la nevada cogió algo de intensidad.

Ya había recorrido más de un tercio de mi ruta. Ahora quedaba lo duro: salvar el desnivel (unos 400 metros) hasta la cumbre.

Mapa del recorrido realizado en esta primera parte de la ruta. Pulsar la imagen para ampliar.

En algunos ventisqueros me hundía casi hasta la rodilla, pero la verdad es que esperaba que hubiese más nieve de la que había. Eso sí, avanzar abriendo huella cansa un montón... y cuesta arriba, más. Además, parar significa quedarte frío en poco tiempo. Te tienes que estar moviendo constantemente.

En la Umbría de San Felipe hice una breve parada para descansar y continuar del tirón hasta la cima. Por aquí ya era todo pino albar, y el camino se había convertido en una estrecha vereda que, a veces, se perdía entre montones de nieve y me hacía dar un rodeo buscando la continuación.

En esta zona ya apenas nevaba. De todos modos, los frondosos pinos albares me resguardaban del viento y los copos.

"Quien a buen árbol se arrima..."
Ya estaba casi llegando a la arista cimera, pero aún debía cruzar ventisqueros y pedregales helados hasta llegar al vértice geodésico, que indica que ya estás en lo más alto.

El siguiente vídeo muestra algún tramo de la subida, el cruce señalizado en el Estrecho del Infierno, la nieve que había en la subida y la llegada final a la cumbre. Todo ello con musiquita para ambientar:

Vídeos grabados con la 'action cam' durante la subida al Cerro San Felipe.
La música es de Skyhook. El tema se llama 'Pont Aeri'.

Una vez en la cima, me hice este selfie:

Selfie en la cima. Casi pierdo la barba por congelación... jajajaja

Y, ya de paso, grabé un vídeo panorámico de toda la zona nevada.

Vídeo panorámico desde la cima del Cerro de San Felipe con nieve.

El paisaje, con toda esa nieve, era realmente increíble. El viento azotaba la cumbre y, tras unos 10 minutos en ella, comencé el descenso. Recordad esto siempre: "la cumbre es sólo la mitad del camino". Nadie vive en una cumbre. Una vez ascendida, hay que bajar. Y, ahí es donde está esperando el peligro... y más con nieve.

En lugar de volver por donde había venido, decidí avanzar un poco más por la arista cimera y buscar un lugar para descender y tomar el camino de las Acebeas, que pasa por debajo de la vertiente Sur-Suroeste del cerro San Felipe. Esto fue lo más peliagudo de la ruta, ya que esa vertiente tiene una gran pendiente y, con la nieve acumulada, bajar por ahí iba a ser una verdadera aventura, o un riesgo innecesario.

Encontré un sitio para bajar, pero tenía que descender un resalte muy escarpado de roca de unos 3 metros. Pensé en descolgarme un poco y saltar, pero al no ver lo que hay bajo la nieve, temí caer mal y partirme un tobillo, así que tuve que destrepar agarrándome con las manos congeladas a las congeladas piedras que tenía alrededor y tras un gran esfuerzo, con las piernas temblando, estaba en una zona desde donde ya podía descender en perpendicular a la pendiente, buscando el camino que me devolvería al pueblo.

Mapa de esta segunda parte del trazado de mi ruta. Subida desde el Estrecho del Infierno al San Felipe por su umbría, y bajada posteriormente por un complicado paso que encontré más adelante, para después seguir el camino de las Acebeas.

Aquí la pista volvía a ser ancha y se andaba más cómodamente. Este camino baja al pueblo por las llanuras que quedan al Noreste del municipio.

Bajando hacia Tragacete por el camino de las Acebeas.
Mapa de esta 3ª parte del recorrido, desde la cima del San Felipe hasta volver a Tragacete.
Y para ir terminando, os dejo el mapa del trazado total de mi ruta, aunque no he logrado que cuadrase en un 'pantallazo' donde la escala muestre mayor detalle...

Mapa de la ruta completa. Lo he tenido que ir presentando a trozos porque no llegaba el 'pantallazo' a cubrir toda la zona donde se desarrolló esta ruta. Aquí está a mayor escala y no se ve bien el detalle. Pulsar la foto para ampliar.

Fuente congelada, ya en Tragacete.


Había completado la ruta y sobrevivido sin congelaciones para contarlo. Ahora tocaba meterse en el coche, poner la calefacción a tope y bajar a Cuenca por la carretera que ya habían despejado las quitanieves y estaba transitable.

Otro reto completado. Otra experiencia más para guardar en el disco duro del cerebro.

A ver cómo viene de nieve este siguiente invierno... que tengo un ambicioso proyecto en mente.

¡Hasta la vista lectores Errantes!