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miércoles, 24 de mayo de 2023

Necrópolis visigoda de Belmontejo: más de 60 sepulturas del siglo VII

¡Bienvenid@s a este nuevo viaje a las necrópolis visigodas de nuestra provincia, lectores errantes!

 

Hoy vamos a viajar a la localidad conquense de Belmontejo, donde vamos a deambular por los restos excavados en roca arenisca de más de 60 sepulturas, y también veremos algún eremitorio.

Algunos de los sepulcros que encontramos en el primer promontorio de esta necrópolis

Las grandes necrópolis antiguas se suelen encontrar, al igual que los asentamientos, cerca de cursos de agua. En este caso, el Río Belvís (también llamado 'Marimota'), el cual forma una cuenca fluvial de 207 kilómetros cuadrados de extensión, es la masa de agua junto a la cual nos encontramos. Dicho río recorre unos 28 kilómetros antes de desembocar en el Río Júcar por su margen derecha, aunque su caudal medio es actualmente muy bajo (con 0,443m3/s).

 

Pues bien. Tras recibir unas indicaciones aproximadas por parte de Padre Errante de dónde se encontraba ésta necrópolis, me dirigí hacia la zona para intentar ubicarla.

 

En el pueblo, hice una pequeña parada para fotografiar un par de eremitorios ubicados dentro del casco urbano de la población.

Eremitorios en el núcleo urbano de Belmontejo.


Tras esto, continué hacia el Este, buscando el lugar del yacimiento.

 

A unos cientos de metros de la población, veo algo en la roca arenisca. Primera parada. Dejo el coche, atravieso un sembrado y me encuentro con lo siguiente:

Primera parada. Vemos un grabado en la arenisca (de época reciente) y un eremitorio visigodo al lado
 

 

Grabado de época reciente que debió realizar algún paisano. 

 

Aquí no hay sepulturas, con lo cual vuelvo al coche. Tras avanzar unos 70-80 metros, veo un par de símbolos tallados en la pared de un promontorio de roca arenisca. Me bajo del coche, y me acerco a ver.

 

Otro grabado de época reciente. Pero parece que nos indica algo...

Grabado, un poco más tosco, de lo que parece ser una iglesia


Estos 'grabados en arenisca' son recientes, hechos probablemente por algún vecino con vocación de artista. Se encuentran en la pared (de un par de metros de altura) de un pequeño promontorio. La verdad es que están muy currados, pero no es esto lo que yo venía a ver. Así que, subo a la parte superior, para ver si está aquí la necrópolis, y... esto es lo que encuentro (grabé algunos vídeos demasiado largos, por lo que los he tenido que dividir en dos partes para poder subirlos aquí):

¡Bien! ¡He encontrado fácilmente lo que buscaba!

A primera vista, hay bastantes sepulcros...

 

He encontrado en poco tiempo lo que venía a ver. Me alegro, no siempre es "llegar y besar el santo"...

 

Estoy en la necrópolis. La sigo recorriendo mientras voy grabando lo que queda de los sepulcros:


En el video anterior os aseguro de que se trata de tumbas pertenecientes a la época de los visigodos, y diréis: ¿en qué te basas? Ahí va la explicación.

 

En la publicación titulada "Etnicidad vs. Aculturación: Las necrópolis castellanas de los siglos V-VI d.C. y el asentamiento visigodo en la Península Ibérica. Una mirada desde la meseta sur" de Rafael Barroso Cabrera se menciona brevemente ésta necrópolis de Belmontejo. En dicho estudio se dice que, en Segóbriga (con una gran necrópolis, anterior a ésta, donde se han estudiado más de 230 sepulcros), no se encontraron pendientes de cuentas de pasta vítrea y bronce, así como tampoco se hallaron los anillos con simbología cristiana habituales de las necrópolis de dicha época; piezas características de los enterramientos del siglo VII d.C. Dichas piezas sí que aparecen en los sepulcros de Belmontejo, Villares del Saz, Villaverde y Pasaconsol, etc.

 

Dejando de lado las implicaciones que lo anterior pueda tener, esta parte del estudio de Rafael Baroso Cabrera nos asegura que la necrópolis que estamos visitando en esta entrada debe datar del S. VII. Ésta es la única bibliografía a la que he podido acceder donde se habla de este lugar.

 

Bajo un momento de nuevo al coche para apagar el motor (lo había dejado encendido creyendo que el lugar que buscaba se encontraría más adelante) y al volver a la parte frontal del promontorio me fijo en que hay tallada una hornacina.

Hornacina (o pila de ofrendas) en la pared frontal del promontorio de la necrópolis

 

Como menciono en el vídeo, al igual que los lugares donde hemos visitado eremitorios y otras necrópolis, estamos en un lugar de areniscas y limos. Lo confirma el mapa geológico de la zona, el cual os muestro en la siguiente imagen:

Mapa geológico de la zona (Pulsar sobre la imagen para ampliar)


Pues bien, subo de nuevo al lugar donde se agolpan todos los sepulcros y grabo el siguiente vídeo (dividido en dos partes) haciendo un repaso rápido del gran número de tumbas que hay aquí:

 

 

Tras un recuento aproximado del número de sepulturas, os dejo mis conclusiones en el siguiente vídeo:

 

Os dejo también por aquí las fotografías que hice en esta zona donde la densidad de enterramientos es mayor:

Dos sepulturas paralelas.



Aquí se aprecia perfectamente la forma antropomorfa de estos enterramientos.
La cabeza iría en la parte superior de la fotografía





En ésta sola imagen se aprecia el contorno de hasta 11 sepulcros



Como hemos observado, a diferencia de la necrópolis de Uña que vimos en la entrada anterior donde los sepulcros estaban orientados de manera bastante similar, en el caso de esta necrópolis de Belmontejo parece ser que de lo que trataron fue de aprovechar todo el hueco disponible en el promontorio de arenisca, dando así disposiciones muy dispares a los sepulcros. Vamos, que cada uno está orientado hacia donde le da la gana, tratando de aprovechar los huecos que no hubieran sido ocupados previamente.

 

Y ahora, vamos con un aspecto a tener en cuenta en este tipo de necrópolis visigodas.

 

Según algún estudio que he ojeado sobre estas necrópolis, parece ser que las tumbas solía ser 'familiares' y se reutilizaban. Un ejemplo de ello lo encontramos en la necrópolis de 'Los Colmenares' cerca de Almodóvar del Pinar (Cuenca) donde se hallaron, como mínimo, 45 individuos enterrados en 17 sepulturas, dando así una media de 2,6 personas por sepultura.

 

En caso de suceder esto también en la necrópolis de Belmontejo que estamos visitando, donde conté (a ojo de buen cubero) unas de 60 sepulturas en el promontorio principal, podemos estar hablando de un lugar de enterramiento donde reposaban los restos muchas personas (siguiendo el ratio de 2,6 personas por sepultura, aquí podrían haberse enterrado a 156 personas). Un gran cementerio comparado con la mayoría de los que tenemos por aquí de la misma época.

 

Aun así, mi infinita curiosidad me lleva a alejarme de este lugar en círculos concéntricos en búsqueda de más vestigios en las inmediaciones. Y, efectivamente, aún hay más...

Me alejo de la zona donde se concentran la mayoría de los sepulcros y encuentro más

 

Pero, ¿esto no se acaba nunca? Estoy flipando con la cantidad de sepulcros. No tenía en mente encontrar tantos. Además, veo algo que no he encontrado en otras necrópolis (suponiendo que sea lo que creo que es, y que os muestro en el siguiente vídeo):

¿Serán las losas que tapaban los sepulcros?

Y aún sigo encontrando más sepulcros... ¡esto es un 'no parar'! jajajaja

Hasta aquí hay tumbas, a unos 100 metros del promontorio principal

 

Una vez reconocido gran parte del terreno, me pregunto qué extensión ocupa esta gran necrópolis. La respuesta aproximada, la tenéis en la siguiente imagen:

Perímetro aproximado de la zona donde vi sepulcros
 

Y, aunque está muy ampliada y no se ve nítida del todo... os dejo también una imagen satélite del lugar, donde se aprecian los arañazos en la arenisca que conforman los numerosos sepulcros de esta necrópolis, vistos desde el aire:

En rojo aparece marcado el lugar del yacimiento. Se pueden apreciar las tumbas como 'arañazos' en la roca.
 

Pero, mi excursión por esta zona no acaba aún. Padre Errante me dijo que también podría encontrar algún eremitorio en la orilla opuesta del Río Belvís, cerca del que estamos. Por lo tanto, vuelvo a avanzar con el coche hacia el Este, hasta que me topo con más grabados recientes y me paro a echar un vistazo.

¿Una muestra de arte rupestre-contemporáneo?

 

¡Vaya! ¡Arte rupestre-contemporáneo! (se llamaría más o menos así, ¿no?)

¿Veís? Así, sí. Poner tu nombre al lado de una tumba de hace cientos de años, NO.

 

La verdad es que el paisano que hizo los grabados, los hizo con mucho esmero.

 

Aunque, aquí también se ve algún vestigio mucho más antiguo que estos grabados...

No lo tengo claro del todo, pero a mí me parece una hornacina.

 

Y se aprecia bien el 'corte estratigráfico' de las rocas de la zona, como os muestro en el siguiente vídeo:

Como vemos, en el nivel inferior hay gravas y cantos, y encima de éste arenisca.

 

Ahora sí, vuelvo al coche, cruzo el Río Belvís, y volviendo al pueblo por la margen contraria por la que he llegado, veo un eremitorio bastante grande junto al camino, aunque bastante tapado por la vegetación. Paro de nuevo a echar un vistazo.

¡Anda! ¡Un gran eremitorio!

 

Y, como digo en el vídeo, aquí hay más sepulcros. Os los muestro en los siguientes vídeos:

Sepulcros sobre el eremitorio del vídeo anterior

 

¡Vaya flipada! En total, hemos visto unos 80 sepulcros por la zona, muchos más de los que me esperaba. Y, tras haber recorrido a conciencia durante toda una mañana la zona, es hora de volver a casa.

 

Para ir terminando, os dejo el enlace al vídeo que he subido a YouTube sobre este lugar:



Y nada más, por el momento... ¡hasta la próxima 'Gente Errante'!

miércoles, 10 de mayo de 2023

La Necrópolis visigoda de Uña: 8 sepulcros poco conocidos y bien conservados

 ¡Bienvenid@s a esta nueva entrada 'lectores errantes'!

 

Cambiamos de tercio. Dejamos a un lado los 'eremitorios' y hacemos una pausa en la 'exploración subterránea' para pasar a otro tema.

 

Próximamente, vamos a ver algunas entradas donde visitaremos lugares con sepulcros y restos de enterramientos de origen visigodo, de los cuales hay bastantes vestigios en nuestra provincia.

 

Tumbas excavadas en arenisca aprovechando un pequeño afloramiento de este tipo de roca.

Para comenzar, vamos a explicar brevemente las dos formas de enterramiento básicas que se llevaban a cabo en aquella época:

               

                - Tumbas en cista: son tumbas realizadas con losas de piedra. Se cavaba un agujero, se reforzaban las paredes y el suelo con dichas losas de piedra, se depositaba el cuerpo y después se tapaba con otra losa. Por el momento, no vamos a ver ninguno de estos enterramientos en las siguientes entradas (había uno en el término municipal de Fuentes donde se encontraron 17 tumbas de este tipo, pero tras realizar su estudio, se taparon para construir la carretera CM-220 que va a Almodóvar del Pinar).

 

Croquis de uno de los sepulcros con 'enterramiento en cista' de la necrópolis de la Dehesa de la Casa (Fuentes)


                - Tumbas excavadas en la roca: las necrópolis que he visitado hasta ahora por la provincia, y sobre las que van a tratar las siguientes entradas, presentan este tipo de sepulcros, donde se excavaba una forma antropomorfa en suelos de arenisca, y tras introducir el cuerpo, se tapaba con una losa. Estos sepulcros se reutilizaban, y podían llegar a albergar varios cuerpos en su interior.

Uno de los sepulcros de esta pequeña necrópolis visigoda

 
 

En estos enterramientos también se depositaba un pequeño ajuar junto a los cuerpos, consistente usualmente en pendientes de cuentas, algunas vasijas de cerámica, collares y, rara vez, algún arma.

 

Eso sí, hay que aclarar que estos estudios del mundo funerario de los visigodos son bastante recientes (comenzaron hace unos 50 años) y aún quedan muchos interrogantes sobre varios aspectos de la época, así como existe poca información y bibliografía sobre el tema.

 

Por ello, en esta entrada me voy a limitar a mostrar los sepulcros que hay en el lugar, sin desvelar su localización para preservar la buena conservación de este pequeño yacimiento poco explorado y conocido en las cercanía de la serrana población de Uña. Así pues, ¡vamos al lío!

 

El día anterior a mi visita a este lugar, estuve viendo tres tumbas visigodas en Arcos de la Sierra (no sé si subiré una entrada, ya que no tiene mucha 'chicha'...). Tras mostrarle las imágenes de ese lugar a Padre Errante, me comentó que había una necrópolis parecida a esa en el término municipal de Uña. Me marcó un punto en el mapa, y me dirigí hacia allí para ver qué me encontraba.

Conjunto de tumbas de esta necrópolis

Primer vistazo a esta necrópolis

 

Efectivamente, al llegar al lugar me topé con 7 tumbas.

Recuento de sepulcros

 

En un pequeño afloramiento de roca, habían aprovechado todo el espacio disponible para tallar las sepulturas en la blanda arenisca.

Conjunto de sepulcros

Aquí se aprecia la profundidad de estos sepulcros donde, en ocasiones, se enterraban a varios cuerpos.

Otro de los sepulcros, éste menos profundo.

Sepulcro con una capa de agua congelada en su fondo.

Otros dos sepulcros, bastante profundos también, y con hielo en su interior.

Vista general de esta necrópolis

Otra vista del lugar donde los sepulcros están más apiñados

 


No hay datos sobre esta necrópolis, pero se puede presumir que será de entre los siglos V y VIII. También observé, que la mayoría de las tumbas no presentaban la habitual disposición Este-Oeste sino que, intentando aprovechar todo el espacio disponible en el afloramiento de arenisca, habían excavado los sepulcros con alineaciones diferentes, como se aprecia en las tres siguientes imágenes:

Como vemos, este sepulcro tenía la cabeza orientada hacia el Noroeste y los pies al Sureste.

Éste otro presenta una orientación similar a el anterior.

En cambio, este sepulcro (el más grande del conjunto) presenta la típica orientación de este tipo de necrópolis: Este-Oeste
 

Después de este primer vistazo, di una vuelta por los alrededores para ver si encontraba algún sepulcro más, apartado del resto. No había más. Pero sí que vi esto por las inmediaciones:
Restos de un muro de refuerzo para un camino de herradura que debía pasar por aquí.

 

Tras este vistazo por los alrededores, vuelvo al lugar donde se hallan los sepulcros, y me encuentro con que hay uno, un poco apartado del resto, que no había visto antes:

Octava tumba de esta necrópolis, algo apartada del resto.

 

Dejando así la cuenta en 8 sepulcros en esta necrópolis.

Una última fotografía de esta desconocida y bien conservada necrópolis de Uña

 
 

A pesar de lo poco avanzada que está la arqueología en la relación hábitat funerario/hábitat de poblamiento, los arqueólogos creen que la presencia de una necrópolis o conjunto funerario es un factor determinante en la presunción de la existencia de un poblado, de un centro de explotación rural y/o un centro religioso en la zona. Sin embargo, no conseguí ubicar este lugar que debía estar ligado a la necrópolis, por los alrededores.

 

Tras conocer este curioso cementerio de hace siglos, me volví al pueblo para estar un rato observando las aves de la Laguna de Uña desde la caseta de observación de fauna colocada a tal efecto. Grabé algunas fochas, cormoranes y una garza real aproximando la cámara del móvil a unos pequeños prismáticos que suelo llevar conmigo. No se ve del todo nítido, pero se distinguen bien las especies:

Intentando grabar la fauna de la Laguna de Uña a través de unos prismáticos

 

Y, poco más por mi parte... como siempre, os dejo aquí el enlace al vídeo que he subido a YouTube con las tomas captadas en este lugar:

 

 

Y, me despido hasta la siguiente. No sin avisar de que, si 8 sepulcros os parecen pocos... en la siguiente entrada vais a flipar con la gran necrópolis que os voy a mostrar.

 

¡Hasta la próxima, gente!

lunes, 2 de enero de 2023

Eremitorios de la Alcarria I: Candegalgas (Villar de Domingo García) y... ¡sorpresa!

 ¡Muy feliz y próspero año 2023! ¡Bienvenid@s de nuevo, gentes errantes! 
 
Vamos con una nueva entrada, esta vez cambiando de localización, sin salir de la provincia de Cuenca. Os explico...
 
Me he dado cuenta de que la gran mayoría de las entradas que he subido hasta ahora se desarrollan por los paisajes de la Serranía conquense (y es que... la cabra tira al monte). Vamos a movernos un poquito y buscar otros paisajes. Así, en las próximas entradas vamos a pasar a conocer otra de las zonas en que se divide la provincia de Cuenca: la Alcarria.
 
Ojeando un par de publicaciones, que me han parecido bastante interesantes, sobre la arquitectura y los yacimientos de la zona (más adelante haré referencia a dichas publicaciones, por si alguien quiere buscarlas y echarles un vistazo) de la Alcarria conquense, me topé con un par de curiosidades: eremitorios y casas-cueva. Por lo visto, abundan mucho por la zona, y es verdad que, recorriendola, se ven desde la carretera muchas de estas construcciones.

Panorámica desde el interior de uno de los eremitorios del conjunto de Candegalgas (Villar de Domingo García)

Vista exterior de una parte de este conjunto eremítico. En el centro de la imagen se aprecian la puerta y las ventanas de este eremitorio que se muestra en la primera fotografía.

Pero... igual estoy yendo muy rápido, ¿no? Vamos a comenzar con una breve descripción de la localización, y después con algo de historia de la zona. Así tod@s entenderéis lo que vamos a ver en las próximas entradas del blog.

 

     - La Alcarria: el término proviene del árabe andalusí (el de la época de Al-Andalus) y hoy en día se le da el significado de "terreno raso, alto y de poca hierba". La Alcarria geográfica no se corresponde con la 'Alcarria histórica' (los límites son muy difusos), y según 'Wikipedia' la Alcarria conquense ocupa unos 2480 km2.


Imagen que muestra la Alcarria geográfica (Fuente: Wikipedia)
La Alcarria histórica difiere.

Eso sí, en esta definición (y en el artículo de Wikipedia), parece no incluirse el Río Guadamejud y su vega, junto a el cual vamos a realizar esta primera parte del recorrido, como parte de la Alcarria geográfica.

 

En cuanto a la historia... aquí hay más miga.

 

     - Historia de la Alcarria (perdónenme los Historiadores e Historiadoras por los errores que, seguramente, voy a cometer al redactar este apartado, pero yo no soy un experto en esto y aquí sólo intento dar un contexto aproximado de lo que se va a ver a continuación, para que el lector/a juzgue con un criterio más o menos objetivo lo que se expone aquí): según el libro 'La Edad del Bronce en la provincia de Cuenca' de Margarita Díaz-Andreu García, en la cuenca del Río Guadamejud se han encontrado 21 yacimientos de la Edad del Bronce. Según esta publicación, la cuenca del Río Guadamejud está incluida históricamente en la Alcarria conquense.

Mapa de los yacimientos de la cuenca del Río Guadamejud sacado del libro 'La Edad del Bronce en la provincia de Cuenca' de Margarita Díaz-Andreu García.


Por cierto, la Edad del Bronce se prolongó aproximadamente entre el 3300 y 1200 a.C. en Europa (dentro de esta edad existen 3 subdivisiones: Bronce Inicial, Bronce Medio y Bronce Final) y los yacimientos encontrados se encuentran sobre cerros cuya visión y acceso ofrece cierta 'seguridad'. Habitaban sobre atalayas naturales desde las que podían advertir la presencia de enemigos con suficiente antelación.

 

Al parecer, sobre el 1500 a.C. hubo un despoblamiento general. Hasta entonces se construían poblados, más o menos, defendidos (con muros defensivos, generalmente situados en atalayas con pocos pasos de acceso, etc.), pero entre los años 1300 a 1000 a.C. las construcciones se volvieron menos sólidas y defendidas. A partir de ahí, los asentamientos escogidos eran de estancia breve, pues se centraban en vegas junto a ríos donde apacentaban al ganado mientras erraban de un lugar a otro, en un estilo de vida trashumante. Eso sí, estas ubicaciones temporales parecen estar muy cercanas (e incluso coincidentes en espacio) con construcciones de las primeras etapas del Bronce, e incluso del Neolítico. Es decir, re-aprovechaban algunos espacios construidos con anterioridad.

 

Tengo que aclarar, que estas fechas son muy relativas, según indica esta tabla:

Fechas de cada 'edad' en base a cada lugar de la civilación


Pero bueno, esto es más o menos para que os hagáis una idea de lo que ha pasado por allí durante el tiempo.

 

Luego vino la Edad del Hierro. Llegaron oleadas de habitantes de otras zonas a la Península, y se comenzaron a construir de nuevo ciudades dotadas de defensa ante ataques de 'gentes extrañas', pero ahora en vegas junto a ríos y zonas planas. Ya no se buscaban las atalayas fácilmente defendibles.

 

La Península era un crisol de pueblos. Básicamente había:

               

                - Pueblos 'celtas': de orígenes e influencias de pueblos del Norte y Este de Europa. Habitaban una pequeña franja en el Norte de la Península Ibérica.

               

                - Pueblos 'íberos': de orígenes e influencias griegas y cartaginesas que habitaban el Sur y toda la franja Este de la Península Ibérica.

               

                - Pueblos 'celtíberos': en el Oeste y Centro de la Península, donde había cierta mezcla de las culturas celta e íbera.

 

Dentro de los celtíberos, había numerosas tribus y, según lo que leí en su momento, en la Alcarria conquense el grupo que dominaba el percal eran los Olcades (pueblo guerrero que, al parecer, las pasó canutas tras llegar Aníbal y los cartagineses a la provincia y liarse a palos con ellos al pasar por sus tierras. Aníbal los derrotó y destruyó sus ciudades. Por eso hay pocas muestras importantes de sus construcciones y poblaciones).

 

La Edad del Hierro en la Península Ibérica acabaría sobre el 218 a.C. con la llegada del Imperio Romano tras la invasión cartaginesa de la Península (los cartagineses arrasaron Sagunto, ciudad aliada de Roma y de influencia griega, y los romanos mandaron a sus tropas para echar a Aníbal y, de paso, quedarse con toda la Península Ibérica en la Segunda Guerra Púnica). Los romanos se pusieron a construir su legado. En muchos casos, sobre el legado de otros: Segóbrica (cerca de la actual población de Saelices) ya se describe en escritos romanos como una ciudad enemiga que tuvieron que tomar a la fuerza. También, en Cañaveruelas donde los romanos se apoderaron por la fuerza de la ciudad celtíbera de Ercávica (al loro con el nombre, que es clave).

 

Tras unos 700 años de dominación romana de la zona, en el siglo V (tras la caída del imperio romano de Occidente en el año 476), son los pueblos visigodos, de origen germánico, los que se hacen con el control de la Alcarria (y de la Península).

 

Los visigodos imponen el cristianismo en todo su territorio siguiendo el legado romano, y se da la aparición de un personaje que he conocido gracias al interesantísimo Blog de Alfonso Calle, del que os dejo aquí un enlace:

 

https://alfcalle.blogspot.com/

 

Según desvela en una de sus entradas y según un escrito del entonces Obispo: sobre el año 560 desembarcaron en Valencia unos monjes cristianos provenientes del Norte de África, bajo el mando del Abad Donato. Pues bien, este hombre (Donato) al venir del Norte de África, parece ser que estaba acostumbrado al eremitismo ("Un ermitaño o eremita es una persona que elige profesar una vida solitaria y ascética sin contacto permanente con la sociedad, intentando alcanzar así una relación más perfecta con Dios.") viviendo en pequeños espacios excavados en la roca.

 

Felipe Abad León, Cronista oficial de La Rioja, en la “Historia de La Rioja” (Vol. II) Edad Media: “Los monasterios riojanos” dice:

“El  eremitismo  se  hacía  en  pequeñas  cuevas,  en  forma de celdas individuales. A veces se formaban conjuntos, con celdas individuales y con iglesia común, donde se reunían a la oración, y tenían cementerios comunes, además de espacios necesarios para almacenar víveres para la comunidad."

 

Una vez murió Donato, la zona se debió llenar de eremitas (o ermitaños) emulando a quien, después de su muerte, se consideraría Santo, encerrados en pequeños espacios en torno a 'centros comunes' de oración y abastecimiento de víveres. También hay un interesante artículo que habla de la fundación del Monasterio Servitano, cerca de la ciudad de Ercávica que fue un punto de culto cristiano en torno a el cual se crearon un montón de eremitorios para dar cabida a los peregrinos cristianos que deseaban emular la forma de vida de San Donato.


Así pues, lo que vamos a ver en las siguientes entradas es, algunos eremitorios de las decenas de ellos que hay diseminados por la Alcarria conquense. Pero... primero, vamos a acabar con la historia.

 

En el año 711, los musulmanes se adueñaron de la Península Ibérica, y destruyeron muchos de los vestigios que había de las épocas anteriores, al igual que reformaron y reutilizaron otros. En la siguiente entrada veremos un ejemplo de esto.

 

Y luego, vino la reconquista cristiana, la repoblación cristiana de la Península, la Edad Media, más ermitaños... y así hasta llegar a el otro día, en que decidí encaminarme a ver unos cuantos sitios históricos de la cuenca del Río Guadamejud.

 

Con esto creo que vale como introducción (perdón por la chapa, pero lo anterior pone en situación para las siguientes entradas). ¿Vamos al asunto?

 

La zona de esta primera incursión tuvo lugar por Villar de Domingo García y La Ventosa. Os muestro la zona aproximada en el siguiente mapa:

Mapa de situación donde se desarrollan las dos primeras entradas de esta serie de 'Eremitorios de la Alcarria'. Pulsar sobre la imagen para ampliar.


He alargado la zona marcada en rojo para incluir a Villanueva de Guadamejud porque (ALERTA: SPOILER) en la siguiente entrada vamos a ir a ver algo por allí... jejeje. Tendréis que esperar un poco.
 
Ahora mismo vamos a Villar de Domingo García. A la salida del pueblo en dirección a Cañaveras, a la izquierda, un cruce nos indica una carretera secundaria (la CUV-2121) que se dirige hacia las poblaciones de Bólliga y La Ventosa. Tras haber recorrido 2,5 kilómetros (a la altura de donde sale el cruce hacia la izquierda que va a Valdecañas), sale un camino a nuestra derecha, donde se divisa un abrigo de roca con muros para guardar el ganado frente a ellos. Hemos llegado al conjunto eremítico de Candegalgas (nombre de la acequia de riego que atraviesa este paraje).
 
Aquí aparcamos el vehículo, y comenzamos a deambular por la zona fijándonos en los detalles. En esta ocasión me acompañan Jaime y su fiel perrita 'Kalma'.
 
Nos encontramos más o menos lo siguiente:

Paraje de Candegalgas con la carretera CUV-2121 al fondo a la izquierda.


Vamos dando una vuelta por esta primera parada de nuestra ruta:


Primeras impresiones sobre este paraje

 

Ahí ya se ve claramente la entrada a uno de los eremitorios que hemos venido a visitar, en una posición elevada.

Vista desde abajo de la entrada al primer eremitorio que encontramos junto a la acequia de Candegalgas.

 

La roca de la zona es una mezcla de conglomerado en la parte baja del farallón rocoso, y arenisca en la parte superior (donde está enclavado el eremitorio). 



Cercados recientes bajo el primer eremitorio de este conjunto.

Un amplio abrigo de roca servía de refugio al ganado ante las inclemencias del tiempo.

Jaime y Kalma inspeccionando el interior del abrigo rocoso.


Vemos que, en dicho abrigo, existían muros de separación, como atestiguan los restos de la siguiente imagen:

Kalma junto a uno de los muros de separación al pie del abrigo.


Por la zona de abajo no veo nada de mucho interés, de modo que vuelvo sobre mis pasos para buscar un sitio mediante el que pueda acceder al eremitorio superior. Trepo un poco, y encuentro un 'pasillo estrecho' entre la roca y el vacío (la caída no es muy grande, unos 4-5 metros aproximadamente). Avanzo por él hacia la estancia excavada en la roca:

Trepo para intentar acceder al eremitorio que se encuentra sobre el cercado.

Paro de grabar para sortear la parte más estrecha de acceso a esta estancia con las manos libres. Una vez pasada, continúo con el vídeo para mostraros el interior de esta 'casa de ermitaño' de la Alcarria conquense:

A ver qué casa tenía el ermitaño...
 

Curiosa casita, ¿no?

Como ya dijimos al hacer la introducción a la historia de esta zona, al parecer la mayoría de estos eremitorios son de la época de los visigodos (posterior al abandono de los romanos de la Península Ibérica), con lo cual pueden tener unos 1400 años de antigüedad aproximada.

 

El conjunto de Candegalgas es unos de los destacados por su tamaño, creando una agrupación de parideras y refugios de considerable extensión.

 

¡Y no tenía malas vistas, oye!


Os dejo también algunas fotos que hice del acceso e interior de este primer espacio:

Fachada y puerta de entrada de esta 'casa troglodita', como se llama a estos espacios en el libro 'Arquitectura popular de la Alcarria conquense' de José Luis García Grinda.

Detalle del par de 'ventanas' excavadas a la roca y con vistas al cercado del nivel inferior

Vista de la entrada desde el fondo de la estancia.
A la izquierda se aprecian los 'columbarios' u 'hornacinas', hay algo de polémica con esto...
En la próxima entrada lo explicaré más en detalle.

Vista al exterior desde esta cueva-casa labrada en la roca.


Tras ver por dentro este primer eremitorio, vuelvo al exterior para seguir dando una vuelta por este conjunto cercano a Villar de Domingo García. Grabo los siguientes vídeos pasando por las parideras que se encuentran en esta zona:

¿Otro eremitorio o un simple refugio para el ganado?

 
Recorriendo el conjunto de cercados para ver lo que esconden

Otra de las partes de este conjunto de eremitorios y parideras (o corrales)


Cuando iba a montar en el coche para seguir la ruta, me fijo en esto:

 

Parece que ese arco está tallado a propósito en la pared, ¿no? Ahora es inaccesible, pero antaño debió haber una especie de pasarela para poder llegar a él. ¿Qué finalidad tendría?


Vista panorámica de la entrada y ventanas del eremitorio y un arco excavado en la roca (en el centro de la imagen) cuyo uso es desconocido.

 

Os dejo un mapa con la situación de este conjunto eremítico de Candegalgas:



Me gustaría añadir que, no visitamos todo lo que había por allí. Nos dejamos sin mirar otros 2 eremitorios con cercado que hay junto a la carretera, y que parecían tener grandes dimensiones.

Vale, seguimos.

Montamos en el coche, y seguimos hacia nuestro siguiente destino: el Cerro Lotero de la población de La Ventosa (el cual veremos en la siguiente entrada de este blog), pero... a la entrada del pueblo me doy cuenta de algo.
 
Paro el coche, nos bajamos y nos acercamos a echar un vistazo:


Parece otro eremitorio. Justo a la entrada del pueblo. ¡Vamos a ver!

Entrada a este eremitorio que me ha pillado de sorpresa.

Sí, efectivamente. Es otro eremitorio. La zona, una vez que te  vas fijando bien, está plagada de ellos.

 

Me adentro en él para ver su interior:

 Interior de este eremitorio visto por sorpresa mientras conducía.


No hay gran cosa... pero se aprecian bien las marcas de herramienta con que dieron forma a este pequeño refugio:


Marcas claras en la pared de la construcción manual de este espacio.
 

Una vez visto este eremitorio junto a la carretera, volvemos al coche para acercarnos al Yacimiento del Cerro Lotero, a un par de kilómetros de la población de la Ventosa, pero eso os lo mostraré en la siguiente entrada del blog... que no quiero alargarme más de la cuenta.

 
Os dejo un enlace al vídeo que he subido a YouTube sobre esta visita y... ¡hasta la próxima 'lectores errantes'! (será pronto, lo prometo)