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domingo, 26 de enero de 2020

Cueva de la Mora: la pequeña joya de Valdecabras


¡Hola de nuevo, errantes!

Vamos con otra de cuevas. Esta vez, con una cuevecita que encierra muchas sorpresas en forma de espeleotemas. Vamos a la Cueva de la Mora, en el 'cuevero' término municipal de Valdecabras.

Esta cavidad tiene algo de polémica en cuanto al nombre. Según Padre Errante, y más miembros de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum, ésta es la cueva de la Mora, a pesar de que en el Avance al Catálogo de Cavidades de la provincia de Cuenca se la llama de otra forma. También otros amigos del mundillo espeleológico insisten en llamarla la Cueva del Monje. El caso es que hay dos cuevas bastante cercanas, en el talud que hay junto a la carretera que sube a la Ciudad Encantada, entre los puntos kilométricos 12 y 13: una la de los Peregrines (la cual creo que viene nombrada en el Avance al Catálogo de Cavidades de Cuenca como Cueva de Hontaredonda) y un poco más adelante la que hoy ocupa esta entrada. Además, en el mapa topográfico de la zona sale reflejada como Cueva de la Mora, pero marcada en un lugar que no corresponde a la realidad...

Debido a estos enredos, he preferido no poner una topografía que he visto por ahí (que además no me parece exacta) ni la descripción del Avance al Catálogo de Cavidades de Cuenca, y para simplificar, trataré a esta cavidad con el nombre con que la he conocido: Cueva de la Mora.

Se llame como se llame, creo que es imprescindible acercarse a ella al comenzar la andadura espeleológica por estas tierras. Es una cueva fácil (a pesar de 3 pasos estrechos, pero sin muchas dificultades) y con una gran belleza escondida en sus salas más alejadas de la boca de entrada.

He entrado a ella 4 veces, casi siempre acompañando a gente que no la conocía para mostrársela. La primera vez fuimos Hermano Errante y yo solos. Nos costó un poco encontrarla, ya que desde la senda de acceso no se ve la boca y hay que realizar una trepada para llegar a ella... pero una vez localizada, nos adentramos a ver qué escondía.

De primeras te encuentras con un pasillo ancho y alto de entrada. Avanzas unos 6 metros, trepas un metro y medio, y te encuentras con el primer paso bajo: un montículo de caliza con un pequeño gour en su interior por el que pasas arrastrando el pecho por el suelo y la espalda por el techo. Aquí está el lugar en cuestión:

Ahí estoy yo en el primer paso estrecho de esta cavidad.

Hermano Errante me graba pasando por este lugar en nuestra primera visita a esta cueva.

Después de bajar arrastrando por el montículo, sales a una sala amplia, pero que por su altura no permite ponerse en pie. La segunda vez que fuimos a esta cueva, con Edu (de Fotoespeleo QNK) y unos cuantos colegas más, me hizo esta foto en esta parte que sigue al primer paso bajo, desde la salita amplia:

Foto hecha  por el compañero Edu desde la salita que hay detrás del primer paso estrecho.

Después de esta salita, continuamos por una gatera estrecha, con un recodo a la derecha que nos deja en otra pequeña salita.

Continuamos avanzando. Hay otra salita tras el segundo paso estrecho. Foto hecha por Hermano Errante.

Ya hay espeleotemas por aquí. Aparecen por el suelo estalagmitas y en el techo alguna pequeña estalactita.

Observando el techo de este tramo.


Tras avanzar un poco más, vemos otro paso estrecho y sinuoso. Éste es un poco más complicado, ya que tienes que hacerlo entre grandes estalactitas que salen del suelo y se te clavan por todas partes al pasar arrastrando sobre ellas. De este lugar tengo un par de fotos, de diferentes visitas. La primera se la hizo el  compañero de Fotoespeleo QNK, Aitor, a Hermano Errante:

Hermano Errante saliendo del tercer paso estrecho. Foto del compañero Aitor.


La otra, se la hice yo al compañero Antonio:

Antonio retorciéndose para superar este paso.

Y, también un vídeo de las complicaciones que surgen al pasar por este punto...

Antonio gestionando la estrechez con algún que otro problemilla... 
(se le enganchó el bolsillo del mono en una estalagmita)


Eso sí... el esfuerzo tiene su recompensa. Este paso incómodo nos deja en la sala más concrecionada de esta cavidad. Una bella sala donde se puede uno poner de pie y admirar estalagmitas, estalactitas y una bonita columna en medio. Dejo unas cuantas fotos de esta sala:

Uno de los rincones de esta sala (aunque, no es realmente una sala... sino un tramo de galería más amplio que los anteriores)

La sala fotografiada con una cámara tipo GoPro por el compañero Manuel.

Columnas por todas partes.

Y también estalactitas blancas colgando del techo.

Aquí están los compañeros Edu y Adri (Lion) organizando la escena para una sesión de fotos.

Repartiendo los flashes por la sala para las fotos.

Gatera de salida a la sala de las columnas.

Yo entre las columnas y estalactitas de la parte final de esta sala.



Pero esto no acaba aquí... al final de esta sala hay algo que hace única a esta cavidad en nuestra provincia. Se ve al final de este vídeo, que muestra también la sala de las fotos anteriores:

Dos vídeos de visitas diferentes que muestran un poco más de esta bella sala.


Bueno, desde la perspectiva del vídeo no se adivina muy bien qué es... pero, tras destrepar (o saltar a lo rambo, como en la foto que sigue) un resalte de un par de metros...

Saltando este resalte "a lo Rambo".

Nos encontramos en una sala bastante alta de la que cuelga la Bandera más grande encontrada en la provincia de Cuenca. Algun@s diréis: ¿Qué es una bandera? Pues, una formación caliza endokárstica que simula el aspecto de una bandera. Es una formación ondulada, suspendida del techo, alargándose hacia las paredes y que tiene poco espesor. Esta formación es debida a un hilillo de agua que corre oblicuamente depositando la calcita.

La bandera propiamente dicha sería la parte derecha de la formación.

Por aquí ha tenido que caer mucha agua hasta formar esto...

Los pliegues de la bandera vistos desde abajo.

Vista desde el final de la sala anterior, antes de bajar el resalte.

Una última toma de esta curiosísima formación.

Estas formaciones, si son golpeadas (con delicadeza, sin dañarlas) hacen sonidos como los de un xilófono. Las dimensiones de esta, son impresionantes para lo reducido del resto de la cavidad donde se encuentra:

Antonio, Juanito, Manu y yo en nuestra última visita a esta cavidad.

La bandera vista desde distintos ángulos.

Pero esto no acaba aquí. No. Tras pasar junto a la bandera, hay un resalte de unos 2 metros que tenemos que trepar para continuar por una galería estrecha y sinuosa hasta el final de la cueva.
Esta galería sigue estando llena de espeleotemas, pero mucho más pequeños que los de las salas anteriores.

Pequeñas formaciones en esta parte de la galería.

Estalagmita cubierta de calcita. A esta caliza tan blanca y singular se la llama moon-milk (Leche de luna).

Formaciones en esta parte de la galería que llega a la sala final.

Hasta que llegamos a un nuevo resalte en bajada de unos 3 metros pero con escalones tallados sobre el barro por el que debemos descender. Bajamos así a la sala final de esta Cueva de la Mora. Es también bastante alta, y tiene un par de agujeros que llevan: a una pequeña salita uno; y el otro a una trepada en chimenea hasta la parte alta de esta sala final, que tiene un balcón superior que se asoma a la sala de abajo.

Parte de esta sala final, con los compañeros metidos en una pequeña salita.

Y, tras esto... pues vuelta hacia el exterior desandando lo andado. Aquí el último paso estrecho antes de salir:

Superando el último paso estrecho para volver al exterior.

Y ya estamos fuera otra vez. No sé la distancia que habrá hasta el final... pero estimo unos 120 metros de recorrido, mucho más divertido que difícil.

Bonito sitio, sin duda. He estado 4 veces ya, y no me importa volver si alguien quiere que le acompañe a conocerla. Siempre es un placer visitar esta Cueva de la Mora.

Para terminar, os dejo por aquí un vídeo que he montado con lo que tenía por aquí grabado en esta cavidad. Está en el Tubo. ¡Ahí va el enlace!


Y, nada más por ésta vez... espero que haya sido de su agrado. ¡Hasta la siguiente!

martes, 7 de enero de 2020

Cueva de la Canaleja, en Valdecabras (Cuenca)

Primeramente: ¡¡Hola de nuevo a tod@s y feliz año 2020!!

Y ya, sin más preámbulos, vamos al lío.

En esta ocasión no me pararé mucho en la parte de la localización de la cueva, ya que aparece marcada en los mapas y se puede encontrar alguna referencia buscando un poco por internet. Es una cavidad bastante conocida y de acceso fácil y rápido. Estamos en Valdecabras, pasado el pueblo, aproximadamente en el kilómetro 13,5 de la carretera que nos lleva hacia la Ciudad Encantada. Es una gran curva inconfundible.

Son varias las visitas que hemos hecho a esta cavidad que nunca defrauda. Aunque, sí es verdad que, nunca hemos llegado hasta su final...

Que, ¿por qué no hemos llegado a su final? Por falta de fe, la verdad.

A ver... hay que matizar que, esta cueva es peligrosa. La primera parte no tiene excesiva dificultad, salvo por un par de pasos estrechos que hay que atravesar retorciéndose como una lagartija... pero más adelante la cosa se pone peliaguda, y hay que andar con todos los sentidos alerta. ¿El motivo? Que en ese tramo, y hasta el final, hay una grieta en medio del suelo sobre la que vamos progresando, buscando apoyos con un mano y un pie a cada lado. Una gran grieta que, si bien es muy estrecha por abajo en su mayor parte como para que nos colemos en el piso inferior en caso de caída, te pone en tu sitio y te hace ir tenso casi constantemente. También hay tramos con bastante arcilla, donde manos y pies parece que se quieren dejar resbalar hacia el vacío que muestra esa grieta. Y, la verdad sea dicha, a mí siempre me ha parecido que el mínimo error en esa cueva puede hacer que no vuelvas a ver la luz del día jamás, porque una camilla no cabe ni de coña por los primeros pasos estrechos... (y creo que, si tuviesen que hacer voladuras en caso de emergencia, deberían que cargarse más de media cueva).

A ver, esto no es por meter miedo, ¿eh? Es por advertir. Meterse en esta cueva no es ninguna tontería.

Topografía realizada por el Grupo ONZA y extraída del Avance al Catálogo de Cavidades de la provincia de Cuenca.

A parte de esto, es una cavidad muy curiosa. Está llena de pequeños espeleotemas (estalactitas finas, estalagmitas a punta pala, columnas, algún pequeño gour...) aunque ya no se trata de una cueva activa. Esos espeleotemas ya no crecen. No corre agua por esta cavidad, ya que a lo largo de los siglos el curso hídrico ha excavado una cueva, 30 metros debajo de ésta: la Surgencia  de la Canaleta.

Según el Avance al Catálogo de Cavidades de la Provincia de Cuenca el piso superior tiene una longitud total de 120 metros, en base a la topografía realizada por el Grupo ONZA hace ya muchos años.

Bueno, pues la primera vez que me metí allí (y todas las demás, también) iba acompañado de Hermano Errante. Para ésa época aún íbamos con los monos de tela. Aquella fue la vez que más nos adentramos, llegando hasta la "campana" donde se encuentra el pozo final, el cual no descendimos por falta de material (íbamos sin cuerda, arnés ni equipo de progresión vertical).

Eso sí la inconsciencia de esa primera visita nos permitió llegar más lejos que las posteriores...

Dejo por aquí las fotos que me hizo Hermano Errante en aquella ocasión, aunque no salen fotos de la zona de la grieta... porque, hasta sacar la cámara en ese tramo para hacer alguna foto es peligroso (se te puede caer la cámara, o peor aún, tú).

Una de las zonas estrechas de la cavidad.

Progresando por un paso bajo.

Este paso es algo incómodo... pero no tiene dificultad, a pesar de lo que muestra la foto.

Gatera en ascenso.

Zona bastante concrecionada.

Rincones como éste, hay varios en la cueva.

Uno de los pasos estrechos. Éste es más cómodo a la salida (como se muestra en la foto) que al entrar.

Esta cueva no tiene salas amplias en su piso superior, sino que es más bien estrecha. Un meandro subterráneo abierto por el agua hasta excavar su fondo y formar una cueva inferior, seguramente a expensas de materiales más blandos y fáciles de erosionar.

En las ocasiones que hemos entrado en esta cavidad, hemos recorrido siempre el piso superior. Me gustaría echar un vistazo al piso inferior cuando volvamos... pero antes hay que encontrar el lugar por el que se desciende (¿será la campana final hasta donde llegamos la primera vez?).

En otra visita, llevamos con nosotros a Aitor, compañero de Fotoespeleo QNK. No nos adentramos demasiado, pero Aitor tuvo el valor de meter la cara cámara de fotos por estos estrechos pasajes y nos hizo esta instantánea, que quedó muy chula:

Hermano Errante (abajo) y yo, posando para el objetivo de Aitor.

Hace poco volvimos otra vez por allí, para mostrar esta cavidad a un par de colegas que no la conocían. Tampoco llegamos hasta el final, ya que en la zona de la grieta empezamos a tener algunas dudas...

Dejo por aquí las fotos de aquella última ocasión en que visitamos la cueva:

David progresando sobre la grieta.

Hermano Errante observando la salida de David de uno de los pasos estrechos.

Estalagmitas. Una lisa y otra con protuberancias. ¿Por qué son diferentes? ¿A causa de un goteo? Ni idea.

Éste rincón salía en una de las fotos de nuestra primera visita, también.

Gestionando mi paso por una gatera.

"Vengaaaaaa. Un poco maaaaaaaas y ya lo tengo"

Ejemplar de Meta Menardi (Araña grande de cueva Europea) cerca de la boca de esta cavidad.


Antonio saliendo al exterior.

También tengo varios vídeos de esta última visita, pero en lugar de ponerlos aquí uno a uno, os dejo el enlace al vídeo completo que he subido a YouTube:

https://youtu.be/K6wmH_MSmEs

Y, con esto comenzamos el año... a ver por dónde discurren nuestros pasos en este 2020...

¡Hasta la próxima lectores errantes!

lunes, 26 de agosto de 2019

Toma de contacto con la Surgencia de la Canaleta (Valdecabras)

Sin nada mejor que hacer, el pasado día 20 de Agosto, nos dirigimos a Valdecabras, para echar un vistazo a la Surgencia de la Canaleta, que es la parte activa de la Cueva de la Canaleja. A ver, os lo explico: la Cueva de la Canaleja es una cueva fósil, ya que las aguas que le dieron forma durante milenios y que corrían por ella, se acabaron colando por una grieta que surca toda esta cavidad y acabó horadando otra cueva activa (por donde corre el agua), que se encuentra debajo de la Canaleja (unos 20 metros bajo ésta) y se conoce con el nombre de Surgencia de la Canaleta.

Ésta surgencia fue topografiada por primera vez por el GAES en la década de los 70. Desde entonces, se han ido ganando metros (en los últimos años han seguido los trabajos emprendidos por el GAES los buceadores del madrileño grupo espeleológico GAEM) y ya se han explorado 6 sifones en ella, topografiando un recorrido de algo más de 500 metros de galerías que ha quedado detenido, de momento, ante el hallazgo de un nuevo sifón (el séptimo de esta cavidad).

Aparcamos el coche junto a la Fuente de la Canaleja, en un gran arcén que hay en la primera horquilla hacia la izquierda que nos encontramos en la carretera que sube hacia la Ciudad Encantada, ya pasado el pueblo de Valdecabras. Ésta fuente recibe el agua directamente de la surgencia donde vamos a meternos, que se encuentra al pie de las rocas que hay detrás de ella. Vamos Hermano Errante y yo. Echamos un trago de su agua gélida y nos disponemos a bañarnos en ella. Literalmente.

Hemos traído los monos de tela. Sabemos que esta cavidad es estrecha, y con los monos sintéticos pasaríamos mucho calor arrastrándonos. También sabemos que nos vamos a mojar mucho, y hemos traído la parte inferior de nuestros neoprenos que, de momento, dejamos en el coche.

Nos enfundamos los monos de tela y nos dirigimos a la reducida boca de entrada de esta surgencia, por donde en época de fuertes lluvias mana agua.



Hermano Errante entrando en la surgencia.


Primeros metros de esta cavidad. Lo más estrecho es la entrada.

La sección de esta cavidad es pequeña, teniendo que arrastrarse durante los primeros 15 metros por una gatera. Después, la cavidad gira 90 grados hacia la izquierda, y la sección se amplía un poco, pero sin dejarnos poner en pie de momento.


Vídeo grabado desde el recodo de 90 grados donde la cavidad gira en dirección Norte.

Se oye un pequeño reguero de agua correr hasta sumirse en un conducto por el que se dirige hacia la cercana Fuente de la Canaleja. Pasamos sobre el reguero y nos encontramos con que hay un paso bajo y otro alto. El paso bajo va por el agua, y hay que mojarse para meterse por él. El paso alto consiste en trepar por una rampa de arcilla muy resbaladiza de poco más de 2 metros y bajar de nuevo por el otro lado. Nos decantamos por el paso alto. Aún no nos hemos mojado. Os muestro este paso en el siguiente vídeo:


Aquí ya damos con la corriente de agua que poco después surge por la Fuente de la Canaleja.

Tras trepar, nos dejamos caer por el otro lado. Aquí ya se puede estar de pie. Avanzamos un poco más y vemos a nuestra izquierda una gatera ascendente que, probablemente conecte con el nivel inferior de la Cueva de la Canaleja, que se encuentra por encima de ésta. A partir de aquí ya hay que mojarse. Dejo el móvil en este punto, ya que no hemos traído el bote estanco...


Gatera ascendente que, probablemente, conecte con la Cueva de la Canaleja.

Seguimos. La galería vuelve a ser baja. Vamos andando, mientras apoyamos las manos en las paredes cubiertas de arcilla para no caer al agua, que va cubriendo más a medida que avanzamos. Estamos metidos en un tubo estrecho lleno de agua helada. Hay un paso en el que hay que tumbarse de lado sobre 4 centímetros de agua, y después de avanzar otros 5 metros llegamos al primer sifón. Hasta aquí había hilo guía anclado en las paredes, por lo que creíamos haber cortocircuitado (habernos saltado, vamos) el primer sifón al hacer la trepada, pero luego ya en el exterior, revisando la topografía me di cuenta de que no era así. Nos quedamos en un paso donde había que sumergirse hasta el cuello para pasar con la cabeza por el hueco de un palmo que hay entre esta agua gélida y el techo. Éste sí que es el primer sifón, marcado en la topografía (que la tenéis al final de la crónica) como S-1. El nivel del agua nos permitía franquearlo sin tener que bucear, pero la bajísima temperatura de ésta nos hizo desistir. Ni con la parte de abajo de neopreno que nos habíamos traído iba a ser suficiente. Tendríamos que volver otro día con los neoprenos al completo.



Vídeo grabado desde el punto donde tuve que dejar el móvil para evitar mojarlo.

Así pues, con una idea clara de lo que nos ofrece esta cavidad, nos dimos la vuelta, recuperé mí móvil (que había dejado por el camino al empezar la zona donde hay más agua) y volvimos al exterior, no sin antes tener que luchar con la pequeña abertura de entrada a esta surgencia, como muestra el siguiente vídeo:



Yo mismo peleándome con la boca de la cavidad a la salida.

Dejo por aquí la topografía, para que os hagáis una idea de lo poco que recorrimos en esta ocasión y de lo que están explorando aún los buceadores del GAEM:



Topografía de esta cavidad. Aún sigue en exploración.
Nosotros nos quedamos en el S-1, ahora convertido en bóveda sifonante.


Aprovecho y dejo por aquí este enlace: http://www.espeleogaem.org/canaleta/canaleta.html  donde podéis ver la crónica de las exploraciones del grupo GAEM en esta cavidad, con ayuda de nuestros compañeros de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum.

Y, por supuesto, volveremos con neoprenos para ahondar aún más en esta curiosa cavidad de nuestra provincia. Por aquí veréis nuestros avances.

De momento, y para terminar, dejo el enlace al vídeo que he subido a YouTube sobre esta cavidad, sobre la que no había ninguna referencia anterior: https://youtu.be/ZzaqEnwmBTI


¡Hasta la próxima!

martes, 14 de mayo de 2019

Cueva del Boquerón de Valdecabras

Después de un parón de casi un mes en el blog  volvemos con una de cuevas, rescatada del archivo. No he hecho grandes rutas ni he transitado parajes destacados últimamente… aunque tengo pendiente subir una entrada del descenso del barranco de Portilla que hicimos, por segunda vez, hace un par de semanas y del que tiene las fotos otra persona… pero para desengrasar el blog esta entrada valdrá.

Vamos a viajar en el tiempo hasta noviembre de 2017, cuando me adentré con (¡cómo no!) Hermano Errante en la Cueva del Boquerón de Valdecabras. Y, esto de resaltar que es de Valdecabras, viene a que también hay una Cueva llamada del Boquerón en el ‘ensanche de Buenache’, cerca del albergue de la Fuente de las Tablas, pero esa es otra historia (la tengo pendiente, pero habrá una entrada en el futuro de esa cueva también).

Vamos con lo que vamos. El Boquerón de Valdecabras se trata de una cueva activa, por la que aflora un buen caudal de agua durante las épocas de lluvias y que, por tanto, hay que visitar durante el estiaje. Cuenta con un desarrollo aproximado de 600 metros que se recorren por una galería principal de sección baja, con dos ramales que salen en el primer tercio del recorrido. En esta cueva, te tiras arrastrándote encorvado por un tubo con una altura media de un metro y medio, o algo más, durante un buen rato… pero merece la pena, ya que aquí se guarda un secreto que no se da mucho por estas tierras…

Ahí está la topografía, sacada del libro 'Avance al Catálogo de Cavidades de Cuenca' de 1991. Topografía del Grupo ONZA.

Vamos a ubicarnos, primeramente. Estamos a unos 3 kilómetros al norte de la población de Valdecabras, en el fondo del valle labrado por el río del mismo nombre, pero en un ramal de dicho valle, donde discurre el agua de la fuente de la Canaleja.

La entrada está un poco elevada sobre el fondo del valle, por lo que hay que realizar una pequeña trepada para entrar. Estas fotos son de hace tiempo, y Hermano Errante y yo íbamos aún con monos de tela, aunque hay que decir que, en esta cavidad, al andar en cuclillas todo el rato, se hace un esfuerzo considerable y con estos monos se transpira mejor que con los buenos que tenemos ahora.

Esta cueva no presenta dificultades, salvo algunas partes donde el agua, por mucho que lo evites, se te mete en las botas... pero bueno, que es una cueva fácil que puede hacer cualquiera, eso sí, en época de sequía.

Pues bien, pasamos, y al poco encontramos algunos gours con agua. Hago alguna foto a Hermano Errante, como las siguientes:


Hermano Errante junto con los pies en uno de los gours. Los gours son las paredes de calcita que tapan los pies de Hermano Errante en esta fotografía, y que atrapan el agua en época de crecidas, formando balsas.
Haciendo pruebas con otra iluminación.
Seguimos avanzando. Vean aquí la escasa altura que tiene la galería, casi igual en todo su recorrido.

También Hermano Errante me hace alguna foto a mí en una zona sin agua…

Mirando las pequeñas estalactitas de esta parte de la galería principal.

"¡Pues no se está tan mal aquí, oye!. Ya he pillado la postura..."

Avanzamos un poco más y pronto nos encontramos con la sorpresa que guarda esta pequeña cavidad: estalactitas excéntricas.

En nuestra provincia hay algunas cavidades con estalactitas de este tipo, si bien no es muy frecuente que las haya. Según leí, las estalactitas excéntricas de calcita (como éstas, ya que las de yeso tienen un proceso de formación totalmente distinto) se forman generalmente cuando al depositarse la calcita diluida en una gota que corre por el techo, una pequeña corriente de aire mueve esa pequeña costra de mineral disuelto y hace que la estalactita crezca cambiando el sentido en base a la fuerza y dirección de la corriente de aire. Si bien, dicha corriente es imperceptible, es posible que hace milenios la cueva tuviese una conexión con el exterior en una parte más alta de la montaña y hubiese una circulación de aire mayor, que dio lugar a la formación de éstas frágiles bellezas pétreas.

A la derecha, arriba, se ve una excéntrica, con algunas más pequeñas cerca.

Detalle de las estalactitas excéntricas. Pequeñas maravillas.

Aquí hay algunas estalactitas más grandes:

Hermano Errante en otra parte de esta cueva.

Y más excéntricas, blancas, de calcita pura:

¡Más excéntricas!

Y pequeñas columnas. 
Y estalactitas blancas, limpias y puras en constante crecimiento.


Seguimos avanzando y Hermano Errante se escurre como una comadreja por todos los rincones intentando ver si esas gateras laterales llevan a alguna sala de mayor altura, pero nada…

Aquí lo que había eran grandes estalagmitas. Lo que se ve a la izquierda son las botas de Hermano Errante, que forcejeaba con una gatera, aunque sabíamos que no llevaba a ninguna parte...

Aquí lo pillé saliendo de ese recoveco estrecho e infernal:

Hermano Errante haciendo un poco la comadreja.

Aquí las galerías son algo más anchas, pero siguen sin permitirte andar erguido. Se nota claramente la obra de excavación que el agua ha ido dejando en la roca a lo largo de milenios.

Galería principal, ya casi llegando al sifón.

Otra parte de la galería. Aquí todo araña, pincha y corta.

Y, últimamente, llegamos al sifón final, al fondo de la galería principal de esta cueva que tanto cansa recorrer. Este sifón es impenetrable, y cuando llegamos tenía algo de calcita en suspensión sobre el agua, que se aprecia en la siguiente imagen:

Sifón final de la galería principal de esta cueva del Boquerón de Valdecabras.

Una vez llegados al sifón, un pequeño descanso, y vuelta hacia la salida andando como un gorila y ya con las piernas, los riñones y el cuello hechos polvo, pero contentos. Misión cumplida.

Con esta entrada un poco ‘exprés’ le he quitado las telarañas al blog. A ver si ahora salgo más al monte y recopilo más material para futuras entradas, que no duden que las habrá pronto…

¡Hasta la vista!