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miércoles, 30 de noviembre de 2022

Valdemeca: El Cuerno y Casa del Cura

 ¡Buenas de nuevo 'gente errante'! ¡Bienvenid@s a una nueva entrada de este blog!

 

Primeramente, quería pediros disculpas por la dejadez de los últimos meses... pero, han sido unos meses duros de trabajo contra los incendios forestales en Castilla-La Mancha. Este año no he preparado una entrada con nuestras actuaciones de esta campaña, pero ha sido con diferencia la más dura de las que se recuerdan en cuanto al número de incendios forestales y cantidad de superficie quemada. Si queréis dar una vuelta por mi cuenta de Instagram, podéis echar un vistazo a un par de publicaciones en las que muestro imágenes y hago balance de la campaña. Mi perfil es: @capo_qnk 

 

Dicho esto, vamos al lío, ¿no? Esta vez os traigo una ruta interesante que discurre por el término municipal de Valdemeca, lindando con el de Zafrilla.

 

Panorámica desde el punto más alto de esta ruta, a unos 1716 metros de altitud.


A pesar de existir un sendero señalizado de medio recorrido que nos muestra el rento de la Casa del Cura (el PR-CU 105, del que podéis consultar más información pinchando aquí ), yo quise hacerlo a mi manera, e 'inventé' una ruta que me llevase por un puntal rocoso cuyo topónimo es 'El Cuerno' y, desde allí, bajar al valle del Arroyo de los Santos, donde se encuentra dicho rento abandonado.

 

¿Os venís a hacer un trekking por una de las zonas más bonitas de la población conquense de Valdemeca? ¡Vamos allá!

 

Para llegar al punto que había decidido como partida de mi ruta, tenía que pasar la población de Valdemeca y seguir en dirección a Laguna del Marquesado hasta llegar a una horquilla muy pronunciada hacia la derecha (pasado el kilómetro 23) de la que parten dos caminos hacia la izquierda. Cogí el segundo, que nos lleva recto, por una pista con buen firme, pasando de largo un camino a nuestra derecha. Tras recorrer 3 kilómetros, dejo el coche en otro camino que parte a la derecha, y por el que ascenderé ya a pie.

 

Os dejo un mapa donde se ve de forma más gráfica lo anterior: 

En la imagen sale marcada en línea discontinua el camino seguido hasta el lugar de inicio de la ruta a pie. Como vemos, son unos 3 kilómetros. (Pulsar sobre la imagen para ampliar) 

Pues bien, una vez aparcado el coche, comienzo a subir por un camino.

 

Aquí comienza mi aventura de hoy.


Y al poco de comenzar a avanzar, me encuentro el primer problema...

 

Vaya... esto va a dificultar mi avance...


Algún maderista dejó más de 50 pinos silvestres derramados y tirados en medio del camino por el que tenía que ascender. Un imprevisto, y una jodienda... ya que avanzar entre ramas y troncos de árboles se hace lento, pesado y cansino.

 

Aun así... ¡es lo que hay! Sigo subiendo.

 

En este ascenso hemos salvado un desnivel de 142 metros, desde los 1500 metros sobre el nivel del mar, donde hemos dejado el coche, a los 1642 metros de altitud. Aquí, en una zona despejada de vegetación (una zona de defensa contra incendios forestales) seguimos por el primer camino que hay a la izquierda.

 

Ahora seguiré por este camino de la izquierda, siguiendo la 'cuerda' de este cerro.

Vamos a transitar por la cuerda de 'La Muela' y, al poco de comenzar a andar por este camino, al asomarnos a la derecha ya vemos a lo lejos nuestro segundo objetivo del día: el rento abandonado Casa del Cura, del que hablaremos más adelante.

 

Desde ya vemos a lo lejos las edificaciones derruidas del rento de la Casa del Cura.

Sigo avanzando hacia mi primer objetivo del día: El Cuerno. 

Me voy asomando de vez en cuando al valle que tendré que recorrer más adelante, y que queda a mi derecha según avanzo:

 

Vistas desde arriba del valle donde se encuentra el rento que visitaré más tarde.

 

Llegando al 'Majadal de la sima', me asomo al otro lado de la cuerda que voy recorriendo, hacia la 'Loma del Santo' y 'El Collado del Arenal', que delimitan por este lado el valle del Río Valdemeca.

 

Vistas desde este punto

Vídeo-panorámico desde aquí

Salgo del camino y comienzo un tramo 'campo a través'. Paso por el punto más alto de mi ruta a 1716 metros de altitud y comienzo a descender en busca de un puntal calizo, desde donde pretendo bajar al valle del Arroyo de los Santos. Aquí ya se ve entre los pinos, al final del vídeo. Es 'El Cuerno'.

 

Bajando hacia 'El Cuerno'.


Por allí tengo que pasar. 

Parece ser que ese es el primer objetivo del día: 'El Cuerno'.


¡Allá que voy!


Llego a lo que creía que era el puntal, pero me encuentro con que está un poco más adelante. Hago una breve parada en este punto antes de continuar.

 

Buenas vistas, ¿no?


Panorámica de 'los Hontarrones', las paredes sobre las que he estado transitando antes de bajar a 'el Cuerno'.

Otra panorámica desde este punto.

Me sigo acercando a 'El Cuerno' y debo ir buscando el punto de bajada.

 

¡Ahora sí, estoy llegando! A ver por dónde bajo...

A la derecha de 'el Cuerno' veo una vereda marcada por los animales que viven por esta zona. La sigo. La pendiente es muy pronunciada, pero no hay paredes de roca por las que exista riesgo de despeñarse, así que... ¡con calma para abajo!

 

Tras un rato, ya estoy casi llegando al fondo del valle.

 

Bajando hacia el siguiente objetivo


Aquí tendré que cruzar el Arroyo de los Santos y seguir, ya por camino, el resto de la ruta.

 



Arroyo de los Santos y fondo de valle.


Más adelante descubro un refugio que no conocía a la izquierda del camino: 

Refugio en el valle del Arroyo de los Santos.

Sigo avanzando a buen ritmo por este camino que está en bastante buen estado. 

Sigo avanzando en dirección contraria a la corriente del Arroyo de los Santos.

Hasta llegar a Casa del Cura.

Llegando a los restos del rento abandonado Casa del Cura
 

Llegados a este punto, vamos con un poco de información que recabé tras pasar por aquí.

 

Casa del Cura era el nombre de un rento dependiente de Valdemeca. Y diréis, ¿qué es un rento? Pues, un 'rento' es como se llamaba a las aldeas o pedanías de esta zona antiguamente.

 

Al igual que éste de Valdemeca, en la zona cercana hay otros, como los rentos (o pedanías) de Collado Verde de Arriba o La Veredilla, dependientes de Zafrilla; de los que os hablé en esta entrada.

Pues bien, al parecer, este rento de Casa del Cura llegó a tener su población máxima a finales del siglo XIX y principios del XX, llegando a congregar en 1930 a 45 personas y 10 casas habitadas en este frío lugar situado a 1500 metros de altitud. A partir de ahí, la población de este rento comenzó a descender, hasta quedar completamente abandonado en la década de 1970.

 

Actualmente se encuentra en ruinas, salvo por un par de edificaciones: el lavadero (a las afueras del pueblo) y el horno, que fue reformado y reconvertido en refugio para pernoctar.


Vista de este antiguo asentamiento perteneciente a Valdemeca, y abandonado en la década de los 70
 

Un par de casas derruidas en la 'zona alta' del rento.

La única casa que sigue en pie es el horno, el cual fue reformado y convertido en refugio por el ayuntamiento de Valdemeca.

Tras esta breve parada para grabar el vídeo y hacer un par de fotos, sigo por el camino de vuelta, que ahora tiene un tramo en ascenso desde el cual me puedo asomar a ver el valle formado por el Arroyo de los Santos que vengo siguiendo durante los últimos kilómetros.

 

De todo ese valle del fondo vengo.

Sigo subiendo hasta enlazar con la parte alta del camino inicial (el que estaba lleno de pinos tirados en medio). Desde aquí ya... queda un kilómetro de recorrido hasta el coche, con lo cual me salió una ruta de 11,4 kilómetros de longitud.

 

Os dejo una imagen del track de la ruta: 

Track de la ruta grabado con la app: IGN Mapas.
El tramo final no lo grabó del todo bien, ya que parece que bajé 'campo a través'...

Y ahora... una novedad. He descubierto una aplicación que convierte los tracks GPS en vídeos 3D mostrando la ruta trazada en un vídeo animado creado a partir de Google Earth.

 

A partir de ahora voy a incluir estos vídeos en la mayoría de mis entradas. Además, se pueden incluir las fotos que tomas durante la ruta, las cuales también se muestran luego en el vídeo marcando el punto donde se han tomado. ¡Me parece una pasada! Eso sí, como no me pagan... no voy a hacer publicidad (más allá del logo que aparece en el vídeo al descargarlo)

Track 3D de la ruta creado mediante la aplicación gratuita 'Relive'
 

Y como siempre, para ir acabando, os dejo el enlace al vídeo que he subido a YouTube con las imágenes grabadas durante esta ruta por El Cuerno y la Casa del Cura, en el término municipal de Valdemeca.


https://youtu.be/HbHgWsyS95M 


¡Hasta la próxima 'lectores errantes'!

martes, 30 de octubre de 2018

Chorrera del Gollizno y subida al Pico Peñalba (Valdemeca)

Voy a aprovechar que este fin de semana pasado estuve por la zona de nuevo para ampliar la entrada.

En abril estuve viendo un paraje de Valdemeca, pero no recopilé suficiente material para hacer una entrada del blog, ya que me parecía que le 'faltaba chicha'. Este domingo pasado volví a la zona para recorrer otros parajes, y con las fotos que hice esta vez, creo que ya puedo fundir las dos excursiones en una misma entrada que tenga más contenido. Aquí va. A ver qué os parece.

Aquí están las dos rutas que hice por la zona que queda al Norte de la población de Valdemeca.
La primera fue la que hay más abajo, por el Arroyo del Molino y de carácter lineal.
La segunda ruta fue la que hice este fin de semana pasado, subiendo al Pico Peñalba. Ésta ruta sí es circular. 
La primera parte de mis andanzas por la zona de Valdemeca transcurrió por un estrecho por el que discurre el Arroyo del Molino. Para acometer esta ruta aparqué el coche un poco antes del punto kilométrico 34 de la carretera que une Valdemeca con Cañete (3 kilómetros antes de llegar al pueblo desde el cruce que hay pasando Huélamo), y me dirigí hacia el estrecho de roca formado por el Arroyo del Molino. Antes de internarme en el estrecho hice una pequeña parada en la Fuente del Molino cuyo aspecto me sorprendió.

Curiosa la forma de esta Fuente del Molino, junto a los llanos que hay antes del estrecho por donde corre el arroyo.
 El día estaba frío, húmedo y con ganas de nevar.

Tras visitar esta fuente, el camino ancho que me había traído aquí se convertía en una senda estrecha que fluía en un principio por un margen del arroyo y luego cruzaba un pequeño puente de tablas y subía por la otra margen del arroyo. El arroyo llevaba caudal.

En esta ocasión estrenaba mi nueva mochila de ataque, que me regalaron poco antes, por mi cumpleaños.
Aquí el arroyo corría por mi derecha, encajonado entre las paredes del estrecho.

Panorámica del estrecho de roca al que me estaba acercando. No sabía lo que me iba a encontrar ahí...
Con la incertidumbre de no saber si por ese estrecho se podría pasar o si, por el contrario, habría algún obstáculo (como una cascada de agua, o si no se podría cruzar el arroyo) que me impediría avanzar más, seguí caminando.

Lo que encontré, no me defraudó. Se trataba de una coqueta cascada que formaba una bonita poza donde bien se podría uno dar un buen chapuzón, aunque en esta ocasión el tiempo no acompañaba...

Esta pequeña cascada viene nombrada en los carteles que hay por allí como: Chorrera del Gollizno.
Se debía cruzar al otro lado del arroyo para continuar por la senda, que subía junto a la cascada. Aquí tuve que hacer algunos malabares para conseguirlo sin mojarme... eso sí, ¡lo conseguí!

Chorrera del Gollizno desde la senda, que en este punto asciende por el otro lado del cauce para salvar esta cascada.
Según el diccionario de la RAE, 'gollizno' significa lo mismo que 'gollizo', y su acepción es: estrechura de un paraje. ¡Ya habéis aprendido una cosa nueva!

Quería ver lo que había más allá. Es un problemilla que tengo, y que a veces hace que me líe demasiado a andar. Ea... curiosidad, lo llaman. Cuando llego a un punto, suelo querer saber qué hay más allá de ese punto, y si me gusta lo que veo en el mapa, sigo avanzando... hasta que me doy cuenta de que me he alejado ya demasiado. Me ocurre a menudo.

Vídeo de la Chorrera del Gollizno desde la senda que sube paralela a ésta.

Como me gustó lo que el mapa me mostraba que había más allá, seguí avanzando.

Una vez pasado el estrecho el paisaje se abría. Aquí me di la vuelta para hacer una foto del estrecho por el que había venido.

Tras salir del estrecho, vi un farallón rocoso con un abrigo de roca debajo y decidí subir hasta allí para grabar un time lapse mientras descansaba un poco y me comía el bocata de la merienda.

Hasta el gran abrigo, que se ve debajo del imponente farallón rocoso, fue hasta donde subí a descansar un rato.
En esta zona aún quedaban restos del invierno. Incluso había 2 dedos de nieve en alguna umbría.
Aquí caían gotas del deshielo durante el día sobre una zarza y por la noche se congelaban otra vez.
El time lapse que grabé desde este punto, fue el siguiente:

Time lapse que grabé mientras descansaba, mirando hacia el estrecho por el que había venido.

Quería haber visitado otro paraje que hay por la zona y que me habían recomendado (Huerta de los Descalzos y la Casa del Cura), pero las horas de luz escaseaban y se acercaba nieve, por lo que desde aquí ya emprendí el camino de vuelta siguiendo la misma ruta por la que había venido.

Fotografía desde encima de la Chorrera del Gollizno.
Las nubes se iban cerrando y la temperatura bajaba. Debía darme prisa en volver al coche...


De nuevo en la Chorrera del Gollizno.
Comienza a caer nieve dura mientras admiro la Chorrera del Gollizno.


Panorámica desde un poco más abajo de la Chorrera. ¿Alguien ve un corazón en la imagen?
Tras ver que los copos que comenzaban a caer iban cogiendo fuerza, me di prisa en desandar el camino andado. Salí del estrecho, y ya en el llano que se abre en lo que es el valle de Valdemeca, me encontré con éste panorama:


A la izquierda, la claridad del atardecer, mientras por la parte de la derecha una nube descargaba nieve sobre el Pico Peñalba.
Ya llegando al coche, encontré también esto... que me cambió la cara y todo



Calavera de cabra encontrada en los llanos cerca de la carretera, en el valle de Valdemeca.
Y me metí en el coche mientras la niebla bajaba y la nevada se desataba, tras haber hecho el recorrido, corto pero entretenido, que se muestra en el siguiente mapa:


Trazado de la ruta lineal que hice hasta la base de la Muela de Valdemeca, pasando por la Chorrera del Gollizno.
Trazado corto y muy fácil de recorrer. Tengo que volver por allí a rodear la Muela de Valdemeca y ver un par de sitios...
Y ahora, vamos con la segunda parte de mis andanzas errantes por esta zona. Esto tuvo lugar el domingo pasado.

En esta ocasión, aprovechando que había nevado el día anterior, decidí subir al Pico Peñalba, de 1.780 metros de altitud (yo, cuando subo a los picos altos de Cuenca lo tengo que hacer con nieve, si no, no me vale). En esta salida quería aprovechar para ver Cabras Montesas luchando, ya que me habían comentado que con los primeros fríos del otoño entran en celo y comienzan las luchas entre machos... pero aquel día no vi nada más que un grupo de Ciervos jóvenes.

Así pues, salí de Cuenca muy temprano. Antes de ello tuve que descongelar el coche durante un buen rato ya que en esos momentos aún estaba cayendo la `primera helada de este otoño-invierno.

Con los primeros rayos del sol ya había llegado a el Embalse de la Toba y me detuve para hacer esta foto.

Amanecer en el Embalse de la Toba, de camino a Valdemeca.

Ya con el sol iluminando (que no calentando) aparqué junto a un estanque para recoger el agua que hay en la entrada del Barranco de Fuencaliente, situado entre los puntos kilométricos 39 y 40 de la carretera que une Cañete con Valdemeca, al final de ésta (antes de llegar al cruce viniendo desde Cañete, al poco de pasarlo si se va de Huélamo a Valdemeca). Al salir del coche una ráfaga de viento helado me envolvió. Iba a hacer mucho frío donde corriese el aire, de eso estaba seguro.

Aspecto del Barranco de Fuencaliente desde la carretera. Las preguntas eran ¿se cerrará con grandes paredes? ¿podré pasar?

Adentrándome en el barranco encontré esto, supongo que a modo de advertencia. Advertencia que, por otra parte, a mí no me arredró en absoluto.

Calavera colgada a modo de advertencia.
En esta primera parte el barranco era estrecho y las paredes estaban bastante juntas con altos peñascos que se erguían sobre mi cabeza, lo que me hizo temer un desprendimiento de rocas, ya que vi restos de desprendimientos recientes mientras avanzaba.

Me iba fijando en los roquedos que desde lo alto dominan el barranco, con al esperanza de ver alguna Cabra Montés deambulando por las alturas, pero con el frío que hacía y la pequeña nevada que había caído el día anterior supuse que estarían refugiadas en la espesura del fondo de los valles y barrancos de la zona. No vi ninguna, pero el asunto no pintaba mal. Según avanzaba vi que, en caso de cerrarse el barranco, tenía por el lado derecho una zona muy empinada pero que podría trepar para salir por el otro lado. Por suerte no hizo falta, ya que en un recodo del barranco éste se abre en un pequeño vallejo encajonado donde se puede andar ya muy cómodamente. Estaba en el llamado Rincón del Chopar.

La Escaleruela vista desde el Rincón del Chopar, un verde prado resguardado entre las montañas.
Hasta aquí había avanzado en dirección Este y ahora giraba para comenzar a caminar en dirección Sureste siguiendo el Arroyo de Fuencaliente, que estaba completamente seco.
Por aquí la vegetación alternaba Castaños con Robles y algún Arce. Este rincón estaba espectacular a esta hora y con estos tonos otoñales. Hice la siguiente panorámica para dar fe de ello.

Entre colores otoñales en el Rincón del Chopar.
Hasta aquí el camino había ido subiendo poco a poco, pero sin grandes pendientes. A partir de este punto sí que tocaba marcar el ritmo y comenzar a subir por el margen del arroyo seco. Conforme ganaba altura, aparecía más nieve depositada el día anterior por esta zona, y más Pinos que sustituían a la vegetación del fondo del valle.

Nieve en polvo que cayó el día anterior y durante la noche se congeló.

Por estar toda esta zona en el fondo del valle, y por la vegetación que había, no se colaba el viento y se podía estar, pero más arriba la cosa cambiaría y el gélido viento me obligaría a no parar ni un momento para evitar quedarme frío.

Un vistazo atrás, mientras asciendo, para ver la zona de donde venía. Impresionante el contraste del color del Arce de la imagen cubierto de nieve y con sus hojas de color rojo otoñal. Ampliar imagen para ver mejor.

Por esta zona me pareció oír dos golpes secos, como los que suenan cuando las Cabras o Ciervos chocan sus cuernos durante las luchas de la época de celo, pero al estar rodeado de vegetación no pude ver si se trataba de Cabras a lo lejos o de ramas de árboles que se quebraban...

Frágil equilibrio de la nieve en algunas zonas.

Ya estaba llegando casi a la llamada Dehesa de Cabañas.

Vídeo del final de la subida por el Barranco de Fuencaliente.

Ya divisaba el objetivo principal de mi ruta de aquel día: el Pico Peñalba.

Pico Peñalba, con 1780 metros sobre el nivel del mar.

Ahora debía rodear el paraje llamado Hoya del Puerco por la izquierda de la imagen anterior, en lugar de bajar y subir más adelante. Seguí la curva de nivel por la que iba, andando sobre veredas de animales por la llamada Majada de las Cabras. Desde aquí se veía el valle de Valdemeca, formado por el río del mismo nombre. Ahí abajo no había cuajado la nieve.

Ahí abajo está el valle de Valdemeca, cuatrocientos y pico metros por debajo de donde me encontraba al tomar la foto.

Dar este rodeo me llevaba más tiempo que atacar la pendiente directamente, pero el esfuerzo empleado era menor.

Panorámica desde la Majada de las Cabras. A mis pies la Hoya del Puerco desde donde se accede al Barranco de la Cerrada por su parte superior. En el centro-izquierda de la imagen está el Pico Peñalba.

Mi idea en el momento de planificar esta ruta era la de bajar por este Barranco de la Cerrada una vez hubiese coronado el Pico Peñalba, pero finalmente, una vez en la cima, decidí bajar por lo más directo, aunque también más escarpado... más adelante lo veremos.

Seguí pues, dando un rodeo hasta llegar al Collado de las Morqueras, antesala del tramo final hasta la cumbre.

Vídeo grabado desde el Collado de las Morqueras (a 1.723 metros), cerca ya de la cima.

Ya sólo quedaba el empujón final.

Por aquí el viento ya hacía que pararse a descansar no fuese una buena opción... de modo que continué sin pausa hasta la llegada a la cima, donde el viento y el frío eran aún más crudos y cortantes.

Llegada a la cima del Pico Peñalba.

La cara Noroeste está cubierta de Pinos, mientras que la cara que da al Sureste solo cuenta con algunos Quejigos dispersos y una vegetación muchísimo menos abundante. Ya había coronado mi objetivo, eso si, no pude disfrutarlo por mucho tiempo.El viento impedía permanecer en la cima, pero el rato que estuve aproveché para hacer estas fotos y vídeos (y para observar con los prismáticos a ver si veía alguna Cabra Montés por las llanuras que hay bajo el pico):

Vértice geodésico en la cumbre del Pico Peñalba. Fotografía tomada mirando hacia el Noroeste.
Por allí al fondo está el pueblo de Tragacete.

Vídeo panorámico desde la cima del Pico Peñalba.


Informe de situación: ¡¡Misión cumplida!!

Valle de Valdemeca desde el Pico Peñalba mirando en dirección Sur. Al fondo a la izquierda se oculta el pueblo.

Ahora lo peliagudo era bajar sin resbalar con la nieve que había en la ladera. Y no iba a ser fácil.

Como comenté anteriormente, mi idea era bajar por el Barranco de la Cerrada, que corta el Pico Peñalba por el Noroeste, pero desde la cima vi que en la ladera que baja por el flanco Sureste, a pesar de ser más empinada, no tenía mucha nieve... de modo que me decidí a bajar por ahí cual Cabra Montés. Esta zona se llama Solana del Cajigal, y esto de 'cajigal' viene dado por que así es como se llamaba antaño a las zonas donde crecen Quejigos (también llamados Robles Carrasqueños).

Por este flanco hay piedras sueltas, hay que asegurar bien cada paso. Bajar por sitios así es difícil, a la vez que muy cansado para las piernas.

Puntal del Pico Peñalba desde la Solana del Cajigal, por donde bajé como buenamente pude.
Aquí se ve un Quejigo con tonos rojizos cubierto por la nieve.

Tras abandonar la falda del pico, sólo había que recorrer los llanos que conforman el fondo de este valle hasta llegar a la carretera. Eso sí, aún me quedaban 3,5 kilómetros andando por el asfalto hasta el coche.

Pico Peñalba desde la carretera. Esta es su cara orientada al Suroeste. La cara por la que bajé (Sureste) es la más empinada.

Una vez aquí, aproveché para acercarme al Río Valdemeca, que iba muy crecido, tal y como muestra el siguiente vídeo:

Pequeño vídeo del Río Valdemeca, casi desbordado.

Ya sólo quedaba recorrer esos 3,5 kilómetros por la carretera hasta el lugar donde me esperaba aparcado el coche. Parece fácil decirlo, pero aquí, en el fondo del valle, donde no hay mucha vegetación, el viento se encajona y no dejaba de correr ni un momento, robándote calorías a un ritmo rapidísimo.

Total, que llegué al coche muy cansado (las piernas me iban temblando desde la bajada del Pico Peñalba, ya que la tensión que tenía que hacer con cada una al bajar por tan tremenda pendiente me había cargado muchísimo los cuádriceps y los gemelos) pero estaba muy contento.

Dejo el mapa de esta ruta por aquí:

Mapa de la ruta de este domingo pasado al Norte de la población de Valdemeca.
Al tiempo que escribo esto, creo que en la Serranía de Cuenca sigue nevando... lo cual dará pie a más aventuras errantes en la nieve, donde me muevo mucho más a gusto que a 40 grados. ¡A ver si tenemos buenas nevadas para salir al campo a inmortalizar bellas estampas! ¡Y subir cerros altos! jajaja

 Y... vale ya, que no quiero aburriros. ¡Hasta pronto Lectores Errantes!