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miércoles, 23 de marzo de 2022

Cueva del Agua, en la Muela de Marojales (entre Vega del Codorno y Poyatos):

¡Bienvenid@s a esta nueva entrada!


Volvemos al subsuelo, esta vez, a una cueva bastante desconocida (buscando imágenes o alguna referencia, no encontré nada: ni topografía, ni imágenes), situada en una zona kárstica muy interesante de la provincia de Cuenca.

 

¿Os venís a  dar una vuelta por el Sur de la Muela de Marojales, y luego echar un vistazo a la Cueva del Agua?

 

Boca de entrada a la Cueva del Agua de la Muela de Marojales.

 

Vamos con los antecedentes, y el proceso de investigación que seguí antes de ir a la zona.

 

Ojeando mapas geológicos en busca de zonas kársticas para explorar intentando localizar nuevas cavidades, me di cuenta de que entre las poblaciones de Vega del Codorno y Poyatos, hay una meseta bastante plana llamada Muela de Marojales (se encuentra al Este de la pequeña población de Huerta de Marojales, pedanía de Cañizares).

 

El mapa geológico de esta zona es el 564 (Fuertescusa) y se puede descargar gratuitamente en la página del Instituto Geológico y Minero de España.

 

Mapa geológico de la zona de Fuertescusa, donde he marcado en rojo la zona de la Muela de Marojales


Lo que buscaba eran zonas cuyos materiales geológicos fuesen el nº 13 (amarillo claro) en la leyenda de dichos mapas, lo cual corresponde a 'Brechas dolomíticas de Cuenca'. Estos materiales son los mismos que se dan en la Muela de la Madera, una de las zonas de nuestra provincia donde más cuevas y simas podemos encontrar, dada la antigüedad y composición de las rocas.

 

Aquí os dejo el detalle de la zona de la Muela de Marojales la cual iba a explorar


Pues bien, una vez localizado el objetivo, seguí indagando un poco más; esta vez mirando mapas de la zona e imágenes por satélite.

 

En este mapa topográfico, sacado del visor Iberpix de IGN,
he marcado en rojo la Muela de Marojales


Como vemos esta 'muela' se encuentra situada entre los ríos Cuervo (al Este) y Escabas (al Sur), y está a una altitud media de unos 1500 metros. Todo esto, nos da un lugar magnífico para la formación de cavidades. ¿La razón? La altitud.

 

Resulta que, el agua que erosiona la roca caliza 'trabaja mejor', es decir, erosiona más cuanto más fría es. Por lo tanto, podemos deducir que el agua de deshielo hace que las cuevas se formen más fácilmente. Dado que estamos a 1500 metros de altitud, en esta zona deben caer nevadas copiosas en invierno, y el agua de esas nevadas hace que las grietas de la roca caliza se ensanchen más rápidamente y se formen así lapiaces, callejones, galerías, cuevas y simas.

 

Mapa topográfico de la zona. Ahí vemos que marcan la Cueva del Agua.
(Pulsar sobre la imagen para ampliar)


Mirando el mapa, me di cuenta de que ya aparece reflejada la existencia de una cavidad en esta zona. Es la 'Cueva del Agua', nombre que, por otra parte, tienen en común muchas otras cavidades (hay una Cueva del Agua en Palomera, la cual os mostré en esta entrada)

 

Ahora, había que asegurarse de que esa cueva estuviese ahí (hay muchas cuevas marcadas en los mapas que, una  vez en el sitio, es imposible localizar), y lo hice dando una vuelta a vista de pájaro por la zona mediante imágenes satélite y ortoimágenes.

 

Justo donde el mapa dice que está la cueva, no veía nada... pero, dando una vuelta por los alrededores, en el mapa aparece una dolina de grandes dimensiones. Resulta que, como la mayoría de las cuevas que salen en los mapas, ésta no estaba en el lugar donde el mapa nos dice, sino a unos 160 metros al Sureste.

 

Aquí os dejo un mapa topográfico indicando con un círculo en rojo el lugar real donde se encuentra la Cueva del Agua, a unos 160 metros al Sureste de donde se señala.
(Pulsar sobre la imagen para ampliar)


Ahora sí, pasamos a las imágenes por satélite y, descubrimos algo más...

 

Con el Comparador PNOA podemos ver ortoimágenes de la zona tomadas en diferentes años.
A la izquierda es como era la zona en 2006, y a la derecha vemos la vegetación quemada por el incendio de 2009.


Resulta que la zona se vio afectada por un incendio provocado en Poyatos en el año 2009, el cual arrasó 1870 hectáreas de monte de gran valor.

 

Pino quemado, testigo de la destrucción de este lugar en Julio de 2009


Por suerte se encontró al pirómano y se ha pasado 10 añitos a la sombra (pocos me parecen...) por los daños causados. Dejo por aquí un enlace a la noticia:

https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/condenado-a-10-anos-de-carcel-el-autor-del-incendio-poyatos-cuenca-en-2009/10004-3087742

 

En otra imagen por satélite vemos claramente la boca de la cavidad y, al parecer, está inundada, a juzgar por el color azulado que se aprecia en la imagen de la derecha:

 

A la izquierda vemos la dolina donde se encuentra la boca de la cavidad en la última ortoimagen de 2018. A la derecha se ve la boca de la cavidad, con un brillo azulado de agua en 2009.


Pues bien, éste era el trabajo previo de documentación e investigación. Ahora, había que coger el coche y desplazarse hasta el lugar.

 

Mi idea era dejar el coche al Sur de la muela, donde comenzaba el quemado, y dar una vuelta por la zona a ver si encontraba alguna cavidad antes de ir en busca de la Cueva del Agua.

 

Para ello cogí la pista que va desde el alto que hay antes de llegar a la Vega del Codorno en dirección a Poyatos y Las Majadas. Unos 3 kilómetros más adelante, cogí el camino que sale a la derecha hacia el Refugio Las Vaquerizas, el cual pasé de largo hasta llegar a la Fuente de la Peguera, donde dejé el coche.

 

Una vez aquí me puse a 'patear' la zona mientras grababa algunos vídeos de esta parte Sur de la Muela de Marojales, que fue arrasada por el incendio mencionado más arriba:

 

Vídeo con unas cuantas tomas que grabé mientras 'pateaba' la zona quemada en 2009.


Lo que buscaba, era más o menos lo del siguiente vídeo... aunque, estas dolinas no tiraban o eran de reducidas dimensiones:

 

Callejones y lapiaces calizos. En busca de simas al fondo de las dolinas de la zona.

 

Calavera de ciervo encontrada en el fondo de una pequeña dolina.


También vi alguna pequeña cavidad, como la del siguiente vídeo:

 

Pequeña cueva por la zona.


Y ya, después de deambular durante un buen rato, me dirigí a echar un vistazo a la Cueva del Agua, aunque el GPS estaba algo 'gracioso' aquel día y me costó unas cuantas vueltas dar con la dolina donde ésta se encuentra...

 

Me voy acercando a la entrada. ¡Parece que es más grande de lo que me esperaba!


Boca de la Cueva del Agua desde el borde de la gran dolina donde se encuentra.

 

Panorámica de la entrada a esta cavidad.
 

Una vez localizada, me impresionaron las dimensiones de la primera sala a la que accedemos al entrar en la cavidad.

 

Imagen de la gran sala que, en época de fuertes lluvias, se inunda.

Yo levantando los brazos e intentando dar escala para que se aprecie la amplitud de esta sala.

Panorámica de la sala desde la boca de entrada.

 

Voy observando el lado izquierdo de la sala, donde vemos algunas coladas en las paredes y algún agujero de pequeñas dimensiones en el suelo.

En este vídeo se muestra la parte izquierda de la sala.


Al llegar al fondo veo que hay una galería que avanza un poco más. Me interno por ella, a ver si la cavidad continúa...

 

Adentrándome en la galería que aparece al fondo de la sala.


¡Sí, continúa! Como voy sin material (sólo llevo ropa de deporte y la linterna) creo que tendré que volver en un futuro para adentrarme por la gatera que se ve al final del vídeo anterior. Vaya, parece que esta vez me voy a dejar deberes sin hacer...

 

Salgo de esta zona y sigo recorriendo la pared derecha (según el sentido de entrada) para ver qué encuentro por allí:

 

Pequeñas gateras en la pared derecha de la sala. Habrá que meterse más adelante cuando vuelva con material de espeleo a darle otra vuelta...

 

Más adelante me sorprende un pequeño pozo, claramente excavado por personas. ¿Buscaban tesoros? A saber...

 


El caso es que, habían dejado restos de cerámica en una roca cercana al lugar donde habían excavado, tal y como se muestra en el vídeo anterior.

 

Hice alguna foto más:

 

Otra imagen desde la boca de entrada.

Imagen desde el centro de la sala hacia el exterior.


Y retomé el camino de vuelta al coche, andando otra vez por este paisaje arrasado hace años por el fuego, y que aún tardará mucho tiempo en recomponerse, a pesar de que ya se van viendo algunas pequeñas plantas y flores:

 

La vida se abre paso tras la destrucción causada por el ser humano.

'Alma errante' subido a uno de los tocones que quedan por la zona.


Tendré que volver más adelante con el mono, el casco y equipo de espeleo para  ver si la gatera final continúa. Esta cueva fue explorada hace muchísimo tiempo, como indicaba la inscripción del Grupo Onza (en el año 1975) y, puede que en todo este tiempo se haya abierto algún paso y la cueva tenga más desarrollo del que se encontraron los primeros exploradores...

 

Para terminar, os dejo el enlace a un vídeo que he subido a YouTube con todos los vídeos grabados durante mis andanzas por la zona Sur de esta 'Muela de Marojales'.

https://youtu.be/nR8ArRiXCj4

 

Aún no he terminado de explorar esta zona, de manera que volveré en un futuro para echar una ojeada a la zona Norte de esta muela. Ya os contaré por aquí si encuentro algo interesante.

 

¡Hasta la vista!

martes, 17 de septiembre de 2019

Cueva de Royo Malo - Segunda parte: Sectores A, B y C


Ya subí una entrada de nuestra primera visita a esta cavidad. Pinchad aquí para verla.

Esa primera vez, recorrimos el Sector A, evitando únicamente los pasos de la 'Sala de la Purga' y de 'La Ratonera', teniendo que volver a salir rápidamente, ya que esta cueva es activa y cuando entramos en ella estaba lloviznando (con el peligro de inundación que ello conlleva).

Esta vez, en época de estiaje, hicimos ese mismo recorrido (junto a los compañeros Fidel y Aitor) hasta el sifón Es Alar, pero ampliamos nuestro conocimiento sobre esta cavidad recorriendo también parte del Sector B (lo hice yo en solitario, hasta el paso de 'Copacabana') y el Sector C (junto a Hermano Errante, hasta la 'Sala de la Cascada'). En total, 5 horas de paliza subterránea en una cueva de más de 3 kilómetros de recorrido, con pasos y complicaciones de todo tipo.

Topografía de la Cueva de Royo Malo, sacada de la página web de Grupo Espeleolóogico Viana.


Volvemos a la Cueva de Royo Malo, en Poyatos. Esta vez se han apuntado al plan Aitor y Fidel, miembros también del grupo de FotoespeleoQNK. Madrugamos para estar pronto en el área recreativa de la Fuente del Cayo, cercana a la cueva. Tras ponernos los 'trajes de faena' hacemos la aproximación a la boca de entrada por la senda que bordea el Barranco Malo (del cual la cueva, que en época de lluvias actúa como surgencia de aguas, coge el nombre: Arroyo del Barranco Malo = Royo Malo).

Avanzamos a buen ritmo por todos los pasos de la galería principal que, Hermano Errante y yo, ya recorrimos en la primera ocasión: 'Sifón temporal', 'Tubo de presión', 'Sala del barco', 'Lo peor', 'El descanso' y 'Sala de las dolinas', hasta llegar al fascinante 'Rincón de las excéntricas'. De él os dejo unos cuantos vídeos, que no llegan a hacer justicia a la belleza de lo que se contempla in situ:

De vuelta en el maravilloso Rincón de las Excéntricas.

No me canso de observar estas formaciones.

Otro más.

Es cierto que, a lo mejor, me pasé de grabar este rincón...
Lo que no sabía es que, en el Sector B iba a encontrar otro aún más adornado.




Tras pasar un rato alucinando y fotografiando estas formaciones, avanzamos hasta dar con la gatera colgada sobre la galería principal que da acceso al Sector B de esta laberíntica cavidad. Hermano Errante se había adelantado mientras observábamos las estalactitas excéntricas para asomarse a los pasos que evitamos la otra vez: 'Sala de la purga' y 'La ratonera', y ver si podíamos acceder por allí al sifón Es Alar. No lo vio claro, ya que hay un paso muy estrecho y bajo sobre agua, de los que te calan entero... y decidimos acceder a la zona del sifón por donde lo hicimos la primera vez.

Una vez en la bifurcación entre el sifón y el Sector B, nos dividimos. Hermano Errante acompaña a Fidel y Aitor hacia el sifón para hacer algunas fotos con la cámara de éste último. Yo, como ya había estado en esa zona, decidí internarme en solitario en el Sector B, para ver qué había por allí. Acordamos reencontrarnos en este punto pasados 40 minutos.

Este sector, en el que me internaba por primera vez, comienza con bloques desprendidos por el suelo. El recorrido gira a la derecha bruscamente y me interno en la 'Galería del aragonito'. Por aquí, a diferencia de la mayor parte de la cueva, se puede andar erguido. Hay estalactitas y estalagmitas muy blancas, ya que este sector es la zona fósil de esta cavidad (por donde el agua ya no corre desde hace mucho tiempo).

Comienzo a adentrarme en solitario por el Sector B, el que más se aleja de la boca de entrada.

El suelo sigue cubierto de bloques de piedra desprendidos del techo, pero además ahora hay un desfonde, que tengo que atravesar por encima.


Avanzo por el Sector B.

Sigo viendo formaciones curiosas y andando entre bloques por encima de la grieta.

Hay algunas formaciones curiosas también por este sector.


Bonitas y extrañas formaciones.

Estalactita con anillos provocados durante su formación.

 Ahora el suelo es de arena. He dejado atrás la 'Galería del Aragonito' y me estoy internando en 'Copacabana', donde el techo es bajo otra vez, y hay que arrastrarse sobre arena.

Formaciones endokársticas blancas y puras al comienzo de la zona conocida como 'Copacabana'.

Pero de pronto, cambia de nuevo la configuración de la cueva. Ahora me interno en un meandro alto y estrecho. Creía estar saliendo de 'Copacabana'...


'Copacabana' se ha convertido en un meandro. Esto no me lo esperaba...

Y, mientras avanzo creyendo estar cerca del siguiente paso ('Salón chino'), vuelve a cambiar el panorama. El suelo vuelve a ser de arena, como en 'Copacabana', y la galería vuelve a hacerse baja. Vaya... creo que, al girar en el meandro me he equivocado y he dejado el 'Salón chino' en el desvío a la derecha. Miro la topografía. Creo que he recorrido la mitad de este sector, que en total cuenta con 655 metros, lo cual ya está bien.


Lugar más alejado de la boca al que llegué.

De todas formas, ya llevo algo más de 20 minutos avanzando en solitario, y me he cansado de reptar sobre arena en esta parte de la cueva, así que decido emprender el camino de vuelta hasta el lugar de donde mis compañeros tienen que salir del sifón.

A la vuelta, antes de llegar al lugar de reencuentro, me meto en una sala junto a la que había pasado antes. Me encuentro este rincón espectacular:

Increíblemente espectacular este rincón. El más adornado de toda la cueva.

Ya de vuelta en el lugar acordado, veo que Fidel ya ha salido de la galería que conduce al sifón y espera a Hermano Errante y Aitor, que están llegando ya a nuestra altura, donde habían dejado casi todas las sacas para avanzar más rápido.

Veo volver al resto de miembros de su expedición al Sifón Es Alar.

Ya con todos juntos de nuevo, nos dirigimos hacia la salida. Volvemos al Sector A por un paso estrecho en suelo de arena que recordaba bien de la otra vez (ya que tuve un pequeño momento de agobio). Esta vez no hubo problemas.

Bah, estrecheces a mí... jajaja

Vamos desandando el camino y, mientras los demás pasan el delicado 'Laminador del parto', me fijo en que, entre un montón de trozos de madera podrida (a saber cómo llegó hasta allí...) crecen 2 hongos, muy pequeños, altos y curiosos:

Curiosos hongos que surgen la madera muerta.

Detalle de uno de los curiosos hongos sobre restos de madera.

Me voy adentrando en el 'Laminador del parto' mientras Aitor está aún peleándose con su parte más complicada:

Aitor en el 'Laminador del parto'.

Mi turno. Me quito el casco, ya que si no, la cabeza no pasa... y me arrastro mientras me auto-grabo este vídeo:

Mi paso por el 'Laminador del parto' grabado en primera persona.

Ya casi al final, le paso el móvil a Hermano Errante y me graba saliendo.

Tramo de salida del 'Laminador del parto'.

Seguimos avanzando hacia la salida. Puede parecer que ya hemos pasado lo complicado, pero lo que queda no es ningún camino de rosas... aún tenemos que atravesar una enrevesada gatera entre bloques al salir de la 'Sala de las Dolinas' y enfrentarnos a 'Lo peor' (nombre que da una idea de lo jodido que es avanzar por ese lugar) antes de ver la luz del sol.

Avanzamos, ya con bastante cansancio en todos los músculos, hasta llegar al 'sifón temporal' donde Fidel graba éste vídeo. Menos mal que teníamos algo guardado allí que nos daría el empujón final para salir de la cueva... jejeje (se ve al final del vídeo)



Bien. Estamos cerca de la boca de salida. Avanzamos hasta ella y, ya en el exterior nos disponemos a hacer un descanso para comer. Tras esto, Fidel y Aitor se vuelven para casa, pues tenían compromisos. Hermano Errante y yo, nos hemos quedado con ganas de más, a pesar de haber estado ya 4 horas moviéndonos por las entrañas de la Tierra y de notar todos los músculos fatigados.

Después de la pausa, nos adentramos en el Sector C, que parte a unos 25 metros de la boca, a la izquierda. Al principio el techo es bajo, el suelo de piedra y algunas estalactitas y estalagmitas de buen tamaño. Supuestamente este sector es el más acuático de la cavidad, pero nosotros lo encontramos con muy poca agua.

Nos adentramos en el Sector C.

Grabo éste vídeo antes de meternos en la zona conocida como 'El lavapiés' (que no sale nombrada en la topografía).


Pasamos por la 'Sala del derrumbre' ascendiendo por un caos de bloques y seguimos avanzando por galerías de techo bajo hacia la 'Sala de la cascada', viendo algunas curiosas formaciones por el camino.


Micro-gours. Son pequeños represamientos escalonados desarrollados sobre una pendiente por la que circula agua.

Seguimos avanzando. Pasamos 'La diaclasa' y 'El baño', donde no hay apenas agua. Este sector, que es el que más dudas nos suponía, al ser el más acuático (no mola mojarse en cuevas sin llevar neopreno. El riesgo de hipotermia es alto) se está dejando hacer. Estamos avanzando sin tener que evitar agua, que es lo que nos temíamos.

Pero yo, ya estoy molido. Ante otro paso más de techo bajo sobre un pequeño charco de agua decido parar. Hermano Errante se adentra y se encuentra con una cuerda montada en fijo para realizar una escalada de 8 metros. No llevamos arnés, ni croll, ni ningún aparato para ascender por este lugar. Yo, ni siquiera paso a esa sala. No estamos seguros de si es la de la cascada, ya que no cae agua... y decidimos que ya está bien por hoy.

Volvemos a la superficie, sumando una hora más de recorrido subterráneo a las 4 que habíamos realizado antes. Una buena paliza, vamos... pero hemos quedado muy contentos con esta vuelta a la Cueva de Royo Malo. La hemos recorrido en una gran parte de sus más de 3 kilómetros de pasos donde el físico se desgasta mucho. Estamos satisfechos.

Dejo por aquí una imagen de la topografía con el recorrido que hicimos en estas 5 horas, marcado sobre ella.

Topografía con los itinerarios que recorrimos en esta ocasión marcados y diferenciados con colores.
Pulsar la imagen para ver en detalle.

También, como vengo haciendo a menudo, he subido un nuevo vídeo a mi canal de YouTube para mostrar esta cavidad y nuestro nuevo paso por ella. Os dejo aquí el enlace: https://youtu.be/0FseNe5jswo 

Con el tiempo volveremos, casi seguro, ya que aunque se trate de una cueva de recorrido duro, siempre nos deja con buen sabor de boca. Y, aún hay un sector en el que no nos hemos adentrado...

¡Hasta la vista!

jueves, 4 de abril de 2019

Cueva de Royo Malo – Primera parte: Sector A hasta el sifón Es Alar



Vamos con otra de cuevas, y es que últimamente estamos a tope bajando al subsuelo…


Boca de entrada a la Cueva de Royo Malo

Esta vez, vamos con una a la que le teníamos ganas, pero que habíamos ido dejando pendiente, más que nada debido a lo que nos habían contado sobre la dureza del avance por esta cavidad. Sí que es cansada, sobre todo para portear la saca… pero no tanto como nos habían hecho creer. Vamos con los antecedentes…

Esta cueva de Royo Malo se haya enclavada en el llamado Barranco Malo (de ahí el nombre poco acogedor que tiene) que queda a la izquierda poco después de pasar la zona recreativa de la Fuente del Cayo, a orillas del río Escabas entre las localidades de Fuertescusa y Poyatos (cerca ya del cruce de este último municipio). Según el gran libro “Cuevas de España” del gran Carlos Puch, hay noticias, no confirmadas, de que las primeras exploraciones en esta cavidad fueron llevadas a cabo por grupos espeleológicos de Madrid allá por el año 1.969, y que en 1.972 el Grupo Espeleológico Esalar de Priego cogió el relevo, haciendo una primera topografía. Un par de años después el prestigioso grupo espeleológico madrileño SEII (Sección Espeleológica de Ingenieros Industriales) re-emprende el trabajo de topografía de la cueva, dando con un desarrollo en el año 1.979 de 2.767 metros de recorrido subterráneo. La última topografía, retocada por el Grupo Viana, le otorga un desarrollo total de 3.050 metros (si no me equivoco, es la quinta con más desarrollo de la provincia).
Esta cueva actúa como surgencia temporal de aguas, que van a parar al río Escabas. Vamos que, cuando llueve mucho, la cueva se llena hasta ‘reventar’ y comienza a drenar su agua al Barranco Malo.

El día que fuimos, lloviznaba, y eso hizo que acortásemos el recorrido planeado y nos contentásemos con recorrer todo el Sector A, hasta el sifón Es Alar, y dejar el resto para otra ocasión. Este sector es el eje vertebral en torno al que se desarrolló el resto de la cavidad.

Pues bien, el domingo pasado Hermano Errante y yo, estábamos ya en la boca de la cueva sobre las 10. El día estaba lluvioso, lo que nos hacía desconfiar… quizá algún paso sifonante tuviese demasiada agua y no podríamos avanzar… bueno, no pensemos en eso. Ya estamos aquí, una foto en la boca de la cueva, y al lío


De buen rollo a Royo Malo.


Con una sola saca (con comida, bastante agua, una brújula, una manta térmica, un mechero, una vela y reflectantes) nos fuimos para adentro, alternándonos para llevarla uno cada rato. En esta cueva es una verdadera tortura llevar la saca. Es el demonio de los espeleólogos. Es necesaria, pero llevarla por sitios estrechos y de techos bajos, como es el principio de esta cueva, se convierte en un auténtico martirio. Si te la pones en los hombros se engancha en el techo, si la llevas en la mano se te cansan los hombros. A la salida, ya vas lanzándola y dándole patadas. Maldiciéndola constantemente.

Al principio, cuando llevas avanzados unos 30 metros, a la izquierda sale una galería que lleva a el Sector C, y es que aquí hay que tener cuidado, pues es una cavidad bastante laberíntica. Consta de 4 sectores: el A con 800 metros de recorrido (el que hicimos en esta ocasión), el B con 630 metros, el C con 655 metros y el D con unos 700 metros de recorrido (datos del Grupo Espeleológico Viana de Guadalajara). Nosotros íbamos con la idea de hacer el Sector A, y si nos veíamos bien, el B también.

Os dejo un pequeño vídeo de Hermano Errante porteando la dichosa saca en los primeros pasos de esta cueva:


Hermano Errante porteando la saca. Entrando en el sifón temporal, con el techo bajo e incómodo de vadear


En el final de este vídeo ya se ve agua. Como decíamos, esta cueva actúa como surgencia de aguas, así que, cuando llueve mucho, esa zona se convierte en un sifón temporal. Es decir, un paso susceptible de convertirse en un sifón si el nivel de agua sube, ya que está por debajo del nivel de la galería principal. Si llueve mucho, se llena el conducto de agua, haciendo posible su paso únicamente mediante equipo de buceo especial para cuevas. Temíamos que estuviese alto, pero no había problema en pasarlo. Salvo por lo típico… que, hagas lo que hagas, se te llenan las botas de agua. Siempre. Da igual el cuidado que pongas. Es ley universal.

Tras este sifón temporal, seguimos por un corto tramo seco al que sigue otra zona con agua. Afortunadamente, este pequeño lago se puede evitar pasando por un tubo de presión (una pequeña galería circular con las paredes bastante lisas, erosionada por agua saliendo a presión durante las crecidas) que aparece en un lateral de la galería principal y te deja al final de esta zona de agua. Aunque, intentar esquivar el agua es difícil… una muestra


Hermano Errante saliendo del tubo de presión de nuevo a la galería principal.


Después de esto, van saliendo galerías a mano derecha que conectan con el Sector D. Donde lo creemos conveniente, colocamos un reflectante para no confundirnos a la salida. A la vuelta, por supuesto, los retiramos.

Avanzamos, aproximándonos ya a la Sala del Barco, cuyo acceso se hace por una gatera estrecha llena de bloques por el suelo. Hermano Errante me grabó saliendo de esa gatera para acceder a esta Sala del Barco, que es la más grande de la Cueva de Royo Malo (ver aclaración al final de la crónica, el último párrafo).


Gatera estrecha entre bloques. Muy incómoda de pasar, por cierto.


Cartel plastificado en la Sala del Barco. De todos modos, hay cosas que no habría ni que tener que recordar a la gente...
Esta sala tiene la sección semejante a una campana con un agujero en el techo del que cae agua constantemente. Se accede desde una zona más baja, se asciende por una zona de bloques y el techo hace como una bóveda alta. Para salir tienes que descender por el otro extremo a un paso estrecho parecido al de entrada. Este paso conduce a una zona llamada Lo Peor…


Bajando por el otro extremo de la Sala del Barco hacia Lo Peor.


Y Lo Peor, en verdad no es tan malo. Es una zona de techo bajo con bloques desprendidos del techo. Aún nos queda el Laminador del Parto… cuyo nombre avanza los esfuerzos que hay que hacer para pasarlo…

Después de Lo Peor, una zona cómoda llamada el Descanso que nos lleva a continuación mediante una gatera estrecha y sinuosa en leve ascenso entre bloques al a Sala de las Dolinas. Según el reloj, hemos tardado 45 minutos en llegar aquí. ¡No va nada mal!

Esta sala tiene la peculiaridad de tener dos grandes dolinas excavadas en la arcilla. Una dolina es una depresión cerrada, más o menos redondeada y de anchura generalmente superior a su profundidad. Aquí, hay un goteo constante del techo, que ha excavado dos enormes embudos en la arcilla. Dejo un vídeo de muestra, aunque el vaho hace que la muestra se vea algo borrosa…


Sala de las Dolinas.


Ahora venía lo bueno. Nos esperaba el Laminador del Parto. Aquí, el paso es tan bajo que hay que franquearlo sin el casco. Tienes que quitártelo y pasarlo por delante de ti en la mano, mientras reptas por una grieta en la que sientes la presión de la roca en tu pecho y espalda al mismo tiempo. Es interesante… jajaja.

Bueno, en verdad, por lo que nos habían contado lo habíamos imaginado más angustioso, pero nuestros 1,83 y 1,79 metros de estatura (Hermano Errante es el alto) no tuvieron problemas en este punto. Al contrario, nos dio ánimos el pasarlo tan sueltos (aunque tengo que reconocer que yo me hice daño en una costilla al apoyarla sobre una piedra del suelo que no tuve la precaución de quitar antes…). El suelo aquí es bastante liso y arenoso, y eso ayuda mucho.

Tras pasar grabé este vídeo, pero ya desde la pequeña sala que hay al otro lado…


Pequeño respiro tras el paso del Laminador del Parto, a la ida hacia el sifón.

A la vuelta, sí que grabé este otro vídeo de Hermano Errante gestionándose esta dificultad



Hermano Errante en el Laminador del Parto a la salida.


Tras el Laminador del Parto pasamos por el Salto del Caballo y llegamos al Rincón de las Excéntricas.

Hago esta foto a Hermano Errante


Hermano Errante posando ante unas de las pocas estalactitas que hay en este sector de la cueva.

Avanzamos un poco y… yo me quedo boquiabierto. La belleza de este rincón hace que merezca la pena el esfuerzo de llegar hasta aquí. Juzguen ustedes



Rincón de las Excéntricas, con formaciones muy pequeñas pero muy espectaculares y puras.


Y, seguimos para el sifón.

Después del Rincón de las Excéntricas a mano izquierda sale una galería colgada, a la que hay que trepar haciendo oposición con las piernas sobre el techo, y con la espalda arrastrando sobre arcilla. Aquí estamos haciendo trampas… a ver, estamos saliendo del Sector A de esta cueva y entrando temporalmente en el Sector B para esquivar una zona conflictiva: La Ratonera, zona con agua de sección estrecha que queríamos evitar. Por tanto subimos a esta galería colgada donde el suelo, tras salir de la arcilla de la rampa de entrada, era de arena fina.

Yo ya me había dado cuenta antes, pero ahora se confirmaba: éramos los primeros en volver a esta cueva desde después de las lluvias del año pasado. Todas las zonas de arena que habíamos recorrido hasta ahora no mostraban ni una sola huella de paso de gente y hasta este día en que decidimos ir, no había caído ni una gota en todo el invierno (y en verano poco) que hubiese hecho entrar en carga la cueva (llenarla de agua) y mover la arena, borrando las huellas anteriores. Si no fuese por las marcas de quemadura de carburo en algunas zonas de techo bajo y por las pintadas que indicaban los sectores, daba la impresión de estar descubriendo algo nuevo.

Tras pasar al sector B, había una gatera que no tenía nada que envidiar al Laminador del Parto, aunque la sección de este punto no viene reflejada en la topografía. Nos pilló de sorpresa. A la ida, sin problema, pero al salir me enganché un poco… pero vamos, son las cosas del directo, jajaja


Ahí ya iba en camino de encajarme. Debería haber salido más a la derecha de la foto.


Venga, ¡que esto está chupao!


Nada. No hay paso subterráneo que se le resista a los Hermanos Errantes.

Vimos ésta ‘pintada’ en una de las paredes, que es de los que hicieron la topografía final de la cueva allá por 1.979, el SEII madrileño. ¿Será original? ¿Lleva en esa arcilla desde el 79?



'Pintada' del SEII para marcar el inicio del Sector B de esta cavidad.
Ya estábamos cerca, pero la cosa ahora volvía a complicarse. En este punto la cueva cambia radicalmente su perfil. Se convierte en un meandro desfondado muy estrecho, donde tienes que progresar haciendo auténticas filigranas. Si bien es divertido, también es cierto que cansa bastante…

Aquí paré a grabar un vídeo con las piernas encajadas sobre el meandro, avanzando por la parte alta, que era de forma acampanada, ya que por abajo era muy estrecho e impracticable. Aquí tienes que avanzar palmo a palmo encajando como buenamente puedas tus brazos y piernas. No hay riesgo de caer al vacío, porque la grieta es muy estrecha en su base y no cabes, pero tampoco quieres resbalar y acabar encajado a media altura buscando la manera de subir a la zona ‘ancha’ otra vez…


Encajado, progresando en lo alto de un estrecho meandro desfondado. (¡Toma ya! ¡Me ha rimado!)


Tras este paso acrobático, ya se oía el agua correr. Eso, por supuesto, cuando estás bajo tierra, a 800 metros de las salida (una hora y pico reptando), en una cueva activa un día de lluvia, pues como que acojona. Habíamos llegado a donde queríamos, pero ahora nos preocupaba que el agua corriese por esa galería. El agua del sifón rebosaba y se precipitaba hacia la zona que habíamos evitado, la Ratonera. Por otra parte, en la topografía esta zona se llama Los Rápidos, por lo que finalmente nos tranquilizó un poco pensar que eso sí era normal. Pero aun así, no sabíamos lo que llovía afuera y eso nos preocupaba.

Por la topografía también, sabíamos que el agua se pierde en la Sala de la Purga, que también nos habíamos saltado al evitar La Ratonera. No sabíamos si era normal ese caudal, que aunque no parecía muy alto ni tenía el agua turbia.



Vídeo del sifón Es Alar y la zona de los Rápidos.


Este sifón fue buceado por miembros el grupo GAEM, y dicen en su crónica que a los 14 metros salieron a la superficie encontrándose un estrecho laminador ascendente con dos ramales que a los 2 metros se ciegan. En el suelo encontraron una grieta que parecía ensancharse a los 5 metros, pero desistieron de seguir por la baja visibilidad del agua en aquella ocasión.

Así que, misión cumplida, en parte. Queríamos ver, ya que estábamos aquí, el Sector B de esta cueva que llega a la zona más alejada de la boca de entrada, en la llamada Sala de los Mocos, pero la prudencia nos decía que volviésemos. La cueva va a seguir ahí mucho, mucho tiempo, y la meteorología nos decía que era mejor, ya sabiendo cómo se progresaba y los pasos que tenía, dejarla para volver más tranquilamente en verano y dar una vuelta por sus demás salas curiosas, como la Sala de la Colada, la Sala de la Cascada, el Baño, la Sala del Derrumbe, la Galería del Aragonito (como la de la Cueva de la Solana), Copacabana, la Risa Tonta… etc.

Esta es la primera parte, pero tengan seguro que volveremos para seguir recorriendo las laberínticas galerías de esta gran Cueva de Royo Malo.

Dejo la topografía, para que se hagan una idea de lo que supone enfrentarse a este reino subterráneo de la oscuridad y el agua.


Nuestro recorrido del Sector A hasta el sifón marcado en rojo sobre la topografía del Grupo Viana (pulsar para ampliar)


Conclusión: si entras a Royo Malo, de buen rollo, al final se deja hacer.

Dejo por aquí, ya para despedirme, el enlace al vídeo de este Sector A de la Cueva de Royo Malo que he subido al Tubo, con las imágenes de esta crónica, y alguna más que no he puesto por aquí. En este vídeo sí que están colocados los cortes en orden cronológico, y hay una errata (en esta crónica la he mantenido, por no cambiar el vídeo… ea). En el vídeo donde pone que es la gatera de acceso a la Sala del Barco, en realidad se trata de la gatera de acceso a la Sala de las Dolinas, más adelante. Mea culpa. Perdonen la confusión.


¡Hasta la vista!