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martes, 21 de septiembre de 2021

Sima de José Cebrián y Cueva de los Tocinos, cerca de los Callejones de Las Majadas:

¡Hola gente errante!

¿Os venís a comprobar la reciente equipación de la Sima José Cebrián, en Las Majadas? Os muestro una imagen desde el fondo del pozo, a ver si os convence el asunto...

Imagen desde el fondo del pozo de entrada de 37 metros de profundidad.

Os pongo en antecedentes: hace unas semanas, los compañeros del Club Diaclasa Villalba (donde estoy federado actualmente), llevaron a cabo la equipación de la Sima José Cebrián con anclajes químicos (en lugar de los viejos spit con se hallaba equipada por sus exploradores de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum) con dos vías de bajada para poder permitir el descenso de dos personas al mismo tiempo, cada una por su cuerda.

Mi hermano y yo le teníamos echado el ojo a esta sima desde hace un tiempo, y aprovechamos tras los trabajos de Diaclasa Villalba para ir a ver cómo había quedado la instalación de anclajes que realizaron los compañeros. Ellos no pudieron probarla tras su equipación, ya que el compuesto químico con el que se fijan los anclajes a la roca tarda unos días en fraguar y endurecerse por completo. Por ello, nos ofrecimos como 'conejillos de indias' para ir a ver si el descenso por los lugares elegidos ha quedado bien, bajando limpiamente y evitando roces de las cuerdas en la roca. El resultado de la equipación ha sido brillante. Las dos vías de bajada están colocadas en lugares muy bien escogidos y con sus anclajes en perfecto estado. En los fraccionamientos tenemos apoyos, y es fácil y cómodo bajar.

Así, el pasado viernes día 17 de Septiembre, nos presentamos en Las Majadas: Hermano Errante, Moisés, Cristian y el menda que escribe estas líneas.

La Sima de José Cebrián se encuentra cercana a los conocidos 'Callejones de Las Majadas', y también tiene cerca de ella la Sima de las Cuatro y Media y la Cueva de los Tocinos, a la que también le echamos un vistazo este mismo día.

Localización de las cavidades de esta zona.
(Pulsar sobre la imagen para ver ampliada)

¿Por qué esta sima tiene nombre propio? Pues esto, tiene su historia... la cual me contó Padre Errante.

Ahí va: Cuando Padre Errante comenzó a hacer espeleo, no tenía (ni él, ni la mayoría de sus compañeros) edad para conducir, ni coche propio. Pues bien, durante la exploración sistemática de la Muela de la Madera en busca de cavidades que realizó la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum, en una de esas salidas les llevaba un taxista. Dicho taxista dejó en la zona de exploración a varios miembros de Lobetum y se fue a dar un paseo por su cuenta. Cuando los miembros de Lobetum regresaron al vehículo, el taxista les dijo que había encontrado una sima como las que ellos buscaban. Mostró la boca de entrada a los jóvenes espeleólogos que, tras explorarla y levantar su topografía decidieron, en homenaje a ese taxista que la había descubierto, ponerle su nombre: José Cebrián.

Topografía de la Sima de José Cebrián, sacada del libro 'Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera' editado por la A.E.C. Lobetum y publicado por la Diputación Provincial de Cuenca.


Esta sima desciende hasta los 39 metros de profundidad, y está situada al fondo de un callejón de roca caliza con mucha vegetación en su interior.

Una vez localizado el callejón donde está la cavidad, hay que pasar entre un denso tapiz de bujes para acceder a la cabecera de entrada. Hasta que no estamos casi en la boca, no vemos la cavidad. Cerca de la boca de entrada, se ve más o menos lo siguiente:

Aproximación a la Sima de José Cebrián

La aproximación cuenta con dos anclajes de seguridad para acercarnos a la vertical sin peligro.

Al llegar, vemos un agujero a la izquierda y un puente de roca a nuestra derecha, bajo el cual hay que pasar la cuerda de seguro para anclarla a una de las dos cabeceras trianguladas que existen para la bajada en esa pared a la derecha de la entrada.

Hermano Errante monta una vía de bajada y Moisés la otra. Cristian y yo bajaremos posteriormente, cada uno por una vía. Eso sí, dejamos distancia mientras van montando las cuerdas.

Acceso a la Sima de José Cebrián

Hermano Errante y Moisés bajan montando la cuerda.

Instalación de las cabeceras de las dos vías de acceso equipadas por el Club Diaclasa Villalba

En la línea que monta Moisés (y por la que también bajo yo) existen 4 fraccionamientos entre la cabecera y el fondo de la sima. Por la línea que monta Hermano Errante hay 3 fraccionamientos y se progresa un poco más rápido.

Dejamos que Hermano Errante y Moisés bajen hasta el fondo y se puedan apartar. Íbamos advertidos por los compañeros de Diaclasa Villalba de que, en el primer fraccionamiento hay una repisa con la roca algo descompuesta. Nos dijeron que, al realizar la equipación se rompió un gran trozo de la repisa y cayó al fondo de la sima (por suerte no había nadie por debajo), así que procuramos llevar mucho cuidado en este punto hasta que los que van por debajo se puedan alejar de la vertical para estar fuera del alcance de las piedras si alguna se desprendiese de la repisa donde estamos bajando Cristian y yo. Grabo un vídeo desde dicha repisa.

Repisa a unos 8 metros por debajo de la cabecera.


Seguimos bajando y superando fraccionamientos hasta llegar al fondo, a 37 metros de la boca de la cavidad. Mirando hacia arriba, se ve lo siguiente:

Vista desde el fondo del pozo.

Otra vista, con gotas de agua cayendo desde arriba como centellas...


También grabo algún vídeo desde aquí:

Vista desde el fondo del pozo. Cada vía baja por una pared diferente.

A la izquierda de la vía por la que he bajado hay una galería descendente que se corta a los 2 o 3 metros.

A la derecha, la cavidad continúa, pero el paso es demasiado estrecho para que una persona pueda acceder a nuevas salas. Aquí muere la cavidad, de momento.

Junto a este agujero por el que se cuela el agua de lluvia, y continúa su viaje, la concentración de oxígeno desciende ligeramente. Por suerte, no es un valor alarmante.

Continuación de la cavidad, ya impenetrable. 
El Club Diaclasa Villalba quiere realizar una desobstrucción para ver si se puede continuar y accede a nuevas galerías y salas.

Fotografía desde este punto.


Nos hacemos la foto de grupo en el fondo de la sima:

De izquierda a derecha: Moisés, Hermano Errante, yo mismo y Cristian.


Moisés sube hasta el último fraccionamiento de la línea que ha montado para dejar algo más de comba a la cuerda y que no se nos complique la salida. Aprovechamos para hacer alguna fotografía panorámica en vertical:

Panorámica vertical desde el fondo. Moisés retocando la comba del primer anclaje.

'La foto de la foto'.
Hermano Errante hizo esta panorámica vertical mientras yo, tumbado en el suelo, hacía la panorámica vertical anterior.


Moisés vuelve a bajar y nos disponemos a subir Cristian y yo, cada uno por la cuerda por la que ha bajado.

Mientras, Moisés nos hace las fotos que aparecen a continuación:

Cristian y yo nos anclamos a la cuerda para comenzar el ascenso. (Foto por Moisés Aguirre)

Vamos subiendo. Palmo a palmo. (Foto por Moisés Aguirre)

Ya hemos pasado el primer fraccionamiento en ascenso. (Foto por Moisés Aguirre)

Y seguimos para arriba... (Foto por Moisés Aguirre)


Subimos hasta haber pasado la repisa y, una vez superada, comienzan a subir Hermano Errante y Moisés mientras recogen las cuerdas.

¡Ya estamos fuera otra vez!


Una vez estamos todos arriba, volvemos al coche. Aún nos queda tiempo para ver algo más. Nos debatimos entre bajar a la cercana Sima de las Cuatro y Media o buscar la, también cercana, Cueva de los Tocinos. Nos decantamos por ésta última.

Topografía de la Cueva de los Tocinos, sacada del libro 'Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera' editado por la A.E.C. Lobetum y publicado por la Diputación Provincial de Cuenca.
Lo que sale en el lateral izquierdo es el callejón anexo a la cueva, cuyo trazado está a la izquierda.

Así pues, volvemos al coche, dejamos los aparatos de progresión vertical y las cuerdas (aquí no las vamos a necesitar) y avanzamos unos 200 metros por el camino hasta abandonarlo y meternos en el monte para encontrar, tapada por los bujes, la entrada a esta cueva de muy fácil acceso.

Entrada, escondida entre bujes, a la Cueva de los Tocinos.

Al entrar, encontramos con una galería de medianas dimensiones que tiene grietas en el techo por donde se cuela la luz exterior.

¡Vaya! ¡Si tiene iluminación natural y todo!

Tras entrar giro a la izquierda para tomar un par de fotos desde esta punta de la cavidad:

Cueva de los Tocinos desde uno de sus extremos.

Pequeña panorámica de la Cueva de los Tocinos.

También grabo este vídeo:


Y avanzamos a ver qué se esconde en el otro extremo de esta cavidad.

Recorriendo la Cueva de los Tocinos hacia su gatera final.

En este extremo hay una gatera que se va cerrando progresivamente.

Gatera final de esta cavidad.

También vemos como han salido un par de hongos entre las piedras de esta zona:

¡Hongos 'cueveros'! jajaja


Hacemos alguna foto más:

Una foto más antes de salir...


Y salimos por otra entrada diferente a la que hemos usado para pasar. Esta entrada nos deja en un callejón. Nada más salir, en el suelo me encuentro un €uro del año 1999 (¿llevará ahí tantos años?)

¡Anda, qué suerte! ¡Me he encontrado un €uro!


Tras esto, volvemos al coche y a Cuenca, a echarnos el par de cervezas que nos hemos ganado tras esta espeleo-salida.

He montado un vídeo con las tomas grabadas en estas dos cavidades de la Muela de la Madera. Lo podéis ver en el siguiente enlace: https://youtu.be/meOf-FiMkUo

Y, con esto me despido hasta la próxima.

¡Hasta pronto gente errante!

sábado, 31 de octubre de 2020

Espeleo por Cantabria: Ruta circular en Cueva Fresca (Valle del Asón)

 ¡Hola de nuevo, gente errante!

 

Volvemos a las andadas. Volvemos a las cuevas. Volvemos a Cantabria...

 

Hoy os traigo el resultado de una nueva incursión en las inmensas galerías excavadas en las entrañas de la verde Cantabria. Vuelvo al Valle del Río Asón con el club Diaclasa Villalba, con el que estoy federado actualmente. Subíamos con la idea de hacer un par de cuevas, en un par de días. Es decir... que íbamos a echar muchas horas en cada cueva.

 

Una parte del proyecto era entrar a Coventosa para remontar los lagos y ver cómo era la bajada desde el 'Agujero soplador', ya que algunos compañeros del Club tienen pendiente hacer la gran travesía que recorre este sistema de cavidades. Hicimos un recorrido de 8 horas y media... podéis echarle un ojo, aquí: https://almaerrantedeestosmontes.blogspot.com/2020/10/de-vuelta-en-coventosa-recorrido-hasta.html

 

La otra parte del proyeto era hacer una travesía más asequible que la de Cueto-Coventosa. Íbamos con la idea de hacer la travesía Coterón-Reñada, pero al final, a causa de las lluvias desechamos esa opción, ya que no había garantías (a causa de que llovía constantemente en el Valle del Asón) de poder pasar por los tramos que se inundan...

 

Total, que improvisamos y, aprovechando que estábamos alojados en las Casucas del Asón, finalmente fuimos a hacer un recorrido por la Cueva Fresca, que queda a un paseo de este alojamiento.

 

Las 'Casucas del Asón'. Al fondo, se ve la cascada que sale de la boca de la Cueva del Agua.

 

La Cueva Fresca, fue descubierta en 1964 por el célebre espeleólogo Claude Mugnier, del S.C.Dijon. Se encuentra en la margen izquierda del Barranco de los Castros, afluente del Río Asón. Dejo un mapa con la aproximación desde las Casucas del Asón y de la posición aproximada de la boca de la cueva (que aparece marcada en los mapas de menor escala).

 

Ruta aproximada de acceso a la Cueva Fresca desde el aparcamiento de las 'Casucas del Asón'

 

En 1990 se realiza la primera travesía, entrando por la Sima de Tibia (descubierta el año anterior) y saliendo por la Cueva Fresca tras 410 metros de desnivel y 3.200 metros de recorrido. En 1994 se completa la topografía de este sistema, el cual arroja un recorrido total de 25 kilómetros de galerías y pozos. Hay que recordar que estamos en el márgen izquierdo del valle del Río Asón, donde se concentran las grandes cavidades de: Cayuela al norte, Coventosa un poco más al sur, Cueva del Agua; y más al sur, la Cueva Fresca. Si todos estos sistemas encontrasen puntos de conexión entre ellos, estaríamos hablando de una red de galerías ENORME excavada bajo los Collados del Asón.

 

Mapa con la situación de algunas de las cuevas más importantes del Valle del Río Asón.
Sacado del libro 'Grandes Travesías(40 Integrales Españolas)' del gran Isidoro Ortiz.

 

Pues bien, nos metimos en la cueva con el cansancio acumulado tras echar 8 horas y media en Coventosa el día anterior. Con pocas ganas pasamos por la primera sala que es unas dimensiones medias. Nos encontramos al poco con el primero de los dos laminadores de entrada. Toca arrastrarse un poco. Ea...

 

Pequeño vídeo de la primera parte de la Cueva Fresca.

 

Tras pasar por estos laminadores (el primero de unos 20 metros de largo, y el siguiente algo menor) nos encontramos con la primera vertical. Es pequeñita. Debemos ascender, por una cuerda montada en fijo, un resalte de unos 3 metros. Después, descendemos un resalte de unos 2 metros por una cuerda con nudos y nos encontramos en la galería de entrada. Al principio el techo no es muy alto, pero al poco tiempo la galería se agranda hasta unas dimensiones impresionantes.

 

Galería de entrada tras pasar los primeros laminadores y una pequeña trepada.

 

Por el suelo corre un pequeño reguero de agua. Tras alguna caída y resbalón, bajamos andando por el agua del reguero, donde el suelo está más lavado y no hay arcilla traicionera que nos haga caer al suelo (aunque al final, todos acabamos cayendo tontamente en algún sitio sin dificultad).

 

Vídeo de la galería de entrada.

Otra toma de esta galería de entrada a Cueva Fresca.


Vamos bajando y el techo sigue alejándose del suelo. Hay un recodo a la derecha. Estamos en un gran cañón subterráneo, llamado en la topografía 'Cañón de la Exploración', que será el primero de los que atravesaremos en esta cavidad.

 

En este recodo tenemos el primer pasamanos montado en fijo en la pared derecha, para salvar una caída que queda a la parte izquierda de la galería. Lo pasamos rápido.

 

Después seguimos andando sobre arcilla resbaladiza hasta encontrarnos con un cruce de galerías. Consultamos la topografía y ascendemos por una pendiente de arcilla muy resbaladiza. Hay que subir en fila, siguiendo las huellas talladas en el suelo para no caerse.

 

Tras esto hay otro pasamanos montado en fijo, en el que progresamos entre un gran bloque y la pared, sobre una grieta. Se trata del pasamanos 'Bloque 64'.

 

Continuamos por un cañón más estrecho que todo lo anterior, andando sobre otro pequeño curso de agua, hasta llegar a la 'Fuente de los Macarrones'.

 

Llegamos a la 'Fuente de Macarrones'.

 

Seguimos y, nos encontramos otro obstáculo: 'El Tracastín', que es un pozo de 2 metros de ancho y 20 de profundidad que corta completamente la galería por la  que progresamos. Hay otro pasamanos montado en fijo por la pared izquierda. Lo pasamos ordenadamente: mientras unos acaban de pasar este tramo, otros ya están enfrentándose al siguiente, situado unos cuantos metros más adelante.

 

Foto del 'Tracastín'.
Sacada del libro 'Grandes Travesías (40 Integrales Españolas)' de Isidoro Ortiz.


Ese otro obstáculo al que se dirigen los que van en cabeza se llama la 'Encrucijada de la araña', donde una cuerda nos hace ascender por la pared izquierda y superar un pasamanos largo (unos 20-25 metros) que libra una caída de unos 10 metros al desfonde de la galería que conecta con un nivel inferior de esta cavidad (Galería Eboulis).

 

Foto que hizo Pablo en este largo pasamanos que salva un desfonde de la galería.

Foto de la 'Encrucijada de la Araña'.
Sacada del libro 'Grandes Travesías (40 Integrales Españolas)' de Isidoro Ortiz.


Tras cruzar este pasamanos, nos adentramos en otra galería grande. Aquí vemos algo impresionante. La 'Gran Estalagmita', una formación de un tamaño impresionante, que ha debido tardar en formarse pacientemente varios cientos de miles de años.

 


Vídeo de la 'Gran Estalagmita'.

Foto de la 'Gran Estalagmita' versión 'mi móvil'.

Foto de la 'Gran Estalagmita' versión 'cámara de Pablo', con todos los miembros del Club Diaclasa que nos desplazamos a esta cavidad cántabra.


Después nos adentramos en el llamado 'El Gran Atajo', al que yo llamaría, 'El gran engaño'... jajaja. A ver. Me explico. Para cruzar este 'gran atajo' empleamos cerca de una hora y media, buscando pasos entre caos de bloques;  ascendiendo y descendiendo. ¿El engaño? A la vuelta, desde la 'Sala Rabelais' hasta el lugar desde donde parte 'El Gran Atajo' (que era el punto donde cerramos en círculo en que consistía nuestra ruta) tardamos unos 15 o 20 minutos... ¡muchísimo tiempo menos que por el dichoso atajo!

 

Tras superar este 'atajo' salimos a un cañón enorme: 'El Cañón Rojo' el cual tiene este nombre ya que sus paredes y techo son de un color rojizo intenso. Desde aquí giramos a la derecha para adentrarnos en la 'Sala Rabelais'.

 

Si el 'Cañón Rojo' es enorme, la 'Sala Rabelais' es inconmensurable. En esta enorme sala circular hay dos cascadas, y la caída del agua levanta gotas minúsculas que se quedan suspendidas en el aire y hacen que haya niebla incesante en este lugar. Llevamos muchos lúmenes en nuestras linternas, pero la luz que proyectamos sobre paredes y techo sólo logra arañarlos débilmente. ¡Vamos, que no se ve un carajo! Y, es normal... nos encontramos en bajo una bóveda de más de 100 metros de diámetro. Es acojonante.

 

Bajamos del gran caos de bloques que hay en la parte alta de esta sala, por una rampa empinadísima. Aquí hacemos la parada para comer. Envueltos por el sonido de las cascadas de agua y la oscuridad de este lugar.

 

Vídeo grabado desde la parte baja de la gran rampa de la Sala Rabelais, donde paramos a comer y descansar un poco.

 

Tras el repostaje subimos de nuevo a la parte alta de la sala. Buscamos ahora la entrada a la 'Diaclasa de los Parisinos'. Buscábamos este punto para tener una referencia porque, si vas a realizar la travesía, tienes que asegurarte antes de que las cuerdas montadas en fijo no tienen el cabo libre enganchado arriba, ya que se han dado casos de grupos de espeleólogos que bajaban haciendo la travesía y, al llegar a este pozo de 10 metros que se debe realizar en ascenso y ver que la cuerda que les separa del exterior está colgando fuera de su alcance porque alguien antes no ha tenido la delicadeza de dejarla bien al utilizarla, han tenido que ser rescatados...

 

Bueno pues, por lo visto, por la parte alta de la 'Sala Rabelais' no estaba el acceso a la dichosa diaclasa.

 

Tras deambular un rato sin lograr encontrar esa entrada a la 'Diaclasa de los Parisinos' (aquí es todo tan grande y caótico que orientarse en muy difícil) nos dirigimos a la '5ª Avenida' para iniciar el retorno al exterior.

 

La '5ª Avenida' es un cañón gigantesco (no se ve el techo, por más que lo buscas con tu haz de luz), por el que avanzamos muy rápido hasta encontrarnos con un desfonde que hay que salvar mediante una cuerda de ascenso (se puede subir a pulso; está instalada para no resbalar con el barro), un pasamanos y una cuerda de descenso.

 

Al poco nos adentramos en un tramo acojonante. No 'acojonante' de fascinación... Si no, 'acojonante' de acojonarse. Vamos, que vas andando por la parte superior de un caos de bloques, cubiertos de arcilla resbaladiza, con abismos a ambos lados y saltando entre algunas grietas para pasar de un bloque al otro. Un tramo bastante delicado, pero que superamos sin contratiempos.

 

Como por arte de magia, hemos llegado de nuevo a la 'Gran Estalagmita' y, desde aquí, ya nos conocemos el camino de vuelta; ya que es el mismo que el de acceso a partir de este punto.

 

De modo que volvemos a pasar por la 'Encrucijada de la Araña', 'El Tracastín', 'El Bloque 64' y todos los obstáculos que se nos vuelven a poner por delante, hasta llegar de nuevo al primer pasamanos, que nos hace enlazar el 'Cañón de Exploración' con la galería de entrada.

 

Aquí nos paramos. Uno de los miembros del club (Pablo) tiene una cámara buena y hacemos un alto para hacer una sesión fotográfica en este pasamanos.

 

Pasamanos de acceso a la Galería de la Exploración.

 Tras esto, me adelanto para grabar algunos vídeos y echar alguna foto de la galería de entrada, y salgo con el grupo de los primeros, tras 6 horas de recorrido por la cavidad.

 

Otro vídeo más de la Galería de entrada, donde me adelanté al grupo para grabar tomas e intentar reflejar las dimensiones de esta gran galería.



Una imagen más de la galería de entrada.

Galería de entrada, tras los laminadores y un resalte.

 Eso sí, entramos cansad@s por la paliza del día anterior pero... ¡salimos exultantes!

Hermano Errante y Hugo, los primeros en salir, en la boca de entrada.

Grupo miembros del Club Diaclasa Villalba que realizamos el recorrido circular de Cueva Fresca.

 

Una gran cavidad, con un nivel de exigencia medio y unos rincones y volúmenes espectaculares.

 

Os incluyo aquí el recorrido que hicimos con la topografía de parte de la cueva:

 

Topografía (recortada) del recorrido circular que realizamos en esta cavidad.

Dejo por aquí un enlace al vídeo que he subido a YouTube sobre nuestra aventura en esta cueva cántabra: https://youtu.be/tltAHx0jofk

 

Quiero desde aquí, dar las gracias a Pablo (por permitirme hacer uso de las impresionantes fotografías que hizo durante la expedición, tanto de esta cueva como de Coventosa) y al Club Diaclasa Villalba por organizar la salida y juntar a tan buena gente para hacer espeleo.

 

Y, colorín colorado... esta entrada se ha acabado.

 

¡Hasta la siguiente, gentes errantes!

viernes, 16 de octubre de 2020

De vuelta en Coventosa: Recorrido hasta el Lago de la Tirolina.

 Otra entrada con sabor a norte, sabor a Cantabria. Otra vuelta a la gran Meca española de la espeleología: la gran Cueva de Coventosa, en Arredondo.

 

Hace unos años estuve junto a Hermano Errante dando una vuelta por los niveles inferiores de esa cueva, bajo la entrada. Vimos la Sala de los Fantasmas, la de los Lapiceros y la Sala del Espejo, pero eso fue un 'espeleo-paseo' comparado con lo que veníamos a hacer esta vez. Os dejo un enlaces con la crónica de esa primera visita a Coventosa, y algunos datos de esta gran cavidad: https://almaerrantedeestosmontes.blogspot.com/2018/07/parte-iii-trilogia-de-espeleologia-en.html

 

Pues bien, esta vez, junto a varios miembros del Club Diaclasa Villalba, nos propusimos avanzar por la zona activa de esta cavidad. La intención era reconocer la salida del 'Agujero Soplador' hacia la red activa (por donde corre el agua de esta cueva), con el fin de realizar la travesía completa en un futuro.

 

Sabiendo dónde íbamos a meternos, la noche anterior a la expedición teníamos bastantes dudas sobre la logística y el material. Y, es que, éste es un tema delicado. Me explico: ésta cueva es bastante fría por las corrientes de aire que la recorren, además teníamos la intención de cruzar los lagos dos veces (subida y bajada) para lo cual hace falta neopreno y flotador (o barca). Con lo cual, nos debemos meter a la cueva con todos los cacharros de progresión vertical (arnés, cabos de anclaje, croll, descensor, etc), el mono, un neopreno, comida, flotadores y una muda de ropa seca para ponernos al salir del agua. Vamos, que cada un@ llevaba su saca hasta arriba de cosas y de peso...

 

En cuanto a lo de los neoprenos, cada uno eligió la manera de organizarse. Algunos hicieron el recorrido únicamente vestidos con el neopreno; otros lo hicimos con el neopreno puesto sobre la piel, y el mono de espeleo encima. Alguno, incluso cruzó los lagos (de agua realmente fría) únicamente llevando un mono de tela sobre la ropa interior...

 

Una vez que cada uno se hizo con la idea de cómo organizarse para salvar los lagos, nos pusimos en marcha. Eran las 8 y media de la mañana de un día lluvioso típico del norte.

 

Subimos hacia en párking de Coventosa y nos colocamos todo el material. A las 9 y media estamos entrando por la boca de la cavidad.

 

La idea es avanzar muy rápido, casi sin detenernos. Somos un grupo grande y la progresión por los ascensos, descensos y pasamanos se puede alargar bastante...

 

Tras pasar, bajar por una rampa y usar las 3 cuerdas que colocamos el día anterior para bajar el primer resalte de 12 metros, nos hallamos en la encrucijada donde podemos elegir entre bajar a la Sala de los Fantasmas, o seguir hacia la red activa. Hacemos esto último, avanzando unos metros por la galería y subiendo por un resalte de unos 5 metros a una galería colgada que nos conduce hacia una gatera desde la que se desciende a 'La Galería del Metro', que se trata de una gran galería.

 

Foto que nos hizo Pablo en la 'Galería del Metro'.


Después de este tramo nos encontramos con un largo pasamanos montado en fijo con un cable de acero en su tramo inicial, por el que bajamos hacia 'Los Gours'.

Pasamanos con cable de acero a la izquierda y colada sobre el desfonde de la galería.

Aquí ya entramos en la red activa. Hay una pequeña laguna y cae un chorreo constante del techo:

 

                                                             Llegada a 'Los Gours'

                                                                 Otro vídeo desde 'Los Gours'

Tras superar este tramo, seguimos por una galería con un curso activo de agua. Al menos, no hay pasos sifonantes (inundables) en la sección que vamos a recorrer, así que avanzamos sin problemas por los pasamanos que hay instalados para superar este tramo sin tener que andar por el agua.

 

Después, llegamos a 'La Playa', tras realizar alguna corta trepada por cuerda en fijo. El nivel del agua parece no ir muy alto...

 

Tras pasar 'La Playa' nos plantamos en la 'Sala de los 71 m', donde el techo se encuentra (como el nombre de la sala indica) a 71 metros sobre nuestras cabezas. Nos encontramos en un cañón altísimo y ancho.

 

Lo siguiente es volver al curso activo, intentando evitar el agua donde cubre mediante los pasamanos que hay en el lateral derecho de la galería, en el tramo llamado 'Las Marmitas'. Estamos ya en el sector conocido como 'Cañón de Coventosa' donde, por más que damos potencia a nuestros frontales y buscamos el techo, no lo vemos. Está muy alto sobre nosotros. Caen gotas de agua por varios puntos. Parece que estemos haciendo un descenso de barrancos nocturno bajo un cielo completamente negro y sin estrellas, que nos manda ráfagas de lluvia en lugares localizados.

 

Es impresionante.

 

Ya estamos cerca de los lagos. Hemos avanzado a un ritmo endiablado y, llegamos al comienzo del primer lago en tan sólo dos horas desde la boca de la cavidad. Para ir un grupo tan grande como vamos, está bastante bien...

 

En la zona anterior a los lagos hay cascadas que surgen de las paredes y sumideros por donde el agua desaparece. Este tramo parece un Aqua-park oscuro.

 

Cascada que surge de la pared al comienzo de los lagos. 
En este momento llevaba mucho más caudal que a nuestro paso por este mismo sitio a la vuelta.

 

En el comienzo de los lagos, toca parada. Aquí debemos despojarnos de nuestros monos de espeleo, dejarlos colgados de la pared al resguardo de la corriente de agua, hinchar los flotadores (cada uno llevamos dos, uno para usar, y otro por si pinchamos el primero), meter todo lo que vayamos a llevar al otro lado de los lagos en las sacas y echarnos al agua.

 

Foto antes de los lagos, donde dejamos los monos y nos enfundamos los flotadores.
Foto hecha por Pablo.

 Cada uno se gestiona el paso de los lagos de una manera: algunos nos metemos dentro del flotador (son todos de tipo donut) y vamos remando con las manos, o agarrando el hilo guía y tirando de él. Otros deciden ir en equilibrio sentados sobre el flotador con las piernas por fuera. Otros se tumban encima de él para avanzar. Aquí cada uno se las apaña como puede...

 

Aun con el neopreno, se nota que el agua está muy fría. Las manos se hielan al ir nadando, aunque esto es muy divertido y vamos cantando canciones y riendo. Yo, oigo a alguien cantar la canción del 'Barquito chiquitito' y se me mete en la cabeza, de modo que paso el primer lago cantando la canción mientras voy agarrándome del hilo guía para avanzar más rápido.

 

Pasamos el primer lago. Nos metemos en una zona seca, pero al poco ya nos estamos metiendo en agua gélida del segundo lago. Vuelta a buscar el hilo guía y avanzar con cuidado de no pinchar el flotador.

 

Así llegamos otra vez a tierra seca, donde debemos salir del agua, pasar por un pequeño caos de bloques con cuidado de no dañar nuestros flotadores, y volver a meternos en el agua. Ahora llegamos al tercer y último lago.

 

Tras pasar este último lago, dejamos los flotadores a un lado de la galería para recogerlos a la vuelta y volver a pasar los lagos. Mercedes llega a este punto con su flotador pinchado, y Pablo aprovecha para hacerle esta foto:

Mercedes (al fondo) agarrada a su flotador pinchado, llegando al final del tercer lago.
Foto de Pablo.

 

 Al salir del tercer lago, tras unos metros, nos encontramos con una cuerda que fijo que nos ayuda a subir por un pozo de 11 metros. Aquí nos demoramos bastante en subir, ya que íbamos todo el grupo junto al salir de los lagos. Toca esperar mientras vamos nos volvemos a colocar el material de progresión vertical, para superar este ascenso de uno en uno.

 

Una vez llegamos arriba, hay una galería grande donde debemos avanzar por un caos de bloques hacia la galería que continúa en dirección al 'Lago de la Tirolina'. Por aquí atravesamos un aporte de agua que cae sobre una colada blanca y se pierde al fondo de la galería.

 

Llegamos así al 'Lago de la Tirolina', donde hay que superar otro resalte.

Aquí había montada una tirolina para pasar por este punto más rápido al hacer la travesía, pero se ve que la retiraron ya que estaba bastante deteriorada.

 

Foto hecha por Pablo desde la parte de arriba del Lago de la Tirolina.

 Viendo que vamos a perder mucho tiempo en este nuevo obstáculo, partimos el grupo. Algunos seguirán hasta la 'Galería del Agujero Soplador', y otros nos daremos la vuelta en este punto para agilizar la progresión de vuelta. Llevamos ya bastantes horas moviéndonos constantemente bajo tierra, y los músculos empiezan a fatigarse.

 

Así, la mitad del grupo iniciamos la vuelta hacia el lugar donde hemos dejado los monos a esperar, mientras la otra mitad avanza hacia su objetivo.

 

Volvemos a recoger nuestros flotadores, y nos metemos en los lagos, esta vez a favor de la corriente, por lo que avanzamos más rápido que a la subida.

 

Una vez en la zona inicial de los lagos, hacemos una parada  para comer y esperar a que el grupo en punta se una a nosotros. Aquí me doy cuenta de que la cascada que caía en este punto lleva ahora mucho menos caudal, pero lo extraño es que el curso activo (el río que forma los lagos) en cambio parece haber aumentado bastante su caudal. Más abajo, al llegar a 'La Playa' confirmamos que el nivel ha subido aquí aproximadamente un palmo.

 

Aun así, no hay peligro.

 

Las galerías de esta cueva son enormes y tendría que caer un verdadero diluvio para que se inundasen las secciones por las que tenemos que volver.

 

Así pues, tras haber comido algo y ponernos algo de ropa seca y el mono de nuevo, nos dirigimos de vuelta a la salida pasando por todos los obstáculos, ya a un ritmo algo más cansado que a la entrada.

 

Aquí dejo otro vídeo del pasamanos de acero que hay tras abandonar 'Los Gours' de camino ya a la salida de la cavidad.

Vídeo del pasamanos montado con cable de acero a la salida de 'Los Gours'.

Tras 8 horas y media en la cavidad (a las 6 de la tarde) volvemos a estar en la boca de Coventosa, con una gran sonrisa en la cara a pesar del cansancio.

 

Aquí va la topografía con el recorrido que hicimos:

 

Topografía (sacada de una edición del Grupo Viana de Guadalajara) donde he marcado en rojo el recorrido que hice, y ne verde el recorrido que algunos compañeros del Club Diaclasa Villalba hicieron hasta la 'Galería del Agujero Soplador'.
Pulsar sobre la imagen para ampliar.


También os dejo por aquí el enlace a un vídeo que he subido a Youtube con las escasas imágenes que pude grabar dado el frenético ritmo de progresión que seguimos durante toda la actividad: https://youtu.be/Qh9G6GKBXcw


¡Y, nada más por hoy!


Si os ha gustado, estad al loro, que en unos días subiré otra entrada de una gran cueva cántabra que visitamos el pasado puente de Octubre: Cueva Fresca.


¡Hasta entonces!