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jueves, 21 de enero de 2021

¿El Arroyo de Tórmeda, en Salvacañete? ¿Qué hay por allí?

Pues, con esta pregunta en la cabeza, me dirigí hacia ahí una tarde del pasado verano.


Os pongo en antecedentes. Este verano he formado parte del dispositivo contra incendios forestales de Castilla La Mancha, y he estado trabajando en la zona de Cañete; mientras me alojaba en una casa que me dejaron en Salvacañete (estaré eternamente agradecido a la familia Muñoz). Pues bien, en uno de los días de trabajo, nos pasamos por la torreta de vigilancia forestal de Salvacañete, y desde allí arriba vi algo que llamó mi atención. Parecía estar por la zona que linda al Rincón de Ademuz (término de Arroyo Cerezo).

 

La ubiqué aproximadamente en el mapa, y me prometí acercarme a echar un vistazo un día que no trabajase.

 

Y llegó ese día.

 

Dese Salvacañete, cogí la carretera Nacional N-420 y me dirigí en dirección a Ademuz. Tras pasar el kilómetro 523 (después de haber dejado atrás Casas Nuevas, pedanía de Salvacañete), sale un camino a la derecha. Aquí dejé el coche y empezé a andar buscando el rincón que había visto días antes desde la torreta de vigilancia forestal. Para llegar a dicho lugar, seguí un camino que discurre junto al Arroyo de Tórmeda. Os dejo un mapa de la zona con el recorrido final que hice:

Mapa con el recorrido final. (Pulsar sobre la imagen para ampliar)
Mapa ampliado del rincón de paredes escarpadas al que quería echar un vistazo.


Una vez aparco el coche, comienzo a andar hacia un estrecho labrado por el arroyo. Parece la entrada a una pequeña hoz.

Aproximándome al estrecho excavado por el Arroyo de Tórmeda.

 

Otra imagen, ya más cerca. ¡Voy para allá!

Una vez cruzo el arroyo (prácticamente seco) me adentro un poco en esta hoz.

 

Me voy adentrando por la 'hoz' del Arroyo de Tórmeda.


Más adelante, las laderas a izquierda y derecha son muy empinadas y altas. Mucho más de lo que parecía desde fuera.

 

Mirada hacia atrás mientras me adentro en lo desconocido.

Hago esta panorámica de la ladera que queda a mi izquierda:

 

Ladera izquierda de la entrada a la hoz.

Sigo avanzando por el camino, que más adelante gira a la derecha Aquí parece que el trazado del río sigue otro recorrido. Consulto el mapa, y descubro algo muy raro...

 

Según la orografía, tenía entendido que el Arroyo de Tórmeda viene desde el Rincón de Ademuz, ya que desde allí la pendiente cae hacia Salvacañete. Hasta ahí, bien. Pero el mapa dice que el Arroyo de Tórmeda nace entre el término municipal de Salvacañete y el término de Algarra. Entonces... es imposible que suba hasta el límite con el Rincón de Ademuz, ¿no?

 

Pues, el mapa no lo aclara demasiado...

 

El trazado del Arroyo de Tórmeda, según el mapa, lo he marcado en azul.
El cuadrado rojo indica el punto orográfico más bajo. De ahí hacia el Norte es cuesta arriba. Y hacia el Sur, también. Con lo cual el Arroyo de Tórmeda debe ir realmente hacia el trazado que he marcado en morado. Quizá vuelva tras fuertes lluvias para comprobarlo...

Bueno, sea cual sea el verdadero trazado del arroyo, yo sigo en busca del rincón que me cautivó desde la lejanía. Así que, sigo mi camino.

 

Me encuentro con este cerro enfrente.
Yo seguiré por abajo de momento, pero el camino de vuelta pasa bajo las rocas que se ven en la imagen.

Ahora, frente a mí veo una ladera llena de pinos. Más tarde bajaré por un camino que discurre por allí.

 

Lo que me encuentro tras el giro del camino. (vídeo no estabilizado)


Sigo, dejando a mi derecha una finca con ganado. Esta finca, posee una gran balsa de agua, cerrando el paso al Arroyo de Tórmeda, aunque ahora está seca...

 

Balsa para albergar las aguas del Arroyo de Tórmeda, ahora seca.


Vale, pues sigo.

 

Ahora, viene el susto.

 

Iba yo tan tranquilo caminando, cuando ví un gran lagarto a un lado del camino. Como es lógico, se asustó de mí, y echó a correr. El susto, y la sorpresa, vinieron cuando de la nada apareció una gran culebra y se abalanzó sobre el lagarto en décimas de segundo. Todo esto pasó a unos 4 o 5 metros de mí.

 

Ambos cayeron a un lado del camino, y yo grabé este vídeo con la culebra agarrando fuertemente al lagarto:

 

Pelea de dinosaurios. ¡Ni los documentales de La 2, oiga! jajaja


El desenlace, fue igualmente fugaz. Cuando me moví para intentar acercarme más y grabar una toma donde se viera bien la acción, hice algo de ruido, y la culebra soltó al lagarto. Cada uno desapareció en una dirección a una velocidad impresionante.

 

La culebra se quedó sin comida, el lagarto siguió su camino... y yo el mío.

 

Desde la balsa de agua, a mi derecha no dejaban de sucederse las nogueras. Miles de nogueras. No había visto tantas en mi vida. A la izquierda hay un monte lleno de pinos.

 

Hay una curva a la izquierda. Aquí ya se ve lo que venía buscando. Aquello que vi días atrás desde la torreta de Salvacañete.

 

Muchas nogueras, sí... pero, ¿que es eso? ¿Lo que venía buscando?


¡Ahí está! jejejeje ¡Lo encontré!

 






Sí, eso es. Lo que había visto desde la torreta, y me hizo venir hasta aquí, era una gran pared de roca, de color muy claro. Una pared como las más altas de la Hoz del Júcar o la Hoz del Huécar, cerca de Cuenca.

 

Parece un 'tsunami de roca caliza'. Flipante.


Un poco más adelante el camino se convierte en un sendero, aunque está bastante bien pisado y no es difícil seguirlo.

 

Y ahora, otra sorpresa.

 

No es una sola pared de caliza, ¡sino que son dos! ¡casi simétricas! Este rincón cada vez me va gustando más.

 

Aquí tenéis una imagen aérea de este lugar.

 

Imagen aérea de este gran corte en la roca, realizado durante milenios por lo que, ahora, es un pequeño arroyo.

Y aquí, un vídeo in situ.

 

Vídeo donde se ve parte de ambas paredes de roca.


Entre esas dos paredes hay un estrecho excavado por el arroyo, que en este punto sí que lleva agua.

 

Arroyo corriendo manso entre las moles rocosas.


¿Se podrá pasar por el estrecho?

Me aproximo al estrecho.

 


¡Vaya pocita más chula, ¿no?! ¡Aquí hay de todo!

Pasaré por la roca de la izquierda de la imagen para adentrarme en el estrecho de roca.



¡Se puede pasar sin problema!

¡Sí que se puede! Joder, esto es flipante.

 

Miradita hacia atrás...

Ya estoy entre las dos enormes 'olas de roca'.


También cuenta con jacuzzi...

 

Poza de aguas claras. Me habría dado un baño, pero no llevaba bañador ni toalla...

Y además, ¡también se puede subir por la base de cada una de las dos paredes de roca!

 

Subo un poco bajo la pared derecha. Esto es espectacular.

Aquí se ve la pared izquierda (por la que buscaré un camino de vuelta), fotografiada desde la pared derecha.


Subo por la pared de la derecha a curiosear.

 

Después, bajo al centro del estrecho, y subo un poco a ver qué hay. Me gusta, pero tengo que ir volviendo... así que regreso al centro del estrecho, y ahora avanzo por la base de la gran pared de la izquierda, para buscar la salida por un camino que atraviesa el llamado 'Collado de la Sima'.

 

En el centro de la imagen aparece la pared derecha, por la que deambulé antes de venir por aquí.
Desde allí se hicieron las dos fotos anteriores.

Panorámica desde la pared izquierda.


Voy andando como si fuese un surfista bajo la cresta de una ola. ¿No os hacéis una idea? A ver si la siguiente imagen os pone en situación:

Surfeando esta ola sin miedo a que me caiga encima... jejeje

Hasta que llego a un lugar por donde superar la 'ola caliza'.

 

En mi comentario hay una errata. No se llama Collado de la Cueva, sino Collado de la Sima.


Ahora estoy en un lugar alto. Corre bastante viento, así que bajo por la otra vertiente en busca de un camino que me llevará al lugar donde el Arroyo de Tórmeda desafía los mapas, pasando por el Collado de la Sima.

 

Por aquí hago una panorámica mirando hacia el término de Arroyo Cerezo, ya perteneciente al Rincón de Ademuz (Comunidad Valenciana).

 

Hacia mi derecha se ve el término municipal de Arroyo Cerezo.

Me hago un selfie, y una panorámica, desde 'el Acebillo', con el camino por el que había pasado antes al fondo:

 

Selfie errante...

Panorámica desde este punto.


Y bajo de nuevo al Arroyo de Tórmeda para salir de la hoz por donde había entrado.

 

Por aquí vamos bajando hacia el camino que se ve entre los árboles, en el centro de la imagen.

Pero, esto no ha acabado...

 

Me encuentro con dos corzos (macho y hembra), que están al pie de un talud tan empinado que no pueden escapar por arriba. Así que, me siento en una roca, a unos 25 - 30 metros de ellos, y me fumo un cigarro mientras intercambiamos miradas curiosas.

 

Dos corzos, con los que estuve cruzando miradas durante un buen rato.
La foto no se ve bien por el zoom...

Lo malo es que siempre llevo el móvil lleno y no me quedaba ya memoria para grabarles un vídeo... :(

 

Tras esto, vuelta al coche, y a Salvacañete, a beberme la cervecita que me había ganado.

 

He colgado un vídeo en YouTube sobre este lugar, a mi parecer, increíble.

 

https://youtu.be/8SyT1UgX3TA

 

Y con esto me despido hasta la siguiente...

 

¡Ciao amig@s errantes!

martes, 23 de octubre de 2018

Ascenso a la Cruz de los Tres Reinos y descenso del Barranco de las Clochas (Hoya del Peral, pedanía de Salvacañete)

¡Buenas de nuevo Lectores Errantes!

Hoy os traigo una entrada doble sobre la pequeña pedanía de Hoya del Peral, perteneciente al municipio de Salvacañete. Esta entrada doble trata de un ascenso invernal (en Diciembre de 2017) a la Cruz de los Tres Reinos, de 1.557 metros de altitud, y un descenso deportivo del Barranco de las Clochas (también llamado Barranco del Pino) realizado este mes de Octubre (el pasado día 20) junto a Hermano Errante.

La primera parte trata de un ascenso desde la carretera N-420 hasta la pedanía de Hoya del Peral, pasando de largo esta pequeña aldea y siguiendo dirección Norte hasta estar a la altura de la Cruz de los Tres Reinos, a donde ascendería para estar en 3 provincias al mismo tiempo. ¿Qué es esa 'Cruz de los Tres Reinos'? Si no lo sabéis, seguid leyendo para averiguarlo...

En mi primera incursión me planté en Salvacañete justo al amanecer y recorrí el PR-CU-99, llamado 'Sendero de las Almas' (porque rodea el llamado Cerro de las Almas, al Oeste de la población). En poco más de una hora y media ya me lo había ventilado. Era Diciembre y hacía un frío glacial, pero me supo a poco este sendero de 6 kilómetros tan solo. Además, en su trazado no se visitaba ningún rincón curioso o especialmente digno de admiración. Por ello, una vez completada esta ruta decidí acercarme a la pedanía de Hoya del Peral, situada al Noreste de la población de Salvacañete.
Dejé el coche al comenzar el camino que da acceso a esta aldea y me puse a andar. Al poco vi que a mi derecha se abría un impresionante barranco e intenté ascender por él hasta la Hoya del Peral en lugar de seguir el camino.

Esta sería la vista aérea del Barranco de las Clochas desde encima de Hoya del Peral, mirando en dirección Sur.
Imagen tomada de Google Earth. Abajo a la izquierda se ve el nombre del pueblo escrito con piedras apiladas.
Aquí vino el primer problema. Me topé de lleno con la última cascada del descenso de este barranco, de 10 metros de altura. Por aquél entonces conocía de oídas la disciplina deportiva del Descenso de Barrancos, pero aún no me había metido en ese maravilloso mundillo... de modo que me dí la vuelta y ascendí de nuevo al camino que me conduciría a Hoya del Peral, bordeando este barranco.

Vídeo de la parte central del Barranco de las Clochas desde arriba.

He de decir que el aspecto de este barranco me encantó, y decidí que otro día volvería para intentar descenderlo por su cauce, lo que no sabía es que tendría que aprender técnicas de progresión con cuerdas y esperar casi un año para hacerlo finalmente.

Como mi intento de subir por el barranco se vio frustrado, continué por el camino, que pasa junto a una cantera de la que se sacan bloques de piedra para construcción.

Pequeña cantera junto al camino, justo antes de llegar a Hoya del Peral.

Ya estaba en la aldea. Paré a comerme el bocata en el poyo (banco de piedra, para los profanos) de una casa abandonada (como lo están la mayoría en esta aldea) y después me dirigí en dirección Norte por un camino que discurre entre campos de cultivo. Había algo de nieve en las umbrías que delataba las huellas de un zorro que había recorrido gran parte del camino que yo estaba recorriendo ahora.

Huellas de zorro de camino a la Cruz de los Tres Reinos.

En esta zona hay un gran yacimiento fosilífero y es muy común ir encontrándose fósiles (sobre todo de ammonites) casi a cada paso que se da. Hice fotos a algunos de los que me vi:

Pequeño ammonite.

Gran ammonite fragmentado.

Es increíble la cantidad de fósiles que se pueden ver en esta zona.
Hace cientos de miles de años esto era una pequeña almeja y aquí, a 1.300 metros de altitud, había un mar.


Otro fósil incrustado en la roca.

El camino iba ganando altura poco a poco. En todo este trayecto se hacía por un camino paralelo al Arroyo de los Urdiales, que estaba completamente seco. Este es el arroyo que formó al Sur de la Hoya del Peral el imponente barranco por el que no había podido transitar en esta ocasión.

Ya estaba llegando a la altura de la Cruz de los Tres Reinos y aquí debía desviar mi rumbo hacia el Este y superar un desnivel aproximado de unos 120 metros para ascender al cerro donde se encuentra este enclave histórico.

Panorámica a los pies del cerro donde se encuentra la Cruz de los Tres Reinos.
Subir esta loma no era nada complicado y en poco tiempo estaba ya en este cruce de reinos. Ahora es cuando procede aclarar de qué se trata la llamada 'Cruz de los Tres Reinos'...

La Cruz de los Tres Reinos es el lugar donde convergían los antiguos reinos de Castilla (actual provincia de Cuenca), Valencia (actual Rincón de Ademuz, perteneciente a la Comunidad Valenciana) y Aragón (actual provincia de Teruel). La tradición cuenta que en este punto se reunían en la Edad Media los monarcas de Castilla y Aragón (que incluía la actual Comunidad Valenciana) para dirimir sus problemas en la confluencia de sus reinos. Territorio neutral.

Allí, tomé unas cuantas fotos como las que siguen:
Panorámica desde la Cruz de los Tres Reinos mirando hacia el Oeste (hacia la provincia de Cuenca).
Pulsar imagen para ampliar.

Paneles que indican las rutas de senderismo que recorren estos parajes. Detrás está el vértice geodésico.

Desde aquí arriba se veía la Sierra de Javalambre con sus picos nevados.
Desde ahí emprendí el regreso por el mismo camino hasta la carretera N-420 para volver al coche y dirigirme de nuevo a Cuenca tras pasar una agradable mañana de frío por la Serranía Noreste de Cuenca. Dejo por aquí el mapa del recorrido.

En amarillo está marcada la ruta de mi intento de acceder al Barranco de las Clochas desde su parte final. Como no pude hacerlo, tuve que volver al camino principal que conduce a la Hoya del Peral y de ahí seguir en dirección Norte hasta la Cruz de los Tres Reinos. Pulsar la imagen para ver el detalle.
Ahora, vamos con la segunda parte de mi periplo por estas tierras. Para ello vamos a dar un salto en el tiempo, ya que la siguiente acción se desarrolló durante este fin de semana pasado (el 20 de Octubre de 2018). Tras sufrir un par de días de lluvia constante en Cuenca, Hermano Errante y yo decidimos ir a hacer el descenso del Barranco de las Clochas, el cual me había enterado de que contaba con instalaciones para montar cuerdas y superar una serie de rápeles hasta llegar al lugar por donde no pude subir la primera vez que me acerqué a este paraje. Me impidió el paso una vez, pero ahora iba a pasar por ahí, sí o sí.

Preparamos neoprenos, arneses, croquis del descenso, descensores 'ocho' y demás material de barranquismo, y nos fuimos para allá a primera hora de la tarde. Tras aparcar el coche justo a la entrada de la aldea de la Hoya del Peral y ponernos todo el equipo, nos metimos en el barranco, que a pesar de las lluvias no llevaba caudal de agua... hasta el último rápel; aunque las pozas si tenían agua turbia.

Vista del barranco desde el punto de acceso, junto a la aldea de Hoya del Peral.

El primer tramo era el más estrecho del recorrido, con las paredes del barranco apenas separadas 2 metros la una de la otra.

Hermano Errante feliz de volver a los barrancos tras 2 meses sin pisar uno.

Aquí había un pequeño resalte de 2 metros destrepable que en la reseña no salía marcado como rápel, pero que estaba montado con un parabolt con cadena y anilla, así que, en lugar de destreparlo, lo rapelamos.

Alma Errante en el primer resalte-rápel de sólo 2 metros de altura.
Tras esto nos encontramos con el primer rápel marcado en la reseña (suponemos que el primero, de 2 metros, no estaba equipado cuando hicieron el croquis del barranco y lo incluyeron en una re-equipación reciente). Éste segundo rápel salva un desnivel de 3 metros. El primero lo había montado Hermano Errante, de modo que en éste me tocaba montar la cuerda a mí. La monto y Hermano Errante desciende el primero:

Hermano Errante en el rápel de 3 metros marcado en la reseña como R1 (rápel nº 1 del descenso)

Yo bajando el rápel de 3 metros que me había tocado montar.


Por esta primera zona había tramos de destrepe y pozas con poca agua hasta llegar a un pasamanos montado en fijo para evitar una badina bastante profunda (el pasamanos está montado ya que, al ser un barranco habitualmente seco, cuando el agua está estancada mucho tiempo no es recomendable, ni agradable, meterse en ella. Con este pasamanos se salva este obstáculo sin mojarse de agua putrefacta)

Yo progresando por el pasamanos fijo.
Hermano Errante gestionando el pasamanos que evita una poza profunda.

Después venía un rápel de 9 metros. Éste lo montó Hermano Errante y lo descendí yo primero. Es norma entre los barranquistas que, el que monta el rápel se quede en la cabecera (lugar donde está la cuerda anclada a la pared) hasta que todos han bajado, y bajar el último. Y, así lo hacemos siempre.

Aquí ando, enfrentándome al rápel de 9 metros.

Hermano Errante haciendo el rápel de 9 metros con más soltura que yo.

El siguiente también lo montó Hermano Errante y lo descendí yo el primero. Aquí ya había 15 metros de desnivel que salvar. Puse en juego la integridad de mi teléfono móvil al resbalar y caer al agua una vez había acabado de rapelar y llegado a la poza... (sí, se llegó a mojar entero, pero aún funciona. ¡Gajes del oficio, oiga!)

Yo ensacando la cuerda mientras Hermano Errante me graba y se ríe del resbalón que me hizo calarme entero, móvil incluido

Aquí hubo un punto donde dudamos bastante, ya que había que descender un rápel de 4 metros desde el que no veíamos el anclaje para después bajar un rápel de 15 metros que enlaza con éste. Estuvimos a punto de sacar nuestro equipo de burilar (martillo, spits, chapas y demás) para montar nuestro propio anclaje y salir de esa situación comprometida, pero al fin, tras descender el de 4 metros y plantarnos en la cornisa que da salida al rápel de 15 enlazado, encontramos el anclaje al que teníamos que amarrar nuestra cuerda para superar esta caída vertical.

A partir de este punto había que caminar por el cauce durante unos 100 metros (eso pone en el croquis del barranco, pero creemos que esa distancia era mayor).

Llegados aquí, quiero hacer un apunte: el barranco estaba muy sucio desde su comienzo, pero aquí llegaba al culmen cuando encontramos un coche destrozado en medio del cauce y los cadáveres de decenas de cabras que aún no nos explicamos cómo habían llegado allí. En una zona más arriba de ésta ya me había dedicado a apartar una rueda de camión del cauce (había otra que no pude mover) y Hermano Errante había retirado a su vez varios plásticos y cuerdas que nos encontramos mientras avanzábamos. Cubos de metal abollados, trozos metálicos oxidados, bolsas, ruedas... había de todo. Es una pena que estos parajes tan poco transitados, y que por ello deberían mantenerse prístinos y limpios, actúen de colectores de la basura humana de los alrededores cuando baja una rambla de agua y acumula desechos que deberían estar en una planta de reciclaje y no en un paraje agreste y de difícil tránsito como éste. Quizá muchas personas no puedan, o quieran, meterse en estos sitios... pero su basura sí que llega a ellos. Mal asunto.

Por otra parte, y cambiando de tema, la instalación del equipamiento para realizar el descenso deportivo de este barranco está en perfectas condiciones y se ve que el barranco fue re-equipado hace poco tiempo. A pesar de no ser un descenso muy conocido, ni acuático, la disposición de los anclajes está muy bien pensada para que las cabeceras de los rápeles duren mucho tiempo y aguanten grandes riadas (que aquí raramente se darán...) que podrían arrancarlos al arrastrar troncos y piedras si estuviesen colocados en mal lugar.

Ya sólo nos quedaba el descenso del último rápel, de 10 metros de altura. Me enfrentaba ahora al muro que me impidió subir por el cauce de este barranco cuando estuve por la zona la primera vez en Diciembre de 2017. Ahora estaba completando su descenso integral. Un reto más, cumplido.

Descendiendo la pared que me impidió acceder a este barranco la primera vez que lo vi, cuando aún no hacía barranquismo.

Único rápel con algo de agua del día. Octavo y último rápel del descenso del Barranco de las Clochas (o barranco del Pino)
Como conclusión final, éste es un descenso con más 'chicha' de la que parece a priori (me refiero a nivel deportivo, ya que las vistas del entorno son realmente espectaculares desde casi cualquier lado) y que nos sorprendió con bonitos rápeles que no nos esperábamos encontrar en esta zona. Un barranco para coleccionistas, con buenas instalaciones de anclajes y al que, por poner una pega, lo único que le haría falta es un caudal constante.

También cabe destacar y repetir, en el aspecto negativo, la gran cantidad de basura acumulada en este barranco.

He montado un vídeo-resumen con música, de algo menos de 3 minutillos, con los vídeos que fui grabando con la action cam durante el descenso. Echarle un ojo a ver qué os parece:

Vídeo-resumen musical del descenso. Tomas grabadas con la 'action cam'.  He subido este mismo vídeo con una instrumental propia (en realidad es de Chemo, productor musical del colectivo InUnder) a Youtube, ya que vi que no había ningún vídeo de este descenso y puede interesar a barranquistas. Os dejo aquí el enlace: https://youtu.be/1Dyve2hB0vk 

Y finalmente, como siempre, os dejo un pequeño mapa con el recorrido realizado, y un enlace al croquis de este barranco aquí por si alguien se anima a hacerlo...

En rojo el recorrido deportivo del barranco de las Clochas (también llamado barranco del Pino) en Hoya del Peral (Salvacañete) y en amarillo el trayecto de retorno al coche. En total se van unas 2 horas y media entre descenso y retorno

Y ya vale, ¿no?

¡¡Hasta la siguiente aventura, Lectores Errantes!!