martes, 17 de noviembre de 2020

Castillo del Saladar: asentamiento de origen celtíbero en Pajaroncillo

¡Buenas, lectores errantes!

 

Aquí andamos con otra entrada. Esta vez, vamos a deambular por un paraje mágico enclavado en el gran rodenal que hay entre Pajaroncillo, Villar del Humo, San Martín de Boniches, Boniches y Cañete. Toda esta zona bañada por las aguas del Río Cabriel ha sido habitada desde tiempos inmemoriales, y hay muchos vestigios de ello. Hoy vamos a ver uno de tantos.

 

Ya estuve por aquí cerca haciendo algunas rutas, como la del Rodenal de Boniches (pulsar aquí para echarle un vistazo) y la de las Pinturas rupestres de Villar del Humo (pulsa aquí para verla).

 

Pues bien, ahora vuelvo a un lugar donde ya había estado antes, hace mucho tiempo.

 

Aquella primera ocasión en que conocí este sitio, tenía yo unos 13 o 14 años. Fui con Padre Errante. Aquella vez, no sé ni cómo, conseguí trepar junto a él y ver el emplazamiento del pueblo celtíbero que hay en su cima. Y es que... el Castillo (aunque sería más correcto llamarlo 'castro' dado su origen celtíbero) del Saladar se situaba sobre una mole de arenisca a la solo se puede acceder por un punto, lo cual le daba una gran ventaja defensiva y es la razón de que este asentamiento se encuentre aquí.

Promontorio de arenisca sobre el que se alzaba el Castillo del Saladar, o Castillo de Pajaroncillo.
Las dimensiones engañan... con la herramienta de medición del visor de IGN 'Iberpix', he calculado una superficie aproximada aprovechable de 2400 metros cuadrados en el promontorio.
 

Tras la primera visita con Padre Errante, volví otra vez en solitario... pero aquella vez no fui capaz de reunir el valor que había reunido tantos años atrás para trepar. Además, yendo solo, no era recomendable jugarse una torcedura o caída en este punto y tener que arrastrarse hasta el coche...

 

Así, este verano volví con unos amigos. Volví a subir a lo alto de este magnífico lugar. Tenía muchas ganas.

 

Pero, primeramente, vamos a situar el Castillo, al que se puede acceder por dos sitios diferentes desde la nacional 420:

 

              - Pasado el kilómetro 486 de la N-420, sale un camino a la izquierda. Dejaremos ahí el coche y cruzaremos una vaguada, siguiendo dirección Este en una cuesta no muy pronunciada hacia las llanuras que preceden al Castillo. Esta ruta va campo a través, pero es más directa y corta que la otra opción.

 

              - Desde el camino de acceso a las Casas del Cañizar de Arriba, pasado el kilómetro 488 de la N-420, a la izquierda. Desde aquí podemos acceder andando por caminos (en muy mal estado) hasta un collado que nos deja sobre el cerro donde se ubica el Castillo. Esta subida es más larga y empinada que por el otro lado.

Mapa con la ubicación y dos opciones de acceso a pie desde la N-420.
En amarillo la ruta corta, campo a través.
En azul la ruta larga, por camino ancho pero en muy mal estado hasta lo alto del cerro donde está el Castillo. Desde lo alto hay que recorrer un tramo campo a través.
(Pulsar sobre la imagen para ampliar)

Vista aérea del Castillo del Saladar. Se aprecian claramente dos de los aljibes que hay en su zona alta.

Imagen aérea, donde he marcado las diferentes zonas de este 'Castillo'.
El recuadro blanco marca la grieta de acceso.
El recuadro azul marca el primer nivel del Castillo.
El recuadro rojo marca la rampa de acceso al segundo nivel del Castillo, que aparece marcado en el recuadro amarillo.
El recuadro verde marca el tercer nivel de este Castillo, el más alto.

 

Una vez ubicado, vamos a acercarnos a él desde la ruta más corta.

Dejamos atrás el bosque de rodeno y salimos al claro donde ya se ve el Castillo del Saladar al fondo.

Ya se ve a lo lejos. Hemos subido por una pendiente árida, con bloques de arenisca por todos lados, jaras y pinos rodenos; pero ahora, en las inmediaciones al castillo, ese paisaje de bosque rodeno cambia, pasando a ser una llanura bastante abierta con encinas y enebros desperdigados. Esto da fe de las generaciones y generaciones de ganado que han pastado en este lugar durante siglos, así como de los usos que se hacían antaño de la madera y el suelo.

 

En el centro de la imagen ya tenemos más cerca el Castillo.


Y es que, a los pies de este Castillo se han encontrado secuencias de ocupación (es decir, períodos en que este lugar fue habitado) que van desde la Edad del Bronce Medio (alrededor del 1300 a.C.) hasta la Época Medieval. Durante ese período seguramente pasara por manos de Celtíberos, Visigodos, Romanos, Musulmanes y Cristianos.

 

Como decíamos al comienzo de la entrada, este lugar debió de ser elegido por tantas generaciones y pueblos antiguos por ser una fortaleza prácticamente inexpugnable. Sólo se accede por una grieta, ubicada en uno de los lados de la mole de arenisca.

 

La primera vez que subí con Padre Errante había que trepar por la grieta, sin cuerdas ni nada. Jugándose el tipo. Está claro que, sin la ayuda de Padre Errante no lo hubiera hecho pero, para mí, ese momento fue un gran triunfo. Tenía solo 13 años (o 14...) y había escalado y visitado un lugar magnífico, al que daba bastante miedo subir (y más aún, luego, bajar) y por ello no todo el mundo lo hacía (en esa ocasión Madre Errante y Hermano Errante no se atrevieron a subir y nos esperaron abajo).

 

También he de añadir que, pasado el tiempo (tras haber ido otra vez en solitario) volví con Hermano Errante y otro amigo, y el que no se atrevió a subir fui yo...

Total, que de 4 veces que me he plantado bajo esta fortaleza, he subido arriba dos: una cuando no había cuerdas, y otra ya con ellas puestas.

 

Y es que, por fortuna, hace un par de años instalaron cuerdas para poder hacer la subida accesible a más gente.

 

Grieta por la que se accede al Castillo del Saladar.

Vamos trepando uno a uno. Cuando subo yo, grabo este vídeo:

Vídeo desde la parte superior de la grieta de acceso.
 

Estamos en un primer nivel de la plataforma del Castillo. Arriba se ven los muros, construidos en época Medieval, que reforzaban el segundo nivel, al que se accede ahora por otra cuerda fija (aunque cuando subí con Padre Errante, no había aquí nada tampoco).

 

Hago esta foto de los muros del segundo nivel y una panorámica desde esta primera plataforma:

 

Panorámica desde el primer nivel de altura del Castillo del Saladar.

Lienzos del muro medieval que aún quedan en pie en esta parte.

Y grabo este par de vídeos antes de subir a la segunda plataforma de este Castillo:

 

Vídeo desde este primer nivel.

Vídeo grabado desde la base de la rampa donde está colocada la segunda cuerda.
Sí, mi voz suena rara... en esta ocasión llevaba unas cuantas cervezas en el cuerpo...

Se ven marcas en la roca, talladas para poner en ellas postes de madera, aunque desconozco el uso que les darían...

 

Desde arriba de esta segunda subida, el percal se ve así, más o menos:

 

Detalle de la muralla y la segunda subida desde el segundo nivel.


Y aquí, ya hay vestigios que nos indican claramente que este lugar estuvo habitado: se ven canales tallados en la roca para conducir el agua y más talladuras en la roca para sostener postes de madera.

 

Esta segunda plataforma está en rampa ascendente.

 

Canalones para dirigir el agua (o quizá para delimitar estancias cerradas...), 
ya en el segundo nivel de altura de este Castillo.


Ascendiendo la rampa, nos encontramos con dos de los aljibes excavados en la roca para recoger el agua de lluvia:

 

Dos de los aljibes de esta parte.


Un poco más arriba hay un aljibe más que yo no recordaba de mi primera visita:

 

Tercer aljibe del Castillo y las vistas desde ahí.


Junto a esta parte hay también una pequeña atalaya, punto más alto de este Castillo del Saladar:

 

Primo Errante (Diego) viendo el espectacular paisaje al atardecer desde la atalaya más alta de este Castillo del Saladar.

Las vistas desde aquí son... realmente impresionantes. Dejo una panorámica desde este punto.

 

Panorámica desde el Castillo del Saladar. El Castil de las Cabras (otro asentamiento celtíbero) se encuentra ahí en frente, al otro lado del Río Cabriel.
Eso sí, desluce muchísimo el chalet que un conocido ex-directivo de Coca-Cola España se hizo en la zona... ¡un auténtico atentado estético en un lugar único! This is Spain...


Me asomo al borde desde aquí, y hay una caída bastante interesante...

 

Mirando al vacío.


Los colegas también están flipando con este sitio:

 

Cristian posando, con Peñu y Javi descansando al fondo.

Tras pasar un rato en este mágico lugar, debemos ir bajando para que no nos anochezca antes de volver al coche.

 

Bajo el primero y me detengo un momento para hacer alguna foto más a los lienzos de muralla medieval que quedan a este lado del Castillo.

 

De nuevo en el primer nivel del Castillo del Saladar.

Panorámica desde este punto.

Ahora toca bajar por la grieta de acceso. ¡Voy para allá!

 



Secuencia de fotos que me hicieron mientras bajaba por la grieta de acceso.

Grabo un vídeo mientras baja Cristian:

Cristian gestionándose la bajada del Castillo del Saladar
(ahora, con cuerda y cadena, no tiene dificultad apenas)


Bajamos todos y nos dirigimos en dirección al coche.

 

Ya volviendo, nos cruzamos con los restos de una construcción antigua, o quizá alguno de los túmulos funerarios que rodean esta zona. Tumbas muy, muy antiguas diseminadas por todo el rodenal, pero más abundantes por la zona que circunda este Castillo del Saladar.

 

Restos de una construcción cerca del Castillo del Saladar.

Y volvemos al coche con la luz justa para no tener que usar linternas, tras hacer otra visita a este lugar tan enigmático como espectacular.

 

Dejo por aquí el enlace a un vídeo que he subido a YouTube con las imágenes tomadas durante esta visita al Castillo del Saladar.

 

https://youtu.be/RWKRRg0HiUs

 

Y tras esto, os dejo hasta la siguiente entrada que, para seguir en esta línea, nos llevará a otros dos Castillos, más nuevos, de esta zona de nuestra provincia... ¡estad al loro!

 

¡Hasta la próxima!

sábado, 31 de octubre de 2020

Espeleo por Cantabria: Ruta circular en Cueva Fresca (Valle del Asón)

 ¡Hola de nuevo, gente errante!

 

Volvemos a las andadas. Volvemos a las cuevas. Volvemos a Cantabria...

 

Hoy os traigo el resultado de una nueva incursión en las inmensas galerías excavadas en las entrañas de la verde Cantabria. Vuelvo al Valle del Río Asón con el club Diaclasa Villalba, con el que estoy federado actualmente. Subíamos con la idea de hacer un par de cuevas, en un par de días. Es decir... que íbamos a echar muchas horas en cada cueva.

 

Una parte del proyecto era entrar a Coventosa para remontar los lagos y ver cómo era la bajada desde el 'Agujero soplador', ya que algunos compañeros del Club tienen pendiente hacer la gran travesía que recorre este sistema de cavidades. Hicimos un recorrido de 8 horas y media... podéis echarle un ojo, aquí: https://almaerrantedeestosmontes.blogspot.com/2020/10/de-vuelta-en-coventosa-recorrido-hasta.html

 

La otra parte del proyeto era hacer una travesía más asequible que la de Cueto-Coventosa. Íbamos con la idea de hacer la travesía Coterón-Reñada, pero al final, a causa de las lluvias desechamos esa opción, ya que no había garantías (a causa de que llovía constantemente en el Valle del Asón) de poder pasar por los tramos que se inundan...

 

Total, que improvisamos y, aprovechando que estábamos alojados en las Casucas del Asón, finalmente fuimos a hacer un recorrido por la Cueva Fresca, que queda a un paseo de este alojamiento.

 

Las 'Casucas del Asón'. Al fondo, se ve la cascada que sale de la boca de la Cueva del Agua.

 

La Cueva Fresca, fue descubierta en 1964 por el célebre espeleólogo Claude Mugnier, del S.C.Dijon. Se encuentra en la margen izquierda del Barranco de los Castros, afluente del Río Asón. Dejo un mapa con la aproximación desde las Casucas del Asón y de la posición aproximada de la boca de la cueva (que aparece marcada en los mapas de menor escala).

 

Ruta aproximada de acceso a la Cueva Fresca desde el aparcamiento de las 'Casucas del Asón'

 

En 1990 se realiza la primera travesía, entrando por la Sima de Tibia (descubierta el año anterior) y saliendo por la Cueva Fresca tras 410 metros de desnivel y 3.200 metros de recorrido. En 1994 se completa la topografía de este sistema, el cual arroja un recorrido total de 25 kilómetros de galerías y pozos. Hay que recordar que estamos en el márgen izquierdo del valle del Río Asón, donde se concentran las grandes cavidades de: Cayuela al norte, Coventosa un poco más al sur, Cueva del Agua; y más al sur, la Cueva Fresca. Si todos estos sistemas encontrasen puntos de conexión entre ellos, estaríamos hablando de una red de galerías ENORME excavada bajo los Collados del Asón.

 

Mapa con la situación de algunas de las cuevas más importantes del Valle del Río Asón.
Sacado del libro 'Grandes Travesías(40 Integrales Españolas)' del gran Isidoro Ortiz.

 

Pues bien, nos metimos en la cueva con el cansancio acumulado tras echar 8 horas y media en Coventosa el día anterior. Con pocas ganas pasamos por la primera sala que es unas dimensiones medias. Nos encontramos al poco con el primero de los dos laminadores de entrada. Toca arrastrarse un poco. Ea...

 

Pequeño vídeo de la primera parte de la Cueva Fresca.

 

Tras pasar por estos laminadores (el primero de unos 20 metros de largo, y el siguiente algo menor) nos encontramos con la primera vertical. Es pequeñita. Debemos ascender, por una cuerda montada en fijo, un resalte de unos 3 metros. Después, descendemos un resalte de unos 2 metros por una cuerda con nudos y nos encontramos en la galería de entrada. Al principio el techo no es muy alto, pero al poco tiempo la galería se agranda hasta unas dimensiones impresionantes.

 

Galería de entrada tras pasar los primeros laminadores y una pequeña trepada.

 

Por el suelo corre un pequeño reguero de agua. Tras alguna caída y resbalón, bajamos andando por el agua del reguero, donde el suelo está más lavado y no hay arcilla traicionera que nos haga caer al suelo (aunque al final, todos acabamos cayendo tontamente en algún sitio sin dificultad).

 

Vídeo de la galería de entrada.

Otra toma de esta galería de entrada a Cueva Fresca.


Vamos bajando y el techo sigue alejándose del suelo. Hay un recodo a la derecha. Estamos en un gran cañón subterráneo, llamado en la topografía 'Cañón de la Exploración', que será el primero de los que atravesaremos en esta cavidad.

 

En este recodo tenemos el primer pasamanos montado en fijo en la pared derecha, para salvar una caída que queda a la parte izquierda de la galería. Lo pasamos rápido.

 

Después seguimos andando sobre arcilla resbaladiza hasta encontrarnos con un cruce de galerías. Consultamos la topografía y ascendemos por una pendiente de arcilla muy resbaladiza. Hay que subir en fila, siguiendo las huellas talladas en el suelo para no caerse.

 

Tras esto hay otro pasamanos montado en fijo, en el que progresamos entre un gran bloque y la pared, sobre una grieta. Se trata del pasamanos 'Bloque 64'.

 

Continuamos por un cañón más estrecho que todo lo anterior, andando sobre otro pequeño curso de agua, hasta llegar a la 'Fuente de los Macarrones'.

 

Llegamos a la 'Fuente de Macarrones'.

 

Seguimos y, nos encontramos otro obstáculo: 'El Tracastín', que es un pozo de 2 metros de ancho y 20 de profundidad que corta completamente la galería por la  que progresamos. Hay otro pasamanos montado en fijo por la pared izquierda. Lo pasamos ordenadamente: mientras unos acaban de pasar este tramo, otros ya están enfrentándose al siguiente, situado unos cuantos metros más adelante.

 

Foto del 'Tracastín'.
Sacada del libro 'Grandes Travesías (40 Integrales Españolas)' de Isidoro Ortiz.


Ese otro obstáculo al que se dirigen los que van en cabeza se llama la 'Encrucijada de la araña', donde una cuerda nos hace ascender por la pared izquierda y superar un pasamanos largo (unos 20-25 metros) que libra una caída de unos 10 metros al desfonde de la galería que conecta con un nivel inferior de esta cavidad (Galería Eboulis).

 

Foto que hizo Pablo en este largo pasamanos que salva un desfonde de la galería.

Foto de la 'Encrucijada de la Araña'.
Sacada del libro 'Grandes Travesías (40 Integrales Españolas)' de Isidoro Ortiz.


Tras cruzar este pasamanos, nos adentramos en otra galería grande. Aquí vemos algo impresionante. La 'Gran Estalagmita', una formación de un tamaño impresionante, que ha debido tardar en formarse pacientemente varios cientos de miles de años.

 


Vídeo de la 'Gran Estalagmita'.

Foto de la 'Gran Estalagmita' versión 'mi móvil'.

Foto de la 'Gran Estalagmita' versión 'cámara de Pablo', con todos los miembros del Club Diaclasa que nos desplazamos a esta cavidad cántabra.


Después nos adentramos en el llamado 'El Gran Atajo', al que yo llamaría, 'El gran engaño'... jajaja. A ver. Me explico. Para cruzar este 'gran atajo' empleamos cerca de una hora y media, buscando pasos entre caos de bloques;  ascendiendo y descendiendo. ¿El engaño? A la vuelta, desde la 'Sala Rabelais' hasta el lugar desde donde parte 'El Gran Atajo' (que era el punto donde cerramos en círculo en que consistía nuestra ruta) tardamos unos 15 o 20 minutos... ¡muchísimo tiempo menos que por el dichoso atajo!

 

Tras superar este 'atajo' salimos a un cañón enorme: 'El Cañón Rojo' el cual tiene este nombre ya que sus paredes y techo son de un color rojizo intenso. Desde aquí giramos a la derecha para adentrarnos en la 'Sala Rabelais'.

 

Si el 'Cañón Rojo' es enorme, la 'Sala Rabelais' es inconmensurable. En esta enorme sala circular hay dos cascadas, y la caída del agua levanta gotas minúsculas que se quedan suspendidas en el aire y hacen que haya niebla incesante en este lugar. Llevamos muchos lúmenes en nuestras linternas, pero la luz que proyectamos sobre paredes y techo sólo logra arañarlos débilmente. ¡Vamos, que no se ve un carajo! Y, es normal... nos encontramos en bajo una bóveda de más de 100 metros de diámetro. Es acojonante.

 

Bajamos del gran caos de bloques que hay en la parte alta de esta sala, por una rampa empinadísima. Aquí hacemos la parada para comer. Envueltos por el sonido de las cascadas de agua y la oscuridad de este lugar.

 

Vídeo grabado desde la parte baja de la gran rampa de la Sala Rabelais, donde paramos a comer y descansar un poco.

 

Tras el repostaje subimos de nuevo a la parte alta de la sala. Buscamos ahora la entrada a la 'Diaclasa de los Parisinos'. Buscábamos este punto para tener una referencia porque, si vas a realizar la travesía, tienes que asegurarte antes de que las cuerdas montadas en fijo no tienen el cabo libre enganchado arriba, ya que se han dado casos de grupos de espeleólogos que bajaban haciendo la travesía y, al llegar a este pozo de 10 metros que se debe realizar en ascenso y ver que la cuerda que les separa del exterior está colgando fuera de su alcance porque alguien antes no ha tenido la delicadeza de dejarla bien al utilizarla, han tenido que ser rescatados...

 

Bueno pues, por lo visto, por la parte alta de la 'Sala Rabelais' no estaba el acceso a la dichosa diaclasa.

 

Tras deambular un rato sin lograr encontrar esa entrada a la 'Diaclasa de los Parisinos' (aquí es todo tan grande y caótico que orientarse en muy difícil) nos dirigimos a la '5ª Avenida' para iniciar el retorno al exterior.

 

La '5ª Avenida' es un cañón gigantesco (no se ve el techo, por más que lo buscas con tu haz de luz), por el que avanzamos muy rápido hasta encontrarnos con un desfonde que hay que salvar mediante una cuerda de ascenso (se puede subir a pulso; está instalada para no resbalar con el barro), un pasamanos y una cuerda de descenso.

 

Al poco nos adentramos en un tramo acojonante. No 'acojonante' de fascinación... Si no, 'acojonante' de acojonarse. Vamos, que vas andando por la parte superior de un caos de bloques, cubiertos de arcilla resbaladiza, con abismos a ambos lados y saltando entre algunas grietas para pasar de un bloque al otro. Un tramo bastante delicado, pero que superamos sin contratiempos.

 

Como por arte de magia, hemos llegado de nuevo a la 'Gran Estalagmita' y, desde aquí, ya nos conocemos el camino de vuelta; ya que es el mismo que el de acceso a partir de este punto.

 

De modo que volvemos a pasar por la 'Encrucijada de la Araña', 'El Tracastín', 'El Bloque 64' y todos los obstáculos que se nos vuelven a poner por delante, hasta llegar de nuevo al primer pasamanos, que nos hace enlazar el 'Cañón de Exploración' con la galería de entrada.

 

Aquí nos paramos. Uno de los miembros del club (Pablo) tiene una cámara buena y hacemos un alto para hacer una sesión fotográfica en este pasamanos.

 

Pasamanos de acceso a la Galería de la Exploración.

 Tras esto, me adelanto para grabar algunos vídeos y echar alguna foto de la galería de entrada, y salgo con el grupo de los primeros, tras 6 horas de recorrido por la cavidad.

 

Otro vídeo más de la Galería de entrada, donde me adelanté al grupo para grabar tomas e intentar reflejar las dimensiones de esta gran galería.



Una imagen más de la galería de entrada.

Galería de entrada, tras los laminadores y un resalte.

 Eso sí, entramos cansad@s por la paliza del día anterior pero... ¡salimos exultantes!

Hermano Errante y Hugo, los primeros en salir, en la boca de entrada.

Grupo miembros del Club Diaclasa Villalba que realizamos el recorrido circular de Cueva Fresca.

 

Una gran cavidad, con un nivel de exigencia medio y unos rincones y volúmenes espectaculares.

 

Os incluyo aquí el recorrido que hicimos con la topografía de parte de la cueva:

 

Topografía (recortada) del recorrido circular que realizamos en esta cavidad.

Dejo por aquí un enlace al vídeo que he subido a YouTube sobre nuestra aventura en esta cueva cántabra: https://youtu.be/tltAHx0jofk

 

Quiero desde aquí, dar las gracias a Pablo (por permitirme hacer uso de las impresionantes fotografías que hizo durante la expedición, tanto de esta cueva como de Coventosa) y al Club Diaclasa Villalba por organizar la salida y juntar a tan buena gente para hacer espeleo.

 

Y, colorín colorado... esta entrada se ha acabado.

 

¡Hasta la siguiente, gentes errantes!

viernes, 16 de octubre de 2020

De vuelta en Coventosa: Recorrido hasta el Lago de la Tirolina.

 Otra entrada con sabor a norte, sabor a Cantabria. Otra vuelta a la gran Meca española de la espeleología: la gran Cueva de Coventosa, en Arredondo.

 

Hace unos años estuve junto a Hermano Errante dando una vuelta por los niveles inferiores de esa cueva, bajo la entrada. Vimos la Sala de los Fantasmas, la de los Lapiceros y la Sala del Espejo, pero eso fue un 'espeleo-paseo' comparado con lo que veníamos a hacer esta vez. Os dejo un enlaces con la crónica de esa primera visita a Coventosa, y algunos datos de esta gran cavidad: https://almaerrantedeestosmontes.blogspot.com/2018/07/parte-iii-trilogia-de-espeleologia-en.html

 

Pues bien, esta vez, junto a varios miembros del Club Diaclasa Villalba, nos propusimos avanzar por la zona activa de esta cavidad. La intención era reconocer la salida del 'Agujero Soplador' hacia la red activa (por donde corre el agua de esta cueva), con el fin de realizar la travesía completa en un futuro.

 

Sabiendo dónde íbamos a meternos, la noche anterior a la expedición teníamos bastantes dudas sobre la logística y el material. Y, es que, éste es un tema delicado. Me explico: ésta cueva es bastante fría por las corrientes de aire que la recorren, además teníamos la intención de cruzar los lagos dos veces (subida y bajada) para lo cual hace falta neopreno y flotador (o barca). Con lo cual, nos debemos meter a la cueva con todos los cacharros de progresión vertical (arnés, cabos de anclaje, croll, descensor, etc), el mono, un neopreno, comida, flotadores y una muda de ropa seca para ponernos al salir del agua. Vamos, que cada un@ llevaba su saca hasta arriba de cosas y de peso...

 

En cuanto a lo de los neoprenos, cada uno eligió la manera de organizarse. Algunos hicieron el recorrido únicamente vestidos con el neopreno; otros lo hicimos con el neopreno puesto sobre la piel, y el mono de espeleo encima. Alguno, incluso cruzó los lagos (de agua realmente fría) únicamente llevando un mono de tela sobre la ropa interior...

 

Una vez que cada uno se hizo con la idea de cómo organizarse para salvar los lagos, nos pusimos en marcha. Eran las 8 y media de la mañana de un día lluvioso típico del norte.

 

Subimos hacia en párking de Coventosa y nos colocamos todo el material. A las 9 y media estamos entrando por la boca de la cavidad.

 

La idea es avanzar muy rápido, casi sin detenernos. Somos un grupo grande y la progresión por los ascensos, descensos y pasamanos se puede alargar bastante...

 

Tras pasar, bajar por una rampa y usar las 3 cuerdas que colocamos el día anterior para bajar el primer resalte de 12 metros, nos hallamos en la encrucijada donde podemos elegir entre bajar a la Sala de los Fantasmas, o seguir hacia la red activa. Hacemos esto último, avanzando unos metros por la galería y subiendo por un resalte de unos 5 metros a una galería colgada que nos conduce hacia una gatera desde la que se desciende a 'La Galería del Metro', que se trata de una gran galería.

 

Foto que nos hizo Pablo en la 'Galería del Metro'.


Después de este tramo nos encontramos con un largo pasamanos montado en fijo con un cable de acero en su tramo inicial, por el que bajamos hacia 'Los Gours'.

Pasamanos con cable de acero a la izquierda y colada sobre el desfonde de la galería.

Aquí ya entramos en la red activa. Hay una pequeña laguna y cae un chorreo constante del techo:

 

                                                             Llegada a 'Los Gours'

                                                                 Otro vídeo desde 'Los Gours'

Tras superar este tramo, seguimos por una galería con un curso activo de agua. Al menos, no hay pasos sifonantes (inundables) en la sección que vamos a recorrer, así que avanzamos sin problemas por los pasamanos que hay instalados para superar este tramo sin tener que andar por el agua.

 

Después, llegamos a 'La Playa', tras realizar alguna corta trepada por cuerda en fijo. El nivel del agua parece no ir muy alto...

 

Tras pasar 'La Playa' nos plantamos en la 'Sala de los 71 m', donde el techo se encuentra (como el nombre de la sala indica) a 71 metros sobre nuestras cabezas. Nos encontramos en un cañón altísimo y ancho.

 

Lo siguiente es volver al curso activo, intentando evitar el agua donde cubre mediante los pasamanos que hay en el lateral derecho de la galería, en el tramo llamado 'Las Marmitas'. Estamos ya en el sector conocido como 'Cañón de Coventosa' donde, por más que damos potencia a nuestros frontales y buscamos el techo, no lo vemos. Está muy alto sobre nosotros. Caen gotas de agua por varios puntos. Parece que estemos haciendo un descenso de barrancos nocturno bajo un cielo completamente negro y sin estrellas, que nos manda ráfagas de lluvia en lugares localizados.

 

Es impresionante.

 

Ya estamos cerca de los lagos. Hemos avanzado a un ritmo endiablado y, llegamos al comienzo del primer lago en tan sólo dos horas desde la boca de la cavidad. Para ir un grupo tan grande como vamos, está bastante bien...

 

En la zona anterior a los lagos hay cascadas que surgen de las paredes y sumideros por donde el agua desaparece. Este tramo parece un Aqua-park oscuro.

 

Cascada que surge de la pared al comienzo de los lagos. 
En este momento llevaba mucho más caudal que a nuestro paso por este mismo sitio a la vuelta.

 

En el comienzo de los lagos, toca parada. Aquí debemos despojarnos de nuestros monos de espeleo, dejarlos colgados de la pared al resguardo de la corriente de agua, hinchar los flotadores (cada uno llevamos dos, uno para usar, y otro por si pinchamos el primero), meter todo lo que vayamos a llevar al otro lado de los lagos en las sacas y echarnos al agua.

 

Foto antes de los lagos, donde dejamos los monos y nos enfundamos los flotadores.
Foto hecha por Pablo.

 Cada uno se gestiona el paso de los lagos de una manera: algunos nos metemos dentro del flotador (son todos de tipo donut) y vamos remando con las manos, o agarrando el hilo guía y tirando de él. Otros deciden ir en equilibrio sentados sobre el flotador con las piernas por fuera. Otros se tumban encima de él para avanzar. Aquí cada uno se las apaña como puede...

 

Aun con el neopreno, se nota que el agua está muy fría. Las manos se hielan al ir nadando, aunque esto es muy divertido y vamos cantando canciones y riendo. Yo, oigo a alguien cantar la canción del 'Barquito chiquitito' y se me mete en la cabeza, de modo que paso el primer lago cantando la canción mientras voy agarrándome del hilo guía para avanzar más rápido.

 

Pasamos el primer lago. Nos metemos en una zona seca, pero al poco ya nos estamos metiendo en agua gélida del segundo lago. Vuelta a buscar el hilo guía y avanzar con cuidado de no pinchar el flotador.

 

Así llegamos otra vez a tierra seca, donde debemos salir del agua, pasar por un pequeño caos de bloques con cuidado de no dañar nuestros flotadores, y volver a meternos en el agua. Ahora llegamos al tercer y último lago.

 

Tras pasar este último lago, dejamos los flotadores a un lado de la galería para recogerlos a la vuelta y volver a pasar los lagos. Mercedes llega a este punto con su flotador pinchado, y Pablo aprovecha para hacerle esta foto:

Mercedes (al fondo) agarrada a su flotador pinchado, llegando al final del tercer lago.
Foto de Pablo.

 

 Al salir del tercer lago, tras unos metros, nos encontramos con una cuerda que fijo que nos ayuda a subir por un pozo de 11 metros. Aquí nos demoramos bastante en subir, ya que íbamos todo el grupo junto al salir de los lagos. Toca esperar mientras vamos nos volvemos a colocar el material de progresión vertical, para superar este ascenso de uno en uno.

 

Una vez llegamos arriba, hay una galería grande donde debemos avanzar por un caos de bloques hacia la galería que continúa en dirección al 'Lago de la Tirolina'. Por aquí atravesamos un aporte de agua que cae sobre una colada blanca y se pierde al fondo de la galería.

 

Llegamos así al 'Lago de la Tirolina', donde hay que superar otro resalte.

Aquí había montada una tirolina para pasar por este punto más rápido al hacer la travesía, pero se ve que la retiraron ya que estaba bastante deteriorada.

 

Foto hecha por Pablo desde la parte de arriba del Lago de la Tirolina.

 Viendo que vamos a perder mucho tiempo en este nuevo obstáculo, partimos el grupo. Algunos seguirán hasta la 'Galería del Agujero Soplador', y otros nos daremos la vuelta en este punto para agilizar la progresión de vuelta. Llevamos ya bastantes horas moviéndonos constantemente bajo tierra, y los músculos empiezan a fatigarse.

 

Así, la mitad del grupo iniciamos la vuelta hacia el lugar donde hemos dejado los monos a esperar, mientras la otra mitad avanza hacia su objetivo.

 

Volvemos a recoger nuestros flotadores, y nos metemos en los lagos, esta vez a favor de la corriente, por lo que avanzamos más rápido que a la subida.

 

Una vez en la zona inicial de los lagos, hacemos una parada  para comer y esperar a que el grupo en punta se una a nosotros. Aquí me doy cuenta de que la cascada que caía en este punto lleva ahora mucho menos caudal, pero lo extraño es que el curso activo (el río que forma los lagos) en cambio parece haber aumentado bastante su caudal. Más abajo, al llegar a 'La Playa' confirmamos que el nivel ha subido aquí aproximadamente un palmo.

 

Aun así, no hay peligro.

 

Las galerías de esta cueva son enormes y tendría que caer un verdadero diluvio para que se inundasen las secciones por las que tenemos que volver.

 

Así pues, tras haber comido algo y ponernos algo de ropa seca y el mono de nuevo, nos dirigimos de vuelta a la salida pasando por todos los obstáculos, ya a un ritmo algo más cansado que a la entrada.

 

Aquí dejo otro vídeo del pasamanos de acero que hay tras abandonar 'Los Gours' de camino ya a la salida de la cavidad.

Vídeo del pasamanos montado con cable de acero a la salida de 'Los Gours'.

Tras 8 horas y media en la cavidad (a las 6 de la tarde) volvemos a estar en la boca de Coventosa, con una gran sonrisa en la cara a pesar del cansancio.

 

Aquí va la topografía con el recorrido que hicimos:

 

Topografía (sacada de una edición del Grupo Viana de Guadalajara) donde he marcado en rojo el recorrido que hice, y ne verde el recorrido que algunos compañeros del Club Diaclasa Villalba hicieron hasta la 'Galería del Agujero Soplador'.
Pulsar sobre la imagen para ampliar.


También os dejo por aquí el enlace a un vídeo que he subido a Youtube con las escasas imágenes que pude grabar dado el frenético ritmo de progresión que seguimos durante toda la actividad: https://youtu.be/Qh9G6GKBXcw


¡Y, nada más por hoy!


Si os ha gustado, estad al loro, que en unos días subiré otra entrada de una gran cueva cántabra que visitamos el pasado puente de Octubre: Cueva Fresca.


¡Hasta entonces!