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jueves, 21 de diciembre de 2023

¿Sima de la Crin? Pues, va a ser que no...

 ¡Hola de nuevo, personas errantes!

 

He dejado esto parado un tiempo, pero no he dejado de rodar por la naturaleza, así que, intentaré volver a subir regularmente entradas a este blog. Serán, como siempre, entradas camperas. Entradas de majestuosos rincones naturales. Entradas de fauna y flora. Entradas de lugares poco conocidos. Entradas como la de hoy, de sitios con muy, muy pocos visitantes.

 

Volvemos al subsuelo de la Muela de la Madera, la gran muela kárstica situada entre las poblaciones de Uña y Las Majadas.

 

Y en la entrada de hoy, vamos a uno de esos últimos sitios de los que he hablado antes: los muy poco visitados. De hecho, es muy probable que en el sitio al que vamos a adentrarnos hayan estado menos personas que en la superficie de la Luna (la cual han pisado 12 personas hasta el momento). Un poco más abajo os explicaré el por qué...

 
¿Cuánta gente habrá estado alguna vez aquí? Ya os digo que menos de 10 personas seguro.
 
Tras el pequeño éxito que tuvimos hace 4 años, al volver a descender la Sima Malditos I, 30 años después de que se descubriese y 'sacarla del olvido' (ya que al año siguiente se publicó su topografía, características y acceso en la revista de la Federación Castellano-Manchega de Espeleología y Cañones, así como se realizó una re-instalación de anclajes por parte del Club Diaclasa Villalba para facilitar su acceso y darla a conocer a más aficionados a este deporte-ciencia que es la espeleo), hace un tiempo nos animamos a volver a 'sacar del baúl de los recuerdos' algunas simas de las que encontró la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum en los 'pateos sistemáticos' que dieron por la zona en los años 80 y 90, contabilizando más de 200 simas en esta muela kárstica conquense.
 

Padre Errante participó en esos 'pateos' y descendió a muchos de los 'bujeros' que encontraron en esa época. Pero también nos cuenta que, debido a la gran cantidad de simas y grietas que vieron, el trabajo de topografía y exploración fue acelerado. Más o menos sería algo así: van a un sector con varias simas marcadas. Se dividen en grupos y cada grupo (de 2 o 3 personas) se metía en una sima y echaba un vistazo. Si la sima tenía posibilidades de avanzar metros, la dejaban para explorarla más adelante con un buen grupo de gente. Si eran pozos de escaso desarrollo (como el que nos ocupa en esta entrada), se hacía un croquis rápido de la morfología de la cavidad, se medía aproximadamente las distancias y se salía para, quizá, no volver más. Todo esto con iluminación de carburo, con brújula, mapas (no había GPS) y echándole muchas horas, y muchos fines de semana.

 

Así pues, con el ánimo de volver a re-encontrar (y dar a conocer) lo que ya encontraron los compañeros de Lobetum, fuimos a dar una vuelta de reconocimiento por el siguiente sector de la Muela de la Madera.

Ahí aparece la Sima, pero... (pulsar sobre la imagen para ampliar)
 

En este mapa vemos marcada la Sima de la Crin, pero una vez llegas al lugar exacto donde está ubicada: no hay sima. Solo monte. Y lo mismo pasa con multitud de cuevas y simas marcadas en los mapas por el Instituto Geográfico Nacional. Quizá se deba a lo mencionado anteriormente: en los trabajos de exploración, en los años 80 se iba con mapa y brújula, con lo que estimar las coordenadas era más delicado que ahora.

 

Entonces, ¿qué podemos hacer? Volver a patear monte. Volver a buscar lo encontrado hace 40 años.

 

Y así nos plantamos en el lugar, 4 personas, una mañana para hacer una batida en busca de la Sima de la Crin.

 

Tan sólo encontramos una sima a unos 500 metros al Norte de donde sale marcada en el mapa. Una vez en su boca de acceso, por más que buscamos el crotal identificativo (una lámina de plástico naranja como la que colocan al ganado para marcarlo) que colocó Lobetum en las simas a las que descendió, no lo vimos por ninguna parte. Lo que sí vimos fue un 'spit' oxidado, que nos daba idea de que esa sima se había descendido con anterioridad por alguien. Al no encontrar más simas por los alrededores, supusimos que habíamos dado con la Sima de la Crin, y así la marcamos en nuestros GPS.

 

Un tiempo más tarde volvimos con material de instalación, cuerda, y todo el equipo para echarle un vistazo. Y la verdad es, que la topografía y la descripción de la Sala prometían bastante... pero no encontramos nada de eso.

Imagen de la publicación 'Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera' de A.E.C. Lobetum con la topografía de la sima a la que creíamos que íbamos a descender.

 

Sino, más bien esto:

Calavera con grandes colmillos al fondo de la sima.
 

Pero bueno, no adelantemos acontecimientos. Veníamos Moi, Hermano Errante y un servidor a descender esta sima. Luego os digo cuál puede ser (aproximadamente). Y como decía al principio, seguramente, ésta sea una de esas simas cuyo fondo ha pisado menos gente que la superficie lunar...

 

¡Al lío!

 

20 de Diciembre de 2023 - Al pasar por Villalba de la Sierra le pedimos a Lupo (fundador del Club Diaclasa Villalba al que pertenecemos actualmente) un taladro y unos tornillos Fixe autoroscantes, para montar una instalación temporal. Subimos a la Muela de la Madera. Plantamos mi coche a unos 50 metros de la boca de la sima. Nos ponemos los trajes de faena, y entramos en materia.

 

Moi ancla la cuerda a una sabina cercana a la boca de esta cavidad.

Aspecto del lugar donde nos estamos metiendo
 

Hermano Errante se ancla a esta cuerda, se aproxima a la abertura y se pone a taladrar un par de agujeros para insertar en ellos los 2 tornillos (y sus 2 chapas) de la cabecera que sostendrá nuestro peso.

Hermano Errante taladrando los agujeros para anclar la cuerda


Al principio el taladro no iba fino del todo... quizá por el frío
 

Ya está el primer agujero, ahora a por el segundo.

 
Pero en el segundo agujero ya ha entrado en calor
 

Una vez montada la cabecera, se va para abajo. Tarda un rato. Desde arriba, Moi y yo nos comunicamos a voces con él. Sigue bajando. Dice que se puede bajar de una sola tirada (desde la cabecera en la boca de la cavidad hasta el fondo sin tocar las paredes ni tener que montar fraccionamientos). Aun así monta un fraccionamiento un poco más abajo de la mitad del pozo, para intentar agilizar la salida de la cavidad (no debe haber dos espeleólogos en un mismo tramo de cuerda salvo para maniobras de rescate, así que cuanto más fraccionamientos haya, más personas pueden estar progresando al mismo tiempo por la cavidad). De todos modos, no sirve de nada.

 

Al llevar más de 30 años sin bajar nadie a este sitio (muestra de ello era la corrosión sufrida por el 'spit' que había en la entrada, y que, ni se nos ocurrió utilizar) las paredes han acumulado rocas que quedan incrustadas en el pozo, y se suelen producir peligrosos desprendimientos de piedras a cada mínimo roce en la pared. Por este motivo, hasta que Hermano Errante no llega al fondo de la sima y se puede apartar de la zona de caída de piedras, no vocea para darme el 'libre', que confirma que puedo comenzar a descender yo.

 

Me anclo a la cuerda, bajo hasta la cabecera, me anclo de ésta mientras cambio el descensor a la cuerda que sale de la cabecera hacia el fondo, y voy para abajo.

 

Antes de llegar a la mitad del descenso se ve una 'ventana', lo que viene a ser un hueco en una de las paredes del pozo, que da a otro pequeño pozo. Lo revisaremos a la subida.

 

Sigo bajando hasta el fraccionamiento que está más abajo de la mitad del pozo, y mi hermano me da la noticia:

     - "No estamos en la Sima de la Crin. Aquí no hay sala por ninguna parte."

 

Pues vaya...

 

Yo llevo el medidor de oxígeno, y tras pasar el fraccionamiento comienza a pitar. Mal rollo. Miro el indicador: 18,6%. No hay problema, pero el pitido constante del medidor es irritante...

 

Bajo hasta el fondo. Hay un montículo de piedras que han ido cayendo desde el exterior (llamado 'cono de derrubios'). Abajo hay un pequeño saliente de roca bajo el que Hermano Errante está refugiado de la caída de piedras. Me refugio junto a él y pego una voz a Moi para que pueda empezar a bajar.

 

Cae alguna piedra, pero estamos más o menos protegidos de los impactos. Aquí el medidor de oxígeno llega a bajar a 18,5%. Es por debajo de lo normal, pero no es peligroso.

 

Mientras, grabo:
 
Efectivamente, esto no se parece a la topografía que traíamos de la Sima de la Crin. Fail.
 
No hay sala. No hay formaciones.

 

Piedras, palos y huesos. Siempre hay de esas 3 cosas en el fondo de las simas de por aquí. No me preguntéis el por qué.

Y, otra cosa... ¡vaya colmillos tiene esa calavera, ¿no?!

Pues eso... restos de muerte por doquier
 
Una vez Moi pasa el fraccionamiento y llega a la base del pozo salimos de nuestro 'refugio anti-pedradas' y echamos un vistazo. Al otro lado de donde nos hemos refugiado hay una gatera. A simple vista parece que se cierra un poco más adelante, pero el intrépido Moi se adentra para comprobarlo. Le dejo el medidor de oxígeno, que en esa zona más estrecha desciende hasta un 18%.

Visto que la gatera no va a ninguna parte... solo queda volver a subir, algo desconcertados.
¿Qué sima es esta?
 
Efectivamente. No tira. Pues nada... ¡para arriba otra vez!

 

Dos se esconden bajo la repisa del fondo, uno sube. Luego uno se esconde, y el otro sube. Y el último, desmonta los anclajes de la instalación mientras va subiendo. Así, llegamos de nuevo al mundo exterior:

Foto que me hizo Hermano Errante a la salida.
 

Bueno, pues... ya estaría. Pero, ¿dónde hemos estado? En una sima, eso está claro...
 

Antes de guardar la cuerda, la medimos a 'brazadas' para saber aproximadamente la profundidad del pozo que hemos descendido. Unos 31 metros. No, no se corresponde con la Sima de la Crin.

 

Una vez en casa, consulto la publicación de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum titulada: 'Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera' donde aparecen las cavidades más relevantes de la zona, y por la descripción y alguna topografía semejante (así como por la ubicación aproximada) creo que la sima a la que hemos descendido esta vez pertenece al grupo de las 'Gamma'.

 
Las 'Gamma' son 13 simas independientes, las cuales cuentan con unas características comunes: el sector de su ubicación y su morfología consistente en un solo pozo sin formaciones calizas destacables. Además, según la publicación las 'Simas Gamma' van desde unos pocos metros de profundidad, hasta los 42 de la más profunda de estas 13 simas bautizadas con el mismo nombre y números correlativos. ¿A cuál de ellas entramos? Pues, ni idea la verdad...

De todos modos, seguiremos intentando averiguarlo.

Para ir acabando, os dejo por aquí el enlace al vídeo que he subido a YouTube con los vídeos que conforman esta entrada: https://youtu.be/nls_Cf5w0Jg

 

Y, nada... ¡hasta la siguiente aventurer@s errantes!

domingo, 23 de febrero de 2020

Simas Malditos 9 y Malditos 7: redescubriendo simas olvidadas

¡Hola de nuevo lectores errantes!

Os traigo... sí. Más de lo mismo. Ea... otra de simas.

Otra vez en la Muela de la Madera. Otra vez un día que amanecía con niebla. Vamos a redescubrir un par de simas que, hace un par de meses, fuimos a buscar para tener localizadas. Lo conseguimos y marcamos en el GPS la posición.

Tras nuestro trabajo previo, el día de autos nos reunimos con gente del club de espeleología con el que Hermano Errante y yo nos hemos federado este año: Club Diaclasa Villalba.

Tras repartir el material en un par de todoterreno, nos subimos de Villalba de la Sierra a la vecina población de Las Majadas y, pasándola de largo, avanzamos hacia la Muela de la Madera sobre caminos embarrados. Aparcamos. Descargamos el material. Vamos 7 personas a revisar dos simas que descubrió la Asociación Espeleológica Lobetum allá por los años 80. En concreto, dos de las simas marcadas con el nombre de "Malditos" y numeradas hasta la XII. 

Echar un ojo si queréis a esta entrada antigua sobre 'Malditos I', la primera de la saga: http://almaerrantedeestosmontes.blogspot.com/2019/10/sima-malditos-i-muela-de-la-madera.html

Va, a lo que vamos. Ahora toca ponerse el mono, luces, cámara... y, ¡acción!

Tras andar unos 200 metros desde el coche nos presentamos en la boca de la sima Malditos 7. Por lo que nos dice la topografía, tiene un pozo de casi 40 metros (más adelante os muestro la imagen de dicha topografía).

Somos muchos, y bajar todos en tropel es inviable. En ella se quedan Lupo, Sara y Rodri. Van a bajar y revisar la instalación.

Hermano Errante, Javi, Pacho y yo, vamos a hacer lo propio en el otro objetivo del día.

Seguimos camino durante unos 150 metros más y nos acercamos a la sima Malditos 9.

Es una dolina  con las copas secas de un par de pinos volcadas en ella. Se ve un agujero pegado a la roca entre esas ramas secas. Valoramos lo que hay.

Boca de entrada a la sima Malditos 9.

A simple vista, no vemos anclajes de cabecera, ni roca buena donde poder montar uno. Bajaremos de un anclaje natural, es decir, con la cuerda anclada a un pino. Monta Javi esta vez.

Bajamos anclados a un pino. Monta Javi, con un par de anti-roces.

La topografía nos marca una profundidad de 22,5 metros en la zona más baja de esta cavidad, contados desde la cabeza de la dolina. También parece ser que hay una sala. Aquí va la topografía de esta sima Malditos 9.

Topografía hecha por Lobetum y que aparece en el libro "Cavidades de Cuenca - I Muela de la Madera".

Una vez bajamos los 3 o 4 metros de dolina, nos adentramos en el agujero, que es amplio y poco profundo. Este agujero nos deposita en una pequeña rampa desde donde vemos una sala que va descendiendo en uno de sus extremos. Tiene unas dimensiones generosas.

Vista del pozo de entrada desde abajo y la sala.

Ya han bajado todos a la parte final de la sala. Bajo con cuidado sobre barro escurridizo y me encuentro esto:

Zona final de la sala, llena de arcilla y con vómito de algún animal.
No siempre se encuentran cosas bonitas bajo tierra...

Vómito de algún animal (¿una garduña, quizá?). Vaya... parece que esto no tiene mucho más...

Dejo aquí otro vídeo de la sala de esta sima Malditos 9:

Otra vista de la sala de la sima Malditos 9.

Alguna formación que había por allí...

Formaciones en la sala.

Y, vuelta para arriba... sube Hermano Errante primero. Mientras, seguimos curioseando rincones.

 Hermano Errante comienza el ascenso.

Hermano Errante comienza la subida desde la rampa que ocupa el centro de la sala.

Saliendo entre las maderas empotradas arrastradas por el agua.

Subo yo detrás, y grabo a Javi subiendo, ya desde arriba.

Javi saliendo.

Vale, pues ya hemos visto que la sima Malditos 9 no tenía mucho que admirar, y una vez estamos todos arriba, la dejamos instalada para cambiarnos con nuestros compañeros y bajar a la sima Malditos 7, donde ellos han estado curioseando.

Al llegar, vemos a Rodri en el anclaje de cabecera. Nos comenta un poco lo que nos vamos a encontrar. Tiene buena pinta.

Tras él sube Lupo, y detrás Sara. Lupo le deja un taladro a Hermano Errante para que, junto a Sara, instalen un anclaje más en cabecera; pues ellos han bajado de uno solo que dejaron instalado los compañeros de la Asociación Espeleológica Conquense Lobetum al explorarla. También va hacia el coche en busca de una barra de acero. La bajaremos al fondo, ya que dice que la zona terminal tiene pinta de poderse desobstruir y vamos a intentarlo.

Nos enfrentamos a esto:
Topografía de la sima Malditos 7. Hecha por Asociación Espeleológica Conquense Lobetum.

Tras montar un spit, Sara sube para ir con Fran y Lupo a la Malditos 9, y: Pacho, Javi y yo bajamos tras Hermano Errante a ver esta sima.

Pacho bajando con la barra de acero a la cabecera de la sima Malditos 7.

Bajamos (que es lo fácil) en un rápel volado (sin tocar las paredes) desde la cabecera y, tras pasar por una ventana en mitad del pozo que Hermano Errante investigó y vio cegada,  nos encontramos el primer problema, ya en la base del pozo.

Imagen desde la base del pozo de acceso a la sima Malditos 7.

Estamos en un sitio circular, de unos 2 metros de diámetro, y el asunto continúa bajando unos 5 o 6 metros por una rampa de suelo con piedras incrustadas en barro. Hay instalados spits para bajar, pero esas piedras sobre las que andamos se sueltan y son peligrosas...

Baja Hermano Errante el primero limpiando la rampa.

Bajando a la zona terminal de esta sima para ver si había posibilidad de desobstrucción.

Mientras van bajando, vuelvo a ver algo extraño. A mitad de pozo me había parecido ver una colada con color morado. Abajo lo vuelvo a ver. Me extraño: "¿qué cojones es esto?"
Extraño tono, ¿verdad? ¿Qué será?¿Algún mineral que arrastra el agua?

Extraño color de la roca...¿a alguien se le ocurre por qué puede producirse esto?

Mientras, baja Pacho a la parte final junto con Hermano Errante. Javi baja también, pero yo me quedo en la base del pozo principal. Abajo es estrecho y no cabemos todos.

Javi baja a la parte final.

Javi bajando con mucho cuidadito la rampa final.

Yo, sigo grabando paredes con esa extraña coloración magenta. Unos días  después he hablado con un amigo que trabaja en la Universidad de Madrid (no sé en cual exactamente) y le he pasado las imágenes de esta coloración morada para que lo ponga en conocimiento del profesor de Geología e intentar averiguar a qué se debe esta extraña pigmentación en la roca. Espero poder comunicarlo por aquí en cuanto me digan algo.

Nada... yo sigo flipando con el color de estas paredes...

Una vez están los 3 abajo, les digo que me dispongo a subir el pozo para ir agilizando la salida.

Aquí empiezan los sustos.

Al colgarme de la cuerda, la parte que hay sobre el pozo de piedras sueltas está arrastrando por el suelo y, sin darme cuenta, se desprende una piedra que cae rodando hacia donde están desobstruyendo mis tres compañeros. La piedra golpea a Hermano Errante en la rodilla. Se lleva un susto de tres pares de cojones. Le duele mucho, pero puede andar. Sube hasta donde estoy yo, que después de lo ocurrido me he quedado congelado sin moverme. El grito de mi hermano al recibir el golpe me ha dejado asustado. ¿Se ha partido una pierna? ¿Vamos a tener que sacarlo de aquí? Mierda... justo hoy, que no se ha puesto las rodilleras...

Al rato sube los 5 metros de la rampa pedregosa y se reúne conmigo. Le duele mucho, pero puede subir. Comienza a ascender el pozo, mientras yo espero para que a mis compañeros que empiezan a subir de la parte final de esta sima, no les caigan más piedras. Sin querer, Hermano Errante deja caer otra piedra a Pacho, que anda por debajo (otra vez por el arrastre de la cuerda). Le golpea en el codo, pero por suerte, no le hace daño. Esta zona es muy peligrosa para tanta gente. Lo suyo es trabajar aquí con dos personas y mucho cuidado.

Pacho se reúne conmigo en la base del pozo. Hay una repisa bajo la que debemos ocultarnos mientras Hermano Errante sube. Y, menos mal que está ahí esa repisa... porque ya desde la boca de la sima, cae otra piedra a donde estamos. Cae limpia, sin tocar las paredes. La vemos estallar contra el suelo y partir en dos una piedra que había ahí. Te cae una de esas en la cabeza, aún con el casco, y no lo cuentas...

Una vez Hermano Errante está arriba y no hay peligro de caída de más piedras, subo yo. Mis compañeros que aún están abajo se ocultan en previsión de otra caída de piedras, pero subo sin incidentes y, una vez fuera les doy el 'libre' para que vayan subiendo.

Vaya sustos con las piedras... es, sin duda, lo más peligroso de la espeleo. Hay que tener mucho cuidado al ir con la saca colgando para que no arrastre ninguna piedra que pueda poner en peligro a quien hay debajo... pero muchas veces esto es imposible. Lo único que puedes hacer es, estar atento y, si alguna piedra se desprende hacia el fondo, hay que gritar lo más fuerte posible "¡PIEDRA!" para que quien haya debajo se oculte donde buenamente pueda.

Una vez subo, nos reunimos con los 3 compañeros que habían ido a explorar la sima Malditos 9. Intercambiamos opiniones con ellos y acompaño a Hermano Errante al coche para ponerle hielo en la rodilla mientras el resto sale y desmonta la instalación.

Misión cumplida. Ya hemos re-explorado las simas Malditos 9 y Malditos 7, las cuales no son apenas conocidas ni frecuentadas. La Malditos 7 tenía pinta de poderse desobstruir y continuar, pero, tras los sustos con las piedras en esa zona final, habrá que hacerlo con mucho cuidado...

Y, nada... hemos cumplido con la misión del día...

Aunque también queríamos aprovechar para ubicar la  sima Malditos 8 que se encuentra por la zona, nos damos por satisfechos con el trabajo realizado y, tras un piscolabis, volvemos a la ciudad. La sima Malditos 8 tendrá que esperar.

De izquierda a derecha: Rodri, yo, Hermano Errante, Sara, Lupo, Javi y, haciendo la foto, Pacho.
He montado un vídeo con las imágenes grabadas en estas dos desconocidas simas de la Muela de la Madera para subirlo a YouTube y darlas a conocer un poco. Éste es el enlace donde podéis verlo: https://youtu.be/eCKJEuWrEyc 

Y, poco más por hoy...

¡Hasta la próxima lectores errantes!

martes, 11 de junio de 2019

La Sima del Tío Feliciano, en la Muela de la Madera

¡Hola gente! Aquí estamos de vuelta, con otra visita a las profundidades de nuestra sierra. Más concretamente en las profundidades de la Muela de la Madera, en la Sima del Tío Feliciano. Tras enterarnos de que la Federación Castellano Manchega de Espeleología y Cañones (la FCME) había reequipado recientemente esta sima, y sabiendo que con la cuerda de 80 metros que tenemos era suficiente, Hermano Errante y un servidor, nos fuimos hasta ella el pasado sábado 25 de mayo.

¿Queréis ver lo que esconde?

En esta entrada usaré vídeos cortos, más que fotos, y al final dejaré un enlace a Youtube donde he subido el vídeo completo montado con todos los vídeos que tenéis aquí. ¿Vale? ¡Al lío!

Esta sima sale marcada en los mapas del IGN, al norte de la Muela de la Madera (aunque con un error de unos 60 metros), y hurgando un poco por internet se consiguen las indicaciones para llegar a ella sin grandes dificultades.

Aparcamos el coche donde buenamente podemos y cargamos con todo el material necesario hasta el afloramiento rocoso donde se abre la boca de esta sima. En la cabecera hay una chapa metálica con la fecha de la exploración y topografía de esta cavidad, que fue realizada por la Asociación Espeleológica Conquense LOBETUM allá por el año 1984.

Dejo aquí un vídeo de la boca de la sima:


Vídeo de la boca de la sima y de la placa que dejaron allí los exploradores de LOBETUM


Tras montar Hermano Errante una cuerda de seguro (¡cómo no! yo soy un vago para esas cosas, y además, me fío más de él que de mí...) y la cabecera del pozo de entrada, se va para abajo a montar el primer fraccionamiento. Entonces yo, meto la cuerda por mi descensor, pongo el shunt y voy bajando hacia la cabecera por a la cuerda de seguro. La entrada, como todas las entradas a estos sitios, está llena de mosquitos. Hay que pelearse con ellos.

Hermano Errante da el libre y baja por el tramo de cuerda que hay debajo del fraccionamiento que acaba de montar. Yo, voy cambiando los cacharros a la cuerda de la cabecera que él acaba de dejar libre y, al sacar mi cabo de anclaje, con un movimiento del pie que tengo apoyado en un lateral de la entrada arranco una laja de piedra, del tamaño de un móvil... mierda. Rápidamente grito: ¡Piedra! y Hermano Errante pega los brazos al cuerpo y encoge la cabeza. Esto es muy frecuente, y muy peligroso. Por suerte le ha rozado el brazo y no le ha dado de lleno. Tampoco había mucha distancia entre él y yo, ya que el primer fraccionamiento se encuentra unos 6 metros por debajo de la cabecera y él iría unos 2 por debajo de éste... pero estas cosas acojonan. Le pido perdón y le dejo más distancia, evitando también tocar nada durante mi bajada.

Bajo esos 6 metros que había bajado Hermano Errante antes de tirarle (involuntariamente) la piedra, y me cambio al siguiente fraccionamiento. Éste tiene 10 metros. Vamos todo el rato por una grieta. Bueno, exactamente es una diaclasa (una ruptura de la roca por distensiones y movimientos sufridos durante milenios) que sigue una dirección Norte-Sur y que baja en vertical (aunque con algunos resaltes por el camino) unos 56 metros. En esos 56 metros hay, tras la reequipación, 5 fraccionamientos. En el tercero, Hermano Errante deja una comba en la cuerda generosa para evitar pisar sobre una repisa con piedras sueltas que nos podrían ocasionar otro susto. Estamos a 25 metros de la boca.  A poco menos de la mitad del pozo, aunque no da sensación de vacío. Es angosto, una grieta con recovecos por todas partes.

Aquí esperando colgado mientras Hermano Errante, anclado ya por debajo del fraccionamiento, consulta la topografía, le hago esta foto:


Echando un vistazo a la topografía para ver dónde está el anclaje químico del siguiente fraccionamiento. 

Y este vídeo mientras empieza a bajar:


Esto es lo que se ve cuando llevas 25 metros descendidos.

Pasamos otro fraccionamiento y nos reunimos en otra repisa que hay antes de la última tirada hasta tocar el fondo. Aquí si se puede pisar el suelo sin miedo a apedrear al de abajo. Aprovecho y grabo este vídeo, de la zona más estrecha del descenso (aunque no se hace tan incómoda a la bajada...) antes de poner pie en el fondo del pozo de entrada.


Último fraccionamiento.

Después, bajo para reunirme con Hermano Errante en la base de la sima. Aunque, no es su cota de mayor profundidad...


Base del pozo de entrada. Comienza la 'zona horizontal'.

Lo que digo al principio del vídeo anterior de que es la 'zona horizontal' no es del todo cierto. En la base del pozo estás a 56 metros de la boca, pero desde aquí, al avanzar, en realidad vas bajando pequeños resaltes encajonado entre dos estrechas paredes de una altura impresionante. Estás en un estrecho pasillo de unos 45 - 50 centímetros de ancho. En el suelo hay fango y agua a partes casi iguales, pero seguimos avanzando:




Hasta un sitio donde se ensancha un poco la grieta, y hay una colada estrecha pero altísima. Dejo aquí el vídeo de este tramo, el más curioso de la cavidad:



Zona donde se abría un poco la grieta y había mayor goteo de agua, formando la colada que se ve en el vídeo.


La cosa sigue descendiendo poco a poco, pero hay un paso bajo que nos obligaría a arrastrarnos por esa agua fangosa y, pensando en que según la topografía esto no tira mucho más, decidimos no hacerlo y darnos la vuelta en este punto. Estamos a 60 y tantos metros bajo la boca de la sima. Esto baja aún más, pero no creemos que merezca la pena. Además, subir con todo el equipo embarrado por la cuerda, no mola.





Volvemos atrás, recogemos las sacas que hemos ido dejando por el camino, y esta vez asciende Hermano Errante esta primera tirada y me deja a mí la tarea de subir segundo ensacando la cuerda.

Sube, a trompicones por la grieta, que no da para avanzar mucho en cada 'patada' al pedal que va unido al 'puño'. La verdad, es que los puntos de anclaje de la reequipación están bien distribuidos, pero sí que tuvimos problemas en 2 o 3 anclajes para meter los mosquetones. Esos 2 o 3 anclajes químicos están demasiado ajustados a la roca. Por suerte, teníamos algunos mosquetones más 'finos' y pudimos bajar y subir sin problema. Con unos HMS, ni de coña.


Incómoda la subida hasta el primer fraccionamiento...


Hermano Errante luchando encajado en la subida.

Tras subir el primer tramo y ensacar la cuerda, adelanto a Hermano Errante en la repisa estable que hay, y comienzo a subir, fraccionamiento tras fraccionamiento hasta la superficie. Hermano Errante sube recogiendo los mosquetones, deshaciendo los nudos y ensacando la cuerda. Puedo decirlo bien alto: ¡mi hermano es un puto crack!





Hermano Errante ya en la cabecera de entrada.

Nos hacemos un selfie post-cavernario, de estos en los que siempre salimos horrendos… y nos quitamos todo el material.



Selfie post-cavernario.


Ahora toca andar un rato hacia el coche, discutir acerca de en qué dirección debíamos ir para encontrarlo (yo llevaba razón al final... ejem), guardar todo y volver a la civilización, cansados pero contentos. Muy contentos, a pesar de que esta sima no tuviese nada destacable... ¡Otra más para apuntarnos!

Os dejo por aquí el enlace al vídeo que he subido al Tubo, aprovechando que no había ninguno de esta cavidad: https://youtu.be/lI0Ah-RImm0 

Y, por último dejo por aquí la topografía con la posición de los anclajes tras la última reequipación (sacada de la web de FCME. Topografía retocada de la original de LOBETUM. Los anclajes salen marcados como puntos rojos), y ya con esto, ¡me despido hasta la siguiente!


Topografía sacada de la web de la FCME


¡Nos vemos!

martes, 26 de marzo de 2019

Una de simas - Parte II: Sima SC 35 (en la Muela de la Madera, Las Majadas) con el equipo de Fotoespeleo QNK

De la sima SC 35 se podría decir que es una pequeña joya escondida, al menos a mi parecer. Me gustó más de lo que me esperaba, ya que había bastantes formaciones y pasos de todo tipo. Pero, vamos por el principio.

Esta sima fue encontrada por un grupo espeleológico madrileño, y re-topografiada posteriormente por los miembros del Grupo Espeleológico Conquense Lobetum durante la campaña de exploración sistemática de la Muela de la Madera (100 kilómetros cuadrados de “altiplano” entre Las Majadas, Uña, Huelamo y Tragacete), en busca de cuevas y simas que condujeran hacia la Cueva del Tío Manolo (que también habían encontrado y explorado tiempo antes). Toda la Muela de la Madera hace de zona de captación, plagada de sumideros donde las aguas de lluvia se filtran para buscar salida al Río Júcar bastante más abajo, en surgencias como la de la Fontarrona (junto al cauce del propio río), la de Fuencaliente (junto al embalse de la Toba) o la propia Cueva del Tío Manolo.

Cuando Lobetum (grupo espeleológico conquense con muchísimos años de andanzas subterráneas con el cual estamos federados Hermano Errante y yo actualmente) se puso a buscar en esta zona y se encontró con más de 200 simas (hay tantas que, Hermano Errante y yo tenemos las nuestras propias. Sí, Padre Errante le puso nuestros nombres a dos simas de las que encontraron. Las mía es la nº 184. La he buscado un par de veces, pero no he dado con ella… aún). Hicieron topografías y registraron en mapas, a la antigua usanza (con brújula) la ubicación de las bocas de entrada de cada una. Es difícil encontrar muchas de ellas, pero como Padre Errante fue miembro en activo del grupo durante mucho tiempo, y fue ésta una de las últimas cavidades a las que se metió, nos dijo el lugar por donde buscarla y nos fuimos de sesión de fotos a ella.

Sí, de fotos. Esto merece una explicación breve.

Unos cuantos aficionados a la espeleología de la provincia de Cuenca (contamos con miembros de La Mancha, de la capital y de la Serranía), nos hemos juntado con el fin de, a la vez que disfrutamos de nuestra afición, darla a conocer mediante fotografías con equipo semi-profesional a la gente que no se anima, o no se atreve, a pasar las penurias que a veces hay que pasar para llegar a estos sitios. Hasta ahora hemos dado a conocer los trabajos que hemos ido realizando (pues llevamos ya unas cuantas salidas) mediante redes sociales propias… pero, por fin, hemos creado una página web para ir recopilando todas las fotos que, con nuestra experiencia adquirida mediante el método de ensayo y error, hemos ido haciendo con mayor o menor tino. Juzguen ustedes visitando este link: https://fotoespeleo.es/ 

La verdad es que ganas no nos faltan, así que vamos a seguir dando guerra con este proyecto durante tiempo. Seguro.

Al lío.

Estamos al Noreste de la Muela de la Madera y esta vez nos hemos juntado seis personas para la sesión de espeleofoto. Estamos: Edu (el fotógrafo y ‘fundador’ del grupo Fotoespeleo QNK), Fidel (madrileño-manchego, y el mayor del grupo), Alberto (nuevo fichaje de Fotoespeleo QNK, madrileño dueño de la empresa Júcar Aventura), Manuel (gaditano y compañero de curro de Alberto), Hermano Errante y el que escribe. (aunque, no estamos colocados por este orden en la siguiente foto)


Foto de grupo de los miembros de Fotoespeleo QNK que nos juntamos para esta misión.

Ya con todo el equipo puesto y las sacas llenas con el material necesario, Hermano Errante se pone a montar la cabecera de entrada al irregular pozo de 19 metros que da acceso a esta joya escondida.


Hermano Errante asegurado a la cuerda para montar la cabecera del pozo de entrada.

Preparando la instalación para bajar este pozo de 19 metros.


No hay fraccionamientos en la bajada y tenemos que esperar a que baje hasta el fondo y dé el ‘libre’ al siguiente. Vamos, que se va un rato hasta que bajemos todos…

Yo decido dejar bajar a todos delante y hacerlo el último. Al poco de bajar, lo que se ve si miras arriba es esto:


Primeros metros del descenso. Foto cedida por el compañero Fidel.


Estamos entrando de nuevo en las entrañas de la tierra. De nuestra tierra.

Este pozo es producto de un ensanchamiento de diaclasas, y por tanto no es redondeado como sería por acción del agua, sino que tiene una forma discontinua, como con bordes según vas bajando por una grieta estrecha, pero larga.

Cuando bajo, no encuentro a nadie. Estoy en un cono de derrubios (una montaña de lo que cae de arriba, vamos) formado de barro. Hay un paso un poco bajo, pero corto. Lo franqueo y, sigo sin ver a nadie. Vaya… me han abandonado. Ahora la sala es un poco más grande, con algunos bloques del techo desprendidos por el suelo. Los sorteo y me encuentro un resalte en bajada donde ya oigo las voces de mis compañeros, que están montando un pasamanos auxiliar (ya hay uno montado en fijo, pero parece bastante precario) y haciendo las primeras fotos y vídeos. Bajo de un salto (que luego me enteré que había sobresaltado a Hermano Errante, al creerse que me había caído) y me acerco a una estrechez baja que me separa de ellos.

Entro por la estrechez, dejo mi saca, veo que no cabemos bien y me vuelvo a salir para grabar este vídeo:



Vídeo de las primeras zonas de esta sima SC 35.


El pasamanos que están montando, lo hacen ya que, tienes que pasar haciendo oposición en X (esto es, con una pierna y un brazo a un lado de la galería, y los otros al otro) por encima de un pozo de 13 metros donde cae el agua de esta sima, que es activa. El pozo, no es muy hondo, pero no lleva a ninguna parte y por eso montamos un el pasamanos auxiliar, en lugar de bajarlo…

De este punto os puedo mostrar la fotaza que se marcó Edu, el fotógrafo del grupo, con Alberto como modelo (para dar escala… porque posar, se nos da fatal a todos).


Alberto junto al P13 ciego, que evitamos mediante un pasamanos.

También pongo alguna de Fidel, donde se ve pasar a Edu por este mismo punto, cargado de sacas y material:



Edu progresando anclado al pasamanos.

¡Equilibrismo subterráneo!

Tras pasar el P13 (el pozo de 13 metros, en jerga espeleológica) estamos en la parte más amplia de la galería. Aquí ya hay formaciones curiosas, de las cuales dejo una muestra:


Vaya, ésta me salió movida...

Techo concrecionado.

Gota a gota. Así se forma todo esto. Con paciencia.

Columna que dificultaba el paso a la siguiente sección de la galería principal.

Edu reptando junto a la columna.

Macro de una pequeña estalactita

Aquí estuvimos un buen rato haciendo fotos, y como Hermano Errante se había ido hacia el fondo, me fui a buscarlo mientras grababa este par de vídeos del desarrollo de esta sima:


Avanzo hasta Hermano Errante grabando la galería principal.


Vídeo de la sala donde Hermano Errante se quedó a esperar al resto del grupo.

Tras esta escapada, volví con los compañeros que estaban en faena fotográfica, y grabé unas tomas de esa parte de la galería:


Vídeo de las concrecciones de la galería principal.


Edu luchando con un paso estrecho.

Tras lo cual avanzamos, ahora en grupo, hacia donde estaba Hermano Errante, y donde hicimos otra parada para hacer una foto que, yo no tengo aquí… pero, lo que sí tengo, es la foto que hice yo con mi móvil aprovechando la luz de los flashes de Edu:

Foto hecha con el móvil, aprovechando la luz de los flashes de Edu.

Por supuesto, la que hizo Edu quedó mejor, pero para verla tenéis que visitar nuestra página https://fotoespeleo.es/

Hacemos otra foto, esta vez acrobática, aunque no lo parezca…


La acrobacia de la foto reside en que, sobre el casco de Alberto estaba apoyado el flash, en equilibrio, para poder iluminar bien la estalactita que hay más próxima a él. Por otro lado, el flash que se ve por la ventana del fondo lo estaba sujetando yo.

Y seguimos un poco más. Ahora estamos en una galería estrecha, pero para mí la más bonita de toda la sima. El techo está plagado de espeleotemas, que ya había visto en fotos de Padre Errante en esta misma sima hechas hace 20 años, por lo menos. Ahora, por algún ‘ajuste’ de las masas de roca, hay una grieta horizontal perfectamente definida en una parte de la sección, que parte todos los espeleotemas, pero sin llegar a separarlos. En esta foto que me hizo Edu, se ve perfectamente en la columna que hay más cerca de la cámara:


Yo, 'posando' en la Galería Javier Molinero de esta sima SC 35. Observad la grieta que hay en la columna.
(Pulsar sobre la imagen para ampliar)


Aquí ya, dimos por finalizado el trabajo, y recogimos para emprender el camino de vuelta.

Hasta este punto llegamos en nuestra expedición.

Recogiendo el material de foto y guardándolo en botes estancos.

Decir que el desarrollo horizontal de esta sima es de unos 247 metros, topografiado por Lobetum. Aunque no llegamos a hacerla toda (nos quedamos a la altura de la Galería Javier Molinero) nos fuimos contentos con lo visto y con el resultado de las fotos.

A la salida vi un esqueleto de ardilla en una zona de la sima donde no era factible que estuviese… demasiado adentro, sin luz, no es fácil que entre un animal. Pensé que, la grieta con agua que se ve en uno de los vídeos que he puesto más arriba, da a la superficie por algún pequeño agujero… pero, a saber.

Esqueleto encontrado, más o menos, por la mitad del desarrollo de la cavidad. Parece de una ardilla. Raro, ¿no?

Para terminar, con algún vídeo de los que he puesto también aquí, y con otros que grabé, hice una mezcla para subir a Youtube, ya que al buscar información de esta sima, no se encuentra casi nada. Y lo poco que se encuentra, son vídeos con fotos… así que me decidí a subir uno para que los futuros visitantes a esta cavidad tengan una referencia de lo que se van a encontrar.


Por último, animaros una vez más a echar un vistazo de vez en cuando a la página de Fotoespeleo QNK donde iremos subiendo poco a poco crónicas e imágenes de este espectacular subsuelo sobre el que tantas veces pasamos sin ni siquiera darnos cuenta.

Dejo una imagen de la topografía que realizó el grupo espeleológico Lobetum, al que pertenezco, fechada el año de mi nacimiento.


Plano topográfico de la Sima SC 35 realizado por Lobetum, allá por el año 1.987.
Y con esto, me despido, en nombre también del Equipo de Fotoespeleo QNK, ¡hasta la próxima lectores errantes!


Amontonando el material tras la salida de la cavidad... Foto cedida por Fidel.

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